CRIMEN DEL PROFESOR FUENTEALBA... EL DÍA QUE LAS TIZAS SE MANCHARON DE SANGRE...
Terminando el siglo XX las crisis económicas eran recurrentes en nuestro país. Si vamos más atrás, siempre estuvimos en éstas situaciones adversas. Cada gobierno, con su teoría y manual de estilo, utilizaba diversas herramientas políticas, sociales y, por supuesto, económicas para paliar éstas crisis, que nunca se resolvían. Ello hacía tambalear los sucesivos gobiernos democráticos y, los ministros de economía eran una especie de "superhéroes" de cada gestión, pues eran verdaderos "pilotos de tormenta" para capear esos tambaleos. Ante la falta de respuesta estatal (o a su inoperancia), los trabajadores eran los más afectados (también los desempleados, que comenzaron a multiplicarse), por lo que comenzaron a tomar medidas alternativas de protesta, que complementaban las huelgas o paros : los cortes de ruta. Con éstos métodos las acciones de reclamo se visibilizaban más... pero aparecía un arma de doble filo : los disturbios e incidentes en esas manifestaciones. La presente introducción pone en contexto la realidad del país cuándo ocurrió el hecho que es motivo de ésta entrega. Durante una manifestación docente, con corte de ruta incluido, ocurrida en 2007, producto de la represión policial, era asesinado el profesor Carlos Fuentealba. Una víctima que se convirtió en símbolo de lucha sindical y docente. Su historia comienza con su nacimiento en Junín de los Andes, el 14 de septiembre de 1966. Creció en el campo de una familia humilde, cerca del lago Huechulafquen, a 400 kms. al sur de Neuquén capital, dónde cursó sus estudios primarios. Para estudiar en el nivel medio tuvo que trasladarse a la capital de la provincia para asistir a la Escuela Industrial "General Torres", dónde se recibió de técnico químico. En su adolescencia consiguió trabajo como administrativo en la U.O.C.R.A. (Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina) y, fue entonces que comenzó a militar en el M.A.S. (Movimiento al Socialismo). Además, tuvo diversos empleos : en un laboratorio, un supermercado, un hangar, una radio y una fábrica de jugos. Finalmente se desempeñó como obrero de la construcción, pero cuándo el sindicato fue intervenido por el Estado Nacional a pedido del secretario general del sindicato, Gerardo Martínez, quedó desocupado. Después participaría en la toma de la Casa de Gobierno de Neuquén en los ´90. Luego, comenzó a estudiar el profesorado, mientras seguía participando activamente en diferentes protestas. En 1993 se alejó del M.A.S. cuándo el partido se dividió hasta casi desaparecer. Se recibió en 2005 y comenzó a trabajar como profesor de química en el Centro Provincial de Enseñanza Media (CPEM) N° 69, del Barrio Cuenca XV, situado en una zona marginal y empobrecida del oeste de Neuquén. Por su capacidad y carisma, fue elegido por sus compañeros como delegado sindical y, en 2006 recibe el premio interno del "Rey del colegio" al considerarlo el mejor profesor de la escuela, distinción otorgada y votada por los propios estudiantes. Volvió a la parte política tras contactarse con dirigentes de su viejo partido, que querían lanzarlo como el Nuevo M.A.S. Llegamos así al 4 de abril de 2007, día en que se produce una huelga del sindicato A.T.E.N. (Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén), perteneciente a C.T.E.R.A. a nivel nacional. Los manifestantes cortaron la ruta 22, a la altura de Arroyito (cerca de la ciudad de Senillosa) para darle más visibilidad a la protesta. Tal medida fue decidida en asamblea por el voto de la mayoría de los afiliados al sindicato. Fuentealba era uno de los que no estaba de acuerdo de hacerlo en ese lugar porque lo consideraban peligroso. Sin embargo, tuvo que acceder a la voluntad de la mayoría. Por orden del gobernador Jorge Sobisch se organizó un gran operativo policial para impedir el corte y luego desalojar la ruta, pues además era feriado turístico de Semana Santa y, eso afectaría económicamente a la región. El mandamás provincial