EL "MALEVO" FERREYRA... POLICÍA AL MÁRGEN DE LA LEY.
La figura del "justiciero" está ubicada en una delgada línea entre lo legal y lo ilegal. Puede restablecer el orden y hacer que se cumpla la ley, pero como un contrasentido, puede lograr eso apartándose de lo legal. El "justiciero" es visto de manera romántica, su figura se convierte en leyenda y, de ésta manera logra el apoyo y admiración de quiénes ayudó, más allá de como lo haya hecho. En ésta descripción entra un personaje ya mítico de la historia policial argentina, de prontuario oscuro y turbio, que logró impunidad (a pesar de todos sus delitos) por sus contactos con el poder (igual de turbio y oscuro que él). Mario Oscar Ferreyra nació en el paraje Los Pereyra, departamento Cruz Alta, al este de San Miguel de Tucumán, el 17 de junio de 1945. Los Ferreyra eran una familia de campo, dedicada a la zafra. En 1963, al cumplir 18 años, el joven Mario quiso ingresar a la policía, pero no logró pasar el apto físico por su baja estatura y peso. Sin embargo, la influencia y contactos de un pariente allanó esos caminos y, finalmente ingresó. Su fama de duro en el accionar policial le valió el apodo que devoraría para siempre su nombre : "Malevo". Así, en 1973, según su propia versión, hizo frente en soledad a 15 militantes de la Juventud Peronista. Una herida provocada por una botella de vidrio le dejó una cicatriz de por vida. Siempre de acuerdo a sus dichos, dos días después de eso fusiló con un F.A.L.(Fusil Automático Liviano) a Juan Carlos Alsogaray, hijo montonero del general que encabezó el golpe de estado contra Arturo Illia. En ese tiempo la Junta Militar lo suspendió por 2 años y 5 meses por uso injustificado de la fuerza, a pesar de ser el hombre de confianza del represor Antonio Bussi. Entre las décadas del´80 y ´90 protagonizó una serie de enfrentamientos con famosos delincuentes de la época (varios de ellos murieron). En 1986 es investigado por el asesinato del delincuente Enrique "Prode" Correa, resultando absuelto por falta de pruebas. En 1987 se vió implicado en un tiroteo en el norte de San Miguel, dónde 2 hampones fueron abatidos. Resultado : inocente. En 1988, siendo jefe de la división Robos y Hurtos, fue acusado por la tortura y muerte de Daniel Carrizo, miembro de la banda criminal "Los Gardelitos". Sin embargo, la Justicia lo absolvió nuevamente, al no encontrar suficientes pruebas para llevarlo a juicio. El cuerpo de Carrizo fue encontrado bañado en ácido en una celda de la división a su cargo. En 1990 es nombrado jefe de la División General de Investigaciones de Tucumán. A sólo 2 meses de haber asumido encabezó una huelga general de policías en contra del gobernador José Domato. El "Malevo" era cercano al "Mopol", una aproximación gremial a la policía. En torno a Ferreyra se creó el "Comando Atila", grupo que renegaba del Código Penal. Tal situación obligó a Gendarmería Nacional a hacerse cargo de las tareas policiales hasta que se resolviera el conflicto. Ferreyra se excedía en sus formas, pero terminaba con la delincuencia y... así ganó adeptos y seguidores. Comenzó a vestirse totalmente de negro, usaba un sombrero "Panamá" y unas patillas a lo Facundo Quiroga (o Menem). En 1993 es acusado de los asesinatos de 3 famosos criminales (José Adolfo "Coco" Menéndez, Hugo José "Yegua Verde" Vera y Ricardo Alberto "El pelao" Andrada) ocurridas en el paraje Laguna de los Robles dos años antes. Ferreyra había argumentado que fueron abatidos en un enfrentamiento policial. El 26 de noviembre de 1993 comenzó el juicio y, el 14 de diciembre dictaron sentencia : cadena perpetua. Tras el fallo, ocurrió un episodio cinematográfico y bizarro por dónde se lo mire : se atrincheró