CASO CARRASCO... EL FIN DE "LA COLIMBA"...
El servicio militar obligatorio fue una verdadera "institución" en nuestro país. Varones entre 19 y 20 años de edad debían cumplir con la obligación de servir a la Patria en algún cuartel del país, aproximadamente por un año (en caso de irse en la última baja). En ese interín recibían instrucción militar, formándolos para el combate. En otras palabras, los "preparaban para la guerra". Sin embargo, esa misión crucial que realizaban las Fuerzas Armadas con los jóvenes tendía a desvirtuarse y mancharse por el trato, rayano con lo humillante, que los superiores (valiéndose de su jerarquía) tenían con los soldados conscriptos. Popularmente se la conocía como "colimba", acrónimo de "corre, limpia y barre". Era habitual la ejecución de los llamados "movimientos vivos" que eran obligados a realizar los soldados como castigo por una falta : "salto de rana", "cuerpo a tierra", "flexiones uno y dos", entre otros. Ante situaciones como éstas en la que los superiores se "cebaban" con los conscriptos, sólo era cuestión de tiempo para que algo grave ocurriera. Ésta introducción nos sirve para contextualizar acerca de la narración de hoy : el asesinato del soldado Omar Carrasco, en un cuartel de Zapala (Neuquén), que a la postre significaría el final, después de casi un siglo. del Servicio Militar Obligatorio. Después de que en el habitual sorteo le tocara un número alto, Omar Octavio Carrasco, de 19 años, comprendió que debía "hacer la colimba". A pesar de que en la revisión médica la relación entre estatura, peso y perímetro torácico lo excluía de tal obligación, las autoridades militares lo declararon apto para cumplir el servicio. Nacido el 5 de enero de 1974, Omar dejaba su Cutral-Có natal y su trabajo (repartía pollos congelados) para "cumplir con la patria" en el Grupo de Artillería 161 de Zapala, distante a 80 kms. de su casa. Ingresó al cuartel el 3 de marzo de 1993 y, su breve estadía allí, terminaría trágicamente. Alcanzó a trabar amistad con otro soldado, Juan Sebastián Castro, con quién compartía lecturas de la Biblia, dado que ambos profesaban la religión evangélica. Aprovechando el primer permiso desde su ingreso, sus padres Sebastiana Barrera y Francisco Carrasco fueron al cuartel a visitarlo, el 20 de marzo. Grande fue la sorpresa cuando les contestaron : "No está. Su hijo es un desertor". No podían creer lo que los militares les decían :"Debe estar por ahí con los amigos, vagueando". Sebastiana no daba crédito a lo que escuchaba, pues afirmó que su hijo era muy tímido e incapaz de desobedecer una orden. Algo no encajaba en la explicación militar ¿ si había desertado, porqué no se comunicó a la familia del hecho ? Decidieron viajar a la capital de la provincia, dónde las autoridades militares les informaron que había sido declarado oficialmente desertor el... 7 de marzo (dos semanas antes que fueran a visitarlo). En su incansable Falcon amarillo, los Carrasco acudieron a la corresponsalía del diario "Río Negro", el 25 de marzo, a pedir precio para poner un aviso de búsqueda de persona. A las periodistas Verónica Morell y Andrea Vázquez, quiénes recibieron a los desesperados padres, tampoco les cerraba la historia y, vieron allí una potencial e interesante noticia, por lo que solicitaron a Francisco una foto de su hijo para publicarla. Inmediatamente, los Carrasco radicaron la denuncia por la desaparición de su hijo. La comunidad de Cutral-Có se movilizó en su ayuda. Era un pueblo petrolero en crisis, pues padecía los efectos negativos de la política de privatizaciones impulsada por el presidente Menem (YPF había sido privatizada en 1992). Sin embargo, todo tiene una explicación : Carrasco no había desertado, lo habían asesinado a golpes en el regimiento y su cadáver escondido para encubrir el crimen. Vamos a la cronología de los hechos : al día siguiente de ser incorporado, el 4 de julio, el subteniente Ignacio Rodrigo Canevaro, de 23 años, asume como oficial de semana en la Batería de Instrucción : "Aquí hay