EL COLECTIVO... INVENTO NACIONAL QUE HOY DISFRUTAMOS...
Argentina... tierra de grandes talentos que produjeron importantes invenciones, desde aparatos, productos o procedimientos que, por su practicidad resolvieron muchos problemas o los simplificaron. Nombramos algunos de ellos : las identificación por huellas dactilares, técnica creada por Juan Vucetich, que permitió resolver gran cantidad de crímenes, la birome, ideada por Ladislao Biró, solucionando el problema de manchas que dejaba el tintero, el dulce de leche logrado por accidente por una criada de Rosas cuando dejó de revolver la leche en el fuego para atender una visita. Hay muchos más como el "by pass" de Favaloro, la transfusión de sangre del Dr. Luis Agote, el silobolsa, el primer largometraje animado, la pelota de fútbol sin costura y... el colectivo. Medio de transporte por excelencia de la ciudadanía argentina. Todo comenzó en un bar del barrio porteño de Floresta, en 1928. La cita obligada de los taxistas era el café "La Montaña", ubicado en la esquina de Rivadavia y Carrasco, del citado barrio. Allí siete taxistas : Lorenzo Porte, Manuel Pazos, Felipe Quintana, Antonio González, Pedro Etchegaray, Rogelio Fernández (quién luego sería piloto de TC) y el español José García Gálvez (ex chofer de Jorge Newbery), discutían sobre como paliar el poco trabajo y la escasa ganancia que tenía la actividad. Entre tanto debate, surgió una idea : ampliar la cantidad de pasajeros que llevaban y establecer un recorrido. La mayoría de los taxis eran Ford T y, debían adaptarlos para transportar a más de un pasajero y, lo bautizarían como "auto - colectivo". Pero no todo fue fácil, ya que se encontraron con la tenaz resistencia de los tranvías. Desde 1921 ya funcionaban los ómnibus de media y larga distancia que competían con los taxis y tranvías. Éstos últimos se dedicaron literalmente a "perseguir" a éste nuevo medio de transporte, pero los taxistas contaron con un apoyo incondicional inesperado, el de Hipólito Yrigoyen (quién había ganado las elecciones presidenciales). El enojo de los tranviarios era justificado en parte, ya que el nuevo transporte hacía el mismo recorrido y estacionaban adelante de ellos para poder sacarle pasajeros. Todo comenzó el 24 de septiembre de 1928, sin ningún tipo de autorización y arriesgándose a multas y secuestros de vehículos. Era un día lluvioso y salieron a la caza de los pasajeros. Lo primero que hicieron fue tapar la bandera característica del taxi y escribieron con tiza en la carrocería el recorrido. El primero sería Primera Junta hasta Lacarra (pasando por Plaza Flores). Su principal preocupación era mantener el horario y le cobraban al pasajero 10 o 20 centavos al llegar, según el destino donde se bajara. Una crónica del diario "La Nación" de la época refleja el hecho dos días después : " Los coches inician el recorrido a las 7 AM, con intervalos de 4 minutos, cargando sólo 4 pasajeros y uno más al lado del conductor. Éste inusitado recurso de transporte económico, el "taxiómnibus" inaugurado ayer, hoy se ampliará con otra línea". Llegaron a tener una parada en la vereda misma de la Casa Rosada. El historiador Vicente Gesualdo en su libro "Historia del colectivo" da otra versión : "Llevaban hasta 5 pasajeros, uno en el asiento del acompañante, tres en el asiento trasero y otro en el asiento que se adaptaba en el baúl. Se puede llanarlo "Taxi barato","Taxi del pueblo", "Taxi ómnibus" o "Bufoso" (porque cargaba 5 y disparaba, en alusión al revólver). Los autos - colectivos de esa 1° línea llegaron a ser 40 y el mismo taxista era el que elegía el número de línea. La 2° línea en aparecer fue la 8, partiendo desde Nazca y Rivadavia hasta Plaza de Mayo, pero el viaje inaugural no lo pudieron completar, ya que no repararon en que esa jornada,12 de octubre, la ciudad era un verdadero caos porque ese día asumía su 2° mandato Hipólito Yrigoyen. Ni siquiera pudieron llegar al centro. Otro problema a resolver fueron las mujeres, quiénes se resistían a subir... ¿Cómo lo resolvieron? Una vez más, con ingenio y una estrategia de marketing : contrataron mujeres como pasajeras y, de ahí en más el prejuicio de ellas desapareció. Llegó a haber servicios exclusivos para damas. El éxito del nuevo formato de transporte fue total, lo que motivó a los choferes a mejorarlo y, José Forte junto a José Chiófalo fueron los primeros en alargar la carrocería de los coches, permitiendo llevar a 11 pasajeros (1 adelante, 3 atrás, 3 al medio, 2 en transportines, eran pequeños asientos plegables ubicados a cada lado y 2 más junto al chofer). El único "inconveniente" que había era que cuándo tenía que bajar el de atrás, todos debían descender para permitirle el paso. Se cobraba por secciones y, el chofer dependía mucho de su memoria y de la honestidad del pasajero. El boleto aún no existía. Recién aparecería en 1932, aunque hubo resistencia de los choferes y, se oficializó el 3 de enero de 1942 cuándo en las líneas 212 y 263 los llamados "choferes - guardas" comenzaron a encargarse de cortar y cobrar boletos. Los colectiveros permanecían en la parada hasta que el guarda terminara de entregar los boletos y recién podía arrancar. El pasajero recibía el boleto al ascender y, cuándo bajaba debía pagar y devolverlo. Ese boleto usado era colocado en una urna de vidrio en los laterales (después la urna fue reemplazada por una bolsa). Al finalizar la jornada, la bolsa se vaciaba en una lata (algo parecido a una "fosa común") que traía un coche de control. Una