FEMICIDIO DE CHIARA PÁEZ... EL ORIGEN DE NUESTRO "NI UNA MENOS"...
Hace unos días se cumplió un nuevo aniversario de la marcha en contra del femicidio, cuyo lema principal es " Ni una menos". Año tras año, gran cantidad de mujeres de todo el país, se congregan en todos los puntos geográficos de Argentina y se manifiestan para protestar en contra de éste flagelo que, a pesar de las políticas de género utilizadas y otras medidas al respecto, no lograron bajar el índice de femicidios en el país. Pero, ¿ cómo surgió la iniciativa de la realización de éstas multitudinarias manifestaciones ? Hubo un caso testigo, el cuál, a partir de su ejecución, llevó a un grupo de mujeres a "ponerse en acción" : el femicidio de la adolescente Chiara Páez, de sólo 14 años. La infortunada niña nació en la pequeña localidad de Rufino (Santa Fe), el 7 de mayo de 2001, hija menor de Fabio Paéz y Verónica Camargo (padres también de Romina), quiénes luego se separaron. Era una joven muy activa que cursaba el 2° año del secundario, colaboraba en una escuela de equinoterapia (terapia física y mental con caballos), ayudaba a su mamá en actividades de la iglesia y jugaba al hockey. Estaba de novia desde hacía 8 meses con Manuel Mansilla, de 16 años, en una relación (según hasta donde se sabía) "normal". El sábado 9 de mayo de 2015 por la noche dijo a su madre que iba a juntarse con unas amigas para celebrar (dos días antes había sido su cumpleaños). Pero ella, a través de un mensaje desde su celular, canceló la "juntada", prometiéndoles que, más tarde, se reunirían para festejar. Pero, tardaba demasiado y, sus amigas, preocupadas por su retraso, la llamaron, pero no obtuvieron respuestas. Tampoco había vuelto a su hogar. Testigos afirman haberla visto por última vez en la madrugada del domingo 10, alrededor de la 1:30 horas en las inmediaciones de la Escuela de Educación Técnica N° 286 (seguramente se dirigía a ver a Manuel). A las 3 de la mañana, la madre de la joven recibió un llamado de Manuel Mansilla, quién le dijo que habían tenido una discusión. Le contó que, luego de eso, él se había marchado y que Chiara quedó en una esquina. Al no volver a su casa, la familia de Chiara denunció que no había regresado. La policía puso "manos a la obra" y rastrilló el pueblo junto a los bomberos, familiares, amigos y vecinos. Alrededor de 300 personas se sumaron a la tarea y se creó el entonces único protocolo de búsqueda de personas de la provincia de Santa Fe. Además, se emplearon perros que, por primera vez se usaban en un caso de éstas características en el departamento de General López. Tardaron 14 horas en encontrar el cuerpo, que apareció enterrado, oculto bajo hierros en la casa de los abuelos de su novio. ¿ Qué fue lo que sucedió ? Chiara tenía un embarazo de 8 semanas. Durante el encuento que mantuvieron, Manuel le exigió que interrumpiera la gestación, en tanto ella se negó tajantemente. Tuvo lugar una gran discusión, Mansilla perdió el control y le dió una paliza descomunal a la joven que terminó con su muerte. Luego de cometido el crimen, el cuerpo de Chiara fue cargado o arrastrado, para enterrarlo en un pozo de 1 metro de diámetro por 88 centímetros de hondo. En el lugar, la tierra estaba rastrillada y bien apisonada. El cuerpo estaba en posición fetal. Según consta en el expediente, la obligó a ingerir "Oxaprost" (droga usada para abortar), le aplicó un corte de 6 centímetros en el lado izquierdo del cuello con un cuchillo. Después, la tomó, con una mano, del cuello, y con otra mano, de la cabeza y comenzó a golpearla contra el suelo y contra la mesa de trabajo del galpón. Así, hasta que la chica dejó de mover sus piernas. Después, cuándo los perros de rastrillaje se fueron acercando a la casa del femicida, el abuelo habría confrontado al joven, quién se quebró y admitió el crimen. Antes, cuándo se hizo la denuncia por desaparición, Mansilla se había unido a la búsqueda e hizo todo para desviar la atención. Minutos antes del hallazgo del cadáver, Manuel se presentó con su padre biológico (no vivía con ellos, al estar separado de su madre), Rubén Mansilla, quién era policía. El joven asumió la culpabilidad del crimen y según relató su padre, Manuel le contó que "se generó una discusión dentro de la casa y perdió el control". El fiscal de la causa, Mauricio Clavero, expresó : "Cuándo llegamos al lugar (la casa) para disponer un rastreo con perros, recibimos un llamado de la justicia para referir que el papá biológico había puesto a disposición a su hijo, ya