ROBERTO ORTIZ... EL PRESIDENTE QUE LLEGÓ POR FRAUDE Y QUISO CAMBIAR ESO...
Nuestro país tuvo 44 presidentes a lo largo de toda su historia (desde Rivadavia hasta la actualidad). Los hubo de toda índole en cuánto a profesiones (abogados, médicos, ingenieros, militares de carrera), en cuánto a la forma en que llegaron (por el voto, por un golpe de estado, por acuerdos o por muerte del titular). También están los que lo fueron más de una vez (Perón, el único que gobernó 3 veces) y otros que pasaron sin pena ni gloria. Hay otros que la memoria colectiva no los recuerda o ubica, pero que la historia les ha guardado un lugar. Es el caso del protagonista de la narración de hoy, quién fuera presidente entre 1938 y 1942 : Jaime Gerardo Roberto Marcelino Ortiz. Descendiente de una familia de inmigrantes vascos, su padre Fermín Manuel era oriundo de Zalla, provincia de Vizcaya y, su madre, Josefa Lizardi provenía de Yanet, región de Navarra. Llegaron al país en 1870 y, aquí nacieron sus 4 hijos : Pedro Alberto, Dolores Marcelina, Roberto Marcelino y Josefa Iñiga María Cristina. Don Fermín estableció la estancia "El Comercio" sobre tierras de la antigua estancia "San Juan". El pequeño Roberto (nacido el 24 de septiembre de 1886) cursó sus estudios primarios en el Colegio "Rollín" y la secundaria en el Instituto Libre de Segunda Enseñanza, ambas de orientación laica. En 1903, a los 17 años, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, pero ante la insistencia de sus correligionarios radicales, se cambia a la Facultad de Derecho para estudiar abogacía. Al año siguiente, en 1904, se afilia a la Unión Cívica Radical. En 1905 participa en la fallida revolución del 4 de febrero contra el gobierno conservador del Partido Autonomista Nacional (PAN), liderada por Hipólito Yrigoyen, dónde reclamaban elecciones libres y democráticas, terminando tras las rejas. En 1909, a los 23 años, se recibe de abogado y, consigue trabajo rápidamente en los ferrocarriles, en la zona Pacífico primero y el Oeste después. Al mismo tiempo atendía los negocios familiares en el estudio de su padre (Fermín Ortiz & Cía.), dónde la mayoría de los clientes eran vascos que vivían en el interior de Buenos Aires. Ese mismo año firmó un manifiesto de tinte abstencionista e intransigente que cuestionaba la estrategia de Yrigoyen con relación a la política nacional. Ya no lo convencía el "personalismo" del caudillo y, comenzó por ello a relacionarse con otros sectores radicales, trabando gran amistad con Tomás Le Bretón, un referente de la "nueva ola" del partido. En 1912 contrae enlace con María Luisa Iribarne, (hija de los vascos franceses Francisco Iribarne y Benigna Catalina Daubert), con quién tuvo 3 hijos : María Angélica, Roberto Fermín y Jorge Luis. En 1919, con 33 años, asume su primer cargo : concejal en Capital Federal, llegando a ocupar la presidencia del Comité Seccional Recoleta. Al año siguiente es elegido diputado nacional por Capital Federal y, allí fue cuándo "se destapó" por su profusa actuación legislativa, llegando a presentar 34 proyectos de ley, relacionados con finanzas y economía, la mayoría de ellos fueron sancionados y aprobados. Ya alejado de Yrigoyen, se vincula con los opositores del caudillo radical, llamados "principistas" o "grupo azul", orientados a la anulación de la hegemonía que quería imprimir el presidente radical. En 1924, el sucesor radical del "Peludo", Marcelo T. de Alvear, lo designa administrador de impuestos internos. Simultáneamente era miembro del equipo directivo del diario "La Acción", medio opositor de Yrigoyen. Por decantación, forma parte de la fundación de la Unión Cívica Radical Antipersonalista, un desmembramiento de la UCR que no simpatizaba con Don Hipólito. En 1925, Alvear lo designa como Ministro de Obras Públicas, destacándose por su gran gestión, que