LA ARGENTINA NAZI... EL MAYOR ACTO HITLERIANO EN EL LUNA PARK
Entre las décadas del ´30 y ´40 el panorama internacional era muy distinto que en la actualidad. En territorio europeo, Alemania trataba de resurgir de las cenizas luego de la derrota, no sólo en batalla en la 1° Guerra Mundial, sino también diplomática, luego del enorme castigo que significó para ellos las sanciones del Tratado de Versalles. Con Adolf Hitler al poder desde 1933, el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán (Nationalsozialismus, en alemán, de dónde surge el término "nazi") trataba de darle a los germanos una nueva identidad, un nuevo propósito, en busca de un horizonte de supremacía racial con el que soñaba el Führer. Ese postulado (según ellos) les otorgaba derecho a gobernar sobre otras. La ideología nazi, cargada de un feroz antisemitismo, veía a los judíos como una amenaza a la que debían exterminar. Aún faltaba para la 2° Guerra Mundial, pero ya se notaba la movida expansionista de Hitler. Todos lo miraban de reojo en Europa, como previendo lo que se venía. En el continente americano había una suerte de admiración/respeto hacia el Tercer Reich y, nuestro país era uno de los principales "apoyos" que tenía Alemania, pues había mucha presencia de inmigrantes e inversiones en empresas aquí. Precisamente, un hecho ocurrido el 10 de abril de 1938 en el Estadio Luna Park, afirma todo lo antes expuesto. Argentina era presidida por Roberto Marcelino Ortiz (de quién hablamos unas entregas atrás) quién jamás puso obstáculo en la expansión del ideario nazi en nuestro país. El periodista y escritor Marcelo Larraquy, en su libro "Argentina. Un siglo de violencia", describía un panorama de la época : "El nazismo fue incorporándose a la vida política argentina en la década de 1930. El Grupo Argentino del Partido de los Trabajadores Nacional Socialista fue fundado en 1931. En su planta de adherentes había marinos mercantes, artesanos y empleados de ingresos modestos de la comunidad germana, que iniciaron sus reuniones en los barcos del puerto de Buenos Aires. Fueron bien recibidos por el poder estatal. El 25 de mayo de 1931, la Legión Cívica les hizo un lugar en el desfile de la Revolución de Mayo y, el pequeño grupo nazi marchó frente al presidente de facto José Félix Uriburu con las camisas pardas y la cruz gamada. Los nazis y la Legión también participaron en otro acto conjunto en 1933 : atacaron a manifestantes de organizaciones judías que se habían reunido en el Luna Park para denunciar la liquidación del Parlamento y la oposición política en Alemania". Gran influencia en ello tuvo el embajador alemán Edmund von Therman, quién tenía fuertes vinculaciones con políticos y militares argentinos. Gracias a su tarea, el nazismo había ganado terreno en forma notoria dentro de la comunidad alemana de Argentina. Un ejemplo de ello es que el libro de Hitler "Mi Lucha" era de habitual lectura en los colegios bilingües y clubes, como el Teutonia, de Tigre, el Alemán y el Hípico Alemán, que se habían convertido en centros de propaganda para la ideología de Hitler. No era solo la difusión de ideas, sino que también habían logrado llevar a la práctica e instalar su política antijudía a las empresas alemanas que funcionaban en el país. El resultado fue el despido y exclusión de empleados de origen judío. También utilizaba la embajada para presionar a la prensa local. ¿ Cómo lo hacía ? Aquellos diarios que cuestionaban al régimen de Hitler dejaron de recibir publicidad de las empresas alemanas y a los que se oponían abiertamente a la ideología nazi recibían acciones legales en contra. El caso más sonado ocurrió con el diario "Argentinisches Tageblatt", muy identificado y leído por la comunidad alemana, a quién el embajador tildó de medio "judeo - comunista" al servicio de Londres, Washington y Moscú. Tal era la penetración teutona en nuestro país que la comunidad alemana decidió organizar un gran acto para celebrar la anexión de Austria al Tercer Reich. El hecho, llamado "Anschluss" (en alemán, reunión) se había consumado un mes antes (el 12 de marzo) cuándo las tropas de la "Wehrmacht" invadieron sin encontrar ningún tipo de oposición al Estado Federal de Austria, convirtiéndola en una provincia más del Tercer Reich (además, Hitler había nacido en Austria). Para "maquillar" y dar algo de legitimidad al suceso, Hitler realizó un plebiscito, que terminó con un aplastante 99,73 % a favor del SÍ. Pero ésta votación también se hizo en nuestro país durante los primeros días de abril cuándo se votó simbólicamente en clubes, escuelas y distintas instituciones alemanas que funcionaban aquí. Aproximadamente 25.000 personas votaron en las urnas dispuestas en esos lugares. La permisividad argentina (a cargo del presidente Ortiz) para que votaran fue evidente, ya que en otros países, principalmente potencias europeas como Gran Bretaña y Francia se negaban a intervenir en la cuestión austríaca. Hitler, rápido de reflejos y en una jugada maestra, ordenó el envío de barcos a todos los países que albergaban a ciudadanos alemanes y austríacos, para que éstos pudieran emitir su voto en aguas internacionales, fuera de la jurisdicción territorial de cada país. Finalmente llegó el gran día, 10 de abril de 1938, en el Palacio de los Deportes, el estadio cubierto "Luna Park" (fundado en 1931 por Ismael Pace y José Lectoure), bajo el rutilante nombre de "Día de la Unidad Nacional". De acuerdo al libro "Luna Park y el estadio del pueblo, el ring del poder" escrito por Guido Carelli Lynch y Juan Manuel Bordón, ésto pasaba ese día : "La cita estaba prevista para las 10 AM de ese mismo 10 de abril. Media hora antes las puertas del Palacio de los Deportes se abrieron para recibir una multitud de alemanes, austríacos y argentinos. Entre 12 y 20 mil personas llegaron hasta las proximidades de Corrientes y Bouchard. Contaban con la venia de la Jefatura de Policía, que dos días antes había accedido al pedido de la comunidad austro -alemana para realizar el acto". Por supuesto que muchos sectores de la sociedad estaban en contra de ésta "muestra gratis" de nazismo y, por ello, el gobierno nacional estaba preocupado por posibles incidentes. Los principales opositores, obviamente, fueron las asociaciones judías del país, quiénes dieron a conocer un comunicado de repudio, calificando al hecho como una "invasión a la soberanía nacional". También la Federación Universitaria Argentina (F.U.A.) convocó a una concentración estudiantil y ciudadana en la Plaza San Martín, para desde allí marchar al Luna Park. Sin embargo, el presidente Ortiz, a través del Ministerio del Interior, no autorizó el acto de la F.U.A. con la excusa de que no tenía policías suficientes para garantizar la seguridad de los manifestantes porque la mayoría de los efectivos habían sido asignados al Luna Park. A pesar de ello, los estudiantes se movilizaron igual, junto a militantes socialistas y radicales, a la misma hora del inicio de la celebración nazi. Juntaron cerca de 5000 personas e inmediatamente llegaron 200 agentes de la policía montada y el cuerpo de infantería, quiénes iniciaron una violenta represión al notar que los manifestantes intentaron tomar posesión del Monumento al Libertador. La misma dejó un saldo de decenas de heridos y detenidos. Tozudos, los concurrentes en lugar de dispersarse se dirigieron a calle Corrientes y atacaron a piedrazos a los comercios alemanes, en especial a aquellos cuyos dueños no ocultaban sus simpatías nazis, colgando una bandera esvástica junto a la alemana. Pero no se pudo evitar