CARLITOS BALÁ... ETERNO ÍDOLO DE LOS NIÑOS

Hacer reír al público es una misión difícil y también noble para los artistas / humoristas. Para ello debe contar con un carisma innato que, con sólo mirar su imagen, ya provoca una sonrisa. Y, si lo hace respetuosamente, sin groserías, doble sentido ni palabras soeces, el mérito es extraordinario. Al mismo tiempo, se convierten en ídolos de multitudes que trascienden fronteras y edades. En nuestro país hubo un artista de éstas características amado por todos, inclusive manteniendo un perfil bajo y una vida social común y corriente : Carlitos Balá. Hijo de inmigrantes, su padre de origen sirio - libanés y su madre descendiente de croatas, nació en Buenos Aires el 13 de agosto de 1925, bajo el nombre de Carlos Salim Balaá Boglich, en la casa ubicada en Olleros 3959, en el Barrio de Chacarita, siendo por ello fanático del club "funebrero" : Chacarita Juniors. Carlitos era extremadamente (gran paradoja) tímido e introvertido y, por ello su hermana menor Norma lo incentivó para que estudiara teatro e incluso lo invitaba a actuar en los actos escolares, para vencer esa timidez. Una de las formas que encontró para hacerlo fue descargar un repertorio de chistes y "gags" en la línea 39 del colectivo de la empresa "Transportes Santa Fe", que unía Chacarita con los barrios de Barracas y La Boca. Su performance en los micros era espectacular, pues no solo contaba chistes sino que interactuaba con los pasajeros. Una situación muy frecuente consistía en sentarse detrás de un determinado pasajero y, cada 5 minutos le pedía que abriera o cerrara la ventanilla (con excusas diferentes). También, cuándo entraba un chofer nuevo a la línea, era el encargado de bautizarlo. Otra muy común era (ya armada) cuándo un pasajero preguntaba insistentemente cuánto faltaba para la Plaza Constitución cuándo ya habían pasado la parada y, el chofer le decía que faltaba un rato, mientras recibía el apoyo de otros pasajeros. Una parodia tremenda. Así lo contaba Carlitos muchos años después en una entrevista en "Grandes Valores del Tango", en 1975 : "Los choferes eran amigos míos, me pedían que fuera de viaje con ellos y que los divirtiera. Los hacía divertir un poco. Había gente que se pasaba de recorrido, iban hasta Constitución y se iban hasta Barracas escuchándome a mí... ¡ Por éste estúpido me pasé como 10 cuadras ! decían. Los choferes se peleaban por llevarme.Yo soy una persona tímida, pero como soy actor trato de disimularlo lo más posible. Como la timidez no me dejaba subir a un escenario porque temblaba como una hoja, yo exteriorizaba mi vocación de actor cómico en un lugar dónde no sea un escenario: la calle, una fiesta familiar, un colectivo, un tranvía, un ómnibus". Continuó con su anhelo artístico y, se presentó en un concurso de humor con un nombre falso : Carlos Valdéz, por temor a que su padre lo regañara. Ganó ese certamen, transmitido por radio (su progenitor lo escuchó, pero no lo reconoció). Finalmente, decidido a incursionar el camino del éxito, cambió su apellido original por el de Balá, para mantener cierta similitud fonética. En su primer trabajo radial interpretó a un personaje muy nervioso, que tuvo mucho éxito. A mediados de la década del ´50, con casi 30 años, conoció al "amor de su vida", Martha Venturiello, de solo 18 años y así lo relataba Carlitos : "Nos conocimos en un casamiento hace 60 años y nunca más nos separamos. Recuerdo que había como 500 invitados y, apenas la ví le dije a mi amigo : ¡ Mirá que linda chica !... La saqué a bailar y después me ofrecí a acompañarla a su casa. Vivía en Boedo. Le dije : yo te llevo y la llevé... en colectivo...!! Eran las 4 de la mañana y, para sacarle una sonrisa, me puse a vender una lapicera en el colectivo. Después me animé a hacerle un chiste y, a pesar de la hora, se rió. Ahí supe que era