incluyeron proyectos de vialidad, ferrocarriles del Estado, organización de los camioneros y numerosa infraestructura con planes anuales de construcción. Estableció rebajas a la tarifa ferroviaria y beneficios a sectores de producción agropecuaria, principalmente a las empresas que manejaban capitales británicos. Entre las obras más importantes de su gestión figuran las que tienen que ver con la actividad portuaria : el Puerto Nuevo de Buenos Aires y los puertos de Mar del Plata, Quequén, Deseado, La Plata, Comodoro Rivadavia, Bahía Blanca y Paraná, además de embarcaderos flotantes y un puerto de aguas profundas en Diamante. En otro ámbito, se terminó el edificio central de Correos y Telégrafos, los diques de San Carlos, Potrero de los Funes y los embalses de Río Tercero, Neuquén y La Ciénaga. En el marco de vialidad, se realizaron 67 puentes, 562 caminos y los tramos ferroviarios entre Metán (Salta) - Barranqueras (Chaco), Formosa - Embarcación, Córdoba - La Puerta y San Juan - Jáchal. Sin embargo, cuándo Yrigoyen asume su segunda presidencia en 1928, Ortiz se recluye temporalmente en la actividad privada. En 1930 el golpe de estado cívico - militar que derroca a Yrigoyen (dando inicio a la "Década Infame") es apoyado por Ortiz, aunque luego repudia el intento del golpista presidente de facto José Félix Uriburu por hacer un gobierno corporativista (inspirado en el fascismo de Benito Mussolini), en una actitud ambigua de Ortiz. En 1931 militó por la reorganización radical pidiendo por la vuelta de Alvear (exiliado en Europa), algo que no sería posible por el decreto de Uriburu que prohibía las candidaturas de Alvear y Adolfo Güemes (la fórmula radical). En ese interín se acercó al dirigente Vicente Gallo, con la fallida intención de asumir la presidencia de la UCR. Ya eran épocas de elecciones fraudulentas (algo "común" en la Década Infame) y, en 1932, a través de esa vía es proclamado como presidente de la nación, el general Agustín Pedro Justo, quién, debido a sus antecedentes, ofrece a Ortiz el Ministerio de Obras Públicas primero y del Interior después, pero éste rechaza ambas y nuevamente se retira a la actividad privada. En 1934 se une a la Concordancia (una alianza política entre el Partido Conservador, liderado por Julio A. Roca (hijo), la Unión Cívica Antipersonalista (con Agustín Justo al mando) y el Partido Socialista Independiente(de Antonio de Tomaso). Justo insiste en sumarlo a su gabinete y, en 1935 asume como Ministro de Hacienda (en reemplazo de Federico Pinedo). Otra vez despliega toda su capacidad de gestión en la función pública, ya que equilibró el presupuesto, recuperó la balanza comercial y reorganizó la deuda externa (con otro préstamo).Todo ello le valió la oportunidad de ser el candidato de la Concordancia para las elecciones de 1937, pero la mayoría de la dirigencia no le tenía fe y lo miraba de reojo (justamente por su orden) y, sobre todo porque quería terminar con los fraudes, y volver a las elecciones transparentes. La presión del partido fue tal que, debió aceptar un compañero de fórmula ultra conservador, Ramón Antonio Castillo, ubicado casi en las antípodas de su pensamiento. Una vez más las trampas electorales vuelven a decir presente y Ortiz vence con el 55 % de los votos en un fraude electoral masivo, conocido como "fraude patriótico", dónde hubo votos de fallecidos y el impedimento de sufragar de los habitantes de los 9 territorios nacionales (La Pampa, Neuquén, Río Negro, Chaco, Santa Cruz, Chubut, Formosa, Misiones y Tierra del Fuego). Tampoco podían votar las mujeres (lo harían en 1951). Al asumir, dijo en su discurso : "Entiendo que la línea de conducta trazada por los hombres llamados a desempeñar un alto destino político debe ser una. La profesión de ideas, con anterioridad a los comicios es franqueza debida al pueblo, para