un oficial de semana, que soy yo, que soy el subteniente Canevaro, un suboficial de semana, que es el sargento Sánchez y están los auxiliares de semana, que son soldados de la clase anterior para colaborar con las tareas del servicio de semana y orientarlos a ustedes, estamos ? El joven oficial, de carácter iracundo, maltrataba a los soldados valiéndose de su grado militar y, a Carrasco, conscripto sumiso y callado, volcado a la lectura bíblica, lo tenía "de punto". Canevaro lo sometió durante 20 minutos al típico "baile" de rigor. Los soldados "viejos" Víctor Salazar y Cristian Suárez ocultaron el lampazo que Carrasco debía usar para limpiar, convirtiéndolo en blanco, tanto de acoso entre compañeros como de abuso por parte de las autoridades militares. El domingo 6 de marzo (según consta en expediente), aproximadamente a las 15:15 horas, Carrasco es sorprendido deambulando en su lugar de guardia, que era en "la cuadra" dónde descansaban los conscriptos por el subteniente Canevaro, quién junto a los soldados"viejos" Salazar y Suárez le propinaron una paliza feroz. El joven oficial lo golpeó haciéndolo caer y le propinó una certera patada en el pecho. Trascartón, ordenó a los otros dos soldados "corregir su conducta", quiénes con brutalidad lo patearon en el suelo. La dureza de la punta de los borceguíes provocaron la fractura de 3 costillas (una de las cuáles perforó un pulmón). El golpe en el pecho produjo un hemotórax (acumulación de sangre entre la pared torácica y el pulmón) y, para completar el accionar salvaje (siempre con Carrasco en el suelo), con el lampazo que usaba para limpiar, le "reventaron" el ojo izquierdo. Ante la gravedad del hecho consumado, con posterioridad se manejaron 2 versiones : aprovechando la soledad dominical del cuartel, decidieron llevar el cuerpo a la enfermería para atenderlo y luego se deshicieron de él. La otra afirma que fue ocultado en un sitio determinado del cuartel. Se realizaron rastrillajes en el amplio predio del cuartel con la ayuda de canes adiestrados de la PFA (Policía Federal Argentina). La perra Diana, quién había olfateado previamente ropa de Carrasco, fue llevada al cuartel. En su búsqueda, se dirigió a las afueras del mismo, pero repentinamente cambió de dirección. Se detuvo en la puerta de un baño abandonado, al cuál no se le permitió ingresar. Tampoco la dejaron acercarse a un tanque de agua dónde se habría encontrado una mancha de sangre (dicho tanque perdía mucha más agua de lo usual). La perra corría del baño al tanque y viceversa. ¿ Y porqué ocurrió ésto ? Tras el escándalo, el cuartel se llenó de integrantes del Servicio de Inteligencia del Ejército que coparon la escena, con la clara intención de apañar el hecho. El primer rastrillaje resulta negativo. Se ordena un nuevo procedimiento de búsqueda en el lugar y, para sorpresa de todos (o no), el 6 de abril, un mes después de su desaparición, el cuerpo de Omar Carrasco es encontrado a 700 metros de las instalaciones del cuartel, vestido únicamente con un pantalón demasiado holgado (obviamente no era el suyo). A su lado, había borceguíes, una camisa y un reloj (luego sus padres lo identificaron debido a que estaba roto y no mostraba fecha ni hora correctas). El cadáver estaba tumbado sobre el lado izquierdo, con las piernas levantadas en un lugar muy chico, lo que explicaría la desmedida proporción entre el hombro izquierdo y el derecho (en el medio tenía el hemotórax). En el colmo del cinismo, las autoridades militares quisieron atribuir el deceso al intenso frío de la zona. Se le practicaron 2 autopsias : la primera determinó como causal de la muerte a un golpe en el pecho y, la segunda reveló numerosos datos que contradecían tal conclusión (realizado por la entomóloga forense, investigadora del CONICET y doctora en Ciencias Biológicas, Adriana Oliva) y permitió esclarecer el caso. Carrasco tenía 3 costillas fracturadas, un pulmón perforado y un ojo gravemente lesionado. También se determinó que el conscripto llevaba un mes de muerto