ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

 El miedo al escarnio público, al "qué dirán", al señalamiento familiar, por una situación desagradable, pueden provocar silencios no deseados, sufrimientos internos, padecimientos y otros trastornos negativos sobre la "víctima", y, si a ello le sumamos amenazas que pueden sufrirse por el hecho protagonizado, puede formarse un "combo explosivo" con graves consecuencias. Toda ésta introducción nos sirve para presentar una historia oscura ocurrida en la provincia de Jujuy en 2002. Su protagonista, una joven muchacha, cuya vida cambió para siempre en una noche que, pintaba para diversión y terminó en ultraje. Romina Anahí Tejerina nació en San Pedro, población de 80.000 habitantes, a escasos 45 kilómetros de San Salvador de Jujuy, el 24 de junio de 1983. Su padre, Florentino era recepcionista en un hotel de la ciudad, casado con Elvira Baños, ama de casa y madre también de Mirta, César y Érica, la menor de todos los hermanos. La mayor, Mirta, profesora de filosofía, psicopedagoga y dirigente gremial, se mudó a una casa cercana e invitó a Romina y Érica a vivir con ella, un poco para acompañarla y otro poco para descomprimir la situación familiar, pues las relaciones entre las jóvenes y su padre no eran las mejores (se molestaba porque en los estudios no eran aplicadas y les gustaba mucho salir a bailar). Todo cambiaría para siempre la noche del 1° de agosto de 2002, esa jornada el pueblo estaba convulsionado por los festejos de la fiesta de la "Pachamama", una tradición ancestral practicada en los países andinos como Argentina, Chile, Bolivia y Perú, cuyo ritual consiste en una ceremonia de agradecimiento y ofrenda a la "Madre Tierra" por los bienes que proporcionará. En el mismo se entierra en un pozo un recipiente con alimentos cocidos, bebidas (alcohol, vino y chicha), hojas de coca, cigarrillos y otros objetos, según la región y sus creencias. En dichas ceremonias de agradecimiento participaban "yatiris" (curanderos) y se bailaban ch´allas (danzas tradicionales) quiénes expresaban su gratitud por el buen clima, las cosechas, la salud, la protección, además de pedir por un buen año venidero. Queda así reforzado el vínculo de reciprocidad entre la humanidad y la Pachamama. En muchas regiones es tradicional beber una bebida de caña con ruda macho, para ayudar a la salud y ahuyentar los males. Esa noche, Romina (quién tenía 19 años y cursaba el último año del secundario) concurrió al boliche "Pacha" para buscar a Érica, pero no la encontró. En eso estaba cuándo se topó con Eduardo "Pocho" Vargas, un vecino de 40 años, quién vivía cerca de su domicilio. El hombre la retiró a los tirones del boliche, la arrastró con fuerza hacia un descampado y... la violó. Ultrajada, desesperada, al llegar a su casa, le confió a Érica lo que su vecino le había hecho. Ambas, con mucho temor, luego fueron a ver a un médico y, el profesional les dijo que para asistirla ( le realizaría un "raspado") era necesario contar con la correspondiente autorización de alguno de los padres por tratarse de una menor de edad, lo que las atemorizó aún más. El pánico invadió a Romina por lo que podría pensar su familia (especialmente su padre). Años después recordaba ese momento : "Volví a mi casa llorando, pero no dije nada. Después no quería salir por miedo a que me agarre de nuevo el tipo. Sólo se lo dije a Erica". El embarazo estaba en marcha. Decidió ocultar la situación que le tocaba vivir y, le rogó a Erica que mantuviera el secreto, porque si no lo hacía era capaz de suicidarse. Disimuló su embarazo como pudo, usando vendas de ajuste para comprimir su panza e ingiriendo laxantes. También Erica contó que "intentó abortar de forma natural poniendo perejil en la vagina, tomando vino caliente y variedad de tés de yuyos". Cuándo cursaba el séptimo mes de embarazo, la madrugada del 23 de febrero de 2003, le dijo a su hermana : "No me siento bien, acompañame a la farmacia". Eran las 7 de la mañana y, después de haber pasado toda la noche con dolor de estómago, quería comprar chicles laxantes. Pidieron un remise y fueron a la farmacia "Jujuy". Al regresar a su domicilio (Polonia 65, Barrio Santa Rosa de Lima), dónde vivían con Mirta, comenzó a mascar varios chicles, para ir al baño (siempre sostuvo que era "seca de vientre") y eso, sin dudas aceleró el proceso. Romina continúa con su relato (hecha en la declaración indagatoria) : "Recuerdo que desde las 7 de la mañana ya estaba con pérdidas de sangre, sentí que algo me bajaba y fue ahí cuándo expulsé. Salió el bebé en el inodoro del baño. Estaba asustada, llamé a Erica, quién se impresionó con la sangre y se retiró. Me fui a buscar una caja y ahí metí a la niña, con placenta y todo. En el baño había un cuchillo, lo agarré y le metí dos puñaladas al bebé a través de la tapa de la caja. No recuerdo el lugar que lo lastimé. Aparecieron mis hermanas y ellas llamaron a mi madre". Mirta, quién fue avisada por Erica del hecho, al entrar divisó un charco rojo y a Romina escondida detrás de la cortina del baño. "Corrí a llamar por teléfono a la vecina de mi mami para que mi mami venga urgente", dijo Mirta. Al llegar Elvira expresó : "Chillaba fuerte la bebé, la envolví en toallones. Iba con la placenta y fuimos al hospital "Guillermo Peterson". Sin embargo, la criatura no pudo recuperarse y falleció dos días después, el 25 de febrero, producto de una hemorragia cerebral causada por las heridas punzopenetrantes (en realidad la beba había recibido... 