CRIMEN DE "MARITO" SALTO : SACRIFICADO EN UN RITUAL SATÁNICO...

La historia policial argentina en cuánto a crímenes es prolífica en casos extraños, increíbles, atípicos, puede colocarse el adjetivo que sea, siempre encontraremos casos de los más variados. Otro apelativo concurrente podría ser : espeluznante, cuya significación refiere a algo aterrador, escalofriante, horrible, espantoso, monstruoso, terrorífico, horripilante, pavoroso, entre otras acepciones. Tales calificaciones no serían lógicas del accionar humano normal, sino propias de mentes retorcidas, sin el mínimo atisbo de cordura. Sin lugar a dudas el hecho que narraremos en ésta entrega puede afectar la sensibilidad de algún lector  : el crimen de Marito Salto. El hecho transcurre en Quimilí, un pequeño poblado de 15.000 habitantes, en el centro de Santiago del Estero en el año 2016. Mario Salto (obrero golondrina) y Gladys Ramos (ama de casa) sobrevivían con lo justo por la falta de un empleo fijo. Mario Agustín Salto, "Marito", de 11 años, concurría a la escuela del pueblo y, en sus ratos libres solía ir a pescar, actividad que disfrutaba hacer. El 31 de mayo, a la siesta, "Marito" tomó su bici cross, un balde y una tanza con anzuelo y se dirigió a la represa de Alomo, la más cercana de su hogar. Casi anocheciendo, a las 19 horas, al ver que su hijo no regresaba, Gladys Ramos salió a buscarlo con otros familiares. Al llegar a la citada represa, encontraron tirados en el piso la bici cross y los elementos de pesca. Inmediatamente realizó la denuncia por desaparición. La policía y los bomberos voluntarios fueron a la represa e hicieron un rastrillaje en busca de "Marito". Buscaron más en otras represas y otros lugares como "El Canal", viaducto que trae agua desde el río Salado. Sin embargo, increíblemente, no se cerró el perímetro de acceso a la ciudad. En la búsqueda entrevistaron a habitantes de los barrios Alomo y San Francisco (en éste último vivía la familia Salto). Lo más claro fue el testimonio de una mujer de otro barrio (Tres Rosas) quién declaró que "Marito" estuvo jugando con su sobrino hasta las 15 horas y luego se fue solo a pescar. Además, un joven de 28 años que pasó por la represa dijo que había visto a un niño solo con su bici y, en las cercanías, un auto negro. Su perspectiva era desde la orilla opuesta de la represa, mientras circulaba. El 2 de junio, el cuerpo desmembrado de "Marito" fue encontrado por un baqueano en un pastizal en el otro lado del pueblo. Su cabeza estaba envuelta en una bolsa blanca y, el torso y sus brazos en una bolsa negra. El hombre, que vivía a 200 metros del macabro hallazgo, contó que vió como su perro arrastraba una pierna humana entre los dientes. Ocho días después, los restos llegaron a la morgue. Solo las piernas fueron separadas del cuerpo (como se dijo, los brazos aún estaban adheridos al torso). La autopsia determinó que murió por exanguinación (pérdida de todo el volumen sanguíneo) y hemorragia fatal producida por la sección de vasos arteriales y venosos. Una cámara domo (la única existente por esa zona) mostró una moto con 2 tripulantes que cargaban 2 bultos. La imagen borrosa impidió ver claramente el rostro de las personas que salían en ese video. Se realizaron marchas pidiendo "justicia por Marito". También los padres se trasladaron a Buenos Aires llevando carteles con el rostro del niño. No obstante, hubo un avance : se encontró un rastro de ADN  del cuerpo. Ésto llevó a realizar pruebas genéticas masivas, sin resultados. En la investigación fueron imputadas 9 personas por los jueces Alfredo Pérez Gallardo, Luis Domínguez y Daniela Campos Nittinger. Declararon cerca de 400 testigos. Un año y medio después, arribó un escuadrón de perros de la Policía Federal Argentina (que habían trabajado en la búsqueda de Santiago Maldonado) para colaborar con el caso. Los llevaron al lugar donde fue localizado el cadáver. Encontraron una billetera con anotaciones que mencionaba al niño, un calzoncillo que contendría sangre del menor y un líquido ya seco (probablemente semen). Luego de olfatear la escena del lugar, los perros fueron directamente hasta la casa de Miguel Jiménez, alias "El Brujo" o "El Terrible". A éste productor algodonero de 51 años, casado con Arminda Díaz, directora de la escuela del pueblo, le allanaron la casa. Entre otras cosas, encontraron una especie altar de San La Muerte con figuras y estampitas. Uno de los perros rastreadores, "Halcón" se abalanzó con sus patas sobre la mesa de luz de la pieza de Jiménez. Allí había un pequeño documento, una carta escrita en una hoja rayada arrugada, con sus bordes recortados en forma improlija, con un extraño diagrama : el tronco de un árbol desierto de hojas, surcado por el número 666 (el número de la Bestia de 7 cabezas y 10 cuernos del libro bíblico