aproximadamente (coincidiendo su desaparición con su hallazgo) y que había sido colocado allí adrede en los últimos días, pues habría permanecido oculto en un lugar seco y oscuro, lo que explicaría el proceso de momificación observado en el cuerpo. Agregado a eso, llamó la atención el no tener signos de haber sido atacado por animales (por ejemplo, perros cimarrones), lo que indicaría que no había permanecido en el lugar del descubrimiento durante todo el tiempo... Conclusión : el cuerpo de Carrasco fue "plantado" allí (en el mismo lugar que fracasó el 1° rastrillaje y tuvo éxito el segundo, además de no dejar entrar a la perra que lo habría "olfateado"). Un informe posterior sostiene que el soldado agonizó entre 48 y 60 horas mientras recibió atención clandestina de enfermeras y luego de médicos militares del hospital del cuartel de Zapala. Consideran que la causa de la muerte fue un diagnóstico erróneo, lo que derivó en un tratamiento inadecuado.También se detectaron recetas falsificadas entre el 6 y 9 de marzo. Hubo médicos que no se encontraban de guardia y se presentaron en el hospital por supuestas patologías menores (era necesario "arreglar" el enorme problema). Y... lo más bizarro... le aplicaron la vacuna antitetánica dos días después de fallecido (el 8 marzo, según consta en los registros). Tras todo ésto, el subteniente Canevaro, el sargento Sánchez y los soldados Salazar y Suárez fueron sometidos a juicio por la muerte de Omar Carrasco (estaban a cargo del cuartel esa semana y fueron los últimos en verlo con vida). Fueron detenidos e incomunicados por la Justicia Militar. El caso estuvo a cargo del juez Rubén Caro. En el juicio declararon 130 soldados, entre ellos Juan Castro (el único amigo de Carrasco), quién lo hizo fuera del cuartel (se había fugado por miedo y, su testimonio era clave, porque presenció la agresión). Relató que observó como 3 o 4 personas vestidas de verde golpeaban a su amigo. Luego la exposición fue suspendida por el juez, porque Castro evidenciaba fuertes dolores en un dedo. Al constatar la dolencia, Castro fue hospitalizado y aislado. Fue declarado desertor (por su fuga) y ya no volvió a declarar. Por su parte, el sargento Sánchez declaró 5 veces afirmando que no tenía conocimiento de lo sucedido el 6 de marzo. De forma imprevista lo trasladan a Buenos Aires y allí declara que los soldados Suárez y Salazar le habían confesado haber golpeado a Carrasco por órdenes de Canevaro. Mientras se realizaba el juicio, en Zapala hubo marchas de silencio (entre 3000 y 3500 personas participaban), dónde se portaba una bandera que decía "Omar Octavio Carrasco. No a la impunidad, Sí a la vida". Simultáneamente, sus compañeros de cuartel presentaban recursos de "hábeas corpus" para evitar regresar al regimiento. Las denuncias se multiplicaron por todo el país y, muchos padres se quejaban de las palizas recibidas por sus hijos en los cuarteles. El juicio finalizó el 31 de enero de 1996 y, a pesar de no encontrar huellas, rastros biológicos ni ninguna otra prueba científica que los apuntara, hubo condena para los acusados : el subteniente Ignacio Rodrigo Canevaro recibió 15 años de prisión como autor responsable del delito de homicidio simple, los soldados Víctor Salazar y Cristian Suárez recibieron 10 años, constando en la sentencia que "eran dominados por la personalidad autoritaria de Canevaro (quién les ordenó golpearlo) y por las condiciones del medio en que se desenvolvían, dónde primaban los principios de obediencia, rigor y violencia exteriorizada con abusos de todo tipo. Además es un agravante haber golpeado a un compañero de milicia, recién incorporado y en estado de indefensión. Como atenuante se tiene en cuenta la extrema juventud y el haber sido impartidos por el ejemplo de un superior. Cumplieron la orden sin cuestionamiento alguno de tipo ético y con sentido práctico, ya que acatando las órdenes del superior ellos la pasaban bien y no tenían problemas". El sargento Carlos Sánchez recibió la condena de 3 años por encubrimiento. Sin