REGINO MADERS... UN CRIMEN POLÍTICO CORDOBÉS IMPUNE...
Existen historias inconclusas, preguntas sin respuestas, capítulos no cerrados... y también crímenes sin resolver, ya que en el "argot" criminalístico figuran el autor material (quién ejecuta la acción) y el autor o autores intelectuales (quién o quiénes tuvieron la idea del crimen). De éstas suposiciones emerge el denominado "crimen por encargo" o "con promesa de pago" (tal su nombre jurídico), cuándo una persona, mediante el abono de una suma de dinero, encarga a otra (el "sicario") el asesinato de otra persona. En la provincia de Córdoba ocurrió un crimen de ésta naturaleza, emparentado con el poder de turno, el cuál fue acusado del mismo, pero las pruebas no fueron concluyentes para determinarlo y, cuándo el "beneficio de la duda" aparece jurídicamente, no hay mucho por hacer. El hecho que narraremos en ésta entrega ocurrió en 1991 y, su víctima, aún sin justicia completa por lo que le ocurrió, fue el ingeniero Regino Maders. Había nacido en Córdoba capital el 9 de marzo de 1946, el menor de ocho hermanos del matrimonio conformado por Juan Felipe Maders y Adela Sofía Angelone. Realizó sus estudios primarios en la Escuela "Presidente Sarmiento" y los secundarios en el Colegio Nacional "Ingeniero Carlos Cassafousth". A los 26 años, en 1972, se graduó de ingeniero en la U.T.N. (Universidad Tecnológica Nacional), dónde, al poco tiempo ejerció como docente. Llegó a ser Decano de esa alta casa de estudios en los períodos 1984-85 y 1985-89. Militaba en la Unión Cívica Radical, dónde ocupó sucesivamente los cargos de Secretario del Comité Circuito de la Seccional Séptima, Secretario del Comité Capital y Vicepresidente de la Junta Capital del "Movimiento Nacional Renovación y Cambio". Su apogeo político llegó en 1985 cuándo es elegido Senador Provincial por la U.C.R. y, en ese ámbito, se desempeñó como Presidente de la Comisión de Industria, Ciencia y Tecnología, además de la Comisión de Educación. Contrajo enlace con Susana Cáceres, de cuya unión nacieron Javier (en 1977) y César (en 1980). Luego aceptaría un cargo en el Directorio de E.P.E.C. (Empresa Provincial de Energía de Córdoba) y, es aquí, en éste lugar dónde comienza la trama que terminaría con su vida. Maders detectó irregularidades con lo relacionado a la futura privatización de E.P.E.C. (contratos "leoninos" firmados entre la empresa y un grupo de contratistas beneficiados con el proyecto de privatización impulsado por el gobernador Angeloz). Entre ellas, sobreprecios en los pagos de maquinaria, por ejemplo el desembolso de un millón de dólares por los cuatro motores de arranque de los turbo - gas, cuándo el precio de cada uno es de 48.000 dólares (es decir, que pagaban cinco veces más que su valor real). Regino le había contado a su hermano Juan (gran confidente de él) que tenía en su poder documentación probatoria de todos los ilícitos que se cometían en E.P.E.C. desde hacía tiempo. Eran una serie de carpetas, expedientes y documentación sobre los delitos que investigaba. Las mismas apuntaban directamente contra "el corazón" de la administración de Angeloz y serían entregadas al presidente Alfonsín. "Todas esas notas que tú tienes y que has pasado, son las mismas que le pasé a Angeloz. Nunca hizo nada, siempre prometió y nunca hizo nada", le dijo Regino a Juan. Éste, a su vez expresó que "... allí había denuncias sobre narcotráfico, lavado de divisas, venta de bebés y los ilícitos de E.P.E.C., en las que había pruebas importantes, picantes". Otra información delicada era la denuncia que iba a presentar referido al transporte de cocaína y otras sustancias, a través de las camionetas de E.P.E.C., que buscaban la mercadería en la zona de Los Gigantes y Tanti. Esa data, según Juan Maders, era conocida por Angeloz y Mario Negri. Siempre había actividades nocturnas en la sede de E.P.E.C., autos gemelos transportaban drogas e iban a Córdoba, San Francisco y Entre Ríos. Años después se encontraron en los galpones de E.P.E.C., autos Ford Falcon con números adulterados y patentes gemelas. Todos los cañones apuntaban al hijo de Angeloz, como jefe de la zona de distribución de la droga. Pero volvamos a Maders. El jueves 5 de septiembre de 1991, el radicalismo cerraba