CONFLICTO DEL BEAGLE... LA GUERRA QUE NO FUE
La guerra... ese momento de conflicto bélico, dónde las armas tienen más peso y valor que las palabras. Muerte y destrucción son situaciones cotidianas en éste contexto. Hubo muchas en la historia universal, sobresaliendo por su cercanía en el tiempo, magnitud y consecuencias la Primera y Segunda Guerra Mundial. La más dolorosa nuestra fue la de Malvinas en 1982, conflicto del que se ha hablado bastante... Sin embargo, unos años antes nuestro país y Chile estuvieron a minutos de entran en guerra. ¿ Cuándo fue ? A finales de 1978 y principios de 1979, por un conflicto territorial y marítimo en la zona del Canal de Beagle. Históricamente nos hemos "mirado de reojo" con nuestros vecinos del otro lado de la Cordillera de Los Andes. A pesar de las buenas intenciones de San Martín y O´Higgins respecto a la hermandad de ambos países, siempre hubo rispideces y disputas relacionadas con posesión de territorios y derechos marítimos. Hagamos un poco de historia : en 1881 se firma el Tratado de Límites entre Chile y Argentina, que establecía : "Pertenecerán a Chile todas las islas del Sur del Canal de Beagle hasta el Cabo de Hornos y las que haya al Occidente de Tierra del Fuego"... ¿ Pero, cuál era la traza del Canal de Beagle ? La explicación dada fue que, al principio, Argentina reconoció en su cartografía que el Canal de Beagle corría por el Norte de las islas Picton, Nueva y Lennox (es decir que reconocía su pertenencia a Chile). Sin embargo, cuándo estudiaron las profundidades se observó que el Canal giraba hacia el Sur de las islas, ubicándolas del lado de Argentina. Seguían los desacuerdos y, en 1960, los presidentes Arturo Frondizi (Argentina) y Jorge Alessandri (Chile) firmaron un protocolo de arbitraje por la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Pero había mucha resistencia por parte de ambos países con esa entidad, por lo que el proceso se detuvo. Hubo otros intentos en 1964 y 1967, que también fracasaron. Recién en 1971, los presidentes Alejandro Lanusse (Argentina) y Salvador Allende (Chile) suscribieron el Acuerdo sobre Arbitraje, dónde se solicitaba solo la determinación del límite en el Canal de Beagle y la adjudicación a un país o al otro de las islas Picton, Nueva y Lennox e islotes adyacentes. Se designó un tribunal arbitral de la Corte Internacional de Justicia y... a la reina Isabel II de Inglaterra. El laudo se dió a conocer el 2 de Mayo de 1977 y determinó que las islas e islotes pertenecían a Chile, mientras que las islas Gable y Becasses fueron dadas a Argentina. En tanto, el Canal de Beagle quedó definido hasta su extremo Este al tocar el Océano Atlántico. A ese punto se lo denominó "XX". De todas maneras el fallo resultó totalmente desfavorable y perjudicial para nuestro país... ¿ porqué ? Los chilenos, ni lerdos ni perezosos, definieron y aprobaron por ley las denominadas "Líneas de Base Rectas", que unían los puntos periféricos en torno al archipiélago hasta el Cabo de Hornos. En base a ellas y, a partir del punto "XX", Chile delimitó su área marítima económica exclusiva. Incluso nombró alcaldes de mar. Desde ese punto, trazaba una línea recta equidistante de las costas de ambos países en dirección Sudeste hasta las 200 millas y luego hacia el Sur, manteniendo esa distancia de las líneas de base rectas. El argumento de los chilenos para tamaña decisión era que aplicaba las normas del derecho internacional y determinaba así una amplio triángulo marítimo en el Atlántico que quedaría en posesión de Chile. De ésta forma, nuestro país perdería su proyección antártica y debería atravesar aguas chilenas en cualquier travesía marítima hacia el Sur. Un verdadero despropósito que, de ninguna manera Argentina aceptaría. Al contrario, expresó sus reservas respecto al laudo y, luego terminó rechazándolo, argumentando contradicciones lógicas, yerros de interpretación, errores geográficos e históricos y parcialidad. Proponía una negociación política entre ambos países. Chile accedió y, se realizaron 2 encuentros (uno en Buenos Aires y otro en Santiago) entre los cancilleres Osiris Villegas (Argentina) y