la tragedia, ya que en el intento de que la multitud se acercara al estadio, la violencia fue escalando en magnitud : el resultado, 2 muertos y 57 heridos más. Ninguno de los fallecidos tenía que ver con la protesta : el español Toribio Santos, de 40 años, murió pisoteado por un caballo de la montada en la esquina de Libertad y Paraguay. En tanto, Juan Camino, de 73 años, cayó sobre el asfalto cuándo trataba de huir de los disturbios al ser sorprendido cuándo caminaba cerca de la Plaza San Martín. En tanto, como se dijo, el gobierno montó un gran operativo de seguridad en el estadio. Los autores del libro antes mencionado así lo narraban : "Los primeros en rodear el Luna Park fueron los miembros del nutrido contingente de fuerzas de seguridad. Sobre Bouchard, Corrientes, Lavalle y Madero se estacionaron varios piquetes de la policía montada y agentes de infantería. En un camión, en un tercer cordón, aguardaban más oficiales con gases lacrimógenos. Ningún auto podía acercarse a la zona. Dentro del estadio habría una guardia de policías uniformados y otra de civil, que debía confundirse con el público. Como nunca antes el Luna Park y sus alrededores estaban totalmente blindados". La escenografía era totalmente nazi y, así lo narraba el cronista del diario "Crítica" : "El fondo está cubierto por una enorme tela con letras góticas "Ein Volk, Ein Reich, Ein Führer". No reconocemos al viejo estadio. Ni el mismo Lectoure lo reconocería". En el acto estaban presentes las principales autoridades alemanas en el país y algunas figuras de la política local, entre ellos el gobernador de Buenos Aires, Manuel Fresco y su ministro de gobierno, Roberto Noble, quién años después fundaría el diario "Clarín". El acto, por el cuál había que abonar 20 centavos en concepto de entrada, comenzó a las 10:30 horas cuándo tomó la palabra el encargado de negocios de Alemania, Otto Meyren, quién insólitamente, comparó la anexión de Austria con... la Revolución de Mayo...!! Previamente y, para que el colmo sea total, la multitud cantó el himno nacional argentino en posición de firmes y haciendo el saludo nazi con el brazo extendido. Carelli Lynch y Bordón siguen narrando el acto : "Cuarenta y cuatro abanderados se ubicaron en el gran escenario. Detrás, en letras góticas, colgaba una bandera con la leyenda "Heil Führer" y otra con el famoso slogan hitleriano "Un pueblo, una nación, un conductor". En ambos extremos del escenario flameaban la bandera argentina y la alemana, que llevaba en el centro una gran cruz esvástica... ¡ Heil Hitler ! bramaba la multitud mientras el estadio terminaba de llenarse". La custodia del acto estaba a cargo de la Policía Federal y otras fuerzas de seguridad que movilizaron cientos de efectivos para garantizar que los nazis reunidos allí no fueran molestados. Entre las adhesiones que se leyeron en el acto hubo una que provenía de Berlín, con la firma del ministro de agricultura de Hitler, quién era... argentino...!! Se trataba de Richard Walther Darré (pilar fundamental de la propagación del ideario nazi en nuestro país) nacido en Buenos Aires el 14 de julio de 1895 (hijo del alemán Richard Darré y la argentina Emilie Lagergrende), matrimonio de clase acomodada que, se fue a vivir a la Patagonia, dónde el pequeño Richard pasó su infancia. Sin embargo, en su adolescencia, por decisión de sus padres que, añoraban una sólida formación académica para él, lo enviaron a estudiar a centros de estudio europeos : Wimbledon (Inglaterra) y Heidelberg (Alemania). En 1914 se alista como voluntario en el ejército alemán para combatir en la 1° Guerra Mundial. Fue herido en batalla y, al terminar el conflicto bélico estudió Filosofía y Agricultura. A partir de allí participó en política en el partido, dónde su ideología racista