su campaña electoral (Angeloz sería luego elegido por tercera vez gobernador) en la Plaza Vélez Sársfield y, al finalizar el acto, Maders emprendió el regreso a su casa, ubicada en Larrauri 3695, Barrio Residencial Vélez Sársfield. Sin embargo, no fue directamente a su casa, sino que, en su automóvil Renault 4, se dirigió primero a la U.T.N. porque quería saber el resultado de las elecciones estudiantiles realizadas allí. Ya eran los primeros minutos del viernes 6 cuándo arribó a su casa, guardó su vehículo, cerró las puertas de reja de la cochera y se dirigió a la puerta de ingreso, llevando en sus manos un maletín y un sobretodo. Desde un vehículo, salieron dos disparos de una pistola calibre 22 milímetros, que rebotan en la vereda y luego en la pared. Trascartón se efectúan dos disparos, ésta vez de 9 milímetros, que impactan por la espalda en la humanidad de Maders, de 45 años, siendo una de ellas letal, pues dió de lleno en la aorta y, la víctima se desangró. A partir de ese mismo momento, todo se hizo mal : no se preservó la escena del crimen y no se efectuó un operativo cerrojo en la zona para tratar de dar con los asesinos. La reconstrucción del crimen se realizó... 8 años después...!! El gobernador Angeloz tardó 6 meses en recibir a la familia de la víctima, encabezada por su hermana Teresa, quién en la denuncia asegura que "es un asesinato político, el radicalismo tenía cosas que ocultar", en tanto su cuñada Nélida Chávez de Maders fue más enfática y directa : "la orden de matarlo vino de arriba. Los asesinos son gente del partido radical". También se expresó, tiempo después, su hijo Javier : "El asesinato desnudó los antros de corrupción, de narcotráfico, de juego clandestino y la concesión de las usinas de E.P.E.C.". El caso fue tomado por el juez Guillermo Johnson, quién contaba con el apoyo de la familia Maders, pero no recibió la colaboración oficial para trabajar en el caso en cuánto a la investigación, pues no contaba con recursos en su juzgado, ni materiales ni humanos suficientes. "Mi trabajo fue obstaculizado por un gobierno que se empecinó en que jamás llegara a la verdad, los políticos, la cúpula más alta de la Policía que me inventó testimonios y pruebas para tenerme un año trabajando sobre hipótesis falsas", argumentó el juez. El jefe de la Policía de Córdoba, Ramón Yanés se cerró en la hipótesis del robo y, debido a ésta falta de colaboración, el juez pidió personal de la delegación local de la Policía Federal al presidente Carlos Menem, quién le envió dos efectivos para ayudarlo. Recién 14 años después, en 2005, se realizó un primer juicio que, el 17 de junio, condenó a prisión perpetua al ex policía Oscar Hugo Síntora, bajo el cargo de "promesa de pago", a pesar de no haber pruebas concluyentes sobre su autoría. Antes de la sentencia, Síntora, quién negó siempre el hecho, dijo : "Soy inocente, no he hecho nada, pido un veredicto justo". Fue a cumplir su condena a la cárcel de Bouwer, en el Pabellón de Alta Seguridad MX2. Algunos reclusos que compartieron su encierro comentaron que "no hablaba del caso porque esperaba el juicio. Recibió siempre las visitas de una hermana, que decía que tenía muchos contactos y que iba a conseguir que lo liberaran. Luego de la condena se cayó anímicamente, se enfermó. Luego que le ratificaron la condena empezó a hablar del caso. Nos dijo que él no lo mató, que el arma con que asesinaron a Maders fue destruída y que, la que apareció después, con la cuál lo condenaron, fue armada para ponerle un final falso a la investigación". En noviembre de 2007, hubo un segundo juicio, que apuntaba a probar si el ex legislador provincial Luis Medina Allende era el autor intelectual del crimen. La fiscal federal Graciela López de Filoñuk inició una investigación de oficio sobre las declaraciones de Medina Allende en el libro "Matar la inocencia", de la periodista Graciela Ramos, dónde alude y acusa al hijo de Angeloz (lo llama "el príncipe") de ser jefe de una distribución de la droga. Dijo que la misma ingresaba desde Paraná por autos oficiales. El ex legislador, tiempo atrás, había sido condenado a 8 años de prisión por la venta fraudulenta de la Cárcel del Buen Pastor y la concesión irregular de la explotación de juegos