"LA FORESTAL"... CRÓNICA DE UN SAQUEO E IMPUNIDAD

Poder y opresión, términos que reflejan situaciones que van de la mano, pues los oprimidos son víctimas de los poderosos. El poder es la capacidad de influir o dominar a otros en sus acciones y en sus comportamientos, pudiendo hacerlo una persona o un grupo, mientras que la opresión tiene lugar cuándo esa persona o grupo dominante utiliza ese poder por medio de sistemas, normas y estructuras sociales para mantener una posición de ventaja a expensas de otro grupo. Ese trato es generalmente injusto, cruel o malicioso. Esa opresión mucha veces puede explicarse por el contexto histórico, social, político y económico existente, que provocan esas acciones. Argentina es un país prolífico en éstas situaciones que rozan lo vergonzante e inadmisible y, una de ellas sucedió a fines del siglo XIX y gran parte del siglo XX. El caso de "La Forestal" y su vergonzoso y bochornoso saqueo de las recursos naturales argentinos con total impunidad y (lo más grave) avalado por la ineptitud y pasividad del gobierno nacional. Pero, comencemos por el principio.          ¿ Cómo desembarca "La Forestal" en nuestro país ?El 10 de marzo de 1874 partió desde el puerto de Liverpool (Inglaterra) el buque "Gassende" que, en sus bodegas traía 37 cajas de hierro que contenían 180.187 libras esterlinas. ¿ El destino ? Santa Fe (Argentina). El dinero era un empréstito celebrado por la firma londinense "Murrieta & Cía." y el gobierno santafesino con el objetivo de conformar el capital inicial del Banco Provincia de Santa Fe. El crédito se había firmado el 22 de junio de 1872 y el apoderado del préstamo fue el Dr. Lucas González, quién luego también sería representante del estado santafesino a la hora de saldar la deuda. En julio de 1881 aún se debían 110.883 libras esterlinas y 3 chelines. Por sugerencia de González, la provincia decidió pagar la misma con tierras fiscales. De éste modo, se le otorgaron 668 leguas de territorio por medio de una ley de la legislatura santafesina sancionada el 5 de octubre de 1881. La escritura debía ser firmada por Juan Bautista Alberdi, pero se vió impedido de hacerlo por razones de salud. En su lugar lo hizo el inglés Federico Woodgate, quién junto a González, firmaron la "entrega del Chaco santafesino en una extensión de 1.804.563 hectáreas". El gobierno cobró $ 1.002.594 pero devolvió la suma de $ 3.212.190 en concepto de juicios reivindicatorios. Desventajoso por dónde se lo mire... Así nació la "Santa Fe Land Company", luego llamada "Compañía de Tierras, Maderas y Ferrocarriles La Forestal Limitada". Por último, se denominó con el interminable nombre de "La Forestal Argentina Sociedad Anónima de Tierras y Maderas y Explotaciones Comerciales e Industriales", cuyos capitales eran británicos, belgas y franceses. Se estableció en el "Chaco Austral" (zona limítrofe entre el norte de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero). La empresa se dedicó a explotar, sin límites, los bosques de quebrachos colorados, dedicándose además a la producción industrial de taninos para curtiembre de cuero, extraído de ese árbol, muy abundante en la zona. Lo más increíble del ya mencionado desventajoso acuerdo fue que éste estaba casi exento de impuestos y tuvo prerrogativas que lo llevaron a establecer "un Estado dentro del Estado"... ¿ Cómo sucedió ésto ? Construyeron sus propias líneas férreas, de 400 kms. de extensión, para llevar la madera al puerto (no había vías ni caminos transitables en la zona) y le cobraba tasas de transporte al Estado por ello...! La zona era inhóspita y despoblada, por lo que la empresa fundó 40 pueblos, llamados "pueblos forestales", entre ellos Santa Felicia, Villa Guillermina, Tartagal, Villa Ana y La Gallareta. Las viviendas construidas para los "obrajeros" eran deplorables, denotando la precariedad de la situación social de la gente, con malas condiciones de salubridad e higiene, además de la pobre