21 puñaladas... con una aguja de tejer !). Los médicos que intentaron salvarla decidieron llamarla Milagros Socorro. Romina estuvo 2 semanas en el hospital y luego fue trasladada a una comisaría de San Pedro, para luego llevarla a la Unidad N° 3 de "Alto Comedero". En la Sala II de la Cámara Penal de Jujuy se llevó a cabo el juicio en 2005. Durante el juicio oral, Romina argumentó que sufrió un ataque y se desesperó porque cuándo la levantó y la miró vió la cara de quién la violó. La defensa pidió su absolución basada en que "había tenido un brote psicótico y actuó bajo emoción violenta motivada por la violación que padeció. Por ello, debido al trauma que le provocó dicho abuso sexual, mató a su beba poco tiempo después de su nacimiento". El presunto padre del bebé, Eduardo "Pocho" Vargas, comerciante y hermano de un policía de la zona, presente en el debate oral, se defendió diciendo que mantuvieron una historia sentimental durante 1 año, siempre con relaciones consentidas. Vargas estuvo sólo 23 días detenido y, en un juicio sumario, dónde hasta declararon integrantes de la misma policía, llegó a amenazar con demandar a Romina por matar a su hijo. Terminó sobreseído por falta de pruebas. Por su parte, la fiscal Liliana Fernández de Montiel, pidió prisión perpetua, argumentando que "no había prueba alguna que sostenga que la beba haya nacido producto de una violación. Ella actuó en pleno dominio de sus facultades". Y, en un remate "prehistórico" en cuánto a su contenido, expresó que "Romina Tejerina no aceptaba límites y apenas esperaba algo más de la vida que la diversión. Iba a fiestas, una vez volvió alcoholizada, discutía con sus padres, se fue a vivir a la casa de su hermana, era una estudiante irregular. Ella se lo había buscado por bailar con una pollera corta arriba de los parlantes. Por algo le dicen "La Galponera", como a esas arañas de cola abultada", algo difícil de comprender tratándose de una valoración machista de una mujer sobre otra. El tribunal integrado por los jueces Antonio Llermanos, Héctor Carillo y Alfredo Frías, consideraron que la joven "vivió una infancia plagada de violencia, tanto física como moral, que se encontraba sola, esperando un niño sin padre (conocido) y que no tenía apoyo familiar (la única que lo sabía era su hermana)". En tanto, la perito de parte, María Teresa Fernández, determinó que "Romina no era consciente de sus actos porque padecía stress postraumático, producto del ataque sexual y que, al momento del nacimiento estaba en un estado de psicosis aguda". El 10 de junio de 2005 fue condenada a 14 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo, existiendo "circunstancias extraordinarias de atenuación", por lo expuesto en los considerandos. Elvira Baños, madre de Romina, retirada de la sala por gritarle a los jueces, dijo luego : "La justicia divina me tiene que hacer justicia a mí. Mi hija... nos han castigado como ellos han querido... por Dios y la Virgen. Ahora nosotros somos los monstruos, no saben que argumentar". Conocida la sentencia, el abogado defensor Fernando Molinas anunció la apelación del fallo y consideró un adelanto que el tribunal oral que juzgó a la joven reconociera circunstancias extraordinarias de atenuación. La condena fue ratificada años después por la Corte Suprema de Justicia de la Nación y, en mayo de 2009, la justicia jujeña rechazó por improcedente y carente de sustento un reclamo realizado por la otra defensora de Romina Tejerina, Mariana Vargas, acerca de que pudiera cumplir prisión domiciliaria. Fue trasladada al penal de mujeres de "Alto Comedero", de San Salvador de Jujuy, con sólo 21 años. La Corte Suprema de Justicia rechazó la apelación y dejó firme la sentencia en 2008. En 2009, la madre de Romina denunció que su hija sufrió una golpiza y amenazas de muerte en prisión (el supuesto violador le habría enviado mensajes intimidatorios a ella y a su padre). Además, por el término de un año no recibió asistencia psicológica ni tuvo acceso a trabajar y estudiar, como le corresponde a cualquier detenido. Los movimientos de mujeres tomaron a Tejerina como un emblema de la lucha contra la violencia de género y la legalización del aborto. A lo largo de los años marcharon y se manifestaron ante las autoridades y la Casa