Revelación) con la silueta de un niño atado y colgado de una rama. Debajo de ella, la figura de la balanza (ícono de la justicia) desbalanceada junto al ojo en el triángulo (símbolo de la Providencia), con piernas caminando sobre un pequeño camino. A su lado, una suerte de laguna. Podían leerse palabras como agua, tierra, aire, cielo, poder, ritual, tiempo. También otras frases inconexas como "control de la vida ritual", "tengo su virilidad", "San La Muerte trae la vida eterna", "su día llegó", "a Marito", "su acto sexual", "virgen ", "su espíritu". Otro manuscrito encontrado por los canes contenía frases sueltas, pero reveladoras : "Chango virgen" y al lado el nombre de "Marito" (lo que supone que ya estaba "marcado" y no fue raptado al voleo), "Llevar vino, azúcar, caña, yerba y ropa blanca" (para realizar el ritual) y lo más sorprendente, "Familia vigilada. El chango sale solo siempre.Todo el día pesca. Policía, fiscal, cámaras, arreglado" (mostrando un notable trabajo de inteligencia). Luego, los perros señalaron las casas de Rodolfo "Rody" Sequeira (quién habría sido el entregador) y Ramón "Burra" Rodríguez (el que lo raptó). En el patio de la casa de éste último encontraron el cadáver de un perro colgado de árbol. "El Brujo" Jiménez había querido despistar la investigación, ya que simuló ayudar en la causa, participando de las marchas y reclamos e incluso contratando una vidente de Córdoba con fondos públicos (tenía muchos vínculos con el poder de turno santiagueño) para hacer oraciones en el lugar del crimen para que "se eleve el alma del angelito". La vidente, según su declaración, acusó a algunas personas por encubrimiento, pues "sintió vibraciones negativas" al visualizarlos. Una forma extraña y bizarra de investigar... El juicio se realizaría 5 años después, en septiembre de 2022 y  todo el peso de la justicia cayó sobre Miguel "Brujo" Jiménez  y  Rodolfo "Rody" Sequeira, condenándolos a prisión perpetua por autoría material de homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y concurso premeditado de 2 o más personas, abuso sexual con acceso carnal y privación ilegítima de la libertad. Los dos primeros (Jiménez y Sequeira) fueron señalados como autores intelectuales de abuso sexual con acceso carnal, todo en concurso real de delitos, mientras que Rodríguez y Sosa fueron partícipes necesarios de ello, recibiendo 11 años de prisión. La fiscal Mariela Bitar de Papa pidió condenas de hasta 6 años para otros imputados de encubrimiento agravado : Gustavo Daniel Hernández, los hermanos Daniel Gastón y Ramón Enrique Ocaranza, María Eugenia Montes, Daniel Sosa y Pablo Roberto Ramírez. Los dos últimos fueron absueltos por el beneficio de la duda. El resto recibió 3 años de prisión efectiva. "Ninguno de ellos está sentado hoy aquí por el olfato de los perros, sino por el cúmulo de pruebas directas que hay en su contra", expresó la fiscal. Los alegatos fueron tremendos e incluso hieren el alma y conmueve hasta los corazones más duros : "Marito" fue víctima de un crimen en un ritual satánico en ofrecimiento a San La Muerte. Se lo exanguinó (perdió todo el torrente sanguíneo), los miembros de la secta bebieron su sangre y se quedaron con partes del cuerpo. La fiscal consideró que Jiménez fue el ideólogo del crimen y Sequeira el secuestrador. Los forenses de la Corte Suprema de Justicia determinaron que "Marito" fue violado y, tras ser colgado de un alambre, fue descuartizado con vida. Primero le cortaron las piernas y luego lo decapitaron. Solo sus brazos quedaron adheridos al torso y, las partes del cadáver fueron arrojadas a un basural en varias bolsas de consorcio. Antes había sufrido una asfixia incompleta por estrangulación (probablemente con un cable de acero). Tremendo y escalofriante por donde se lo mire. "Marito" Salto fue víctima del más brutal homicidio y violación de un niño en la historia criminal argentina. Un grupo de lugareños desquiciados de Quimilí realizaron un crimen ritual para "cosechar su energía y espíritu bajo una teología demente"... "Marito" solo quería hacer lo que más adoraba : pescar...y sus sueños se truncaron para siempre...



Foto 1 : Mario Agustín "Marito" Salto, sacrificado en un ritual satánico.


Foto 2 : Escrito encontrado con "señales" del sacrificio a realizar.


Foto 3 : Todo el dolor de la madre de "Marito" en su entierro.


Foto 4 : Miguel "Brujo" Jiménez, autor material del crimen (condenado a perpetua) y la mirada inocente de "Marito" Salto.


Foto 5 : Mario Salto, junto a la tumba de su hijo.


Foto 6 : Mural realizado en Quimilí para recordarlo.


Foto 7 : Al costado de ésta ruta encontraron sus restos.


Foto 8 : En cada rincón "Marito" es recordado.


Foto 9 : "Rodolfo Sequeira, también condenado a prisión perpetua.

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