Julio Philippi (Chile). No hubo acuerdo, pues los chilenos no pretendían ceder un centímetro. Incluso los recibieron con ironía, al borde de la burla : "Es un gusto recibirlos, pero no hay nada que tratar. Las normas del derecho internacional y los compromisos que ambos países hemos tomado lo resuelven todo. Les propongo que comamos un buen asado". Atónito y sorprendido,Villegas contestó : "No coincidimos. Hay un problema y si estamos aquí es porque consideramos que debemos encontrar una solución pacífica".Todo quedó en la nada. A fines de 1977, otros cancilleres de turno, Oscar Montes (Argentina) y Patricio Carvajal (Chile), se reunieron y... el fracaso volvió a decir presente. En esa época, con dos presidentes producto de la dictadura y con fama de "duros", la relación se tensó más. El 19 de enero de 1978, en un encuentro en la Base "El Plumerillo" (Mendoza), Augusto Pinochet le preguntó a Videla " ¿ hasta dónde Argentina está dispuesta a defender su posición" ?... Jorge Videla retrucó : "Hasta dónde fuera necesario"... Una semana después, el 25 de enero, Argentina declara nulo el laudo. Hubo una nueva reunión en Puerto Montt (Chile), dónde establecieron una negociación en 2 etapas, constituyéndose la Comisión Mixta N° 2, conducida por el Gral. Ricardo Etcheverry Boneo (Argentina) y Francisco Orrego (Chile). Debían encontrar sí o sí una solución definitiva al conflicto limítrofe. Contra todos los pronósticos, minutos después de la firma del acuerdo, en un discurso de ocasión, Pinochet sorprendió a propios y extraños al declarar : "La jurisdicción en esa región quedó refrendada en forma definitiva en la sentencia de Su Majestad británica. Por lo tanto, las negociaciones a realizar en ningún caso afectarán los derechos que en esa área el laudo reconoció a Chile". Pasmado e incrédulo, Videla reaccionó : "Las negociaciones directas constituyen la única vía pacífica para solucionar el conflicto". Chile interpretó esa declaración como una amenaza de guerra y... efectivamente lo era. Las iglesias de ambos países alertaron al Vaticano sobre la posibilidad de un conflicto bélico y lo imprescindible que resultaba una negociación. En el mismo sentido se pronunció el presidente de EEUU, Jimmy Carter. La Junta Militar argentina tenía el ataque bélico en mente y, decidió encarar un rearme de las Fuerzas Armadas y diseñó la "Operación Soberanía", que contemplaba la ocupación por la fuerza de las islas que el laudo había otorgado a Chile. La fecha clave para las operaciones sería entre el 15 y 20 de diciembre de 1978. Se ocuparían las islas Evout, Barnevelt y Hornos y, si existía una respuesta militar por parte de Chile (lo que era inevitable), los ataques se concretarían sobre las ciudades de Punta Arenas, Puerto Williams y Porvenir. La invasión significaría violar la Carta de las Naciones Unidas y el T.I.A.R. (Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca). Los chilenos también se rearmaron y, movilizaron sus unidades de montaña hacia los pasos cordilleranos. También reforzó, mediante un puente aéreo, el despliegue de tropas, armas y equipos en la región patagónica de Aysén y en las llamadas provincias magallánicas de Última Esperanza y Magallanes (incluían Punta Arenas y Tierra del Fuego). Enfrentaban así el plan argentino de "cortar" a Chile en varias partes de su geografía por medio de una invasión de tropas. Para no dejar dudas de sus intenciones, el Ejército Argentino realizó maniobras militares y simulacros de guerra a lo largo de la frontera. La Armada por su parte estableció que hacer en los territorios chilenos ocupados, en especial las islas en litigio, mediante el pomposo y extensísimo título de "Instrucciones Políticas Particulares para la Zona Austral para la Etapa Posterior a la Ejecución de Actos de Soberanía en las Islas en Litigio". Para cerrar el círculo de apoyo, habían contactado y comprometido a varios periodistas designados para acompañar a las tropas invasoras y, que tendrían a su cargo la redacción de los bandos de guerra destinados a la población chilena. Nada quedaba librado al azar. El contexto social era ambiguo, entre la alegría del Mundial