CASO NAIR MOSTAFÁ... CARITA DE ÁNGEL, UN CRIMEN IMPUNE

Uno puede ser culpable por acción o por omisión, es decir por lo que hace o lo que deja de hacer. En éste último punto hay situaciones en las que, al no realizar determinados actos, ya sea preventivos o posteriores, todo puede terminar mal. Nuestra entrega de hoy tiene que ver con ésto... la omisión y también la acción mal o negligentemente ejecutada en el caso del crimen de Nair Mostafá. La pequeña había nacido el 17 de abril de 1980 en Bahía Blanca y, junto a su mamá, Liliana Fuentes, ya separada de su marido Luis Mostafá, vinieron a vivir a Tres Arroyos, localidad de 45.000 habitantes, buscando que la niña creciera en un sitio calmo y sosegado, opuesto a lo que habían dejado atrás. La pasión de Nair era nadar y, hacia fines de 1989 había ido con su tía de vacaciones a Villa Gesell. Regresó el 27 de diciembre, con la idea fija de ir a la pileta de su club a practicar lo que tanto le gustaba. El último día del año, el 31 de diciembre, le pidió permiso a su mamá para ir a nadar a la pileta del club Huracán de Tres Arroyos, ubicado aproximadamente a 20 cuadras de su casa. Ese mediodía almorzó pastel de carne y preparó sus cosas en una flamante mochila que ella tanto había deseado y, que le había regalado Papá Noel para Navidad. A las 14:30 horas, previo a salir, le preguntó a Liliana : " Mami, ¿ vas a venir a ver como nado ?". Ella contestó que tenía muchas cosas que hacer en la casa. A las 15 horas, Nair partió. Iba contenta con su malla enteriza rosa, camisa mangas cortas con puntillas, ojotas verdes y la mencionada mochila, regalo de Navidad. Hacía frecuentemente ese trayecto al club (sito en calle Suipacha 351), algunas veces acompañada por una amiguita, pero en ésta ocasión lo hacía sola. Pasadas tres horas de la partida, Liliana comenzó a preocuparse por la tardanza de su hija y fue a buscarla al club, pero ya estaba cerrado (lo hicieron más temprano en virtud de la fecha, 31 de diciembre). Pudo ingresar luego de golpear insistentemente las palmas, porque un empleado del club la oyó y le abrió las puertas. Se dirigió a los vestuarios creyendo que estaba allí... pero no. La desesperación la invadió, volvió a su casa, dónde la esperaba su actual pareja, Jacobo Pastuchick, a quién le contó lo ocurrido. Ambos salieron a recorrer el barrio preguntando si no habían visto a la niña o sabían algo, pero no hubo respuestas. Nadie la había visto, lo que la hizo sospechar de que no habría llegado al club. Fue a varias casas de amiguitas de Nair... y nada. Ya eran las 19 horas y, se dirigió a la Comisaría 1° para hacer la denuncia de desaparición de su hija. Allí les explicó lo que pasaba, pero en forma inadmisible, no le llevaron el apunte, ya que la insólita respuesta fue : "Ahora no podemos buscarla, señora, porque estamos festejando fin de año". Liliana redobló el reclamo : "Pero mi hija desapareció. Quiero hacer la denuncia. Búsquenla, por favor...". A continuación, el desopilante diálogo entre la desesperada madre y el policía : "Señora... Usted sabe que día es hoy... 31 de diciembre... Debe andar por ahí. Vaya". "Pero mi hija desapareció...". "Señora, estamos preparando la fiesta de fin de año. No moleste...". "Mire, yo no sé que hacer...". "Búsquela en la casa de alguna amiguita...". Se fue y, al rato volvió (en realidad lo hizo tres veces más) y, la respuesta seguía, indiferente, con evasivas, sin dar importancia a la gravedad de lo que estaba ocurriendo : "El comisario no está... el subcomisario no la puede atender... Su hija debe andar por ahí... ¡ Búsquela mejor !". ¿ Quiénes eran los insensibles que actuaron así ? El comisario era Carlos Fusco y el subcomisario, Norberto Sosa. Ese día estaban de guardia el oficial inspector Horacio Cuervo (jefe de guardia), los sargentos ayudantes Inocencio Cajaravilla y Ernesto Amestoy, el cabo Tortorella y los agentes Arupe, Amestoy y Tolosa, todos oriundos de la ciudad. Liliana, era un manojo