evitarle sorpresas o decepciones. Luego, desde la presidencia de la República, corresponde ser fiel a lo prometido desde la tribuna. Como candidato afirmé, como presidente ratifico mi fe en la democracia. Ello implica una promesa solemne de respeto por la libertad y las garantías que la Constitución consigna para el ciudadano". Siguiendo con su ambigüedad, Ortiz pretendió transparentar las elecciones de ahí en adelante, eliminando todo tipo de fraude. La primera prueba de fuego ocurre en 1939 al efectuarse elecciones para gobernador en Catamarca, venciendo la Concordancia con fraude, nuevamente. Ortiz responde interviniendo la provincia, de dónde era oriundo su vicepresidente Castillo (y que apoyaba al vencedor ilegal), quedando de ésta forma ambos enfrentados y enemistados. Pero la práctica, lejos de terminarse, se acentuaba y, antes de efectuarse las elecciones en Buenos Aires, el 7 de marzo de 1940, Ortiz interviene la provincia tras aceptar las denuncias de fraude electoral que realizaron los radicales y socialistas para, supuestamente favorecer al candidato oficialista del Partido Demócrata Nacional, Alberto Barceló. En el escrutinio iba triunfado el candidato radical Obdulio Siri por más de 20.000 votos escrutadas más de la mitad de las mesas. Sin embargo, la tendencia experimentó un cambio repentino a favor de Barceló. El último día del conteo los demócratas iban ganando después de ir perdiendo en todo el conteo. Ortiz, por ello, anula los comicios. El gobernador saliente Manuel Fresco es depuesto, asumiendo el interventor federal Luis Cassinelli, quién poco tiempo después fue reemplazado por Octavio Amadeo (por petición de Ortiz). Pero, el 3 de julio, el presidente solicita licencia por enfermedad (se había agravado su diabetes) asumiendo el mando el vicepresidente Castillo, quién reinstaló las prácticas fraudulentas. Un año después, el 1 de febrero de 1941, el interventor Amadeo renuncia y, asume en su lugar Eleazar Videla, quién 7 meses después (en septiembre) dimite al cargo debido a la postura de Castillo de apoyar el "fraude patriótico". Asume, el 9 de septiembre, Dimas González Gowland, un adepto al fraude electoral y, la victoria tras ésta práctica nefasta sería para la fórmula integrada por Rodolfo Moreno y Edgardo Míguez, del Partido Demócrata Nacional sobre la dupla radical Obdulio Siri - Alejandro Suárez. Mientras tanto, el presidente en licencia estaba devastado, no solo por el deterioro de su salud, si no por la muerte de su esposa María Luisa Iribarne, el 3 de abril de 1940. Decidió recluirse en la residencia presidencial, abandonando el control de sus comidas, por lo que sufrió una recaída en su diabetes y el avance de una retinopatía (que lo estaba dejando ciego). Al mismo tiempo, estalló un escándalo de corrupción de grandes proporciones en el Gobierno, sobre la venta de terrenos de "El Palomar" destinados a la ampliación del Colegio Militar... ¿ qué sucedió ? Dos comisionistas le compraron los terrenos a señoras mayores y se las revendieron al Estado con un enorme sobreprecio. Obviamente en la operatoria hubo sectores políticos involucrados. La suma de dinero había sido aprobada en el Presupuesto Nacional y luego por el Congreso para el Ministerio de Guerra (se pagaron coimas a diputados nacionales, como José Bertotto, Agustín Echevarrieta, Miguel Aguirrezabala y el radical Víctor Guillot (quién luego se suicidaría por ésto), al presidente de la Cámara de Diputados, Juan Káiser, al presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, Gregorio Godoy y su secretario, el General Alonso Baldrich. Los beneficios fueron repartidos entre los funcionarios. Ante ello, el senador conservador Benjamín Villafañe denunció la maniobra. Fueron acusados de cohecho y negociaciones incompatibles con la función pública. La Comisión Investigadora, a cargo