CASO "MARÍA SOLEDAD"... LA IMPUNIDAD "AL PALO"...

"Dale a una persona una cuota de poder y lo conocerás realmente"... una frase contundente y muy acertada. Y podemos agregar que, si el poder lo tiene un ignorante, conocerás su prepotencia. El poder enceguece y otorga impunidad, pues se manejan "todos los hilos" para lograr el encubrimiento. Un caso emblemático en Argentina, dónde el poder prácticamente "se comió" a la justicia es sin dudas, el de "María Soledad" en Catamarca, un asesinato en el que intervinieron "los hijos del poder". La mayoría zafó... y hubo sólo 2 condenados. La historia transcurre en la provincia de Catamarca, refugio feudal justicialista de la dinastía Saadi, desde 1940. Vicente Leónidas Saadi fue 2 veces gobernador y 3 veces senador nacional. Su hijo Ramón también gobernó la provincia entre 1988 y 1991. El hecho que narraremos a continuación significó la caída de la dinastía Saadi, y la protagonista fue una joven adolescente a quién le truncaron todos sus sueños. María Soledad Morales nació en Valle Viejo, el 12 de septiembre de 1972, siendo la segunda de los 7 hijos de Elías Morales, empleado público y Ada Rizzardo, ama de casa. En 1990 cursaba 5° año de secundaria en el Colegio del Carmen y San José, cuya dirección estaba a cargo de la monja Martha Pelloni, de la congregación de "Carmelitas Misioneras Teresianas". María Soledad era una estudiante promedio, a quién le gustaba escribir poemas y soñaba con ser maestra jardinera, una carrera corta que le permitiría ayudar con su sueldo a "parar la olla" de la casa, según ella misma le contó a su madre. Con 17 años a cuestas, estaba enamorada de un joven mayor que ella, Luis Tula, de 29 años, de quién luego se enteraría que estaba casado. Pero su corazón había sido conquistado y no había vuelta atrás. A Tula, apodado "El Flaco" lo había conocido durante un verano en la pileta olímpica de Santa Rosa. Luego de charlar toda la tarde, él la llevó a su casa y mantuvieron contacto a través de cartas y papeles conteniendo mensajes y poemas que ella le enviaba con su amigo, el "profe" Julio Oviedo. Salieron durante un año, a escondidas. Cuándo la esposa de Tula, Ruth Salazar, se enteró del romance de su marido, tuvo un fuerte altercado con María Soledad, pero el vínculo siguió. La noche del viernes 7 de septiembre de 1990, las alumnas de 5° año del colegio organizaron una fiesta en la pequeña disco "Le Feu Rouge", con el objetivo de juntar fondos para el viaje de egresadas. "Sole" partió desde su casa a las 21:30 horas, en colectivo. Tenía permiso para quedarse a dormir en la casa de su compañera Rosana Medina y pactó con sus padres volver al día siguiente por la tarde. Esa noche le tocó colaborar cobrando entrada. A la madrugada, entre las 3 y 3:30 horas, "Sole" esperaba a Tula en la puerta de la disco. Llegó en su Fiat 147, ella subió y fueron a dar una vuelta. Luego la invitó a ir a la megadisco "Clivus", dónde realizaba una gran fiesta el Liceo de Señoritas de Catamarca, con elección de reina incluida. Allí había gente "carteluda" de la ciudad, jóvenes ricos y despreocupados, relacionados con el poder provincial político y policial, entre ellos Guillermo Luque (hijo del diputado nacional Ángel Luque), los mellizos Pablo y Diego Jalil (sobrinos del intendente), Miguel Ángel Ferreyra (hijo del jefe de la policía provincial) y Arnoldo Saadi (primo del gobernador), entre otros. Durante el evento, Tula le presentó éstas personas a María Soledad. Según testimonios de empleados de la disco, salió de allí "obnubilada", acompañada de varios hombres, subiendo a un auto. A las 9:30 horas del lunes 10 de septiembre, en la zona del Parque Daza (a 7 kilómetros de la capital, por Ruta 38) el cuerpo de María Soledad Morales fue encontrado por unos operarios de Vialidad Nacional (según la "versión oficial" que consta en el expediente). La realidad es que,  anteriormente el colectivero Carlos San Antonio Ponce, quién circulaba esa noche con un pasajero, vió e identificó a, por lo menos 2 policías a las 3:40 horas de ese lunes por la madrugada al lado del cuerpo y después volvió a verlos a las 4:05 horas, aunque ésta vez sobre el pavimento. Pero, como