de nervios y desesperación por la falta de respuesta policial, por lo que decidió (acertadamente) concurrir a la emisora de radio AM local, LU 24, para pedir ayuda. Allí fue recibida por Amílcar Binse y Evaristo Omar Alonso, quiénes hicieron público el pedido de Liliana, a las 20 horas, dejándola expresarse con amplitud : "Cómo la policía no sale a buscarla, les pido que lo hagan ustedes", fue su ruego a la población. Antes de las 21 horas dieron la noticia al aire durante el programa "Grandes Valores de la Música", conducido por Fulgencio Lejarraga, dónde se iniciaba la búsqueda, de toda la ciudad, de la pequeña Nair. Los bomberos voluntarios se pusieron al frente y, la sirena, en vez de sonar a la medianoche (como cada fin de año), sonó a las 23:40 horas, para rastrear su paradero. Era una "cuestión de estado" local, menos para la policía. A la medianoche, el periodista Evaristo Omar Alonso fue a la seccional de policía a preguntar porqué ellos no buscaban a Nair, y le contestaron que... "no tenían medios para hacerlo"... Inadmisible. Alonso regresó a la radio y, a través del micrófono, convocó a la población para que todos salieran en su búsqueda. Los vecinos se fueron reuniendo espontáneamente y, junto a Liliana, comenzaron a buscar por el mismo recorrido hecho por la niña (desde su casa al club). El bombero voluntario Oscar Ford instruía a los vecinos para abarcar el radio de búsqueda lo más amplio posible. Nadie festejaba el año nuevo, todos buscaban... hasta que a la 1:30 horas de la madrugada, un vecino (Roberto Castro), se adentró en unos pajonales en las vías del ferrocarril Roca, entre las calles Falucho y Brandsen, cerca de la Escuela N° 6, a una 20 cuadras del club Huracán (el lugar adónde se dirigía la pequeña a nadar ese día). Allí estaba el cuerpito inerte de Nair, boca arriba, con la cabeza inclinada sobre su mejilla derecha, tapada con unas ligustrinas, con la ropa desgarrada. El brazo derecho estaba cubierto por el cuerpo y el izquierdo bajaba extendido hacia la zona pubiana, los pies semiflexionados, como queriendo frenar lo inevitable. Su malla rosa tenía rastros de sangre y semen. Tenía sus ojitos verdes abiertos (los bomberos, luego, los cerraron). Tenía golpes, rasguños y mordiscos por todos lados. Aún conservaba su collarcito. La habían violado y estrangulado con el cordón de su mochila, que había recibido como regalo de Navidad. Los tres primeros agentes que llegaron al lugar del hallazgo se encontraron con vecinos indignados. Primero los insultaron y luego les dieron vuelta el patrullero Renault 12 en el que se movilizaban. A partir de allí, hubo una sucesión de errores y negligencias que conspiraron con la resolución del caso. Al no ser expertos, no cuidaron la escena del crimen, pues los bomberos levantaron rápidamente el cuerpo, que ya estaba frío, para llevarlo a la morgue. La policía no hizo inspección alguna del lugar (nunca fue revisado por nadie). El médico legista dijo que había muerto entre las 22 y 23 horas de ese día. Sin embargo, años después, se supo que la habrían matado por la tarde (cuándo la madre era rechazada en sus reclamos por la policía). Al conocerse la infausta noticia, la indignación ganó la calle y el pueblo, quién se dirigió a la Comisaría 1°. La "pueblada" tresarroyense, llena de ira, con antorchas en sus manos, quemó 17 patrulleros y tumbó 10 de ellos, además de tirar piedras a la seccional, causando destrozos e incendios en el edificio. Los uniformados reprimieron a los manifestantes, dejando un saldo de 25 heridos. El caos reinaba (pero sólo el punto de ataque era la seccional, pues los comercios aledaños no sufrieron daño alguno). Por orden directa del gobierno provincial, llegaron refuerzos desde Bahía Blanca, Azul, Tandil, Necochea y Mar del Plata, incluído también el grupo comando "Halcón". A la mañana concurrió a la ciudad el gobernador Antonio Cafiero. Se dirigió a la Municipalidad (que estaba tomada pacíficamente por los