CARLOS GESELL, EL DOMADOR DE LOS MÉDANOS
Hace pocos días, quién escribe éstas entregas, estuvo de vacaciones en la localidad de Villa Gesell, balneario turístico bonaerense que tiene una historia muy particular respecto a su origen y fundación. Una gesta que combina audacia, tesón, aciertos y errores, investigación, estudios, paciencia y, sobre todo, el objetivo de un sueño y meta a cumplir a pesar de todas las adversidades posibles. Ésta es la historia de Carlos Gesell, un visionario, un adelantado, un sabio, quién fundaría la villa turística que lleva el apellido de su familia. El primer eslabón en la zona lo establece su padre Silvio Gesell (reconocido economista) quién junto a su madre Ana Boettger (ambos de origen alemán), fundan la prestigiosa "Casa Gesell", especializada en artículos varios para bebés : cunas, cochecitos, muebles, juguetes y elementos para cuidado, higiene y tocador. Como se dijo, su trayectoria posicionó al negocio como un establecimiento prestigioso y de referencia en su rubro, incluyendo el exterior. Carlos Gesell, tercero de los cuatro hijos que tuvo el matrimonio, nació en Buenos Aires el 11 de marzo de 1891, en la casa paterna de la calle Paraguay 3033. Don Silvio fue el "partero" y decidieron ponerle Idaho como segundo nombre de pila... ¿ por qué ? La familia tenía un sueño que nunca pudo cumplir : radicarse en los grandes bosques de Idaho, al norte de EEUU y, como especie de consuelo para ellos, el pequeño Carlos ligó ese nombre. En 1898 (Carlos tenía 7 años), los Gesell viajaron a la tierra de sus orígenes, Alemania y, fue en éste país y Suiza dónde Carlos cursó sus estudios primarios y parte de los secundarios (no pudo completarlos), regresando a los 17 años a Argentina, en 1908. En 1916 partió a EEUU, dónde conoció a Tomás Alva Edison y trabajó con Henry Ford. En 1921 se casó con Marta Tomys, quién fue la madre de sus seis hijos : Roberto, Juana, Úrsula ("Trudy"), Carlos Silvio ("Bubi"), Rosemarie y Tomás. Regresa en 1926 para hacerse cargo (como gerente industrial), junto a su hermano mayor Ernesto Fridolin, quién era su socio y gerente comercial, de la afamada "Casa Gesell". El 11 de marzo de 1930 (día en que Carlos cumplía 39 años), recibe la infausta noticia de la muerte de su padre, en Eden (Alemania) , una semana antes de cumplir 68 años. El 19 de agosto de 1931 le compró al empresario Eduardo Credaro 1648 hectáreas (a $ 22 la hectárea) de terrenos de características un tanto especiales en el litoral marítimo del sureste de la provincia de Buenos Aires, en jurisdicción del partido de General Madariaga. Esas tierras, junto al mar, se hallaban cubiertas de médanos o dunas de arenas vivas o "voladoras", es decir constantemente movidas por la acción de los fuertes vientos locales. Dicho fenómeno provocaba que esas particulares formaciones arenosas se desplazaran, avanzaran y se distribuyeran constantemente por el vasto territorio, ocupando extensas superficies y, alcanzando incluso alturas y dimensiones sorprendentes. Dichas tierras se hallaban en una zona conocida como "Dunas de Juancho", llamada así por la estación "Juancho" del Ferrocarril Sud (hoy General Roca), el punto de referencia más relevante de la región, ubicado a 23 kilómetros de los terrenos comprados por Carlos Gesell. Esas zonas de médanos "vivos" y "voladores" adyacentes a la Ciudad Autónoma de la provincia de Buenos Aires, eran tierras, en buena parte, improductivas pertenecientes a los fondos de las grandes estancias. Pero antes de Gesell hubo un precursor : Héctor Manuel Guerrero, propietario de extensos campos en el partido bonaerense de General Madariaga, quién comenzó a realizar en sus tierras importantes trabajos de fijación y forestación de médanos para impedir los permanentes movimientos de arena y destinarlos a la explotación económica. En su lucha contra las dunas, los bosques creados por Guerrero (junto a la inestimable ayuda de su esposa, Ernestina Quesada Pacheco) en su estancia "Montes Grandes" de Juancho, avanzaron hacia el mar y, dieron origen, en 1918, al balneario de Cariló. Hacia fines de 1930, aquellos enormes trabajos sobre los médanos prácticamente habían finalizado. Por ello, Gesell se reunió en Mar del Plata con Guerrero, quién le comentó sobre los complejos trabajos de forestación en la zona de médanos de sus campos y los beneficios económicos y comerciales que podrían obtenerse. El encuentro fue muy productivo para Gesell y, lo motivó a realizar en agosto de 1931 la compra de terrenos de médanos junto al mar ya mencionada. Se propuso dominar las evasivas y movedizas arenas, fijar los médanos y forestar aquel vasto y hostil desierto de la costa atlántica bonaerense. Su primer objetivo era la forestación del territorio para producir madera y abastecer la fábrica de "Casa Gesell". También construyó, entre 1931 y 1932, junto a un puñado de peones y personas que confiaron en su proyecto