DR. OSVALDO RAFFO... EL FORENSE QUE "HACÍA HABLAR LOS CUERPOS"
La medicina forense es apasionante. En su tarea, busca encontrar la verdad a través de la realización de autopsias y exámenes externos. Puede solicitar o completar pruebas de laboratorio necesarias y revisar los resultados. Con ella, se suele determinar las causas y formas en que se produjo una muerte. Los "cuerpos hablan" suele argumentarse en el mundillo de ésta rama de la medicina y, es lo que la vuelve interesante. En nuestro país vivió uno de los mejores médicos forenses de América, Osvaldo Hugo Raffo, "maestro de maestros" como lo llamaban sus colegas y discípulos. Nació en Buenos Aires el 31 de octubre de 1930 y, en su juventud fue campeón de judo, recibiendo una medalla por ello del mismísimo Juan Domingo Perón. Se licenció en medicina en la UBA (Universidad de Buenos Aires) en 1957 y, diez años más tarde, obtuvo la especialidad de médico legista (forense). Según él mismo cuenta, su vocación a la medicina forense la atribuye, en parte, a su padre, quién era matarife en un matadero : "Quizás mi vocación de tanatólogo forense nació al ver tantas vacas muertas". Para ampliar su radio de acción laboral, también se especializó en psiquiatría forense. Dada su capacidad ocupó innumerables puestos como : Director de Medicina Legal de la Policía Provincial, Médico forense de la Justicia Nacional y Docente de Medicina Legal de las Universidades de Buenos Aires (UBA), El Salvador y San Martín (UNSAM). Su rutina laboral consistía en diseccionar corazones, rebanar cerebros como si cortara tajadas de un melón y... hasta medir penes de criminales (para algunos legistas, el tamaño importaba para determinar algunos aspectos relativos a la criminalidad de los sujetos), por ejemplo el "Petiso Orejudo", asesino de niños, tenía un desproporcionado miembro de 18 cms. Su especialización en psiquiatría forense le permitió interactuar directamente con uno de los más sanguinarios asesinos del país : Carlos Robledo Puch, el "Ángel Negro", por su aspecto aniñado y angelical, quién mató, en 1972, a 11 personas por la espalda o mientras dormían. Raffo contaba sobre él : "Buscábamos a un tipo con el aspecto de un asesino de película. Era un niño bello, con carita de ángel, parecido a Marilyn Monroe, aunque por dentro era el mismo diablo". En su conclusión, luego de varias entrevistas con él, escribió que "nunca hubo asomo de afectividad para ningún ser humano". Con respecto a la sexualidad del criminal, expresó : "En su historia vital, las amistades femeninas son excluyentes, las preponderantes son las masculinas; hay hacia el sexo opuesto más que frialdad indiferente, una aversión activa. Tan pervertido es el "homo" como el Don Juan, el sádico como el masoquista. La "homo" se presume pero no puede probarse. En cuánto a si el incautado tiene desviaciones sexuales, podemos decir que sadismo sí ha existido y, ésto es una forma de desviación sexual, que se manifiesta frecuentemente en la personalidad perversa". Lo calificó como incorregible y lo definió como un psicópata cruel y desalmado. Raffo quedó impactado con la personalidad de Robledo Puch, afirmando que "... descubrí que estar tanto tiempo con ese personaje, que destilaba maldad por todos sus poros, me había intoxicado. No era un humano. Sentía un desasosiego, algo inexplicable. Me recordaba al film "El Exorcista" (1973). Estaba convencido que mató a más personas, no once". Pero su gran fama se debió a las más de 20.000 autopsias que realizó a lo largo de su carrera. Entre los casos más famosos en los que intervino y resolvió, figuran los asesinatos de Nora Dalmasso ("la violaron y estrangularon, pero la investigación no avanzó por culpar al marido"), María Marta García Belsunce, María Soledad Morales, Candela Rodríguez, Ángeles Rawson, el soldado Omar Carrasco, Nair Mostafá, Jimena Hernández,Walter Bulacio, Alicia Muñiz ("la estrangularon, al caer del balcón ya estaba muerta"), la masacre de Cromañón, entre otros. Analizó la mente de casi 8000 criminales. Un caso que lo emocionó sobremanera fue la autopsia al doctor René Favaloro, de la cuál salió llorando desconsoladamente. Intervino también en el polémico "Caso Nisman", haciendo dupla con Daniel Salcedo (ex jefe de la Policía de Buenos Aires). Para Raffo, a Nisman lo mataron a sangre fría... "lo mataron asesinos profesionales". En el informe final, expresó que "... lo llevaron al baño de su departamento, lo obligaron a hincar la rodilla derecha en el suelo y lo mataron de un balazo en la cabeza con una "Bersa Thunder" calibre 22". Incluso, tres semanas después de su muerte, volvió al departamento de Nisman y, logró encontrar pelos y otras evidencias que pasaron inadvertidas en la escena del crimen. Fue su último trabajo . Sin embargo, hasta hoy el caso es una incógnita, con dos hipótesis marcadas y contrapuestas : asesinato por encargo y suicidio. También Raffo supo incursionar en la televisión, participando entre 2003-2004 en el programa "Historias del crimen", conducido por Ignacio Quinteros, Darío Villarruel y Ricardo Ragendofer. En 2005, junto a su colega Raúl Torre, condujo el