ganado en junio y la aceptación de la sociedad por esa rivalidad que siempre hubo (en todos los sentidos) con Chile. Llegó el desfile del 9 de Julio y, el gobierno decidió dar una formidable muestra del poderío flamante de las Fuerzas Armadas. "Sacamos todos los fierros a la calle", manifestó un militar. Pero, el clima interno en la Junta Militar no era el mejor. Emilio Massera tenía ansias de poder y quería ocupar el lugar de Videla, a quién no sólo despreciaba como persona y militar, sino también a su gestión. El 31 de julio, Videla se retiró del Ejército y, ya como civil, asumió como Jefe de Estado. Massera, enfurecido, contraatacó y propuso que el órgano supremo fuera la Junta Militar, dejando a Videla como figura decorativa. Un delirio que no prosperó, ya que el nuevo Jefe de Estado juraría el 1° de Agosto. A pesar de las amenazas a Pinochet, Videla no quería la guerra, por un par de razones excluyentes : el Ministro de Economía, Martínez de Hoz, le dijo en un informe sobre el aumento del gasto público y la inflación derivada originada por el rearme argentino, que se multiplicaría por los gastos bélicos. La otra razón era su firme convicción católica (parece una contradicción y, de hecho, lo es). Había otros militares que aprobaban la guerra, apoyando a Massera : José Antonio Vaquero, Luciano Benjamín Menéndez, Ramón Camps, Carlos Suárez Mason, Ibérico Saint James y Leopoldo Galtieri. El más provocador sin dudas era Menéndez, quién sin pelos en la lengua, vociferó : "Si nos dejan atacar a los chilotes, los corremos hasta la Isla de Pascua, el brindis de fin de año lo haremos en el Palacio de la Moneda y después iremos a mear el champagne en el Pacífico". El 8 de noviembre, Videla le escribe a Pinochet : "La vía de la negociación no se halla agotada y, una sincera voluntad de persistir en ella de buena fe, permitirá superar los obstáculos que aún restan para un acuerdo integral". El nombre de Juan Pablo II como mediador comenzó a sonar fuerte. Ambos países aceptaron y fijaron un encuentro de cancilleres en Buenos Aires para decidir quién sería el mediador y cuáles las diferencias sobre las que debería decidir. El Comité Militar Argentino (Viola, Massera y Agosti) apoyó y promovió la mediación papal. Mientras tanto, el 12 de diciembre, en el Salón Verde del Palacio San Martín (sede de la Cancillería), se reunieron Carlos Washington Pastor (recién asumido en Argentina) y Hernán Cubillos. Los asesores elaboraron un borrador para ambos, los cuáles fueron aprobados. Pastor se lo llevó al Comité Militar y, éstos la rechazaron, ya que Chile sólo quería delimitar los espacios marítimos , no los terrestres para la división territorial. Ante ésto, los chilenos abandonaron la negociación, argumentando la ausencia de un interlocutor argentino válido para Chile (por las continuas contradicciones). Ya no había caso... la guerra era un hecho. El 19 de diciembre sería el "Día D" de la "Operación Soberanía". Esa noche la Armada Argentina invadiría las islas fijadas en el plan, pero una tremenda tormenta hizo que se postergara la acción militar. Todo pasó para la noche del 21. Pero había una esperanza, porque las negociaciones diplomáticas se hacían contrarreloj : la mediación papal era un hecho, sólo faltaba que Videla y Pinochet aceptaran. Ese mismo día, Pinochet presidió una graduación de oficiales. En ese momento, llegó su edecán Jorge Ballerino, quién le entregó un mensaje proveniente de Punta Arenas : se habían iniciado las hostilidades. Pero no era cierto (o casi). Versiones indican que las hubo, pero nunca fueron reveladas. Algunos periodistas que acompañaban a las tropas como soldados de apoyo, admitieron que fuerzas argentinas penetraron esa noche en territorio chileno. El 4° Batallón de Infantería de Marina debía desembarcar a las 4 AM del día 22 en las islas en disputa, mientras se movilizaban helicópteros de la Fuerza Aérea, el Ejército y la Armada. Debieron retroceder. En el colmo del desinterés, esa noche se inauguraba una discoteca situada en una galería de la calle Carlos Pellegrini. Un periodista de la Revista "Gente", que cubría el hecho, sintió vergüenza ajena y