embargo, al ventilarse numerosas irregularidades en el proceso judicial y detectar encubrimientos para tapar el crimen, se ordenó un segundo juicio (no terminaba de cerrar la historia de que Carrasco habría sobrevivido solo 30 minutos después de la golpiza). Algo muy extraño resultó ser el informe presentado por el doctor Alberto Brailovsky (cuya pericia fuera solicitada por la fiscalía), que luego fue desestimado para la resolución del caso. Allí el médico asegura que "los autores de la muerte de Carrasco son los médicos militares que le proporcionaron una atención médica clandestina y con error de diagnóstico y no los tres condenados por el juicio. Las opiniones de los señores forenses han demostrado ser certidumbres subjetivas que terminaron siendo aserciones dogmáticas individuales de tono corporativo pero sin razones o fundamentos válidos, componiendo hechos a partir de situaciones imaginarias, pues Omar Carrasco no tenía fracturas, ni heridas en el ojo, el volumen del hemotórax no era de 1500 cc., ni pudo haberse muerto en 30 minutos, excepto de que haya sido también atropellado por un auto o le haya explotado una granada en la cavidad torácica". Al menos, el informe resulta bastante extraño (por ciertas contradicciones como las fracturas y el ojo lesionado). Incluso acusó con nombre y apellido a los autores de la muerte de Carrasco : el capitán médico Jorge Corvalán (jefe de traumatología del hospital del cuartel), el Dr. Norberto Kurchan (cardiólogo civil), tres subtenientes enfermeras : Viviana González, Patricia Troncoso y Claudia Peralta y la sargento Mabel Villalba de Verón. También acusó al teniente 1° médico neurólogo Daniel Temi. Además, fue clave el testimonio del militar Rodolfo García Belisle (miembro del cuartel) quién relató que el día del segundo rastrillaje observó como camión "Unimog" se alejaba del lugar. La marca de los neumáticos se extendían casi hasta donde se encontró el cadáver. Más claro, imposible. Pero, no se avanzó en el caso que, cayó en el olvido y se lo dejó prescribir. Por ello, en junio de 2005, la Justicia Federal de Neuquén sobreseyó a siete militares procesados por encubrir la muerte. La sensación que quedó flotando en la opinión pública fue que aunque era evidente que Carrasco había sido golpeado, el hecho de que su agonía y muerte haya sucedido en un hospital militar, más el de haber estado oculto un mes en las instalaciones del cuartel, suponía una intervención de personal de mayor jerarquía que la de los acusados : dos soldados conscriptos y un subteniente... Una vez más la maquinaria de encubrimiento militar logró su objetivo... ¿ Que fue de la vida de los condenados ? Canevaro salió en libertad en 2004 al cumplir 2 tercios de su condena. Mientras estuvo preso estudió Derecho y se recibió de abogado en 2002. Siempre pregonó su inocencia, apoyando su afirmación en la publicación de su libro "Atando clavos. Carrasco, el crimen perfecto", dónde adhiere a la teoría del Dr. Brailovsky, señalando a los médicos militares del hospital como los responsables de la muerte de Carrasco. Se casó con Cecilia, con quién tiene una hija. En la actualidad, con 54 años, es Jefe de Recursos Humanos de una empresa dedicada al servicio de tareas generales de saneamientos públicos y privados. En su perfil de la plataforma "Linkedin" no menciona nada de su función militar. Sin culpa ni cargo de conciencia, expresó en una nota al diario "Río Negro": " Ahora ya está. Ya cumplí la condena, aunque no me correspondía. Las injusticias existen. Quiero dar vuelta la página". Se refirió también a la condena social recibida :"No fue demasiado fácil al principio, debido a la resistencia de algunos profesores y hasta miembros del Centro de Estudiantes. Para mucha gente de afuera yo era la encarnación viva del "milico" malo. Yo no digo que alguna vez se va a saber quién mató a Carrasco, lo que digo es que algún día va a saber todo el mundo, y eso es lo que me interesa, que yo no fui, que nunca supe nada". Los soldados Suárez y Salazar