se dijo, su testimonio no se incorporó a la causa final. El cuerpo de María Soledad, semidesnudo, estaba mutilado, boca abajo, su rostro totalmente desfigurado, con triple fractura en la mandíbula, quemaduras de cigarrillo y, le faltaba el cuero cabelludo, las orejas y un ojo. Tenía una polera negra (que le había prestado una compañera para salir) enroscada al cuello, el corpiño en un brazo y un solo zoquete negro en el pie izquierdo. Había sido salvajemente violada. El cadáver estaba tan irreconocible que, su padre pudo darse cuenta debido a una pequeña cicatriz en una de sus muñecas. Pero, había que encubrir el crimen, por lo que la escena del hallazgo fue adulterada y manipulada por 3 individuos, de acuerdo al testimonio del colectivero antes mencionado que pasaba por ahí. Desde el inicio las investigaciones fueron demoradas y se realizaron acciones (por orden del Comisario General Miguel Ángel Ferreyra) como lavar el cadáver por los bomberos, antes de llevarlo a la morgue, lo que hizo que se borraran huellas y señales de modo irrecuperable (no se pudo determinar el ADN de los atacantes). Éste hecho, totalmente adrede, buscaba "salvar el pellejo" del hijo del comisario, presente esa noche en la fiesta. Tampoco se convocaron el día del hallazgo a expertos en criminalística ni hubo estudios toxicológicos o dosaje. La autopsia, realizada en Buenos Aires, por el Cuerpo de Medicina Forense de la Corte, integrada por Osvaldo Roffo, Osvaldo Curci y José Patito, demostró que había muerto de un paro cardíaco debido a una dosis letal de cocaína que le habían obligado a consumir sus secuestradores, violadores y asesinos. Luego, terminaron buscando un "chivo expiatorio" o "perejil" para acusarlo del crimen, un tal Jorge Vargas, a quién detuvieron y le "plantaron" supuestas manchas de sangre y restos de cadáver en su Ford Falcon. Pero luego se descubrió ésta maniobra falaz y, Vargas fue liberado. En el colmo del cinismo y la total impunidad, el diputado nacional Ángel Luque dijo que si su hijo era el asesino, el cadáver no hubiera aparecido. Semejante exabrupto totalmente fuera de lugar, le costó su puesto en el Congreso, ya que fue expulsado. El escándalo crecía a grandes proporciones, el país miraba atónito como un gobierno "feudal" encubría sin ruborizarse un asesinato cometido por "los hijos del poder". El presidente Carlos Menem aguantó las presiones hasta donde pudo, pues Ramón Saadi, el hijo de su mentor, Vicente Saadi, estaba acorralado. En 1991 intervino el Poder Judicial, luego hizo lo mismo con el Poder Legislativo y, el golpe de gracia fue la intervención federal de la provincia a cargo de Luis Prol... "Ramoncito" fue destituído. Para tratar de aclarar los turbios hechos, Menem envió al ex subcomisario de la Policía de la provincia de Buenos Aires, Luis Patti (quién fuera activo represor durante la dictadura militar). Sin embargo, Patti, igual que el Poder Judicial provincial intervenido, demostró falta de voluntad para resolver el caso, incluso se lo acusó de complicidad con los acusados. En tanto, en medio del turbulento suceso, emergió la figura de la monja Martha Pelloni, directora del Colegio del Carmen y San José, al cuál asistía María Soledad y, con la religiosa a la cabeza, comenzó la lucha para esclarecer el caso, con el pueblo de Catamarca acompañándola. Así lo explicaba Pelloni : "Después del entierro de María Soledad, las alumnas decidieron ir a rezar a la Catedral. Con los centros de estudiantes de otros colegios se habían unido en una radio comunitaria, dónde informaban las actividades por la semana del estudiante. Y allí hubo una invitación para acompañar al Colegio del Carmen a rezar a la Catedral. Se fueron sumando grupos y fue conmovedor. Se sumaban en silencio, nadie hablaba. Así fueron, una, dos marchas y el periodismo las bautizó marchas del silencio". A pesar de todo, Saadi volvió a presentarse como candidato a gobernador en 1991, pero perdió en forma abrumadora con el radical Arnoldo Aníbal Castillo, quién estaba apoyado por el Frente Cívico y Social (organizadores de varias de las marchas). Sin embargo, asumió como diputado nacional por dos mandatos. El primer juicio comenzó