vecinos) y, desde las escaleras les habló a los mismos, quiénes enardecidamente pedían la cabeza de los policías ineptos, además de la renuncia del intendente Raúl Correa. Asintió y prometió cumplir todos los pedidos. Anunció el relevo de su cargo a 20 policías (pero, en realidad los trasladó a otro lugar) y con el intendente no se metió. Cinismo y oportunismo político puro. La gente llevó a Liliana hacia el lugar, quién desesperada y llorando, le exclamó :     "¡ Mi única nenita que Dios me dio y así me la sacaron ...!". Cafiero le prometió a Liliana castigar a quiénes no hicieron nada para evitar el fatídico desenlace. "Le pido perdón en nombre de la Humanidad, porque lo que han hecho con su hija va más allá de cualquier concepto jurídico", fue la insuficiente disculpa del político. "¿ Quién va a pagar por ésto tan mal hecho, doctor... ? ¿ Por qué, por qué ?", fue el insistente pedido de Liliana. Cafiero, apelando al conocido discurso político conciliador, respondió : "Bueno, bueno, los que no actuaron como debieron actuar van a merecer su condigno castigo. Ésto se lo prometo a usted, no sólo como madre, sino que se lo prometo a todas las madres de la provincia de Buenos Aires". Palabras y promesas vacías que no remediaban nada. Liliana seguía con su relato doloroso : "¿ Sabe que la ahorcó con el regalo que le dejó Papá Noel el 25, que era una mochilita que ella me pedía con toda su alma... ? Con eso mismo la mató, pobre ángel. Yo no tengo palabras, doctor. Yo no tengo consuelo, yo no tengo consuelo, porque sufrió tanto... Por qué tienen a esa gente suelta si acá su gente sabía que ellos estaban molestando a los chicos del club, a los chicos que iban a la escuela, a las señoras... por eso estoy indignada, doctor". Cafiero, lejos del dolor de Liliana, improvisó una arenga política al pueblo de Tres Arroyos presente en el lugar : "La delincuencia... hoy, por ejemplo, hemos tenido otro caso similar en Miramar, rápidamente esclarecido; otro caso en Necochea, rápidamente esclarecido. Pensamos que lo mismo va a suceder en el caso de su hija y el delincuente merecerá el condigno castigo de la sociedad. Pero también, aquellos policías que no cumplieron con su deber en el momento oportuno, serán objeto del sumario y de las sanciones correspondientes. Y el pueblo de Tres Arroyos, su movilización espontánea fue un acto que yo reconozco que estaba fundado en una respuesta espontánea y digna, de una población que se sintió también agredida con el caso de su hija. pero ahora le pido tranquilidad, porque no hagamos que éste episodio se transforme en un trampolín para quiénes tienen otros designios. Ésto lo va a poner en claro la investigación que estamos haciendo, y tenga la seguridad de que sea quién sea, cueste lo que cueste, los que con su omisión y con el incumplimiento de sus deberes facilitaron la acción de éste asesinato, van a recibir también su castigo. Se lo puedo asegurar en nombre del gobierno de la provincia de Buenos Aires". Un discurso tardío, componedor, vacío, lleno de promesas propias de una campaña político - electoral, que no resolvía nada. No cumplió nada de lo declarado (como se dijo, los policías fueron trasladados a otros destinos, el intendente siguió en su cargo) y, si esperaba un aplauso generalizado por su perorata, el pueblo le respondió con un silencio inmutable, sepulcral, acompañado de miradas acusadoras. El caso era "indefendible". El intendente decretó "duelo administrativo" y la CGT convocó a un paro para el 2 de enero. Sin sospechosos, ni pruebas contundentes, comenzaron a barajarse hipótesis con la poca información fidedigna. La primera sostenía que el asesino habría interceptado a Nair cuándo iba a la pileta del club. Según la 1° autopsia, murió estrangulada. Hubo discusiones acerca de la hora del homicidio. Al principio se dijo que fue entre las 22 horas y la medianoche del 31 de diciembre y, que la mantuvo secuestrada unas horas. También se dijo que murió en la Escuela