mía. Por eso siempre digo que, gracias al humor, conquisté a la mujer de mi vida". Se casaron en 1962 y, de ese amor, nacieron Laura y Martín. Pero, su carrera comienza en 1955, produciéndose su debut profesional cuándo es contratado por Delfor Dicásolo, para integrar "La Revista Dislocada", programa humorístico transmitido por Radio Splendid, de enorme audiencia y, por dónde pasaron grandes artistas, como : Mario Sapag, Raúl Rossi, Tristán, Jorge Porcel, Nelly Beltrán, Mario Sánchez y Juan Carlos Calabró, entre otros. Allí permanece durante 3 años y, por desacuerdos con Dicásolo, se aleja y, en 1958, junto a Alberto Locati y Jorge Marchesini, protagoniza "Los tres..." por Radio "El Mundo", con locución de Antonio Carrizo. Su popularidad aumenta y, es convocado a participar de "El Show de Andy Russell". Más tarde es protagonista de "¡ Qué plato !". El trió funcionó hasta 1960, año en que cada uno se dedicaría a su carrera individual. A partir de ahí participa en numerosos proyectos : "Telekermese Musical", en Canal 7, además de de colaborar en "El Show de Antonio Prieto" y "El Show de Paulette Christian". También (por su parecido) le ofrecieron interpretar a "Joe Bazooka" (caricatura de un conocido chicle de la época) y crea su famoso personaje "Jacobo Gómez" (un judío "tacaño"), por Radio "Splendid". En 1962, es integrante del staff de "Telecómicos" y el "Show Súper Nueve", con Mirtha Legrand y Duilio Marzio, ambos emitidos por Canal 9. En 1963 encarna en el teatro, a un entrañable personaje, Canuto Cañete, conscripto del 7 (un soldado atolondrado de un cuartel) que, a fines de ese año, sería un film. La fama y el éxito de Carlitos no paran de crecer y, Canal 9 le ofrece un programa propio : "Balamicina", resultando un "boom" televisivo humorístico. En 1964, pasa a Canal 13, con el programa "El soldado Balá" y, sucesivamente vendrían "El flequillo de Balá" (con varios sketchs y personajes múltiples, con el ya inconfundible flequillo), con guiones de Aldo Cammarota, "El Clan de Balá", con libros de Juan Carlos Mesa, Jorge Basurto y Carlos Garaycochea, "Balabasadas", "El Circus Show de Carlitos Balá", "El circo mágico de Carlitos Balá" y, finalmente el rotundo éxito de su programa infantil "El Show de Carlitos Balá". En éste programa alcanzaría una popularidad inigualable, como referente e ídolo de los niños. El mismo se emitía por la tarde y, a Balá se le ocurrió una formidable idea para el bienestar infantil. Los niños debían concurrir al programa (acompañados de sus padres, obviamente) y dejar "para siempre" el chupete, en una verdadera ceremonia en vivo durante el programa. Así surge el "Chupetómetro". Así lo contaba Balá en una entrevista al Diario "El Cuyo" : "Averiguamos con los pediatras como influía el uso del chupete en la boca y nos dijeron que después de los 2 años tenían que dejarlo porque deforma el paladar. Y así fue que empezamos con un canastita dónde los chicos iban dejando chupetes. Eran tantos que hicimos unos tubos enormes que instalamos en ATC, en el circo y el teatro. Ojalá los hubiera contado, fueron como 2 o 3 millones de chupetes, hoy estaría en el libro récord de Guinnes". Al comenzar el programa con la infaltable cortina musical de "Aquí llegó Balá", el primer saludo / pregunta era : " ¿ Qué gusto tiene la sal ?" y, al unísono la platea infantil contestaba :     ¡ Salado ! . La cuestión nació en 1969, en una tarde que Balá veraneaba en Mar del Plata. Un niño lo miraba atento y, el cómico haciendo como que no lo veía, se preguntaba varias veces en voz alta : ¡ El mar ! ¿ Qué gusto tendrá el mar ?... el nene lo seguía mirando, silencioso. Carlitos continuó con su relato : "Ah, el mar tiene gusto a sal, pero ¿ qué gusto tiene la sal ?... Antes de salir corriendo del lugar, el niño le exclamó : ¿ pero qué gusto va a tener la sal ? ¡ Salado !". Así