MASACRE DE CROMAÑÓN... CUÁNDO LA CORRUPCIÓN MATA...
La corrupción, un flagelo que domina y está enquistado en el poder político. Los corruptos abusan de su poder público (el que les da su cargo) para obtener un beneficio particular o grupal. El mismo también puede ser para terceros y, a cambio de ese "favor", el supuesto benefactor recibe un retorno, más popularmente conocido como "coima", entendido jurídicamente como cohecho, es decir, un delito. Entre ellos encontramos la extorsión, el enriquecimiento ilícito, la malversación de fondos públicos, el tráfico de influencias, los fraudes y la evasión fiscal, entre otros. Un dicho muy conocido al respecto dice : "La corrupción mata" y, mucho de cierto tiene. En la entrega de hoy conoceremos la tragedia no natural más grande del rock nacional : la Masacre de Cromañón. Está por finalizar el año 2004 y los festejos y celebraciones para tal fin están a la orden del día. El 30 de diciembre, por tercera noche consecutiva, la banda de rock "Callejeros" se presenta en ese recinto. Los oriundos de Villa Celina, partido de La Matanza, están en la cresta de la ola, el fenómeno del rock barrial está en expansión y, ésta banda es uno de sus mayores exponentes. Esa noche, la banda "Ojos Locos", que actuó como soporte, lanzó una bengala. En la consola de sonido estaba el propietario del lugar, Omar Chabán, quién ofuscado los retó por micrófono : "No sean pelotudos, vamos a terminar como en Paraguay, si alguien prende algo nos morimos todos" (hacía referencia a un supermercado incendiado en el país vecino hacía poco tiempo). Al finalizar la actuación del primer grupo, la gente realizó un "poggo" (saltos sobre el sitio para luego realizarlo hacia ambos lados, en la multitud apretada), esperando la actuación de "Callejeros". Chabán pone al aire el tema "Jijiji", de los Redonditos de Ricota y el "poggo" se multiplicó, los saltos eran uniformes y masivos, la euforia era total. Desde allí alguien lanzó una candela (una bengala de menor intensidad) y, nuevamente Chabán interviene por el micrófono, pero ésta vez recibe un abucheo general. Al subir "Callejeros", su líder, Patricio "Pato" Santos Fontanet, pregunta, vociferando por micrófono, a sus seguidores : " ¿ Se van a portar bien ? "... la multitud rugió, contestando que sí y que no a la vez. La pregunta vuelve a reiterarse : " ¿ Se van a portar bien ? "... En realidad, era algo retórico, pues la pregunta era una especie de saludo. La batería arrancó y la multitud "explotó"... Abrieron la actuación con el tema "Distinto". Detrás, como escenografía, un telón y una gran bandera con la ilustración de la tapa de su último CD. A las 22:50 horas, alguien del público encendió una especie de bengala, la candela 3 tiros voló hacia el techo. Llegó a una media sombra y corrió sobre ella, se esparció sobre la misma. Unas llamas color naranja iluminaron el recinto y... el techo comenzó a desgajarse sobre ellos. Ante la desesperación, comenzaron las corridas, pero el lugar estaba desbordado. En ese momento, se cortó la música y, la banda, al notar la descontrolada expansión del fuego, abandona el lugar, por detrás del escenario, dónde había una salida. El fuego llegó a los cables de suministro eléctrico y... todo quedó a oscuras (no había luces de emergencia). Todo era gritos, aullidos, quejidos... Un cartel rojo (que podía vislumbrarse) indicaba una posible salida... pero esas puertas estaban cerradas. La multitud empujó con desesperación, pero apenas pudieron separarse unos centímetros entra ambas puertas (podía verse un halo de luz entre hoja y hoja). Increíblemente, esas puertas de salida estaban cerradas con candado y atadas con alambre para asegurar que no se abrieran para que nadie se colara al salón por ahí (pero... nadie, a la vez, podía salir). En la planta alta, en los palcos y el lugar VIP, la situación era compleja también, pues estaban atrapados allí sin salida al exterior. Tenían que bajar a tientas al embudo por el cuál intentaban salir, sin éxito, todos. Algunos se lanzaron desde esa altura (4 metros). Unos pocos quisieron apagar el fuego, pero... la mayoría de los matafuegos no funcionaba. Las llamas, de a poco, fueron cediendo hasta apagarse, por la valentía y arrojo de varios o simplemente por causas naturales. Pero el problema mayor era el humo negro, que envenenaba y tiznaba caras y manos, además de ennegrecer interiormente los pulmones y sellarlos. Mientras tanto, un aviso de incendio llegó al cuartel de bomberos más cercano. Las autobombas llegaron a Mitre al 3060, Balvanera (la dirección del local) y vieron un cuadro tremendo : gente que merodeaba perdida y frenética por las inmediaciones, olor a quemado y una nube negra que salía de las puertas vaivén. Jóvenes salían descalzos,"en cuero", con grandes dificultades para respirar. En las veredas cercanas, los cuerpos se disponían uno al lado del otro (vivos o muertos). El heroísmo de algunos los hacía ingresar nuevamente a ese "infierno negro" a rescatar gente. Algunos volvían... otros no. Una imagen apocalíptica fue ver brazos saliendo de las puertas selladas pidiendo ayuda o caras aplastadas contra el marco de las puertas. Tras un arduo trabajo, los bomberos pudieron abrirlas, muchos cayeron a la calle y... fueron aplastados por los que aún podían correr buscando la salida. Algunos salían con alguien desvanecido cargándolo sobre sus hombros. En el fragor de las sirenas afuera podía verse a vecinos que ayudaban como podían y médicos llegaban de manera espontánea. Algunos heridos eran trasladados en autos particulares ofrecidos por la gente. La improvisación era total, en la vereda había gente que lloraba sobre cadáveres, otros traían agua. Chabán merodeaba por el lugar, absorto e incrédulo sin saber que hacer. Terminó yéndose. Los músicos (que habían salido por una puerta trasera del escenario que conectaba al hotel aledaño) observaban, seguros y a salvo, desde sus habitaciones lo que pasaba. En un instante, como sucedía con las catástrofes y accidentes, se hace presente en el lugar Crónica TV, por lo que la noticia, por su cobertura, logró alcance nacional. En sus videographs en pantalla, el canal iba actualizando el número de víctimas, como si fuera una lotería. Comenzaron a llegar padres en busca de sus hijos (intentando reconocerlos por la vestimenta). Otros fueron a guardias de hospitales y morgues. Los servicios de emergencia que se hicieron presentes en el lugar no daban abasto, estaban colapsados. Según lo informado, ingresaron pacientes de la tragedia en 24 hospitales públicos y 11 clínicas privadas. Incluso, en las paredes de los nosocomios, había carteles informativos (escritos con lápiz o birome con los nombres de los vivos y muertos ingresados). La búsqueda de los bomberos se extendió desde las 23 horas hasta las 4 de la mañana. La falta de un cordón preventivo dificultó la tarea de rescate y atención. El saldo de la masacre fue de 194 muertos y más de 1400 heridos. El promedio de edad de las víctimas era de 22 años (el más joven era un bebé de 10 meses. Solo 27 de los 194 muertos superaba los 30 años). Pero... ¿ qué fue lo que falló en la evacuación ? Las causas fueron diversas y graves : corrupción, ineptitud, negligencia, ausencia total de política de cuidados, entre otras cosas. Vamos enumerando : el aforo permitido para el espectáculo era de 1031 personas y había... más de 3500 (se habían puesto en venta 3550 tickets). Además, había que sumar invitados, familiares y "colados" (es decir, el triple de lo permitido). La habilitación del local estaba vencida y, además no era un sitio en el que tuvieran lugar recitales multitudinarios, ya que antes fue un local bailable clase C (anteriormente era una bailanta llamada "Reventón"). No había agua en los baños, los planos presentados ante el gobierno porteño por los dueños de la propiedad no coincidían con la infraestructura del salón y no existía plano de evacuación. En la planta superior, en lugar de la puerta de escape, había una pared. Pudo comprobarse que hubo pago de coimas a inspectores y funcionarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que siguiera funcionando. También se le pagaron coimas a la policía para que no controle en los cacheos al público (por eso hubo gente que ingresó con pirotecnia). Había 15 matafuegos, pero sólo estaban cargados 4 (que eran los operativos), hubo venta de alcohol, ingreso de menores y clausura ilegal de puertas de emergencia. La media sombra que colgaba sobre el público no era ignífuga. Pegados al hormigón del cielorraso había planchas de espuma de poliuretano de color beige y 2,5 centímetros de espesor, como los que se usan en la fabricación de colchones, a base de isoclanato y polioxipropileno. Sobre éstas se había colocado guata blanca de 6 centímetros ( una resina poliéster de la familia del polietileno tereftalato). Todo lo que está mal se hizo esa noche en ese lugar. La media sombra, al quemarse, desprendió dióxido de carbono, monóxido de carbono y acroleína. El poliuretano expulsó cianuro de hidrógeno (ácido cianhídrico), dióxido de carbono, monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno y vapores de isoclanato. También la guata exhaló dióxido y monóxido de carbono. Debido a ésto, se concluye que la mayoría de las víctimas murió por inhalación de esos gases tóxicos y venenosos que emanaban esos materiales. El número de fallecidos aumentó porque las puertas cerradas o colocadas de manera inversa (se abrían para adentro, para que no ingresara gente sin ticket), impidió la salida. Luego del trágico hecho, se realizaron 4 juicios : en el primero denominado "Bomberos", se basó en la investigación por el incendio del boliche. Hubo condenas de 4 años por cohecho para los funcionarios Alberto Corbellini (jefe de la