y la inestimable ayuda de su nueva pareja, Antonia Emilia Luthier, su vivienda sobre un médano de 9 metros de altura, instalándose ahí definitivamente en 1937, con parte de su familia : sus hermanas menores Sonja y Dodo, sus hijos más pequeños Carlos Silvio y Rosemarie y la mencionada Emilia. Dicha vivienda sería conocida como la "Casa de las 4 Puertas", ya que él la diseñó y construyó de manera tal que tuviera 4 puertas orientadas cada una hacia un punto cardinal distinto, así siempre quedaría libre, al menos, una puerta para entrada o salida cuando las arenas "voladoras" de los médanos bloquearan una o más puertas. Se dió cuenta de ello por algo que a él mismo le pasó. Así lo relata Betiana Feal, jefa de departamentos de Museos de Villa Gesell : "Cuándo compra esos terrenos, los viene a ver y se hospeda en el viejo "Hotel Ostende". Le dan una habitación en el primer piso y sale a recorrer el lugar. Cuándo vuelve se encuentra con una tormenta de arena y tiene que entrar a su cuarto por una ventana, porque la puerta había quedado atrapada por la arena. Ahí él entiende que la única manera de entrar y salir era hacer una puerta por cada punto cardinal". Para los trabajos de fijación y forestación de médanos, Gesell contrató y trajo especialmente desde Europa a Karl Bodesheim, ingeniero agrónomo alemán, experto en médanos. Luego de realizar los estudios correspondientes, el germano fue terminante : "... renuncie inmediatamente a proseguir ésta empresa... jamás crecerá nada en ésta arena". Anteriormente, hubo un frustrado proyecto belga en Ostende, en 1913, con un intento de balneario de corte europeo que terminó abandonado y sepultado por las arenas de los rebeldes médanos. Sin embargo, Gesell no claudicó, no se dió por vencido e hizo sus propios estudios en el terreno y continuó adelante. Por eso, en la zona lo apodaron "el loco de los médanos". Para concretar su obra, Gesell desplegó un vasto, complejo y estudiado proyecto forestal, que incluyó la compra de grandes cantidades diferentes de especies de semillas y plantines, la organización de viveros, la formación de ingeniosas cuadrículas (ideadas por Gesell) de plantaciones de esparto para fijar las arenas vivas, la siembra de distintos tipos de gramíneas y, finalmente, la plantación de plantines de árboles en tubos especiales de cartón cubiertos de brea : pinos, acacias, eucaliptos, álamos, tamariscos, casuarinas y fresnos. Para sus trabajos de forestación recurrió también a la siembra y plantación de centeno, trébol, girasol, flores, hortalizas varias y diversas especies frutales. Con el tiempo, los bosques creados por Gesell crecieron y se expandieron notablemente, cubriendo importantes porciones de territorio y conviviendo con un dilatado espacio de magníficas playas y con las aguas del Océano Atlántico. Las escurridizas arenas y los indomables médanos dejaron de ser una amenazante barrera y se integraron al nuevo escenario. Finalmente, Gesell logró dominar y conquistar las arenas y médanos de ese desierto... ya no era el "loco", ahora era el "domador de los médanos". Fue así que, para 1940, cambia su objetivo inicial y se orientó hacia un nuevo proyecto : vió el potencial turístico de esos terrenos para ser aprovechados comercialmente, por lo que se propuso formar un centro balneario más tranquilo, como alternativa a la concurrida, dinámica y poblada Mar del Plata. Para ello contaba con múltiples y convincentes argumentos : una singular geografía de sus tierras entre exótica y salvaje, de médanos ya fijos y bosques cercanos a amplias y solitarias playas bañadas por un mar de extraordinaria belleza. Villa Gesell sería un turismo diferente, alternativo y, como se dijo, más tranquilo, rodeada de naturaleza y alejada de los centros urbanos en expansión. Primero la llamó Parque Idaho (por su segundo nombre), para luego rebautizarla como Villa Gesell, en homenaje a su padre. En 1940 decide concentrar definitivamente sus esfuerzos en el rubro turístico y, para ello, encargó a una empresa marplatense la construcción de una casa prefabricada, para armarla e instalarla en un médano fijo frente al mar, cercana a las agrestes playas, para ofrecerla en alquiler a futuros visitantes. Comenzó a promocionar de ésta forma su emprendimiento turístico. La casa era pequeña, sencilla, pero acogedora y, recibió el nombre de "La Golondrina", debido a que éstas aves llegaban a la zona en verano y migraban en invierno. Se le ocurrió publicar un singular aviso en el diario "La Prensa" para atraer a los turistas. El mismo salió publicado el 8 de febrero de 1941 y rezaba : "Juancho, F.C.S. frente al mar, hermosa playa, gran dormitorio, cocina - comedor, porche, baño, agua corriente, luz eléctrica, amueblada, 10 días $ 100. Parque Idaho". ¿ Y quién o qué era Juancho ? Era la pequeña estación del Ferrocarril "General Roca" ubicada a 23 kilómetros de las tierras de Carlos Gesell