DR. ENRIQUE FINOCHIETTO... "EL SANTO DEL BISTURÍ"

La vocación de servicio puede entenderse como la predisposición de un individuo para satisfacer las necesidades del otro o de la comunidad. Se la puede relacionar con la solidaridad y el accionar desinteresado y no busca una recompensa o rédito económico, sino algo más espiritual : la satisfacción de hacer aquello que se cree correcto. Si a todo ésto le agregamos el talento que la persona pone a disposición para esa vocación, estamos ante algo muy positivo. En éste encuadre encaja perfectamente el protagonista de hoy : Enrique Finochietto, nacido en Buenos Aires el 13 de marzo de 1881, hijo de inmigrantes genoveses. Su madre, Ana Castagnino se encargó sola de la crianza de los 3 hermanos (los otros eran Ricardo y Miguel Ángel, también futuros médicos), ante la prematura muerte de su padre, Tomás. Cursó la primaria en la escuela "Nicolás Avellaneda" y el secundario en el Colegio del Salvador, dónde se destacó por su habilidad y facilidad para las ciencias y el dibujo. A los 16 años, en 1897, ingresó a la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA). En esos primeros años fue disector de Anatomía y, en 1901, practicante del Hospital de Clínicas, dónde ya se perfilaba como cirujano. Allí su mentor  fue el Dr. Alejandro Posadas, eminente cirujano, docente e investigador, quién un par de años antes había realizado la 1° intervención quirúrgica filmada de la historia. En la misma se ve a 3 individuos, entre ellos el anestesista Roccatagliata trabajando con Posadas, sin guantes, con un chaleco y arriba un guardapolvo arremangado. Era un quiste hidatítico, dónde debe hacerse un clavaje de pulmón. Finochietto se recibió a los 23 años, el 19 de abril de 1904 e ilustró su tesis sobre "Los métodos operatorios para la exclusión del píloro" con sus propios dibujos. Ya con el diploma, ingresó como médico interno "ad honorem" con guardia permanente en el Servicio de Piel y Enfermedades Venéreas en el Hospital Rawson, centro médico surgido por la necesidad de atender a los heridos de la Guerra de la Triple Alianza. Después de trabajar 2 años sin pausa (sin vacaciones ni feriados) viajó a Europa entre 1906 y 1909 para perfeccionarse en Alemania, Suiza, Francia e Italia. Al regresar, aprovechó para cursar dibujo técnico, algo que le serviría de mucho en su profesión. Volvió al Rawson como Jefe de Clínica y, en 1914, a los 33 años es nombrado a cargo de Cirugía en la Sala 8 de ese hospital, dónde lo secundaría su hermano Ricardo, recién recibido. Puede decirse que hicieron historia y dejaron un legado, pues tenían como costumbre convocar todos los viernes a médicos menores de 30 años, a quiénes formaban al pie de la cama del paciente o en la mesa de operaciones. Con el tiempo, éstas prácticas se llamaron "los viernes de Finochietto". En 1918, en plena 1° Guerra Mundial, ofreció sus servicios a Francia para atender soldados heridos. Los galos le confiaron la Jefatura de Cirugía del Hospital Argentino Auxiliar 108 situado en Passy, en la región del Ródano y los Alpes. El funcionamiento del mismo era financiado por la comunidad argentina residente en París por una iniciativa del embajador argentino en Francia, Marcelo T. de Alvear. Su tarea, debido a los avatares de la guerra, era encomiable y peligrosa, ya que muchas veces permanecía más de un día en el quirófano, operando sin pausa, incluso en medio de un bombardeo. La sala de operaciones, situada en el último piso, con techo vidriado era todo un peligro y, por precaución, debieron mudarlo al 3° piso. Por su fantástico trabajo el gobierno francés le pidió que se quedara un año más después de finalizada la contienda bélica. Ellos lo condecoraron con la Medalla de la Guerra y la Legión de Honor (reconocimientos creados por Napoleón Bonaparte en 1804), con el grado de gran oficial. También fueron homenajeados los doctores Rafael Cisneros, Enrique Beretervide y Horacio Martínez Leanes, también argentinos. Al regresar al país, en 1919, vino enfermo debido a una sífilis contraída en el Viejo Continente que, con el tiempo, sería fatal. Luego de presidir la Sociedad de Cirugía de Buenos Aires y el 5° Congreso Argentino de Cirugía, en 1922 regresó por unos meses a Europa. De vuelta al país trajo consigo los planos (elaborados por él mismo) para la construcción de lo que sería su "escuela de cirugía", en el Pabellón IX del Hospital Rawson. Comienza a especializarse en cirugías torácicas de alta complejidad, entre ellas la "incisión paradojal", una técnica inventada por él, dónde la incisión se realizaba en sentido inverso a lo establecido por la cirugía clásica. En 1924 desarrolla y aplica una nueva técnica quirúrgica para las operaciones de estómago, intestino y duodeno. En 1929, marca un hito quirúrgico al realizar el primer taponamiento cardíaco, salvando la vida de un niño herido de bala en el corazón. Era sin dudas un innovador, ya que, como se dijo, su