se había reunido el día anterior con el jefe policial Carlos Zalazar para planificar el procedimiento, del cuál participarían grupos especiales de Cutral-Có y Zapala. Llevarían balas de goma, gases lacrimógenos, bombas de pintura y 2 carros hidrantes. Según lo establecido, la represión tendría 3 momentos : de avanzada y repliegue de las fuerzas de seguridad. En primera instancia, los docentes se refugiaron en una estación de servicio de YPF cercana (paradójicamente propiedad del cuñado de Sobisch, Fernando Ponte). Los gases lacrimógenos llegaron hasta allí, por lo que tuvieron que correr a campo traviesa. Luego de una tregua entre los jefes policiales y la conducción sindical, los manifestantes comenzaron a retirarse por la ruta en dirección a Neuquén. Según el relato del reportero gráfico del diario "Río Negro" Leonardo Petricio : "La policía había lanzado mucho gas lacrimógeno y no se veía nada. Al disiparse el gas veo a los policías que iban en las "Traffics" con las puertas abiertas y disparando más balas de goma y lanzando más gases". Algunos se retiraban caminando y otros en vehículos. Entre los autos había un Fiat 147 patente ACM 169 que, en su rápida retirada, rozó con uno de sus espejos retrovisores a un agente. Ante ello, el subcomisario Aquiles González pidió que detuvieran el auto. En la parte trasera venía sentado Fuentealba. Fue entonces que el cabo José Darío Poblete, integrante del G.E.O.P. (Grupo Especial de Operaciones Policiales) de Zapala, arrojó una granada de gas lacrimógeno marca "Towers" que traspasó el vidrio del auto e impactó en la nuca de Fuentealba, causándole hundimiento de cráneo (traumatismo craneoencefálico grave). Así lo contó el reportero gráfico Leonardo Petricio : "A unos 100 metros desde dónde estaba veo que se para un auto, un 147, y se arma un revuelo bárbaro. Pongo un lente largo y cuándo saco la foto veo que en la luneta había un agujero y humo, como que dentro del auto estaba lleno de humo. Me acerco corriendo. Había un revuelo de efectivos, camiones hidrantes y las combis de los grupos de choque de la policía por todos lados. Al llegar veo a otros docentes desesperados, tratando de abrir el auto. El dirigente Gabriel Pillado con un palo rompe la luneta. Sale todo el humo del gas lacrimógeno y veo a una persona tirada adentro : era Carlos Fuentealba. Entre varios lo sacamos, y se lo recuesta sobre el asfalto. Dos maestros lo tenían en brazos y ahí veo que Fuentealba tenía sangre por toda la cabeza, en la campera, en la cara, y estaba en shock. En ese momento nos enteramos que habían disparado un proyectil de un lanzagases. Al instante pasa un carro hidrante y nos tiró un chorro de agua en la espalda, mojando a Carlos que estaba tirado en la ruta. Con un camarógrafo colega, Carlos Monsalve, nos paramos delante del chorro a las puteadas, gritando : "Hijos de puta, paren, que hay un herido grave". Ahí parece que se dieron cuenta, porque cortaron automáticamente. En ese momento, todo el cuerpo de dirigentes va contra el grupo de policías, y se arman dos cordones : de un lado la policía y del otro los dirigentes. La situación era gravísima. Mientras todo ésto pasaba, Carlos Fuentealba estaba ahí tirado, agonizando. Era una escena desgarradora, con un montón de compañeras llorando y gritando. Al rato llega la ambulancia y se lo llevaron". Fue trasladado a la capital, dónde lo sometieron a 2 operaciones en el Hospital "Castro Rendón" que no tuvieron éxito. Falleció al día siguiente. Tenía 40 años y dos hijas de 10 y 14 años. Consumado el crimen, la conmoción y el repudio fue general. El gremio docente, apoyado por las 2 grandes centrales sindicales (CTA y CGT) decretó una huelga general. Al mismo tiempo en todo el país, trabajadores de la educación, administrativos y docentes en general, llevaron a cabo huelgas, movilizaciones y asambleas masivas, bajo distintos lemas : "Las tizas no se manchan con sangre", "Sobisch asesino" y "Nunca más", entre otras. Además se exigía la renuncia y juicio político al gobernador Sobisch. Se