que lo consideraba autor del hecho". La autopsia determinó que fue atacada a golpes y, que el causal de la muerte fueron fuertes golpes recibidos en la cara y la cabeza. No tuvo agonía, lo que habla a las claras de la contundencia de la agresión. Además del embarazo antes indicado (8 semanas), tenía restos de "Oxaprost", un antiinflamatorio usado para abortar, en su cuerpo. Además, se agregó un dato aberrante : ese domingo, mientras los familiares de Chiara, pobladores y fuerzas de seguridad, realizaban rastrillajes para dar con su paradero, en la casa de los Mansilla se realizaba un asado, a metros de dónde estaba enterrada la adolescente. Por supuesto, ello encendió la ira e indignación de los familiares y amigos de la víctima. A pesar de su edad (16 años), Manuel Mansilla fue juzgado. En el juicio, admitió su autoría del crimen, aunque en 3 ocasiones se comprobó que mintió cuándo relató como mató a la chica. Lo que sí se comprobó es que asesinó a Chiara porque ella se había negado a abortar. Fue condenado, el 8 de septiembre de 2017, a 21 años y 6 meses de prisión, por el juez Javier Prado, quién en su fallo sostuvo que "Mansilla mató a Páez despreciando su condición de mujer y conociendo su embarazo". Además, agregó que, hubo intención (se encontró un fármaco abortivo en la sangre de la víctima) de provocar la interrupción de la gestación. Por último, cerró diciendo que "la mató en un contexto de violencia de género y que existió falta de arrepentimiento del adolescente". La sentencia fue confirmada el 2 de marzo de 2018 por la Cámara de Apelaciones de Rosario. La abogada de la familia de Chiara, Natalia Ferrero, explicó que : " A Mansilla le dieron la pena máxima para un menor de edad. Cuándo cometió el crimen tenía 16 años". Además, agregó que "no pudieron presentarse como querellantes porque así lo establece el Código Procesal de Menores de la Provincia de Santa Fe". Fueron absueltos la madre de Mansilla, Carolina Gallegos, su pareja (padrastro de Manuel), Carlos Cerrato y sus abuelos, al no encontrarse pruebas que los involucren en las pericias de los teléfonos, ni tampoco en la escena del crimen. No obstante, los padres de Chiara sostienen que la familia debió participar del encubrimiento, debido a que consideran que Mansilla no pudo haber arrastrado el cuerpo, ni ocultado el crimen en soledad. También había sido investigado el padre biológico de Mansilla, Rubén, porque se creía que él también sabía de la muerte de Chiara y encubrió a su hijo. Pero fue descartada participación alguna de él. Otro dato : el teléfono de Chiara fue hallado en un descampado, a 4 cuadras de la casa de Mansilla. No tenía batería y tampoco el chip, que luego fue activado varias veces desde otro celular. "Lo prendían y apagaban y, lo volvían a prender a 20 cuadras de distancia. Querían despistar", dijo el padre de Chiara, Fabio Paéz. Sin embargo, para estupor de la sociedad entera, el 11 de febrero de 2022, la Corte Suprema de Justicia de Santa Fe ordenó anular la sentencia recibida por Manuel Mansilla, a partir de un recurso de inconstitucionalidad presentado por la defensora General de Menores, Gabriela del Castillo, en la cuál sostiene que "el fallo se apartó de los principios específicos vigentes en el derecho penal juvenil y del de legalidad (al efectuar una integración normativa en perjuicio del imputado), lo cuál la torna descalificable desde la óptica constitucional, debiendo ser anulada". El fallo (que databa del 27 de diciembre de 2021, pero que se dió a conocer en febrero de 2022) sostiene que para el caso es aplicable una sanción correspondiente a la tentaiva de homicidio, lo que conlleva una pena de 10 a 15 años. Sobre esa base, ordenó que la condena sea nuevamente establecida por un tribunal de la Justicia de Menores. De ésta forma, los jueces Guillermo Llaudet, Georgina Depetris y Javier Beltramone, establecieron que Manuel Ignacio Mansilla cumpla la pena de 15 años, en lugar de la anterior (21 años y 6 meses), de acuerdo al recurso presentado por la Defensora de Menores, cuyo argumento principal es que si el autor del hecho es menor de edad, debe aplicarse la ley penal juvenil, que prevé que para los casos de reclusión perpetua (como le habría cabido a Mansilla si hubiese sido mayor), debe reducirse la sanción si se trata de un menor. Además, al haber cumplido casi 7 años en la cárcel (desde la sentencia a la anulación), si la condena se amolda a lo planteado por la Corte, podrá acceder al beneficio de salidas transitorias. La