de Jujuy en Buenos Aires exigiendo su libertad. La familia de Romina siempre la acompañó y estuvo a su lado en todo el proceso. Su hermana mayor, Mirta, denunció que en la cárcel la mayoría de las mujeres estaban presas por haber matado a sus padres y maridos violadores. En una entrevista en prisión, Romina contó su padecimiento allí : "Me dieron una manta llena de chinches y al otro día me desperté hecha un monstruo. Yo, que nunca había hecho nada, me mandaban a lavar ollas, cortar el pasto con machete. Y de "guasa" no me bajaban, acá a las que están presas por matar a sus hijos les dicen "guasa", "asesina", "comeniños", me decían. Me habían puesto en el pabellón de las madres para ver como yo me relacionaba con los chicos. Y las madres me miraban raro. No me querían dejar con los chiquitos. Yo les decía : no soy un monstruo, no soy mataniños. Yo hice lo que hice porque me pasaron muchas cosas. Pero no porque hice eso ahora voy a matar a todos los niños que encuentre". Sin embargo, fue denunciada por otras internas por agresiones. En abril de 2009 fue autorizada a cursar abogacía, pudiendo rendir libre en la Universidad Nacional de Tucumán. Finalmente, el 24 de junio de 2012, día en que cumplía 29 años, fue liberada tras 9 años y 4 meses (dos tercios de la pena) en la prisión de "Alto Comedero". Su hermana Mirta ese día le dijo al tribunal jujeño : "Culminó una etapa muy difícil. Ahora lo único que quiere es seguir estudiando y no sufrir la estigmatización, recuperar de a poco su lugar en la sociedad. Está tranquila, porque sintió siempre el apoyo de su familia, sus amigos y la gente que se solidarizó con su caso, para que salga adelante. Con todo lo que ha vivido y ha pasado nos dijo : Por todo el tiempo sufrido se me secaron las lágrimas. Se emocionó al ver a su madre". No obstante, no fue fácil su reinserción social, ya que en sus primeros días de libertad fue varias veces insultada en la calle. En una ocasión, producto de una crisis nerviosa, llegó a expresar que quería volver a prisión. En éste aspecto fue fundamental el apoyo de su familia para su contención. Con el correr del tiempo formó pareja, tuvo un hijo y reconoció que encontró refugio en su propia familia, que la rescató del inmenso dolor por todo lo ocurrido. También fue pilar fundamental en su recuperación su abogada Mariana Vargas, quién manifestó que, en su nueva etapa, "la veía concentrada en su vida presente y en sus problemas actuales, creo que Romina pudo dar vuelta la página y creo que también le hace bien cerrar esa puerta. Por resguardo a su hijo no quiere dar notas. Incluso llegó a estudiar turismo y trabajó de eso." Otro apoyo fundamental, en éste caso desde lo artístico, fue el realizado por León Gieco, quién grabó la canción "Santa Tejerina", incluída en el álbum "Por favor, perdón y gracias". Debido a la letra de la misma, dónde hace una encendida defensa de ella, el cantautor fue denunciado por apología del delito por el violador de Romina... Inadmisible. Una estrofa del tema dice : "Santa Tejerina es la santa preferida de los que piden perdón. Es una santa desconocida, recién aparecida, según la gente pecó matando al hijo presa de un castigo, del maltrato y de una violación, creyendo así conseguir toda la libertad...". La justicia terminó sobreseyendo a Gieco. Romina Tejerina vió cambiar su destino una noche que fue abusada sexualmente y, producto de esa violación quedó embarazada... El temor la invadió : "Me violó, sentí vergüenza y también mucho miedo", declaró en el juicio cuándo le preguntaron porqué no había denunciado a su agresor (además la había amenazado de muerte). Allí radicó el principal beneficio para el violador, pues era la palabra de ella contra la de él. No había pruebas condenatorias. Sufrió el escarnio público, incluso de la fiscal, que la acusó de provocar el hecho por su forma de vestir. Su padre, quién murió en pandemia, se disgustaba por su proceder ("se lleva todas las materias y sólo quiere ir a bailar"). En tiempos dónde el aborto era delito, Romina quedó a merced de su suerte. La justicia la condenó y su agresor quedó indemne... Tal vez una de las estrofas de la canción exprese claramente su sentimiento : "...Santa Tejerina, Santa de la justicia, quiere salir a volar, de las rejas negras, de muros y cadenas rápido se quiere soltar. Vamos a bailar, que yo ya te perdoné, aunque nos quemen en la hoguera, como fue una vez..."


Foto 1 : Romina Tejerina se retira del juicio en su contra, condenada a 14 años de prisión.


Foto 2 : Mariana Vargas, su abogada, pilar fundamental en su defensa.


Foto 3 : En la prisión de "Alto Comedero" permaneció 9 años y 4 meses detenida.



Foto 4 : Entre lágrimas se retira del juicio. Su agresor resultó sobreseído.



Foto 5 : Con su hermana Mirta y su abogada en una marcha contra la violencia de género.



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