FÉLICETTE... UNA GATA FRANCESA EN EL ESPACIO.

Según la antropología, el ser humano es un ser social y relacional por naturaleza, con capacidad de razonamiento, discernimiento, habla y cultura, atributos que lo distinguen de los animales. Éstas características tienen también "su lado oscuro", dónde, justamente su razonamiento (equívoco a veces) y su accionar, pueden llegar a ser "crueles" o inentendibles. Muchas veces, víctimas de éstas conductas suelen ser los animales, seres sintientes que, a lo largo de la historia, han sufrido el maltrato y destrato humano, en algunos casos con la excusa del "progreso en nombre de la ciencia". Esto le ha costado la vida a muchos animales en el tiempo. La entrega de hoy tiene como protagonista a la primera gata astronauta de la historia : "Félicette". Nos ubicamos en la década del ´60, plena Guerra Fría, dónde Estados Unidos y Unión Soviética, en ésta confrontación política, económica, diplomática (pero no bélica), también tuvieron su disputa tecnológica : el anhelo de llegar y conquistar el espacio. Los rusos pusieron primera al poner a orbitar en 1961 al primer ser humano, Yuri Gagarin. Para que ello ocurriera, la perra "Laika" fue enviada a un viaje sin retorno, ya que murió por sobrecalentamiento y estrés, en 1957. No había plan de regreso para la desdichada perra. Los yanquis, pisaron la Luna en 1969, pero antes cuatro monos llamados "Albert" I, II, III y IV murieron en distintas circunstancias, aunque luego "Ham", en 1961, logró orbitar. Sin embargo, un país europeo se sumaría a la carrera espacial iniciada por las grandes potencias : Francia. Su programa espacial dio inicio en 1961 y, en esa ocasión, enviaron ratas al espacio. Pero después, los científicos galos  eligieron gatos como tripulantes de sus naves.   ¿El motivo ? Querían saber como el aparato vestibular sensible de un gato, que lo ayuda a mantener el equilibrio en la Tierra, reaccionaría en la ingravidez del espacio. Por ello, en el Centro de Educación e Investigación en Medicina de Aviación (CERMA), en 1963, eligieron 14 gatas callejeras que compraron a un vendedor de mascotas, en París. El experimento serviría para comprobar como la falta de gravedad en los animales afectaría posteriormente a los seres humanos y, debido a ésto, los felinos pasaron por el mismo entrenamiento intensivo que los astronautas humanos. El mismo fue muy exigente : fueron encerradas en cajas diminutas para acostumbrarlas a no moverse, las colocaron en máquinas centrífugas que las hacían girar a velocidades brutales, fueron expuestas a ruidos ensordecedores simulando el despegue de un cohete y, lo más importante e invasivo, les implantaron quirúrgicamente electrodos en el cerebro para medir su reacción y actividad neurológica. Luego de dos meses de intenso entrenamiento, una gata blanquinegra, de dos kilos y medio, de dócil comportamiento, resistente y adecuada complexión, fue elegida para el vuelo (los otros 13 ejemplares, además tenían sobrepeso). Ninguna tenía nombre, práctica usual llevada a cabo en los laboratorios con animales, para prevenir que los científicos se apegaran a ellas. Finalmente, el 18 de octubre de 1963, a las 8:09 horas, la gata (identificada como C 341), fue lanzada al espacio, desde el Centro Interejércitos de Pruebas de Vehículos Especiales, una base ubicada en el desierto de Sahara, en la zona de Argelia, en el cohete sonda "Véronique AGI 47", fabricado en Vernon, Alta Lombardía. La misión fue un vuelo suborbital que duró 13 minutos, alcanzando una altura de 152 kilómetros, incluyendo 5 minutos de ingravidez. La secuencia del vuelo era la siguiente : el cohete portador tenía que superar una altitud de 100 kilómetros (lo superó), considerado "el límite del espacio", luego subiría un poco más, dónde la cápsula con la gata adentro, se separaría del cohete, pasaría varios minutos en la ingravidez y regresaría a la Tierra. Durante todo el viaje, la gata tenía que estar asegurada en un contenedor especial en posición horizontal. Durante el vuelo, la gata experimentó fuerzas de hasta 9,5 g (medida de aceleración expresada en múltiplos de la gravedad terrestre, representando la sensación de peso extra al acelerar, frenar o girar. No es una fuerza física real, sino aceleración que provoca presión, afectando la circulación sanguínea y provocando fatiga, visión borrosa o pérdida de consciencia). Durante el aterrizaje, la gata experimentó sólo 7 g, hasta que se abrieron los paracaídas de la cápsula. Trece minutos después del lanzamiento, la cápsula descendió de manera segura a la Tierra y aterrizó boca abajo. Quince minutos después los científicos localizaron y recuperaron a la gata, quién se sorprendió al verlos. No obstante, datos del vuelo confirmaron que la gata permaneció perfectamente tranquila. Ésto fue fundamental para la misión porque un ataque de pánico hubiera hecho imposible