alimentación. Las casas eran bajas, de barro y con "estanteo" (sistema de entramado de cañas, maderas u otros elementos fibrosos que luego son rellenados con barro. Una vez seco el barro, lo "blanqueaban" para dar sensación que eran de material), sus calles, anchas, estaban cubiertas de un rojizo aserrín. En cada casa, de dos habitaciones, llegaban a convivir hasta 3 familias, totalmente hacinadas. No se permitía construir las viviendas en forma particular (la hacía la empresa) por lo que, si se perdía el trabajo, se perdían las viviendas, que en realidad eran unas verdaderas "taperas" (algunas de ellas monte adentro). Por su parte, cerca de las fábricas de tanino, había residencias de estilo inglés destinadas a los directivos y los empleados administrativos casados y "solterías" para alojar a los de ésta condición. Cada pueblo tenía la correspondiente fábrica de tanino y un almacén de ramos generales. Acuñaban su propia moneda e imprimían su propio billete, ambos cumplían la función de "vales de intercambio" que los peones debían canjear por alimentos en los almacenes propiedad de la empresa. Esa era su miserable paga, además de que les vendían los productos por 3 o 4 veces encima de su valor real (los adquirían en la ciudad y los revendían a precios altísimos). Una práctica común y nefasta era "rebajar" ciertos productos con agua (los cascos contenían 200 litros de vino para su venta y, les agregaban 20 litros de agua para "rebajarlo"). La jornada laboral era de 12 horas, llegando cada obrero a cargar 425 bolsas de 50 kgs. de tanino por día y, luego usaban un tablón para subirlas al vagón del tren. Los "obrajeros" se dividían, de acuerdo a su tarea en : hacheros, pulidores y carreros, mientras que los operarios de fábrica eran los cocineros, aserrineros y peones. Por último, había obreros del ferrocarril privado y marítimos; los administrativos (que ganaban una fortuna respecto a los operarios) y los jerárquicos, sumando en total 20.000 empleados en todo concepto. Los "jefes", además, gozaban de un club deportivo, construido especialmente para ellos, con cancha de golf incluída. Como "alivio" para su cotidianeidad, los obreros tenían luz eléctrica, agua corriente, red cloacal y médico gratis (todos éstos "servicios", obviamente los peones los "ligaban de rebote"). Construyeron casi 30 fábricas, con chimeneas de ladrillo muy altas, con el escudo de la monarquía británica, que dominaban el horizonte. La madera obtenida era para la fabricación de muebles, edificios, durmientes ferroviarios, embarcaciones, puentes y postes de telégrafo. De su interior de extraía el tanino para curtir y teñir la piel animal y, así evitar su descomposición, transformándolo en cuero. Llamado "oro rojo", el tanino sirvió también para curtir el cuero de las botas y otros pertrechos de los soldados británicos en la 1° Guerra Mundial. El millonario negocio cerraba por todos lados, por ejemplo en el balance dado a conocer en 1916 por "La Forestal", la compañía le abonó $ 300.000 a la provincia en concepto de impuestos y regalías, mientras que a la corona británica le giró 9.000 millones de pesos (es decir, pagó 30.000 veces más). Ante tanta opresión laboral, los trabajadores, asesorados por algunos anarquistas, se afiliaron a la F.O.R.A. (Federación Obrera de la República Argentina) y realizaron una huelga en 1919 (habían fundado el Sindicato del Tanino), obstaculizando además las vías férreas para que los trenes no circulen. A "La Forestal" no le quedó otra alternativa que aceptar un nuevo convenio colectivo de trabajo (la jornada laboral se redujo de 12 horas(por $ 3,75) a 8 horas (por $ 4,20). Sin embargo, la compañía incumplió el convenio, bajando gradualmente la paga y, alegando que necesitaba quién cuidara sus intereses, logró que el complaciente gobernador radical de Santa Fe, Enrique Mosca, autorizara la creación de una fuerza policial financiada por la propia empresa, denominada "Gendarmería