leyenda pintada en el colectivo rezaba : "Devuélvase al descender". Ésto se extendería hasta la década del ´60, época en que caería en desuso. En cuánto al recorrido, no existían los postes indicadores o paradas. A raíz de eso y, para mejorar el servicio, la Comisión de Control de Transporte implantó un sistema de boletos numerados para organizar el ascenso por turnos en puntos neurálgicos, que comenzó a funcionar el 19 de julio de 1944. El pasajero debía solicitar una boleta y la entregaba a un inspector, quién le indicaba el momento del ascenso al vehículo. Duró un suspiro, ya que éste método no funcionó. Finalmente se implementa el sistema del corte de boleto que, también era un problema, pues el chofer que no tenía guarda en el colectivo (por una simple cuestión de costos) debía cortar el boleto con una mano, ya que tenía la otra ocupada en el volante. Pudo solucionarse luego, con la aparición de las máquinas expendedoras de boleto con borde dentado. Volviendo un poco atrás, vale remarcar que la 1° línea con vehículos construídos específicamente para la función fue la línea N° 26 (con recorrido desde Parque Chacabuco hasta el Correo Central), en 1931.Todo fue mejorando de a poco, pasando de aquellos primeros colectivos con motor a explosión que derivaban en calentamientos y roturas mecánicas que demoraban los servicios a la fabricación de unidades con capacidad entre 20 y 22 pasajeros (pudiendo llevar gente parada). Hubo un desarrollo importante de la industria carrocera, con chasis específicos para el transporte, copando el mercado la firma Mercedes Benz (el primer colectivo lo construyó la empresa Calzón Rodríguez). La Revista "Hogar", en una publicación de 1954, se refería al tema : "Los coches en los lugares de parada establecido se alineaban en riguroso orden de llegada, obedeciendo las órdenes de un inspector y, el público iba ocupándolos según el tiempo de colocación, saliendo los coches con intervalos de medio a 1 minuto. Hubo, como en todas las cosas, muchos reacios al principio, pero cuándo se dieron cuenta de la facilidad con que se llegaba a las zonas más apartadas de la ciudad por un precio tan económico, hasta los más "chúcaros" se decidieron a hacerlo". Buenos Aires, que por entonces tenía una población de más de 2 millones de habitantes, estaba necesitando ya nuevos medios de transporte. El tranvía no era suficiente y los taxímetros no estaban al alcance de cualquier bolsillo. El colectivo, que fue un invento exclusivamente argentino resultó el término medio en la economía del pueblo y, como el éxito coronó con creces la iniciativa, fueron muchos los que se aprestaron a organizar servicios análogos, aumentando las líneas en todos los barrios de acuerdo a las necesidades de la población. También aparecerían las primeras ordenanzas municipales que regularían el servicio (en cuánto a capacidad, por ejemplo). Se otorgaron licencias y se numeraron las líneas desde el 1 al 69. Con el tiempo, comenzó la importación, incluso trayendo colectivos de doble piso desde Inglaterra. Muchas cosas confluyeron para éxito del servicio de colectivos : la crisis del ´29 de Wall Street hizo poco rentables a los tranvías. Cuándo en 1933 se firma el desventajoso acuerdo (en favor de Inglaterra) entre los cancilleres Roca y Runciman, uno de sus puntos importantes era eliminar la competencia del tranvía (que operaba desde 1876, con la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina), entregándole a los ingleses un verdadero monopolio de los colectivos en la capital. Es decir, un cambio que, en realidad no cambiaba nada. Sin embargo, no pudieron lograrlo... el colectivo era nuestro. Los europeos discuten ésta atribución nuestra, ya que los ingleses aseguran que los primeros experimentos para transporte de colectivos data de 1820, con buses impulsados a vapor y, los alemanes aseguran que la firma Siemens en 1882, patentó el 1° autobús eléctrico. Por su parte, la empresa Daimler, de Alemania, en 1898 desarrolló el 1° colectivo con motor de combustión interna y 10 caballos de potencia que servía para transportar hasta 16 pasajeros. Sin embargo, ninguno desarrolló el sistema como lo hizo Argentina, por ello se le adjudica, con justicia, tal invento. Hoy en día, las unidades que circulan son frontales y el motor está ubicado en la parte trasera. En cuánto a los boletos son emitidos por una tickeadora electrónica. Tanto se metió en nuestros corazones y usos cotidianos que se formó un léxico propio, del lunfardo, respecto a la actividad : "Fercho", por chofer, "Bondi", por ómnibus o colectivo, "Chancho", en alusión al inspector, "Capicúa", cuándo el número del boleto era leído de igual manera, tanto desde la derecha como desde la izquierda, entre otros vocablos. Desde 2004, por ley N° 1475 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) cada 24 de septiembre (día del 1° viaje de la historia) se celebra el día del colectivo, siendo para todos en el inconsciente también, el día del colectivero. Un invento que trascendió fronteras y se sigue utilizando de manera masiva. Y... ahora los dejo, disculpen, pero se me va el colectivo...
Foto 1 : Los primeros fueron Ford T adaptados.
Foto 2 : Empresarios posan en las paradas.
Foto 3 : unidades de la Línea 18
Foto 4 : en los ´60 y ´70 Mercedes Benz copó el mercado de carrocerías.
Foto 5 : prototipo construído por los ingleses.
Foto 6 : los pasajeros abonaban al descender.
Foto 7 : Moderno Ford T, de la línea 26.







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