y constituía la única referencia en aquellos lugares lejanos y solitarios, a través de la cuál se efectuaban intercambios de correspondencia y abastecimiento para Parque Idaho. Hacia allí debían enviarse las cartas para alquilar "La Golondrina", pero como en el aviso no figuraba el nombre del propietario, los lectores lo asociaron a un tal "Señor Juancho". Un ejecutivo suizo de una empresa instalada en Buenos Aires, llamado Emilio Stark, respondió al aviso y alquiló "La Golondrina" a principios de 1942, convirtiéndose así en el primer turista de la futura Villa Gesell. Como fecha fundacional, Carlos Gesell propuso el 14 de diciembre, día en que, en 1931, inició la construcción de su primera vivienda familiar entre los médanos (la famosa "Casa de las 4 Puertas"). Cuándo terminó su estadía, Stark volvió maravillado y, difundió su original experiencia veraniega en ese lugar a sus amistades, quiénes a su vez, repetían lo mismo con su entorno. Esa particular y sucesiva dinámica del "boca en boca" provocó la llegada de cada vez más turistas al flamante balneario. A raíz de ésto, nacía también el primer slogan del lugar : "El balneario que se hizo de amigo a amigo". Por la década del ´60 hubo una "movida hippie", con turistas jóvenes de alto poder adquisitivo, atraídos por el perfil naturista y vegetariano del lugar, provocando el nacimiento de otro slogan : "Villa Gesell, Paraíso de la Juventud". Carlos Gesell dispuso loteos y, en el primero, quedan establecidas 3 casas : la de las 4 Puertas, "La Golondrina" y un galpón de albergue para los obreros. Para el 2° loteo, en 1942, se construyó el Hotel "Plaza" y, años subsiguientes continuaron los loteos con trazados sinuosos y los fraccionamientos respetaron la topografía del terreno, logrando un aspecto original. Las calles, paralelas a la costa, reciben el nombre de Avenidas (por numeración, por ejemplo, Avenida 1, Avenida 2, Avenida 3 y así sucesivamente) y las perpendiculares al mar, se denominan Paseos, aplicando igual que las avenidas, una numeración creciente para facilitar su localización. De a poco se fue concentrando la hotelería a lo largo de la costa, entre la Avenida 3 y el Mar, además de comercios y casas. El 1° de julio de 1978, debido a su crecimiento demográfico, es creado el municipio urbano de Villa Gesell (desprendiéndose de ésta forma del partido de General Madariaga). Luego, el 23 de mayo de 1983, por ley N° 9949, deja de ser municipio y pasó a ser partido. En el medio, producto de un edema pulmonar, Carlos Gesell es internado en el Hospital Alemán y, falleció mientras dormía el 6 de junio de 1979, a los 88 años. La villa en su totalidad lloró la partida de su fundador. En una esquina del Paseo 106 y la Avenida 3 (la más importante, por ser área peatonal y, con innumerables ofertas de gastronomía, diversión, tiendas y regalería) una imponente escultura lo recuerda. Fue construída por el artista plástico Fernando Pugliese y su equipo de resinadores, talladores, pintores y escultores, que trabajaron con mezcla de arcilla, resina epoxi y fibra de vidrio que semeja la textura del bronce y su conservación es inalterable. La misma, que demandó dos meses de trabajo, representa a Carlos Gesell manejando su Jeep "Willys", acompañado de su fiel perra "Fifi" (sentada en el asiento trasero). La emblemática "Casa de las 4 Puertas", desde 1995 funciona como Centro Cultural anexo al Museo y Archivo Histórico Municipal, siendo una visita obligada para los turistas. El fundador era un amante de los perros y, solía vérselo caminar en la playa con su esposa, la mencionada perra "Fifi" y otros canes, como "Molly", "Susy", "Max" y "Vip". Ésta es la particular historia de Carlos Gesell, un visionario y también autodidacta que, patentó varios inventos (generador de energía solar con motor de combustión interna, bielas transmisoras de fuerza, ejes económicos con lubricación automática para carruajes, un procedimiento para producir aire seco, frío y caliente, entre otros) y que tuvo la impronta (inspirado en el mismo trabajo de Héctor Guerrero para crear el balneario de Cariló) de fundar una de los balnearios más concurridos de la Costa Atlántica... "domando los médanos"...
Foto 1 : Carlos Idaho Gesell, fundador de Villa Gesell.
Foto 2 : La emblemática "Casa de las 4 Puertas".
Foto 3 : Gesell diseñó un plan de forestación y fijación de médanos (basado en la experiencia de Héctor Guerrero en Cariló) para controlarlos.
Foto 4 : Aviso en el diario "La Prensa" promocionando a "La Golondrina".
Foto 5 : en su emblemático Jeep, con su familia y perros, recorriendo los bosques creados en la zona.
Foto 6 : El histórico negocio familiar, dedicado a artículos para bebés.
Foto 7 : "El domador de médanos"... pudo vencerlos con éstos bosques por los que camina...
Foto 8 : Villa Gesell hoy... importante destino turístico...








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