el 20 de febrero de 1996, con el tribunal compuesto por los jueces Alejandro Ortiz Iramaín, Juan Carlos Sampayo y Alejandra Martínez Azar. Fue transmitido por televisión a todo el país y, justamente la transmisión permitiría ver una situación que terminó en un escándalo : el juez Sampayo fue captado "in fraganti" haciéndole señas a la jueza Azar. Le estaba indicando que debía rechazar un pedido de declaración por falso testimonio contra un testigo que había cambiado su versión para proteger a los acusados. El gesto se transmitió por televisión (Canal 13) y los camaristas fueron separados de sus puestos, quedando todo nulo. El segundo juicio se llevó a cabo entre agosto de 1997 y febrero de 1998, a cargo del tribunal compuesto por Jorge Álvarez Morales,  Santiago Olmedo de Arzuaga y Rubén Álvarez. Hubo un total de 87 audiencias, dónde declararon 372 testigos. El fiscal Gustavo Taranto, el día del inicio del juicio, ante el mutismo de la sala, pegó una foto de María Soledad en la pared, y dijo : "María Soledad nos dice, señores miembros del tribunal, me drogaron y yo no quería. Y yo le creo. María Soledad nos dice, me violaron y yo no quería. Y yo le creo. Esa persona me golpeó y tragué mi propia sangre. Y yo le creo. María Soledad no tiene razones para mentir". El 27 de febrero de 1998, Guillermo Luque fue condenado a 21 años de prisión, por asesinato y violación y Luis Tula recibió una pena de 9 años como partícipe secundario del delito de violación. El resto fue sobreseído. En el juicio, fueron claves los testimonios de Rita Furlán (cajera de "Clivus"), ya que su hermana fue violada en los sillones del reservado de la disco, dos días después y, de Jesús Muro (barman de "Clivus"). Éste último estaba amenazado por José Tévez (dueño de la disco), por lo que primero negó los hechos, pero en el 2° juicio se retractó y, al igual que Furlán, reconoció que esa noche estuvo en "Clivus" y, que después de cerrar hubo una fiesta, dónde participó María Soledad, Tula, Luque  y el "Hueso" Hernández, entre otros. Incluso mencionó a Ruth Salazar (esposa de Tula). El testigo se quebró, lloró, admitió que mintió y luego dijo que era su verdad. "A la flaca la llevo yo, vos andá después", declaró Muro, bajo juramento, que le gritó esa noche Luque a Tula. Ada Rizzardo, madre de María Soledad expresaba su disconformismo : "No fueron dos, fueron muchos en la violación de mi hija, pero cuándo está de por medio el poder político y el poder policial, ya se sabe... que cuesta, que van a tratar de desviar la investigación y buscar hipótesis falsas o tratar de condenar a personas que no tenían nada que ver". El tribunal ordenó investigar el encubrimiento del crimen (algo que, a la vista y las circunstancias, había ocurrido), pero nunca lo hicieron. Así lo afirmó el juez Olmedo de Arzuaga : "No nos dieron bolilla con las denuncias de encubrimiento". A su vez, Rubén Edgardo Álvarez, otro de los jueces explicó : "La sentencia fue un hito en la historia judicial de Catamarca, pero nunca tuvo el efecto que esperábamos sobre la gran corrupción policial que hubo y, se evidenció en el encubrimiento que se hizo. Ameritaba que se abriera una segunda investigación, pero quedó en nada".  Una investigación profunda y exhaustiva hubiera significado alcanzar a la plana mayor de la policía catamarqueña, al ex gobernador Saadi, la subcomisario Patti e incluso al mismo Menem. En total, se realizaron 66 "marchas del silencio" y, las compañeras de "Sole", munidas de velas y carteles, se animaron a gritar... ¡ No tenemos miedo !... María Soledad Morales está sepultada en el cementerio municipal, en un mausoleo. También hay un monolito, en una pequeña depresión situada a un costado de la ruta provincial 41, en el límite entre los departamentos Capital y Valle Viejo. Tiene una escultura de 3 metros de alto, a la que se llega luego de subir una escalinata. La obra representa en dorado a la asesinada, apoyada en un tronco del que salen dos ramas. La imagen sostiene una antorcha con la mano derecha y, con la izquierda apoya en el piso una balanza de dos platos (repletos de flores) como el símbolo de la justicia. El lugar es una especie de santuario dónde