indignación de la familia (y de la sociedad entera) fue total. Verónica Camargo, madre de la joven, tildó a los jueces de "inútiles, traicioneros, salvajes, corrompidos por el Mal". Siguió despachándose contra la Justicia : "Es una mezcla de sensaciones, fue muy duro escuchar a la abogada defensora hablando de las virtudes de Mansilla, que es buen estudiante y trabajador". Por su parte, Fabio Páez , padre de la joven, se marchó de la ciudad. Romina, hermana de Chiara, así lo cuenta : "Mi papá se fue de Rufino al poco tiempo del crimen. Él está en General Alvear, en Mendoza, se fue porque no quería cruzarse con la familia de Mansilla por miedo a cometer una locura". El papá que, como se dijo, se mudó a Mendoza, formó otra familia (tiene 2 hijos menores de edad), fue contundente : "Si me quedaba sabía que iba a cometer una locura. Estaba dispuesto a matar a los familiares de éste criminal, porque todos ellos fueron los que mataron y enterraron a mi hija. Ella pesaba 68 kilos y jugaba al hockey, el crimen y posterior enterramiento, no pudo haberlo hecho una persona". Contó, también el momento en qué decidió irse : "Tenía que sacar a mis hijos del odio. Un día mi hijo (de su nueva pareja) me dijo : cuándo salga el novio de Chiara lo voy a matar. Tenía 8 años. Ese día decidí que teníamos que dejar Rufino. Me mataron una hija y si me cruzaba a uno de los que estaba esa noche, no sé que hubiera hecho. Capaz que estaría preso yo". Agrega que Mansilla ya es padre y, con resignación exclama : "Mientras él rehace su vida, yo tengo una hija en un nicho". Por último, aclara algo sobre las marchas :"Yo no tengo bandera política, no me interesa. Lo único que pido es que detrás de la bandera de Ni Una Menos no haya partidos. Yo sigo participando desde mi lado". El fiscal de la primera condena (21 años y 6 meses), Mauricio Clavero, sabía en su interior que, la "justicia no había sido justa", al expresar : "Como padre creo que la condena no alcanza. Ahora, como hombre de leyes digo que la condena a Mansilla es lo más justo que establece la ley. A veces las leyes establecen algo que no se corresponde con el dolor". El femicidio de Chiara generó conmoción y repudio a nivel nacional y, fue por ello que, el 3 de junio de 2015, se llevó a cabo la primera marcha del "Ni una menos", contra la violencia de género y femicidios, que tuvo su epicentro frente al Congreso, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, dónde se reunieron unas 300.000 personas. También hubo movilizaciones simultáneas en casi 100 ciudades de todo el país, luego de que la convocatoria tuviera una amplia difusión por redes sociales y medios de comunicación. El posteo que, por redes, convocó a la primera marcha, se hacía un interrogante : "Ni una menos nació ante el hartazgo por la violencia machista, que tiene su punto más cruel en el femcidio... ¿ No pensamos hacer nada ? Nos están matando a todas". Las impulsoras, en 2015, de la primera multitudinaria marcha, a través de las redes, fueron las periodistas Marcela Ojeda, Mercedes Funes, Florencia Etcheves, Marina Abiuso, Valeria Sampedro, Ingrid Beck y Gabriela Grosso. Luego se sumaron actrices y activistas. ¿ Y que fue lo que pasó con Mansilla ? Está preso en la cárcel de Coronda y, luego de la reducción de la pena, podría salir en libertad en 2027, gozando de salidas transitorias, con 28 años. El trágico y violento final de Chiara Páez no fue en vano. Tenía toda una vida por delante. A partir de su muerte, hubo más visibilidad y concientización y se fortalecieron los movimientos feministas que, año tras año, cada 3 de junio, se unen y manifiestan, bajo el ya mítico lema, "Ni una menos".
Foto 1 : Chiara Páez, tenía 14 años cuando fue asesinada.
Foto 2 : Su novio la mató, al negarse ella a interrumpir el embarazo que estaba gestando.
Foto 3 : Era una joven muy activa, pues colaboraba en diversas instituciones y jugaba al hockey.
Foto 4 : Manuel Ignacio Mansilla tenía 16 años cuándo asesinó a Chiara.
Foto 5 : Fue enterrada en el patio de la casa de los abuelos de Mansilla. Su novio la mató a golpes.
Foto 6 : Tumba de Chiara en el cementerio de Rufino.
Foto 7 : Verónica Camargo y sus hijas Romina y Chiara Páez.
Foto 8 : Era una apasionada del hockey.
Foto 9 : Fabio Páez, marchando por el femicidio de su hija.
Foto 10 : Fabio Páez se marchó de Rufino para no "cometer una locura" con los Mansilla.
Foto 11 : "Ni Una Menos" nació a partir del femicidio de Chiara Páez.











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