N° 6 y luego trasladaron el cuerpo hasta las vías, dónde fue encontrada. La segunda autopsia aportó datos (ya conocidos) sobre el contenido estomacal de Nair (carne picada en proceso digestivo, coincidente con lo que había almorzado). La 3° autopsia confirmó la presencia de cocaína en sus metabolitos (no dentro del cadáver, sino rociada sobre él) y rastros de abuso (fue violada con las manos). El texto, frío y morboso, decía : "Violación, posiblemente con la introducción de dedos. Muerte por asfixia obstructiva por objeto opresivo". Se determinó que la muerte de la niña fue entre las 14:45 y 16:30 horas. ¿ Alguien abrió el ataúd y esparció la droga sobre el cuerpo para desviar la investigación ? Nunca se supo, ni se investigó como apareció algo que en las dos autopsias anteriores no se detectó. En tanto, el médico forense Osvaldo Raffo dictaminó que, al menos, la habrían matado dos personas. Ante la falta de datos concretos, comenzó una serie de insólitas detenciones : hubo 12 personas detenidas en 12 días, las cuáles luego fueron liberadas. Dos de ellos a partir de un identikit confeccionado con la ayuda de 2 niños de... 10 años...!! que habían estado en el descampado dónde habrían matado a Nair. Luego se comprobó, dicho por sus padres, que los menores habían fabulado. El 4 de agosto de 1990 fue detenido Jorge Carmelo Piacquadío, barrendero de la Municipalidad, de 36 años, que presentaba deficiencias mentales. Su diagnóstico era oligofrenia profunda (tenía la mentalidad de un niño de 7 años) y, confesó haberla matado. Pero no había pruebas de ello. El acusado luego dijo : "En la Comisaría me pegaron para que dijera que la maté. Yo no la maté". Tras un año y medio preso en el penal de "Melchor Romero", fue liberado e internado en un psiquiátrico y, su declaración (al comprobarse que fue forzado a hacerla), fue anulada: Sin embargo, el psiquiatra forense que lo atendió, Fernando Maldonado (quién había sido perito en al caso del odontólogo Barreda, quién asesinó a su familia), piensa que el barrendero es el asesino. Ésta es su hipótesis : "¿ Por qué pienso que fue él ? "... "Porque cuando empecé a entrevistarlo se hizo más oligofrénico de lo que era. Después de mucha paciencia y días de entrevistas, me comentó lo que había pasado : dijo que la nena venía caminando hacia él, que juntaba hinojos para los conejos. Él la saludó y le dijo que estaba muy linda. La abrazó y le preguntó si él le gustaba. Después le pidió que le diera un beso. La chiquita empezó a temblar "como un papel". Luego dijo que la niña se cayó. No llegó a violarla, aunque eyaculó en la mallita de la nena. El semen encontrado no pudo ser analizado por el FBI, porque la luz ultravioleta que usaron acá anuló la prueba". Increíble, pero real. La hipótesis del psiquiatra forense fue descartada de plano por la doctora Graciela Wajner de Parrielli Piussi, quién determinó que "Piacquadío jamás podría haber revelado por sí una confesión de esas características, pues era un "oligofrénico mayor" y, ese dictamen fue confirmado por el equipo de profesionales del penal de "Melchor Romero" cuándo fue llevado allá". También fue acusado del hecho la pareja de Liliana, Jacobo Pastuchick. Ella lo conoció en Bahía Blanca luego de separarse de Luis Mostafá (el padre de Nair). Vivieron en Mendoza y Buenos Aires antes de llegar a Tres Arroyos. Testigos afirman que Jacobo no se llevaba bien con la niña. Luego de la muerte de su hija, Liliana se separó de Jacobo en malos términos : ella lo denunció por consumo y tenencia de drogas. Además tenía deudas derivadas por juego y era cercano al odontólogo Jorge Meglia, un sujeto con antecedentes de abuso sexual (había sido condenado a doce años de prisión, en 1981, por violar a una niña de 7 años, hija de su pareja). Inexplicablemente recuperó la libertad en 1986. En 1990 fue detenido en Villa Barceló (partido de Lanús) por secuestrar a dos niñas (de 6 y 7 años) en una plaza, llevarlas a su casa y violarlas