quedaron en libertad condicional en el año 2000 (estuvieron detenidos 6 años, 5 meses y 2 días) por la ley del 2 x 1, otorgada por la jueza Haydeé Vázquez Villar, vocal del Tribunal Oral Federal de Neuquén. Abandonaron la Alcaidía del Aeropuerto de Neuquén a las 18 horas. Salieron separados, pero abrazados a sus madres, proclamando su inocencia. Suárez se fue a vivir a España y Salazar volvió a Cutral-Có, dónde Sebastiana Barrera y Francisco Carrasco también residen. Por otro lado, la familia del infortunado soldado demandó al Estado por $ 3.000.000. Obtuvieron solo $ 886.000 ($ 236.000 por resarcimiento y pérdida de la fuerza laboral del soldado y $ 650.000 por daño moral) al ser declaradas las Fuerzas Armadas como responsables de la muerte de Omar Carrasco, porque tenían al conscripto bajo su guarda. El grave hecho ocurrido en el Grupo de Artillería 161 de Zapala tuvo importantes e históricas consecuencias, pues a 5 meses de la desaparición de Carrasco (agosto de 1994), el presidente Carlos Menem, en el contexto de su campaña para la reelección, firmó el decreto 1537 que eliminaba la conscripción, poniendo fin a casi 100 años del Servicio Militar Obligatorio, establecido en 1902 por el Ministro de Guerra Pablo Ricchieri, durante la segunda presidencia de Julio A. Roca. Al suprimirse la ley 3948 se promulga la ley N° 24.429, que daba comienzo al Servicio Militar Voluntario, vigente hasta el día de la fecha, entendido el mismo como una salida laboral, ya que el slogan oficial decía : "Porque defender a la Patria es el mejor trabajo". En Cutral-Có, una calle de 3 cuadras de tierra y piedra, detrás del cementerio y, que separa el casco urbano del desierto, lleva el nombre del fallecido soldado. En 1997, Juan José Jusid dirigió la película "Bajo bandera", donde narra el caso (guión de Guillermo Saccomanno). También se filmó el documental "Caso Carrasco, 30 años del último colimba", estrenado en 2024. El servicio militar estaba herido de muerte y, el asesinato del soldado terminó finalmente con él. Reiteradamente el Código de Justicia Militar, en su artículo 702 era violado una y otra vez : "... el militar que se exceda arbitrariamente en el ejercicio de sus funciones, perjudicando un inferior o que lo maltrate prevaliéndose de su autoridad, será sancionado con medidas disciplinarias o con prisión". Éstas prácticas degradantes comunes como "bailar un soldado", era un delito, pero éste tipo de comportamientos era una práctica habitual, naturalizada. Y... éstos excesos terminan mal. Un informe del FOSMO (Frente Opositor al Servicio Militar Obligatorio) revela que, desde 1977 (año de su fundación) se han registrado 34 soldados muertos o desaparecidos en el cumplimiento del Servicio Militar Obligatorio. La historia se repite... el poder militar cubrió los excesos ocurridos y, los culpables más poderosos quedaron impunes. A Omar Carrasco lo quisieron "avivar", aprovechándose de su timidez y sumisión, entre otras cosas y... lo mataron. Su "status" de soldado sólo duró 3 días. Tal vez los dichos del capitán García Belisle en el 2° juicio (hostigado y luego dado de baja por declarar ante la justicia civil) deje alguna conclusión aclaratoria : "No hubo verdad en el caso Carrasco. Usaron el mismo método de la dictadura, llamar desertor a un desaparecido"...
Foto 1 : Soldado conscripto clase ´74, Omar Carrasco.
Foto 2 : Subteniente Ignacio Canevaro (durante el juicio), ideólogo de la golpiza a Carrasco. Condenado a 15 años de prisión.
Foto 3 : Tumba del soldado Carrasco, en Cutral-Có.
Foto 4 : Las marchas por el esclarecimiento del hecho se multiplicaron por Zapala.
Foto 5 : Sebastiana Barrera y Francisco Carrasco, padres de Omar.
Foto 6 : Acrónimo de "Colimba" : corran, limpien, bailen...
Foto 7 : La prensa en general cubrió el caso, que fue noticia nacional.
Foto 8 : El presidente Menem, después de éste caso, eliminó el Servicio Militar Obligatorio.
Foto 9: El niño Omar Carrasco, en la escuela primaria.









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