nació la famosa pregunta. Otras frases que quedaron en el inconsciente colectivo fueron : "Más rápido que un bombero" (para hacer algo con prontitud), "Un kilo y dos pancitos" (generalmente se daban de yapa y significaba que todo estaba perfecto), "Ya mismo y sin cambiar de andén" (para dar continuidad), "Escúcheme una situación" (cuándo quería explicar algo), "Observe y saque fotocopia" (para mostrar como hacer algo), "Si el movimiento se demuestra andando... pues andemos" (para dar dinamismo), " ¡ Riñones !" (llevándose los dedos a la sien en señal de inteligencia), "Un gestito de idea" (haciendo un círculo con el pulgar y el índice y, guiñando el ojo), "Fabulósico" (deformación de fabuloso), "Señoras y señores y porqué no lactántricos (refiriéndose a los lactantes, niños), "Pero limpito" (respuesta a una agresión a su persona), "Sumbudrule" (expresión mientras colocaba los 5 dedos de la mano, retraídos, y sin tocar la cabeza de la persona), entre muchas otras. Uno de sus sketchs más logrados fue "Angueto", un perro imaginario, representado por un círculo rígido (hacía las veces  del collar) unido a una vara de metal (la correa). Le "hablaba" (después fue canción) diciéndole "Angueto, quedate quieto". Éste sketch nace en un viaje a Disney, dónde en una tienda encontró una correa rígida y, se le ocurrió el chiste. Al volver a Buenos Aires, hizo fabricar una correa similar y bautizó al perro imaginario como "Angueto" por su hija Laura, a quién llamaba "Anguetita" (un nombre inventado por él). Filmó 18 películas del género comedia familiar (desde las distintas aventuras de "Canuto Cañete", hasta las que rodó bajo la dirección de "Palito" Ortega). Desde 1979 hasta 1987, el "Show de Carlitos Balá" fue su nave insignia, ganando un Martín Fierro como mejor programa ese año. En 1988 protagoniza su último film : "Tres alegres fugitivos", con Juan Carlos Altavista y Tristán. En 1995 participa en "A jugar con Teddy y Carlitos Balá". A pesar de la edad, nunca dejó de trabajar. El 2 de septiembre de 2009, en el programa "Justo a tiempo", conducido por Julián Weich, prometió donar el "Chupetómetro" para que se siguiera la tradición de ayudar a los chicos a dejar el chupete. Lo tenía en su casa e invitaba a los chicos a dejarlo cuando lo visitaban. En diciembre de ese año, el 11 de diciembre, la Legislatura de C.A.B.A. lo premia como "Personalidad Destacada de la Cultura" . También lo homenajeó la banda "Los Auténticos Decadentes", quiénes lanzaron una versión de "Aquí llegó Balá" y, dónde Carlitos cantaba al inicio. El 22 de mayo de 2011 recibió el "Martín Fierro" a la trayectoria. Además, ese año, en su cumpleaños 86, la empresa "Transportes Santa Fe", propietaria de la línea 39, ploteó sus vidrios con el número 86, para homenajearlo. A los 91 años, en 2016, cumplió el sueño de ir al Vaticano para conocer al Papa Francisco. En esa visita fue nombrado "Embajador de la Paz", en Roma, premio otorgado por la Red Voz por la Paz. En abril de 2017, la Legislatura porteña lo nombra Ciudadano Ilustre y, en octubre, la Cámara de Diputados de la Nación, le da la "Mención de Honor" en reconocimiento a su destacada y exitosa carrera. A los 93 años, en 2018 ofreció un show gratuito en Parque "Centenario" a beneficio del Sanatorio "Otamendi". En marzo de 2019, el arquitecto Rubén Díaz inaugura la obra de su autoría : "El Arco del Triunfo de Carlitos Balá". Como se dijo, era fanático de Chacarita Juniors, club que lo candidateó para ser presidente, aunque él siempre se negó. El club había pedido al artista Jorge Pagliano la realización de un mural con el rostro de Balá, sobre un paredón de la cancha. Expresaba su medida alegría así : "Chaca es mi barrio y mi club. Es decir qué Chaca es mi vida. Mis orígenes están ahí, como lo están mi infancia, mi adolescencia y mi juventud. Gracias a los que realizaron