con las manos. Tres horas después, las dejó en la misma plaza. Había un nexo coincidente y perverso, a Nair también la violaron con las manos. Declaró en un interrogatorio que ese día no estaba en Tres Arroyos, pero, al menos 10 testigos afirman haberlo visto. El abogado que patrocinaba a Liliana, Miguel Ángel Asad, siempre sostuvo que el asesino era Meglia... ¿ Por qué ? Según la teoría del letrado, la nena fue retenida, es decir no fue asesinada enseguida. La retuvieron para negociar una deuda relacionada con un cargamento de droga. Asad cree que la ex pareja de Liliana Fuentes tenía un negocio con una banda de narcos de tres Arroyos, algo no salió bien y, Pastuchick quedó debiendo dinero. Los narcos contrataron a Meglia para que se llevase a Nair y, de esa forma, obligar a Pastuchick a pagar. Aunque en todo el desarrollo del caso se habló de un solo individuo como el autor de la agresión, para Asad, Meglia y otro hombre más habrían retenido a la nena y, como no hubo acuerdo con Pastuchick, la mataron inoculándole droga. Sin embargo, Nair no murió por sobredosis, sino estrangulada (según los estudios forenses) y lo único que señalaba a Meglia era la forma de violación. Ante la duda, la pista no avanzó y el sospechoso fue desvinculado de la causa en 1991. ¿ Qué pasó finalmente ? ¿ Cómo mataron a Nair ? La causa indica que la niña tenía marcas de uñas en sus muslos, lo que indica que había sido violada de manera manual, digital; también tenía marcas de mordiscos. En su mallita había manchas de semen y de ese material se pudo extraer el grupo sanguíneo del agresor : "A" positivo. En aquel entonces recién se comenzaba a utilizar la técnica de ADN en el mundo. Es decir, que el autor  o los autores del homicidio eyacularon sobre el cuerpo de la nena. Además, hallaron la bombachita de Nair, en un depósito de la Comisaría de Tres Arroyos, con manchas y un vello (que podría ser púbico). El paso del tiempo y la no adecuada conservación de la prueba, imposibilitaron su análisis. Nair fue abusada y estrangulada en el mismo sitio dónde apareció, es decir que no estuvo secuestrada ni murió en otro lado, una circunstancia que fue establecida por las marcas de contacto con el pasto y con las enredaderas del lugar donde la encontraron que la nena presentaba en la espalda y en la malla que tenía puesta. Nada indicaba que la hubiesen arrojado muerta allí. Ésta conclusión se contrapone a la teoría de Asad y Liliana Fuentes, quiénes sostenían que la niña fue retenida por Meglia. En el momento del hallazgo del cuerpo, el médico de la policía informó que la hora de la muerte era cercana a las nueve de la noche. Pero exámenes posteriores, cómo los realizados en el año 2000 por especialistas de la División Homicidios de la Policía Bonaerense, llegaron a otra conclusión : Nair fue asesinada  entre las 14:45 y las 16:30 horas del 31 de diciembre de 1989. Sobre el cadáver se hallaron huevos de mosca, informó el médico legista de Homicidios, Julio Julián, y esos insectos ponen huevos solamente durante el día. En 2000 ya se podía obtener el ADN del asesino extrayéndolo del semen. Los de la División Homicidios fueron  a buscar entonces la prueba principal : la malla de la nena con los restos de semen, pero... ya no estaba. Nadie supo explicar si se perdió, la robaron, la ocultaron o, simplemente, la hicieron desaparecer. ¿ Y qué pasó con el vello que habían recogido del cuerpo de Nair ? Podía ser púbico, de una pierna o de un brazo, pero no era cabello. se suponía que estaba conservado en la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA... pero no. En realidad, estuvo 11 años guardada en una caja dentro de un cajón en la Comisaría 1° de Tres Arroyos, sin las condiciones mínimas e indispensables de conservación. Ya no se podía extraer material genético de allí. Todo mal, con una negligencia e impericia exorbitantes. Para colmo, el 2 de febrero de 1991, Evaristo Alonso, el periodista radial que le permitió hacer