en la Alcaidía de Tribunales. Entró de traje y salió con su habitual camisa negra y su sombrero panamá, llevando una granada de fragmentación en la mano. Amenazaba con inmolarse, matando a las personas presentes en el lugar. Sin que nadie lo detuviera, cruzó la calle y escapó. Estuvo 79 días prófugo. Para ello, se escondió en diferentes casas de la provincia, hasta que (según su declaración) recaló durante 52 días en la localidad de Zorro Muerto (a 30 kms. de Río Hondo) en la casa de Miguel "Cocho" Núñez, tío de su novia María de los Ángeles Núñez (30 años menor), quién lo acompañó en la fuga. La casa, muy pequeña, era de adobe, no tenía espacio para albergar a 2 personas más, por lo que el "Malevo" debió construir una choza en el fondo, detrás del corral de los animales. Dormía en un catre, al aire libre, para estar alerta ante una posible partida policial y, por el excesivo calor. Tampoco tenía luz eléctrica. Pero la sensación de impunidad que ostentaba fue su perdición... y fue descubierto, Una noche "Cocho" Núñez, junto a su mujer María Alba, organizó una reunión en su casa para celebrar el bautismo de uno de sus hijos. Invitaron a familiares y vecinos de la zona y parajes aledaños. Ferreyra bailó toda la noche con su novia y, uno de los asistentes, al descubrirlo, dió aviso a las autoridades. A pesar que las crónicas aseguran que resistió a los tiros la partida policial que lo fue a buscar, la realidad indica que sólo hizo un disparo al aire y se escondió en un desnivel (una especie de pozo) delante del corral, que servía para proteger a los animales de los predadores. Alertada de la situación, su novia se dirigió hacia allí y, luego de conversar con él, lo persuadió de entregarse a los pocos minutos. El gobierno tucumano de "Palito" Ortega se "anotó un poroto" y decidió realizar un acto en la Casa de Gobierno para felicitar a los 25 policías que participaron de la detención. "En nombre de la ciudadanía se les agradece por hacer honor a la institución y por haberle devuelto el orgullo de ser policía. Ahora la ciudadanía parece tener la absoluta seguridad en la policía de Tucumán", fue parte del discurso del cantante devenido en gobernador. Por su parte, el Ministro de Gobierno, José Falú, dijo : "Éste ha sido el triunfo de la razón sobre la sinrazón, el triunfo de la ley sobre la marginalidad. Está demostrado que sólo hay paz dónde reina la ley". Sin embargo, el acto fue bastante extraño, pues el "premio" a los policías fue... un apretón de manos y, ni siquiera se los nombró. Pero, Antonio Bussi nunca le soltó la mano y, al asumir como gobernador en 1995, intercedió por él... ¿ De qué forma ? En septiembre de 1996 le redujo la pena a 20 años. Comenzó a tener salidas transitorias y controladas, desde la mañana hasta la noche. En 1998, en el colmo del sinsentido quedó en libertad. De perpetua a 5 años preso... Los argumentos de Bussi parecían sacados de un libro de ciencia ficción : " Le puede dar mucho a la sociedad. Está en la plenitud de su vida, es un hombre inteligente, trabajador y corajudo y que creo, cumplió debidamente con la ley". También agregó más justificaciones : "Es un hombre de ley que se excedió. Habiendo tantos delincuentes sueltos, el caso de Ferreyra merecería ser considerado nuevamente en forma exhaustiva". Luego de ello mantuvo un perfil bajo y una vida sin estridencias, salvo una denuncia que una vecina (Nélida del Valle Acosta de Pascual) le hizo por agresión a él y su pareja. Pero llegaría el año 2008, cuándo el juez federal Daniel Bejas ordenó su detención por presuntos delitos cometidos durante la última dictadura, en una causa por funcionamiento de un centro clandestino de detención, en dependencias del ex