interpretar las señales cerebrales. Después que la nave regresara a la Tierra, los datos del vuelo fueron difundidos a los medios de comunicación, quiénes, erróneamente, apodaron al gato como "Félix", basándose en el dibujo animado "Félix, el gato". El CERMA cambió a la versión femenina, bautizándola "Félicette" y adoptó el nombre como oficial. A pesar del éxito de la misión, el destino de Félicette fue desafortunado, pues los investigadores llevaron a cabo estudios sobre ella durante 2 meses después de su regreso. Sin embargo, los electrodos implantados en su cerebro antes del vuelo, tuvieron que ser removidos para que los científicos pudieran obtener toda la información necesaria sobre el aparato vestibular y cerebro del gato. Para poder hacerlo, Félicitte fue sacrificada. Para mayor indignación general, más tarde los científicos tuvieron que admitir que no habían aprendido nada útil de la autopsia de Félicette. A pesar del éxito de la misión, la pequeña astronauta fue prácticamente olvidada, pues a diferencia de sus "colegas", ellos fueron homenajeados : El mono "Ham" fue enterrado en el Salón Internacional de la Fama del Espacio, en Nuevo México, mientras que la perra "Laika" tiene su monumento de más de 2 metros en Moscú, junto a otros cosmonautas rusos. Pero, muchos años después, en 2017, alguien la rescató del olvido : Matthew Serge Guy realizó una colecta para erigir una estatua de bronce de "Félicette" para conmemorar su contribución a la ciencia. Lo hizo a través de una campaña "Kickstarter" (es una corporación que facilita el micromecenazgo para proyectos creativos. La plataforma permite a particulares presentar proyectos al público, que puede aportar fondos, en pequeñas cantidades. Los mismos alcanzan objetivos de financiación en un cierto plazo para recibir el dinero. Si la misma tiene éxito, la plataforma se queda con una comisión del 5 %), que permitió la recaudación de donativos de más de 1100 admiradores por un valor de 57.000 dólares. Al preguntarle sobre el porqué de tal campaña, Guy respondió : "Me conmovió cómo, de todas las historias de astronautas animales, la historia de "Félicette" parece ser la que más se ha torcido con el paso de los años, y algunas personas incluso piensan que era un gato llamado "Félix"... por eso supongo que esperaba poder aclarar su historia a lo grande con un monumento conmemorativo adecuado para "Félicette". La estatua de bronce, de 1 metro y medio, fue diseñada por la escultora Gill Parker, y representa a "Félicette" posada sobre la Tierra, mirando hacia los cielos por los que una vez viajó. Fue inaugurada el 18 de diciembre de 2019, casi seis décadas después de su viaje, en el campus de la Universidad Espacial Internacional de Estrasburgo. También fue recordada por varios países africanos, como Chad y Níger, quiénes imprimieron sellos postales (estampillas) con su imagen. Además, el club de estudiantes de astronomía de la Universidad de Toulouse III nombró a su observatorio astronómico con su nombre. Fue el primer observatorio gestionado íntegramente por estudiantes, inaugurado en 2021. El sitio "Space.com" publicó el 8 de noviembre de 2017, un artículo al respecto del viaje espacial, que decía : "... ciertamente no fue voluntaria, pero fue un gran hito para Francia, que acababa de establecer la 3° agencia espacial civil del mundo (después de EEUU y URSS). La misión de "Félicette" ayudó a llevar a Francia a la carrera espacial". Sin dudas Félicette no eligió su destino (igual que "Ham" y "Laika"), siendo su docilidad y resistencia la llave para su viaje que, luego la condenaría. Su estatua es todo un símbolo : ella admira con curiosidad y admiración el espacio al que fue enviada sin saber porqué... En esa travesía pudo sobrevivir, pero no sobrevivió a los humanos...


Foto 1 : "Félicette", en una tarjeta de agradecimiento, con su "firma".

Foto 2 : Equipo completo de lanzamiento. Debajo de ellos, "Félicette".

Foto 3 : Las felinas fueron sometidas a pruebas exigentes, como ponerlas en diminutas cajas para no moverse. "Félicette" es la primera de la izquierda.

Foto 4 : Los diarios se hicieron  eco de su hazaña.

Foto 5 : Los científicos colocaron electrodos quirúrgicamente para monitorear su actividad cerebral.

Foto 6 : Cohete sonda "Véronique AGI 47". Dentro de él iba "Félicette".

Foto 7 : a la izquierda, la cápsula dónde iría la gata, a la derecha, su habitáculo.

Foto 8 : Estatua de bronce de "Félicette", en Estrasburgo.

Foto 9 : Fueron elegidos 14 gatas para el entrenamiento y experimento espacial francés.

Foto 10 : Sello postal conmemorativo (pero en el texto la nombran, erróneamente, como Félix).

Foto 11 : Tres animales destacados en la carrera espacial : Laika, Félicette y Ham.

Foto 12 : En las cajas diminutas, las gatas esperan. "Félicette" es la primera de la derecha.

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