se "endureció". Escribió un libro cargado políticamente con el pensamiento hitleriano, llamado "El campesino como fuente de vida de la raza nórdica". A raíz de ello, el Führer lo nombró Ministro de Agricultura y Alimentación y, además, director de la Oficina de la Raza y Reasentamiento del Reich. En ese cargo fue clave y vital en la ruta del dinero expropiado a los judíos alemanes hacia Argentina. Promovió un vertiginoso incremento de las inversiones nazis en el país a través de compañías fantasmas para mover el oro y dinero robados. Una forma muy solapada de "lavado de dinero". Todo ésto quedó demostrado en un informe de la Administración de Economías Extranjeras del Gobierno de EEUU, dado a conocer el 3 de abril de 1945, luego de la rendición alemana. De acuerdo a ello, se estima que los nazis poseían en Argentina bienes e inversiones por un valor de entre 200 y 341 millones de dólares. Según éstos cálculos, Argentina recibió el 15 % de todos los activos nazis en el extranjero, pero, además, el monto de esas inversiones era aproximadamente la misma cantidad de dólares que sumaban los dineros nazis en el resto del continente. Para cerrar el círculo, parte de ese dinero "mal habido" sirvió para financiar la difusión de ideas nazis en Argentina. La máxima expresión de ésta descomunal faena propagandística fue, justamente, el hecho que hoy tratamos aquí : el monumental acto realizado en el Luna Park el 10 de abril de 1938. Todos los medios, sin distinción, lo calificaron como "el mayor acto celebrado por el nazismo fuera de las fronteras alemanas en toda su historia" (publicado por el diario "Deutsche La Plata Zeitung", el de mayor tirada en América Latina). Un año después, en septiembre, Hitler invade Polonia, de acuerdo a su política expansionista. Gran Bretaña y Francia reaccionan para preservar la frontera polaca y, le declaran la guerra a Alemania... la 2° Guerra Mundial estaba en marcha. Casi toda la comunidad internacional condenó el accionar nazi, pero Argentina se mantuvo neutral (por sus relaciones y cierta admiración por esa potencia). Estados Unidos presionó y, finalmente nuestro país le declaró la guerra al "Eje del mal" (Alemania, Italia y Japón), como si fuera una broma de mal gusto, recién el 3 de marzo de 1945, con la victoria de los aliados casi decidida. Por ello, no debe llamar la atención la realización de semejante acto nazi en el Luna Park, ni tampoco debe extrañar que los genocidas nazis que pudieron esquivar el Juicio de Nuremberg y escapar, lo hicieran hacia Sudámerica (principalmente a Argentina, amparados por el gobierno de Perón en connivencia con la Iglesia Católica y la Cruz Roja)) dónde encontraron refugio, cambiaron su identidad, establecieron colonias y, recién fueron descubiertos en su vejez (otros no). Se calcula que 5000 nazis obtuvieron refugio y amparo aquí, destacándose entre ellos criminales de guerra como Adolf Eichmann, Josef Mengele y Erich Priebke... Argentina, tierra de oportunidades... para los criminales también...
Foto 1 : La cruz esvástica como decorado principal del acto.
Foto 2 : El acto se realizó el 10 de abril de 1938 en el Luna Park. Concurrieron cerca de 20.000 personas.
Foto 3 : Increíble imagen : los alemanes cantan el Himno Nacional Argentino haciendo el saludo nazi, con el brazo extendido.
Foto 4 : Muchos jóvenes asistieron al acto (de las juventudes hitlerianas).
Foto 5 : La prensa gráfica se hizo eco del masivo acto.
Foto 6 : Al acto asistió el gobernador de Buenos Aires, Manuel Fresco y su ministro de gobierno, Roberto Noble(quién años después fundaría el Diario Clarín).
Foto 7 : Cartel de inicio de obra del Luna Park. Fue inaugurado en 1931.
Foto 8 : Adolf Hitler, el Führer del Tercer Reich.








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