de azar en Córdoba. Estuvo 4 años encerrado y, luego, en libertad condicional, denunció a Angeloz y su hijo como responsables del ingreso de droga en el territorio cordobés. Las sustancias procedían de Bolivia y Colombia, pasaba por Paraná y entraba a Córdoba en autos especiales (algunos de E.P.E.C.). Según la denuncia, Angeloz conocía y no aprobaba el negocio, pero tampoco lo impedía (omisión). La denuncia fue desestimada por la justicia por falta de pruebas. En febrero de 2008, Medina Allende fue absuelto por el beneficio de la duda con respecto a la autoría intelectual del crimen. Sin dudas a Maders lo mataron para ocultar una matriz de corrupción estatal que él había descubierto. La documentación que poseía desapareció de su oficina en la misma noche del asesinato cuándo un extraño apagón sirvió de precisa excusa para ocultar a los criminales. No se buscaba inversión privada, ya que el dinero lo ponía el Banco de Córdoba. Las empresas que se presentaban a la licitación estaban "fundidas" (como G.M.D. Grandes Motores Diesel), además en los estudios contables, esas empresas debían cifras millonarias en dólares al Banco de Córdoba (justamente eran las que iban a reparar y explotar las usinas). Una defraudación al Estado provincial por dónde se lo mire. El único culpable (para la Justicia), Oscar Hugo Síntora obtuvo el beneficio de la prisión domiciliaria otorgada por la jueza de Ejecución Penal de Cruz del Eje, Dora Antinori, debido a serios problemas de salud por cardiopatías. En la resolución se indicaba que Síntora debía estar domiciliado en un lugar cercano a hospitales de alta complejidad. También padecía cáncer de colon y, ello le derivó en un ACV isquémico, lo que le produjo la muerte el 8 de julio de 2025, a los 72 años, en la Clínica "San Vicente". Medina Allende, absuelto como autor intelectual, falleció el 17 de noviembre de 2019. Teresa Maders incursionó en la política debido a la lucha por esclarecer el crimen de su hermano (fue diputada provincial en 1999) y falleció el 10 de mayo de 2022, a los 90 años. Javier y César trabajan en E.P.E.C., dónde su padre Regino fue directivo. En honor a Regino Maders existe una calle con su nombre en Barrio Cofico (Córdoba), también lo homenajean el I.P.E.M. N° 134 (nivel secundario) y otro establecimiento en Barrio San Felipe (nivel primario), además de un pasaje en Alta Gracia y un edificio de la U.T.N. Por último, el partido G.E.N. (Generación para un Encuentro Nacional) entrega anualmente en Rosario el premio "Regino Maders" a la Militancia y Honestidad, Trabajo y Compromiso Militante. Sin dudas una distinción merecida en recuerdo de su accionar. El crimen de Maders quedó impune, al no encontrar o probar al o los autores intelectuales, Síntora cargó con todas las culpas. Tal vez la definición del investigador Javier Llorens se adecúe al caso : "Maders como asistente técnico de la Gerencia de Producción era un palo en la rueda para el grupo que necesitaba obtener una concesión en EPEC para lograr un salvataje del Banco de Córdoba, ya que investigaba y controlaba todo... además de ser honesto. Creo que Maders no calibró bien la magnitud del huracán en el que estaba metido"... Y eso le costó la vida.
Foto 1 : Oscar Hugo Síntora, ex policía, condenado a prisión perpetua por ser autor material del crimen.
Foto 2 : Regino Maders fue asesinado de 2 balazos en la espalda cuándo entraba a su casa.
Foto 3 : Teresa Maders luchó por el esclarecimiento del asesinato de su hermano.
Foto 4 : Maders integraba el directorio de EPEC y detectó graves irregularidades en el proceso de privatización de la misma.
Foto 5 : El juez Guillermo Johnson estuvo al frente de la investigación. Casi no recibió ayuda.
Foto 6 : Llegó a ser diputado provincial y decano de la UTN. Lo asesinaron al volver de un acto político.
Foto 7 : La familia Maders en pleno siempre reclamó justicia por Regino.
Foto 8 : Javier y César Maders trabajan en EPEC, dónde su padre fue directivo.
Foto 9 : El reclamo de justicia nunca dejó de hacerse a lo largo de los años.
Foto 10 : El ex legislador Luis Medina Allende fue juzgado como autor intelectual del crimen. Fue absuelto por el beneficio de la duda.










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