la denuncia a Liliana Fuentes en su emisora, falleció en un extraño accidente al volcar su vehículo. El abogado Asad tiene sus sospechas  : "Recibió un disparo láser que lo encegueció y provocó el vuelco. Lo subieron a la ambulancia y, un comisario me confió que, durante el traslado le habrían quebrado el cuello y ocasionado la muerte. Esa noche iba a encontrarse conmigo. Él me había confiado que la misma noche que se encontró el cuerpo de Nair, el jefe policial de Tres Arroyos lo había amenazado de muerte". El 20 de julio de 1991 detuvieron a Santiago Dalinier, quién tenía las llaves de la Escuela N° 6, dónde se dijo que fue llevada Nair antes de aparecer entre los pajonales. A fin de año fue liberado por falta de pruebas. El último sospechoso fue otro que se autoincriminó, Fernando Ignacio Bayugar Aispurúa, de 25 años, siendo liberado también (igual que Piacquadío) por padecer graves problemas mentales. El expediente del crimen pasó por 7 jueces, cuenta con 160 fotos de la escena del crimen y unos 28 cuerpos con los resultados de las 3 autopsias hechas al cuerpo de Nair. Hubo 12 detenidos (dos de ellos confesos en su declaración, posteriormente declarados inimputables). Ninguno fue acusado formalmente ni condenado. Fue una sucesión de errores que tuvo pruebas perdidas, teorías opuestas, ADN tardíos y mal resguardados. El caso prescribió el 11 de mayo de 2005. Liliana Fuentes ahora vive en Buenos Aires y trabajó en el Boletín Oficial. Nunca más formó pareja. Intentó adoptar, pero no lo logró. Ella comentó así su decisión en una nota que le realizó el periodista Rodolfo Braceli : "Me fuí de Tres Arroyos para escapar de los rumores y la maledicencia. No hago otra cosa que trabajar. Trato de no parar y de no pensar... para no enloquecer". El pajonal donde encontraron a Nair ahora está limpio. A ella se la recuerda en un retrato pintado en un paredón frente a las vías. El mismo está realizado en acrílico sobre papel misionero, con flores pintadas abajo y, es obra de la Profesora de Artes Plásticas, Grabado y Arte Impreso de la Universidad Nacional de La Plata, Romina Saint Denis Lara. El 25 de noviembre de 2009, la banda de rock femenino "Lunatikas" estrenó la canción dedicada a Nair, llamada "Sólo el sol la vió". Valeria Aristimuño, bajista del grupo, fue la encargada de pedirle permiso a la madre de Nair para que pudieran componer la canción. Así lo cuenta : "Le mandamos la letra, luego la música, y se emocionó. Nos agradeció y eso nos dio una fuerza importante. Nair sigue en la memoria colectiva. Y es un reflejo de la impunidad". El abogado Miguel Ángel Asad, de alguna manera, confirmó éste dicho : "El caso quedó impune porque la corrupción policial de aquel entonces le vendió una hipótesis absurda a una justicia cómoda"... No hay condenados, ni se sabe quién fue el autor o autores del salvaje crimen de la pequeña de sólo 9 años... La canción, dedicada a Nair, resume el dolor y la sensación de todos : "... esa mañana despertó, no hizo la cama y desayunó. En algún lado, ellos planeaban una cacería que ella no esperaba. 31 de diciembre, hacía calor, sólo el sol la vio... caminando a la pileta ella partió..."


Foto 1 : Detrás de las vías del ferrocarril encontraron el cuerpo de Nair.


Foto 2 : Nair Mostafá... carita de ángel. Su última foto.


Foto 3 : Mural con su rostro, pintado en 2019 al cumplirse 30 años de su asesinato.


Foto 4 : El odontólogo Jorge Meglia, principal sospechoso del crimen... luego, liberado.


Foto 5 : Uno de los autos tumbados en la protesta por el crimen de Nair.


Foto 6 : Tenía sólo 9 años cuándo la mataron. Iba a nadar a la pileta del club y, la interceptaron.


Foto 7 : Libro que investiga el crimen impune de Nair.


Foto 8 : Su sonrisa se apagó el último día del año de 1989.


Foto 9 : Peritos examinan dónde hallaron el cuerpo.


Foto 10 : Mural de Nair, ubicado al costado de las vías dónde la encontraron.


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