registraron incidentes con rotura de vidrios en la seccional policial, con gran participación de estudiantes. La huelga se extendió por más de 50 días, por lo que el gobierno intentó desactivarla reabriendo algunas escuelas y reemplazando a sus directores (que se negaban a retomar las clases) con funcionarios de otras áreas del gobierno. Incluso intentó dividir al gremio y los trabajadores contratando docentes suplentes. Finalmente se acordó con el sindicato un aumento salarial, una pensión para la viuda de Fuentealba y otras reivindicaciones laborales. Por su parte, los docentes se comprometieron a recuperar las clases perdidas por el paro. Sin embargo, los activistas y el sindicato iban por todo y, con el apoyo nacional, pedían el juicio político del gobernador. Pero la legislatura neuquina (dónde tenía mayoría) lo "blindó", pues la misma se mantuvo cerrada casi 2 meses debido a que la fuerza oficialista no concurrió a las sesiones. Pasado ese tiempo lograron reunirse y, la oposición pidió el juicio político de Sobisch. Por mayoría de votos el gobernador zafó (en esa sesión se aprobó la pensión de la viuda). Por su parte, José Darío Poblete, en la causa "Fuentealba I, autoría material del asesinato" fue imputado y luego condenado a prisión perpetua en 2008 por la Cámara en lo Criminal I, al encontrarlo responsable de homicidio calificado por "haber sido cometido por un miembro integrante de las fuerzas policiales, abusando de su función, con el agravante de haber sido cometido con violencia mediante el empleo de un arma de fuego, agravado por alevosía, en concurso ideal". También fue condenado a inhabilitación absoluta y perpetua para ocupar cargos públicos. Hubo una segunda causa "Fuentealba II" que investigaba responsabilidades en niveles superiores de la jerarquía policial. Debido a trabas burocráticas, 16 años después, en 2023, la cúpula policial responsable de dirigir y ejecutar el operativo fue llevada a juicio, gracias a la querella sostenida por la viuda de Fuentealba, Sandra Rodríguez. El gremio de ATEN también quiso ser querella (para pedir la indagatoria de Sobisch) pero fue rechazado. El 16 de marzo de 2023 fueron condenados por abuso de autoridad el jefe de ese operativo Carlos Zalazar, el ex jefe del Departamento de Seguridad Metropolitana, Jorge Garrido, el subjefe de policía Moisés Soto, el superintendente de seguridad, Adolfo Soto y el director del operativo, Mario Rinzafri. En noviembre de ese año, un Tribunal de impugnación confirmó la condena a los ex jefes policiales responsables del operativo que le costó la vida a Fuentealba. Todos recibieron penas de ejecución condicional : 1 año y 4 meses y 1 año y 6 meses por los delitos de abuso de autoridad y abuso de armas. Las juezas Patricia Lupica Castro, Leticia Lorenzo y su par Nazareno Eulogio ratificaron en todos sus términos y por unanimidad la sentencia dictada en marzo, que había sido apelada por las defensas. En su memoria, sus compañeros de militancia docente del Nuevo M.A.S. bautizaron a su agrupación como "Agrupación Nacional Carlos Fuentealba", como forma de reivindicar su trayectoria como militante revolucionario. También se realizaron documentales al respecto: ATE de Neuquén estrenó "Camino de un maestro" y en 2013, en Córdoba se proyectó "En obra", dirigida por Ariel Borenstein y Damián Finvarb, sobre su historia sindical y política. En provincias como Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe hay escuelas que fueron bautizadas con su nombre, además del colegio secundario dónde se desempeñaba en Neuquén. Carlos Alberto Fuentealba se convirtió en mártir y símbolo de la lucha docente y también obrera, víctima de la represión policial y política neuquina... ese día las tizas se mancharon de sangre...
Foto 5 : La cabeza de Fuentealba totalmente ensangrentada. Allí impactó la granada de gas lacrimógeno.
Foto 5 : La cabeza de Fuentealba totalmente ensangrentada. Allí impactó la granada de gas lacrimógeno.









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