exclamó : " Estamos locos. Nosotros aquí de joda y el país a punto de entrar en guerra". Por suerte, esa madrugada Argentina y Chile decidieron suspender todos sus movimientos militares y ambos enviaron una nota de aceptación de la mediación papal. Increíblemente, un factor climático (la mencionada tormenta), evitó una guerra segura. Desde Roma, el corresponsal de "Gente" en Italia, Bruno Passarelli envió noticias oficiales y alentadoras : "Tengo acá el télex de Videla y también está de acuerdo Pinochet. Dicen que si usted hace una intervención fuerte se podría parar la guerra. Juan Pablo II decide enviar a su representante personal, el Cardenal Antonio Samoré". El religioso llegó el domingo 26 de diciembre. Era un hombre menudo, de 73 años, de voz cantarina. Parecía un cura de pueblo y hablaba muy bien el español. Era director de la Biblioteca Vaticana, mano derecha del Papa. Luego de entrevistarse con ambos cancilleres, dijo una frase alentadora : " Veo una lucecita de esperanza al final del túnel". El 8 de enero de 1979, Samoré, Pastor y Cubillos, en el Palacio "Taranco" de Montevideo, firmaron un acta que fijaba con amplitud el alcance de la mediación y en la que los dos gobiernos se comprometían a no hacer uso de la fuerza, a retornar al "status quo" de inicios de 1977 y a abstenerse de tomar medidas que turbasen la armonía entre las dos naciones. El punto más importante del acta era el N° 10, que rezaba : "Ambos gobiernos declaran no poner objeción a que la Santa Sede, en el curso de éstas gestiones, manifieste ideas que le surgieran sus detenidos estudios sobre todos los aspectos controvertidos del problema de la zona austral, con el ánimo de contribuir a un arreglo pacífico y aceptable para ambas partes...". Se llega a un acuerdo el 12 de diciembre de 1980, en el cuál se propone una reducida zona marítima exclusiva para Chile y un límite sobre las aguas que al sur retomaba el meridiano del Cabo de Hornos. También estableció itinerario de libre navegación para ambos países. De ésta forma, Argentina logró evitar lo que le afectaba y Chile mantenía su soberanía sobre las islas que tradicionalmente ocupaba y, además, quedaba limitada la proyección marítima. Después de años de negociación, con una extensa demora, el acuerdo fue sometido a un referéndum y votado favorablemente en los comienzos del gobierno de Raúl Alfonsín. Los cancilleres Dante Caputo (Argentina) y Jaime del Valle (Chile) firmaron en el Vaticano el 29 de noviembre de 1984, ante el Papa Juan Pablo II, el "Tratado de Paz y Amistad entre Argentina y Chile", que puso fin al conflicto por el Canal de Beagle. Sin dudas, fueron muchos años de negociaciones frustradas, posiciones antagónicas e intransigentes, dónde pasaron infinidad de cancilleres y presidentes. Una editorial castrense de sostuvo con bastante tino, años después que, "... de no haber poderío militar disuasivo y negociaciones firmes, se pudo evitar la pérdida de 75.000 kms. cuadrados de mar y su proyección marítima (lo que estableció el laudo de 1977). Luego de la Guerra de de Malvinas, nuestro país perdió material que no fue repuesto y, el estrangulamiento presupuestario a partir de 1983, dejó la capacidad militar nula. Si ésto hubiera pasado en éstos tiempos, el resultado, tal vez, habría sido distinto...". El conflicto por el Canal de Beagle o la guerra que no ocurrió, fue el preludio de la Guerra de Malvinas, pues la acción bélica era la única forma que tenía la Junta Militar de conservar un poder que se caía a pedazos. Lo que pasó en 1982, es otra historia, triste y negativa...
Foto 1 : la zona del conflicto.
Foto 2 : Videla y Pinochet cara a cara. Ambos dictadores estuvieron a minutos de iniciar una guerra.
Foto 3 : Traslado de camiones a la zona de conflicto en trenes.
Foto 4 : El cardenal Samoré (enviado del Papa) logró detener la guerra.
Foto 5 : El laudo de 1977 fue totalmente desfavorable para Argentina. Luego, lo declaró nuli.
Foto 6 : Las tropas se desplegaron por toda la frontera con Chile.
Foto 7 : En 1984 se realizó un referéndum por sí o por no respecto al conflicto.







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