División Prevención de Incendios de la Supertintendencia de C.A.B.A) y Rubén Fuertes (gerente de las empresas IPEX S.A. y BAUSIS S.A.). Luis Perucca (subgerente de la mismas empresas) recibió 2 años y 9 meses de condena, mientras que los responsables de la Superintendencia, Marcelo Nodar y Marcelo Esmok, recibieron 4 años y 2 meses de condena (todos fueron detenidos en septiembre de 2010 al confirmarse las mismas). El segundo juicio fue el más importante y, estuvo a cargo de los jueces Marcelo Alvero, Cecilia Maiza y Raúl Llanos. El fallo determinó la culpabilidad de Omar Chabán, condenándolo a 10 años y 9 meses de prisión (la misma fue reducida, pues en principio había sido condenado por 20 años), Raúl Villarreal (su jefe de seguridad) recibió 6 años. En tanto, Diego Argañaráz, mánager de la banda, recibió 5 años, Patricio Santos Fontanet (vocalista de "Callejeros"),7 años, Eduardo Vázquez (baterista), 6 años y 5 años para el resto de los integrantes de la banda: Christian Eleazar Torrejón, Juan Carbone, Maximiliano Djerfy y Elio Delgado. El escenógrafo Daniel Cardell la sacó más barata, 3 años. La Cámara de Casación condenó a todos los integrantes de "Callejeros" como autores penalmente responsables de incendio culposo, seguido de muerte. Esa noche Chabán y los músicos eran socios, porque "Callejeros" se llevaba el 70 % de la recaudación. Por otro lado, la Subsecretaria de Control Comunal del Gobierno, Fabiana Fiszbin fue condenada a 4 años de prisión, mientras que Gustavo Torres y Ana María Fernández, directores adjuntos de Fiscalización y Control, recibieron 3 años y 6 meses (luego rebajada a 2 años y 10 meses), por estrago doloso (deberían haberse representado que una tragedia así podía ocurrir por los incendios anteriores que tuvo el boliche, ya que hubo un principio de incendio en mayo y otro en Navidad, es decir 5 días antes) y, por el pago de coimas para no ser controlados por la Policía Federal, el subcomisario Carlos Díaz recibió 8 años. Todos fueron detenidos el 21 de diciembre de 2012. En el 3° juicio, el dueño del complejo, Rafael Levy fue condenado a 4 años y 6 meses. En el último juicio, el inspector Roberto Calderini recibió 4 años de condena por cohecho. En los 4 juicios orales se juzgaron a 26 personas, de las cuáles 21 fueron condenadas y, sólo 18 de los imputados fueron a prisión. El fiscal Fabián Céliz, a cargo de la causa, afirmó que "la corrupción fue la génesis de la tragedia". Todo ésto trajo efectos colaterales años más tarde, ya que el 7 de marzo de 2006, el jefe de gobierno (quién estaba en su 2° mandato, refrendado en 2003) Aníbal Ibarra, fue destituido de su cargo a través de un juicio político. El salón nunca más volvió a abrir y, en 2002 se aprobó una ley para expropiar el local y convertirlo en un espacio de memoria. Los familiares de las víctimas aún pelean por las indemnizaciones. Todos los condenados actualmente recuperaron la libertad al cumplir dos tercios de sus penas. Omar Chabán, quién cumplía arresto domiciliario (padecía linfoma de Hodgkin), murió el 17 de noviembre de 2018 en el Hospital Santojanni, a los 62 años. El único que permanece en prisión es el baterista Eduardo Vázquez, condenado años más tarde a reclusión perpetua por el femicidio de su pareja Wanda Taddei (le prendió fuego luego de rociarla con nafta). Al hecho se lo recuerda como la "Masacre de Cromañón" y no la tragedia (los padres de las víctimas se empecinaron en que se llamara así y... lo lograron). Ellos crearon el movimiento NNCC (No nos cuenten Cromañón) para mantener viva la memoria de la víctimas. Además, cada 30 de marzo (se hace en ésta fecha por ser época de clases), se realiza una jornada de reflexión en las escuelas de C.A.B.A. Finalmente se inauguró un paseo peatonal en calle Mitre (entre Ecuador y Jean Jaures), justo al frente de la disco, dónde se encuentra el santuario, con las fotos de los fallecidos y las zapatillas que quedaron de esa tragedia. Nunca se supo quién arrojó la bengala. Lo ocurrido en el boliche "República Cromañón" esa noche, dónde 194 jóvenes murieron de manera horrenda (aplastados, asfixiados o ambas cosas) marca a las claras que, efectivamente... la "corrupción mata"...
Foto 1 :Las víctimas eran socorridas en la vereda.
Foto 2 : Las zapatillas de las víctimas, símbolo de la tragedia.
Foto 3 : En los hospitales y clínicas, por lista, buscaban a los heridos.
Foto 4 : Las víctimas se colocaban en las veredas, una al lado de la otra.
Foto 5: Bomberos se oxigenan para volver a entrar al rescate.
Foto 6 : Omar Chabán, dueño del local, fue condenado a 10 años y 9 meses de prisión.
Foto 7 : Se construyó un santuario, con las fotos de las víctimas, frente a la disco.
Foto 8 : Varios jóvenes entraban a rescatar víctimas, las dejaban y volvían a entrar. Muchos murieron heroicamente haciendo ésto.








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