Volante", también conocidos como "Los Cardenales", que actuaban como represores (para ello se nutrían de integrantes del grupo parapolicial "Liga Patriótica"). En el colmo de la complacencia hacia la empresa, las armas y uniformes de esa fuerza eran provistas por el gobierno de Santa Fe. En 1920, "La Forestal" pateó el tablero y declaró un "lock out" patronal (cierre de empresas y despido de trabajadores), aduciendo que, tal medida se debía a la caída en el volumen de ventas, que hacía que los galpones del puerto de Santa Fe estuvieran llenos de bolsas de tanino. Miles de familias quedaron sin trabajo ni ingresos, lo que llevó a que el 29 de enero de 1921 ocurriera un estallido social generalizado en la región con decenas de enfrentamientos armados en pueblos y bosques durante 3 meses, denominado "Revuelta obrera final". Entre 300 y 400 obreros tomaron las fábricas de Villa Ana y Villa Guillermina, planteando una lucha frontal contra la "Gendarmería Volante". La lucha fue desigual y, los obreros fueron repelidos en la espesura del monte, dónde se refugiaron. Los persiguieron como presas a cazar y fueron masacrados entre 500 y 600 personas, según el periódico "La Vanguardia". También hubo violaciones, torturas, quema de viviendas y matanzas de inocentes. En noviembre de 1922, "La Forestal" reabrió sus fábricas y, todo continuó más o menos igual. Desde su llegada, durante 80 años, la empresa taló casi el 90 % de los bosques, causando un proceso de desertificación y un daño ecológico valuado en 3000 millones de dólares. El quebracho colorado en esa zona quedó casi extinto. Un informe del I.N.T.A. concluye que "La Forestal" hizo desparecer el 86 % de los bosques del norte de Santa Fe (que pasó de 59.000 a 8.253 kilómetros cuadrados). En 1963, cerró la última fábrica y cesó la actividad de los obrajes. La compañía se mudó a Sudáfrica (dónde había menos controles estatales y mano de obra barata, gracias al "apartheid" y reemplazó al noble quebracho colorado por la mimosa, una especie de acacia de atractivo follaje). El caso de "La Forestal" en nuestro país es un fiel reflejo de la usurpación por despojo, el saqueo y colonialismo británico en nuestro país, impulsado todo ésto por la connivencia o apatía de las autoridades nacionales que no supieron (o no quisieron) cuidar nuestros recursos y territorios (un caso puntual fue que el gobernador santafesino Enrique Mosca, quién favoreció a la empresa, luego terminó siendo su abogado) y, un dato relevante (y, por qué no, siniestro), uno de los últimos directores de  "La Forestal" en los ´60 fue José Alfredo Martínez de Hoz... Nada más que agregar. El proceso de desertificación por ésta firma se constituyó en el más gigantesco daño ecológico producido por una industria privada (en la actualidad las frecuentes y graves inundaciones que se producen en la zona son consecuencia directa de éste proceso). En 1974, el cineasta Ricardo Wüllicher rodó la película "Quebracho", dónde puede observarse la historia de las luchas sociales, las masacres producidas y la devastación socio - ambiental provocada. Poder y opresión... una historia repetida por siglos en Argentina...


Foto 1 : El quebracho colorado, fue explotado sin límites en el Chaco Austral por "La Forestal"


Foto 2 : La compañía construyó sus propias líneas férreas para transportar la madera.


Foto 3 : También acuñaron su propia moneda e imprimieron sus billetes ("vales") que los obreros canjeaban por mercadería en almacenes propios.


Foto 4 : Ruinas de la fábrica de "Villa Guillermina"


Foto 5 : Los hacheros en plena acción. La tala fue indiscriminada.


Foto 6 : Moneda canjeable por 2 kilos de carne.


Foto 7 : Los hacheros trabajaban 12 horas por día por una miserable paga.


Foto 8 : Las altas chimeneas de las fábricas en ruinas aún se divisan en el horizonte.


Foto 9 : Anverso y reverso de moneda canjeable por un kilo de carne.


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