EL ORIGEN DE LAS FACTURAS... UNA LUCHA ANARQUISTA
Invierno... estación del año que se presta para diversas actividades, diferentes a las veraniegas. Un buen plan es una tarde disfrutando del sol, con mates, charlas, criollos y... facturas. Éstas últimas, tan arraigadas en nuestras costumbres de merienda y desayuno, tienen una historia particular, teñida de lucha, resistencia e ideología. Todo comenzó a fines del siglo XIX, en pleno auge de la inmigración europea a América, que huía de la pobreza, la marginación y las guerras (también por razones ideológicas), en busca de un futuro mejor. Nuestro continente era la tierra prometida y, los barcos llegaban repletos de ilusiones y sueños a cumplir. En 1885, desembarca en el puerto de Buenos Aires, Errico Malatesta, escondido en un contenedor, entre máquinas de coser. Tenía pedido de captura en Italia (y gran parte de Europa : Suiza, España, Rumania, Francia, Bélgica e Inglaterra) debido a sus ideas anárquicas, ya que venía participando (desde los 17 años) en agitaciones sociales, llegando incluso a hacerlo en Egipto. Cuando bajó a tierra se encontró con muchos compatriotas de su misma ideología y, así encontró tierra fértil para actuar. Pero, pongamos el hecho en un contexto histórico : ya en esa época estaban sentadas las bases de la organización obrera traída por la ola inmigratoria (sobre todo de españoles e italianos), quiénes se establecieron en las ciudades, debido a que la concentración en la propiedad rural lo impedía. A pesar de que eran asalariados urbanos, su convivencia no era la mejor, pues vivían hacinados en conventillos. Sin embargo, tenían experiencia en materia de huelgas y protestas de todo tipo (la mayoría eran agitadores), traídas desde el Viejo Continente. Allá a los sindicatos se los llamaba "sociedades de resistencia". Los primeros gremios aparecen en 1857 (el que concentraba a los tipógrafos) y, uno de los más importantes, "La Fraternidad", que reunía a maquinistas y foguistas de locomotoras, surgió en 1887. Siguiendo la tendencia, ese mismo año, Errico Malatesta, junto a Éttore Mattei, el 4 de agosto, crearon la "Sociedad Cosmopolita de Resistencia y Colocación de Obreros Panaderos", sindicato que nucleó a los trabajadores de éste oficio. Mattei fue el primer secretario general y quién redactó los estatutos de la carta orgánica, que en sus párrafos más salientes, sostenía : "...lograr el mejoramiento intelectual, moral y físico del obrero y su emancipación de las garras del capitalismo". Además, Mattei era redactor de la publicación oficial del sindicato, llamada "El Obrero Panadero". La realidad laboral del país era complicada en relación a los derechos de los trabajadores, ya que desde 1878, la jornada de trabajo era de 10 horas en invierno y 12 horas en verano, reguladas por la Oficina del Trabajo, creada durante la presidencia de Sarmiento. Los salarios eran bajos, los obreros tenían desprotección laboral frente al patrón, había trabajo infantil y condiciones insalubres para realizar las tareas. Fue así que, a 5 meses de su creación, el 29 de enero de 1888, el sindicato anunció que, a raíz de la suba de alimentos y alquileres, los sueldos quedaban muy atrasados y, si no se revertía eso, irían a la huelga. En tal sentido, habían efectuado un pedido formal a los patrones, exigiendo un 30 % de aumento de salario más $ 1 adicional para la comida (pues la que les servían en el lugar de trabajo era de muy mala calidad), 1 kg. de pan por día, que se les pagase el salario semanalmente y no trabajar más en horario nocturno. Como plazo para aguardar la respuesta, fijaron el día 31 de enero. Los dueños de las panaderías (quiénes antes también habían sido obreros) no aceptaban las imposiciones del sindicato e intentaron hacer causa común para ser más fuertes. Ante la falta de decisión, como estaba pautado, el 31 de enero al mediodía, comenzó la huelga. Para paliar la situación, el intendente porteño Antonio Crespo ofrecía a los dueños de las panaderías enviarles empleados municipales para hacer el pan, incluso trató de mandarles obreros del interior. Mientras tanto, los huelguistas juntaban el dinero para su causa haciendo colectas anarquistas para