ciclo "Forenses, cuerpos que hablan". También dejó un legado, pues en 1980, editó el libro "La muerte violenta", un manual básico y de cabecera de todos los criminólogos. A tal fin, expresó que lo escribió "para ofrecer a los médicos de policía que actuaban en los pueblos del interior de la provincia de Buenos Aires, un manual de bolsillo y de fácil lectura como orientación básica, aplicables a casos de muertes violentas". Sin embargo, la muerte de su esposa lo desmoronó. Nunca pudo superarla, agregado a eso sus problemas de salud, pues le costaba movilizarse. Cayó en una depresión, dónde casi no atendía el teléfono o, si lo hacía (sin cambiar el tono de voz), decía : "El Dr. Raffo no se encuentra". Tras 50 años de carrera, se jubiló como perito oficial de la Suprema Corte de Justicia bonaerense y como Comisario Inspector en su función de médico de la policía bonaerense. Luego de ello, casi no salía de su casa, dónde vivía rodeado de espadas samurais (practicaba kendo), armas antiguas, libros sobre homicidios y explosivos, 500 videos de autopsias, 120 cajas de cartón con recortes de noticias policiales y expedientes de casos. El 17 de marzo de 2025 decidió ponerle fin a su vida, a los 88 años. Aprovechó el día domingo para hacerlo solo (su cuidadora no trabajaba ese día) en su casa de Florida 2313, en San Andrés, partido de San Martín. Dejó 2 notas, con su firma y sello al pie. Una de ellas dirigida a la justicia : "Señor Juez, no soporto más los dolores que me aquejan. No se culpe a nadie de mi muerte. Dios me perdone". La otra era para su cuidadora : "Silvia, no te asustes. No subas sola. Dios te guarde". Lo encontraron acostado en la bañera, boca arriba, vestido con bata negra y pantalón corto tipo pijama celeste y, con medias coloradas. Se había disparado en la sien y, el arma permanecía en su mano derecha. La fiscal Fabiana Ruiz, de la UFI (Unidad Funcional de Instrucción) N° 2 de San Martín, ordenó preservar la escena para el trabajo de los peritos y, declaró : "Todo indica que fue un suicidio. Sin embargo, vamos a investigar todas las hipótesis.Vamos a tomar declaraciones en su entorno para ver si ésta decisión de quitarse la vida por las dolencias que lo aquejaban es verosímil". Paradoja del destino, pues ahora sería su propio cuerpo objeto de estudio, algo que Raffo hizo con pasión y dedicación toda su vida. En los videos de archivo siempre salía erguido, rodeado de colaboradores y ante un cadáver, con un bisturí en la mano y los guantes manchados de sangre reseca. Disfrutaba ver esas imágenes, porque las razones de la muerte eran su vida, su vocación. Dejó un legado y muchas enseñanzas : "El equipo que interviene en una escena del crimen debe actuar en forma coherente y metódica bajo la autoridad de un instructor judicial. Tenacidad y minuciosidad son cualidades indispensables, pues un dato insignificante puede resultar clave". Prefería equipos chicos y eficientes : "Las comisiones numerosas no son convenientes, basta con el investigador (juez o fiscal), médico legista, laboratorista especializado en técnicas forenses, fotógrafo, dactilóscopo y dibujante, no más de seis". Con respecto a la metodología de trabajo, expresó : "No se puede improvisar, prejuzgar ni adivinar. Hay que diagnosticar adaptando los razonamientos a los hechos. Cada caso ha de considerarse "sui géneris", porque el homicidio no se repite jamás en idéntica forma. Es necesario vivenciar el escenario criminal para obtener resultados fructíferos en la interpretación de los datos de la autopsia. Hay un "leveé du corps" (tareas del levantamiento del cadáver), una trilogía inseparable : examinar el lugar, autopsiar el cuerpo, regresar al lugar. Solo así podrá responderse al cuestionario clásico ¿ Qué pasó ? ¿ Quién lo hizo ? ¿ Cómo ? ¿ Cuándo ? ¿ Por qué ? y... por último, el lugar del hecho es un recinto sagrado. La simple movilización de un objeto de su lugar primitivo basta para llevar al investigador por el camino errado". ¿Tuvo detractores ? Sí... Osvaldo Papaleo, periodista y militante peronista, lo acusó de ser médico de Ramón Camps, militar de la última dictadura, cuándo perteneció a la Policía Bonaerense. En su honor el Aula Magna de la Morgue Judicial de la Nación, en 2022, fue bautizada con su nombre. Osvaldo Hugo Raffo, brillante médico legista, leyenda de la medicina forense, al morir dejó trabajo a realizar para sus colegas sobre su propio cuerpo, aquella tarea que efectuaba con pasión y esmero... siendo esa, tal vez, su última enseñanza...
Foto 1 : Raffo, en plena acción sobre un cadáver.
Foto 2 : Intervino en las autopsias de Nora Dalmasso, María Soledad Morales y Alberto Nisman, entre otras.
Foto 4 : Sus libros son material de consulta y de cabecera de los médicos forenses.
Foto 5 : También fue psiquiatra forense, participando en las entrevistas al asesino Robledo Puch.
Foto 6 : Con la jueza Arroyo Salgado, viuda de Nisman.
Foto 7 : Sus permanentes dolores lo obligaban a usar bastón para movilizarse.
Foto 8 : Al suicidarse, dejó 2 notas : una para el "señor juez" y otra para su cuidadora, Silvia.








Comentarios
Publicar un comentario