éste mural, es maravilloso, y gracias para la gente del club. Estoy muy emocionado, porque me han hecho recordar lo que significa Chaca para mí". El 13 de agosto de 2022 festejó su último cumpleaños, rodeado de su familia y, su representante mandó los saludos por las redes sociales oficiales. El jueves 22 de septiembre por la noche tuvo un cuadro de hipotensión (presión arterial baja), que le provocó mareos y, se descompensó. Fue trasladado al Sanatorio "Güemes" y quedó internado en observación. Sin embargo, el ídolo a quiénes los niños que crecieron con él consideraban inmortal, cerró sus ojos para siempre a las 21:30 horas del 23 de septiembre, a los 97 años. Se había ido Carlitos y, ya nada sería igual. Su nieta Laura lo confirmó : "Estamos devastados, pero unidos. Y así se fue él : con la familia unida y mucho amor". A su vez, su representante Maximiliano Marbuk, entre lágrimas, relató : "Tuvo mareos en su casa, lógicos de su edad, y lo llevaron al sanatorio. Los médicos decidieron dejarlo en observación...". No pudo seguir hablando y, su yerno Alejandro, completó : "Había experimentado una mejoría, se había recuperado y, a los 10 minutos volvió a descompensarse y ya fue un retroceso irreversible". Lo velaron en la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sita en Julio A. Roca 575, entre las 14:30 y 21:00 horas del día siguiente. Una multitud fue a darle su último adiós. Luego le realizaron una ceremonia íntima en la capilla del cementerio de la Chacarita (... ¿ dónde más ? ) y, por decisión familiar, sus restos fueron cremados. La empresa de colectivos "Transportes Santa Fe", dónde alguna vez Carlitos soñó con triunfar, expresó en un comunicado : "Con mucha tristeza despedimos a Carlitos Balá, nuestro pasajero más famoso, quién inició su carrera en nuestros colectivos". Como homenaje permanente, en la entrada de la empresa, colocaron una obra del artista Alejandro Marmo, el "Carlitos Balá iluminado", dónde florece la sonrisa del cómico y su "gestito de idea". Él siempre valoró a su público, los niños, saludándolos y sacándose fotos en cada infaltable verano marplatense, dónde iba a descansar. En su casa del barrio de Recoleta, tenía una biblioteca con 100 carpetas, con todas las cartas que recibió a lo largo de su carrera, no tiraba ninguna, las leía y respondía muchas. También estaba allí el "Chupetómetro". Al escribir ésta historia, me tomó una licencia, amigo/a lector/a y, se me cae un lagrimón, al recordar a aquel artista que nos alegró en nuestra infancia, a pesar de su timidez : "En la "Revista Dislocada", cuándo empecé, tenía tanta vergüenza que tuve que tomarme unas cuántas copas de cognac para subir al escenario. Creo que por esa timidez tardé tantos años en ser artista", comentó alguna vez. Carlitos Balá siempre vivirá en los corazones de aquellos niños, hoy adultos, padres, abuelos que lo disfrutaron. "No tengo miedo que me olviden, pero lo pienso... ¿ y si me olvidaran ? Sandrini ya murió, a Biondi si no lo pasan en "Volver", no sé. Cuándo me olviden, ya estaré muerto", dijo alguna vez. Quédese tranquilo y duerma sin frazadas, maestro, nunca lo olvidaremos, ea ea pe pé !!! zazazazazaza !!!


Foto 1 : Un jovencísimo Carlitos Balá, en la Revista "TV Guía".


Foto 2 : El "gestito de idea", en "El Show de Carlitos Balá".


Foto 3 : En ésta línea de colectivo comenzó todo...


Foto 4 : Con el "amor de su vida": Martha Venturiello.


Foto 5 : El "Chupetómetro", creación de Balá para que los niños dejen el chupete. Un verdadero éxito.


Foto 6 : Con otro grande : "Mingo" Altavista.


Foto 7: Uno de sus mejores personajes, "Canuto Cañete".


Foto 8 : Sus canciones fueron furor para los niños.


Foto 9 : "Carlitos Balá iluminado", homenaje en la puerta de la empresa de colectivos que él tomaba.




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