sostener la huelga y las publicaciones, Para proteger a los donantes de las colectas, en las listas aparecían con seudónimos como : "Muera mi patrón, $ 0,10", "Para destruir, $ 0,15" o "Uno que trabaja 16 horas, $ 0,10". Mientras tanto, los patrones, no se ponían de acuerdo en armar un frente para combatir la huelga, lo que hacía que la medida de protesta se agigantara más. Al cuarto día de iniciada la protesta, el 4 de febrero, se sumaron a la misma los repartidores y, al día siguiente, se extendió por La Plata, Mercedes, San Nicolás, Rosario y Santa Fe. A la semana del conflicto, las panaderías fueron cediendo a las exigencias y los obreros volvieron a sus puestos. Las crónicas de la época revelan que la huelga duró 10 días y... la ciudad volvió a tener pan. Para celebrar la "victoria" los obreros panaderos quisieron dejar testimonio de su lucha con mensaje que perdurase en el tiempo y, para tal fin, se les ocurrió hacerlo con lo que producían a diario : las facturas. ¿ Y porqué se llaman así ? La palabra proviene del latín "facere", que significa "hacer" y los anarquistas la impusieron para tomar conciencia sobre el valor del trabajo. Hicieron diferentes tipos de facturas (masas de gustos dulces y horneadas en base a mezcla de harina, levadura y manteca, pintadas con dulces, baño de azúcar o crema pastelera) y les pusieron nombres para criticar a las instituciones legales existentes : los "cañoncitos" (en forma de tubo y rellenos de dulce de leche) y las "bombas de crema" (bolas de masa rellenas de crema pastelera, cubiertas con azúcar impalpable) para burlarse de los militares, las "bolas de fraile" o "suspiro de monja" (bollo de masa frito relleno) y los "sacramentos" (rellenos con dulce de membrillo) para mofarse de los curas, las monjas y la Iglesia Católica en general, los "vigilantes" (alargadas, con crema pastelera encima) para ridiculizar a la policía, pues su forma hace referencia a los palos que usaban los agentes del orden, los "libritos" (masa doblada, salada y hojaldrada) eran una crítica a la educación que imponía el Estado, las "cremonas" (una fila pegada de letras "A") como símbolo del anarquismo. La única que ya poseía una existencia de 300 años de historia era la famosa "medialuna", nacida de la lucha de los austríacos contra la dominación del imperio otomano, reproduciendo la media luna de la bandera turca cuándo éstos terminaron derrotados. En 1889, a solo 4 años de haber llegado, Errico Malatesta regresó a Italia para continuar su carrera proselitista relacionada con el anarquismo. Con la llegada de Mussolini al poder y el comienzo del fascismo fue encarcelado y, falleció en 1932 arrestado en su domicilio. En tanto Éttore Mattei continuó su labor siendo promotor del "Círculo Internacional de Estudios Sociales" y de la fundación de la "Casa del Pueblo". Formó parte del Círculo Comunista Anárquico y, entre 1901 y 1902 fue delegado de los primeros congresos de la Federación Obrera Argentina. Falleció en Buenos Aires en 1915. Desde 1957, por decisión del Congreso de la Nación, el 4 de agosto (día de la creación de su sindicato), en el país es el Día Nacional del Panadero. Malatesta y Mattei, anarquistas de la primera hora, cuyo lema en el sindicato era "ni Dios ni amo", son los responsables de una costumbre muy "argenta" : tomar mate con facturas y bautizar las mismas con los nombres que conocemos hoy. Sus ideales eran otros, basados en la supresión del Estado y la exaltación de la libertad humana, pero su legado perdura hasta hoy... en cada desayuno o merienda...
Foto 1 : Errico Malatesta, líder anarquista que lideró la huelga de panaderos (también fundador del sindicato).
Foto 2 : una panadería de fines del siglo XIX
Foto 3 : integrantes del primer sindicato de panaderos.
Foto 4 : el reparto de pan se hacía a tracción a sangre.
Foto 5 : los "cañoncitos" era una burla al Ejército.
Foto 6 : con los "vigilantes" se mofaban de la policía.
Foto 7 : El sindicato tenía su publicación oficial.
Foto 8 : Las "bolas de fraile" o "suspiros de monja" era una crítica a la Iglesia Católica.
Foto 9 : Las medialunas ya existían, desde hace 300 años.









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