hay plaquetas con leyendas como : "Gracias por los favores recibidos", "Gracias por ayudarme en las pruebas", entre otras. Por su parte, Tula (quién era empleado de Obras Sanitarias al momento del crimen) estudió derecho en la cárcel (su matrícula de abogado es 1941) y, luego de estar 5 años preso, salió en libertad por buena conducta el 22 de abril de 2003. Cuándo le consultaron los medios sobre el caso, molesto, contestó : "Mirá amigo, ya fue. A mí me han violado todos los derechos. Ésto es político de Carlos Menem, para destruir a sus adversarios... ¿ Qué tengo que ver yo ? Acá anduvo la SIDE. Que los políticos se vayan a hinchar los huevos a otro lado capo, yo no tengo nada que ver". En 2019, Tula fue denunciado por violencia de género por su esposa, quién aseguró que temía por su vida y la de sus hijos.  Luque, en ese entonces, trabajaba en el Congreso con su padre, vivía en Buenos Aires (piso 13 de un edificio de Avenida Libertador) y estudiaba derecho en una universidad privada. Fue un preso ejemplar y salió en libertad el 19 de abril de 2010, tras estar 14 años encarcelado, al cumplir las dos terceras partes de su condena. En la actualidad administra los bienes de la familia. Siempre sostuvo que fue "un inocente preso". Elías Morales falleció producto de un ACV en 2016, dejando sola a Ada con sus hijos en el clamor de justicia. La hermana Pelloni, fue trasladada a Goya (Corrientes) ni bien terminó el juicio por decisión de su congregación. Actualmente está jubilada y radicada en Santos Lugares. Está al frente de la organización "Red Infancia Robada"(trabaja en la prevención y defensa de niños, adolescentes y mujeres en materia de violencia de género, tráfico y trata de personas y explotación sexual). Es costumbre de la organización colocar un banco rojo por cada femicidio que ocurre. Ramón Saadi, luego del escándalo, perdió en todas las elecciones (tres veces) que se presentó como candidato a gobernador. Murió el 8 de febrero de 2023, a los 74 años. Puede decirse que, por el asesinato de María Soledad no todos los culpables pagaron. Hubo una evidente maniobra de encubrimiento y "los platos rotos" lo pagaron Guillermo Luque (supuesto asesino y violador) y Luis Tula (entregador)... La maquinaria para cubrir "pesos pesados" tuvo éxito. Incluso asesinaron un colectivero de apellido Monasterio, confundiéndolo con Carlos San Antonio Ponce, quién testificó haber visto policías junto al cadáver. En 1993, el hecho fue llevado al cine por el director Héctor Olivera, con el film "El caso María Soledad" y, el 10 de octubre de 2024, en Netflix se estrenó el documental "María Soledad, el fin del silencio", dirigido por Lorena Muñoz. El "Caso María Soledad" tuvo un impacto social y político enorme, dejando al desnudo las condiciones de impunidad y el carácter semifeudal del poder político catamarqueño. Por ejemplo hubo un desafortunado comentario de Alicia Cubas (madre de Ramón Saadi y viuda de Vicente Saadi) con respecto al crimen : "Se le murió una chinita al hijo de Luque"... minimizando el hecho por ser la víctima una joven de clase media. El caso sigue siendo una herida abierta... la política corrupta hizo su trabajo, en complicidad con los 3 poderes del Estado...


Foto 1 : María Soledad en su cumpleaños de 15.

Foto 2 : Con sus compañeras de 5° año del Colegio del Carmen y San José.

Foto 3 : El gobierno de Ramón Saadi fue intervernido después del crimen.

Foto 4 : Guillermo Luque y Luis Tula, los dos condenados por el asesinato.

Foto 5 : Elías Morales, la hermana Martha Pelloni y Ada Rizzardo en una "marcha del silencio".

Foto 6 : Frente de la disco "Le Feu Rouge", dónde su curso hacía un baile a beneficio para el viaje de egresadas.

Foto 7 : Imagen del escándalo. En el primer juicio, un juez le hace señas a la jueza para no aceptar el arrepentimiento de un testigo. Todo quedó anulado.

Foto 8 : Se realizaron 66 "marchas del silencio" para esclarecer el asesinato.

Foto 9 : La monja Martha Pelloni, crucial en la investigación para esclarecer el crimen.

Foto 10 : Ángel Luque fue expulsado de la Cámara de Diputados luego de un fuerte exabrupto.

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