del socialista Alfredo Palacios, solicitó juicio político al General Carlos Márquez, que no prosperó y, además buscó, sin éxito, a los poseedores de los cerca de $ 500.000 en títulos públicos que nunca aparecieron. Dada la situación, Ortiz renuncia a la presidencia el 22 de agosto de 1940, en protesta por las sospechas que el Senado tenía sobre Márquez, su ministro de guerra, pues lo consideraba un ataque a su persona. La Asamblea Legislativa le rechazó la renuncia 2 días después (por 170 votos contra uno), luego de una campaña en su favor realizada por la UCR, el Partido Socialista y la Concordancia, quiénes sostenían que Ortiz era inocente. Mientras tanto, debido al avance de su enfermedad, no pudo volver a ejercer el cargo. Pasaron 2 años y, la ceguera era inminente. Por una gestión que realizó su hijo, el presidente de EEUU Franklin Delano Roosevelt envió a Buenos Aires al prestigioso oftalmólogo español (radicado en ese país) Ramón Castroviejo para que le realizara un trasplante de córneas. El profesional llegó al país el 11 de mayo de 1942, junto a su secretaria Gertrude Henchel. Inexplicablemente la operación, por diferentes motivos (o no) se dilató y, el 18 de junio Castroviejo le comunicó en una tensa junta médica que era tarde para la cirugía y que nada se podía hacer, regresando al otro día a Norteamérica. Sorprendido, Roosevelt cuatro días después, le envió un telegrama invitándolo a tratarse allí. No obstante, Ortiz entendiendo que ya no tenía más alternativas para su enfermedad, agradeció el gesto, se quedó en el país y renunció a su cargo el 27 de junio (a esa altura ya era una figura decorativa, pues Castillo, enemistado y enfrentado con él, hacía "la suya").
Foto 1 : Roberto Ortiz, con la investidura presidencial.En un comunicado explicó su dimisión : "Si he conservado mi investidura durante éstos dos largos años ha sido porque tenía el convencimiento de que no estaban agotados los recursos para aliviar mi organismo quebrantado por una larga dolencia. Dios no lo ha querido y acato su voluntad". Con respecto a su función agregó : "He pretendido haber hecho honor a mi promesa de restablecer las libertades públicas, de retornar a la verdad y pureza electoral y contribuir a la vida institucional de la Nación". El 15 de julio de 1942, ya totalmente ciego, (18 días después de haber renunciado), debido a una complicación pulmonar, falleció a los 56 años, en la residencia presidencial de calle Suipacha. Roberto Marcelino Ortiz quiso combatir la práctica que lo llevó al poder. Intervino las provincias dónde hubo fraude : San Juan, Santiago del Estero, Catamarca y Buenos Aires. Todos se le "vinieron encima", recordándole como había llegado. Fue su karma. Quizás lo expresado por el historiador estadounidense Robert Potach, nos permita entender mejor : "A pesar de las circunstancias de su elección, el presidente Ortiz no estaba contento con ser el ejecutor de las ambiciones de Justo. Aspiraba más bien a imitar a un predecesor más distante, Roque Sáenz Peña. Quiso utilizar la autoridad derivada de una elección fraudulenta para garantizar la honestidad de las futuras elecciones. Fue un presidente desprestigiado que tuvo el coraje de torcer el rumbo"
Foto 2 : El oftalmólogo español Castroviejo (mandado por Roosevelt), intentó curar la ceguera de Ortiz.
Foto 3 : Ortiz y su vicepresidente Castillo (a su derecha), enfrentados y enemistados en el poder.
Foto 4 : En la inauguración del Hospital Militar Central.
Foto 5 : A la salida de una gala del Colón, con su esposa María Iribarne.
Foto 6 : Tras renunciar, Ortiz se despide de su custodio.
Foto 7 : Los medios se hicieron eco de su renuncia por enfermedad.
Foto 8 : Cuándo fue Ministro de Obras Públicas de Justo, realizó innumerables obras, que aún perduran.









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