arsenal "Miguel de Azcuénaga". Tales imputaciones surgieron a partir del fallo del 17 de septiembre, que había condenado a los represores Antonio Domingo Bussi y Luciano Benjamín Menéndez a cadena perpetua por la desaparición, en 1976, del senador provincial Guillermo Vargas Aignasse. Ferreyra se defendió declarando en el diario "La Gaceta" : "No tengo nada que ver. Que investiguen, que vayan a los lugares, que busquen. Si miento, que me fusilen". Específicamente lo buscaron en calidad de testigo e integrante de las "patotas del terrorismo" en Tucumán. El 21 de noviembre, a las 16 horas, la Gendarmería Nacional llegó hasta su casa, en San Andrés para arrestarlo. No quería volver a prisión por nada del mundo. Decidió resistir subiéndose a un tanque de agua y lo siguieron familiares y un móvil en vivo de Crónica TV. Ahí, como siempre, se atrincheró. Al ver que los gendarmes entraban y lo rodeaban, tomó un revólver y se disparó en la cabeza, a las 16:30 horas. Las cámaras de TV captaron el momento desde muy cerca. Fue impactante. Algunas versiones indican que alcanzó a decir "Hasta siempre, María", en referencia a su actual pareja. Antes de suicidarse había declarado que tomaría la medida que fuese necesaria para no ir a prisión otra vez. Ante el estupor de los presentes, ataron su cuerpo en una soga y lo bajaron como un bulto. Lo cargaron en una camioneta y, rápidamente lo trasladaron al hospital más cercano. Llegó muerto. La imagen del suicidio fue reproducida por Crónica varias veces, en el exceso del morbo. El canal fue multado por el COMFER debido a ello (también predijo el desenlace con su habitual placa roja con un titular bizarro : "En instantes se pega el balazo"). Tampoco pudieron evitar que se viralizara en una incipiente Internet. El funeral se realizó a ataúd abierto, dos días después. Asistieron cerca de 750 personas, incluída su ex esposa y sus 4 hijos. Así, de manera violenta, como vivió y ejerció su profesión, fue el final del "Malevo" Ferreyra, a los 63 años. Un tipo duro, que actuó siempre con mano fuerte. Participó en acciones represivas en el monte tucumano durante el "Operativo Independencia", bajo las órdenes de Bussi, durante la dictadura en 1975. Estaba "en su salsa". También tuvo su perfil sindical, ya que realizó levantamientos y acuartelamientos en busca de derechos laborales, bajo el paraguas del "Mopol", una aproximación gremial a la policía. En una ocasión cesantearon 30 policías por un conflicto y Ferreyra lideró la protesta. El gobierno dió marcha atrás con los despidos y el "Malevo" fue sacado en andas, como un héroe, por sus compañeros uniformados. La periodista Sibila Camps escribió el libro "Sheriff : Vida y leyenda del Malevo Ferreyra". Al respecto, la escritora cuenta : "... cuándo hice la investigación hablé con jueces y fiscales que antes habían sido defensores oficiales y me contaban como le llegaban los detenidos y que nunca se animaban a denunciarlo por torturas. En cuánto a las causas, le conté 23 en total, pero son pocas. Nadie sabe a cuántas personas ejecutó y menos a las que torturó". En Tucumán aún recuerdan al "Malevo", con admiradores, que lo veían como un justiciero y detractores, quiénes pensaban que era un asesino. Un personaje oscuro que ganó su apodo debido a su brutalidad, y tiñó de sangre a esa provincia...
Foto 1 : El "Malevo", ganó su apodo por su accionar brutal.
Foto 2 : Cuándo lo condenaron a perpetua, huyó de Tribunales con una granada.
Foto 3 : En la reconstrucción del hecho de un crimen, del que era acusado.
Foto 4 : En una de las celdas de su comisaría.
Foto 5 :Tenía muchos seguidores que lo veían como un justiciero.





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