talento para el dibujo le permitió diseñar cerca de 70 instrumentos quirúrgicos : el "frontolux", inspirado en las lámparas de los mineros que, ceñido a la frente del cirujano, permite iluminar el campo operatorio puntual a la visión del cirujano, el "empuja ligaduras", para detener las hemorragias, el "aspirador quirúrgico", para limpiar la sangre del campo operatorio, las "valvas de Finochietto", para separar los órganos, el "porta agujas", la "pinza de doble utilidad", usada como hemostasia y pasahilos, la "cánula para transfusiones", la "mesa quirúrgica móvil", que permite colocar al paciente en cualquier posición (un herido falleció por sus múltiples quebraduras al no poder operarlo ya que no había forma de ubicarlo en la mesa de operaciones. Quince días después presentó la mesa, manejada a pedales, que permitía operar al herido en cualquier ubicación), el "separador intercostal a cremallera", para operaciones de tórax y el "banco quirúrgico", para que los cirujanos puedan operar sentados, entre otros. Era un tipo tranquilo, de breves y justas palabras, por lo que no imponía las cosas, sino que convencía. De buenos modales, no era de dar elogios excesivos.Tenía estatura mediana, físico delgado y, sus brazos fláccidos denotaban la ausencia de actividad deportiva en su juventud (al contrario, su hermano Ricardo fue un veloz wing derecho). La única vez que pisó una cancha de fútbol fue en un partido a beneficio del Hospital Rawson. En el ámbito futbolístico los Finochietto eran conocidos como "Los Carpinteros" debido a las operaciones de meniscos y quebraduras que trataban. Su talento y dedicación trascendieron el acervo popular, a tal punto que, si alguien exageraba un logro propio u ostentaba de más sobre un saber, inmediatamente recibía la remanida respuesta : ¿ Quién te crees que sos ? ¿ Finochietto? Una anécdota pinta de cuerpo entero su vocación de servicio : Finochietto solía ir a cenar con frecuencia al restaurante "Chantecler", ubicado en Paraná 440, para escuchar al sexteto de tango de Julio de Caro, pues era amante de ese género. En una pausa musical, el propio de Caro se acercó a su mesa para plantearle una situación : el violinista de la orquesta lloraba desconsolado debido a que los médicos no encontraban cura para su esposa, quién sufría fuertes dolores abdominales. Finochietto ni lo pensó, tranquilizó al músico y fue a su domicilio a ver a la mujer. La operó de urgencia en el Sanatorio Podestá y, le salvó la vida. El maestro Julio de Caro, en agradecimiento, le dedicó un tango al que tituló "Buen amigo". En 1933, secuelas de la sífilis contraída en la guerra afectan su cerebro (se le inflaman los tejidos que cubren al mismo) y, debido a ésto, renuncia a la Cátedra de Clínica Quirúrgica. Ese mismo año lo designan Profesor Honorario. Al año siguiente, la Academia Nacional de Medicina lo designa Miembro Honorario. Junto a su hermano publica 11 tomos de la obra "Técnica Quirúrgica" (la misma es finalizada luego por Ricardo ante el estado de salud de él). El 8 de marzo de 1940 realiza su última operación (le extrae un quiste hidatítico a un mapuche), ya con la pérdida de visión de un ojo. El avance de la enfermedad sobre su cerebro es acelerado, haciéndolo perder lucidez y... queda semiparalizado. El 19 de marzo de 1947 tuvo otro episodio cerebral del que ya no pudo recuperarse. Falleció el 17 de febrero de 1948, a un mes de cumplir 67 años. Una placa de bronce en la entrada de la mítica Sala IX de Cirugía del Hospital Rawson, reza : "Aquí operó y enseñó Enrique Finochietto". En el barrio porteño de Recoleta hay una clínica y un pabellón del Hospital Interzonal de Agudos "Gral. San Martín" de La Plata que llevan su nombre. Existen calles que lo homenajean  : una  entre Barracas y Parque Patricios (Buenos Aires) y siete cuadras de la calle N° 204, en La Plata. "El Santo del bisturí" como lo llamó su discípulo y amigo Oscar Vaccarezza, dejó una marca indeleble en la medicina argentina y, tal vez su altruísmo y la ya mencionada vocación de servicio, queda resumida en un par de frases de su autoría : "No cumple con su obligación sino quién va más allá de su obligación"... La otra era para sus discípulos : "Cura si puedes, alivia siempre y ayuda a bien morir cuándo tu ciencia cae impotente ante la muerte"... Tal cuál... 


Foto 1 : Enrique Finochietto, flamante médico.


Foto 2 : Operando, junto a su hermano Ricardo.


Foto 3 : Sirvió a Francia en la 1° Guerra Mundial. En la fila de atrás, es el tercero de izquierda a  derecha.


Foto 4 : Frente de la casa dónde residió Finochietto.


Foto 5 : El gobierno argentino emitió éste sello postal en su honor.


Foto 6 : El niño Enrique Finochietto.


Foto 7 : Por salvar la vida de un allegado a la orquesta de De Caro, le dedicaron un tango.


Foto 8 : Con su hermano Ricardo formaron una dupla insuperable en la medicina nacional.


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