TERREMOTO DE SAN JUAN... HISTORIA DE UN DESASTRE NATURAL

Puede perderse todo en un instante. Todo aquello por lo que se luchó y costó obtener, puede esfumarse en un abrir y cerrar de ojos. Ésto tiende a suceder de varias maneras : por accidentes que podrían haberse evitado o debido a catástrofes naturales (muchas veces provocadas por el negligente accionar humano), trayendo consecuencias devastadoras. Cuándo la naturaleza desata su ira puede expresarse de forma violenta, trayendo consigo desolación, tragedia...y muerte. Algo así ocurrió hace 80 años en San Juan. Es el 15 de enero de 1944, un sábado típico de verano, dónde la gente aprovechaba el fin de semana para disfrutarlo. Bares y restaurantes repletos, funciones de cine y varios casamientos, como era costumbre, en la mítica Iglesia de la Inmaculada Concepción de María. Faltaban 8 minutos para las 9 de la noche, centenares de personas salían de las principales salas de los cines céntricos y similares cantidades esperaban para entrar.  Exactamente a las 20:52 horas comenzó la calamidad. Un movimiento sísmico de 7,4° en la escala de Richter sacudió violentamente a la ciudad. Fueron 25 segundos que parecieron una eternidad. El 80 % de los edificios y casas se vinieron a pique como un castillo de naipes. Hubo una explicación para semejante daño que, además, se cobró la vida de casi 10.000 personas y dejó miles de heridos. Las construcciones eran de adobe pesado (estilo español) o de ladrillo cerámico, lo que implicó que, al movimiento del terremoto no pudieran sostener los techos, lo mismo que las fachadas (también altas). Por esa razón, muchas muertes se produjeron bajo esas fachadas al querer salir de sus casas. Nada ni nadie estaba preparado para semejante tragedia. El sismo tuvo su epicentro a 20 kms. al norte de la ciudad, cerca de La Laja, departamento Albardón. Otros lugares afectados fueron las regiones de Angaco, Ullum, Chimbas, San Martín y Caucete (que sufriría otro más en 1977). Se sintió fuerte también en Córdoba, La Rioja, Mendoza y San Luis. Todo era caos y desorden y, las operaciones de rescate dependieron de la voluntad y coraje de la gente que se animó a rescatar heridos de los escombros o muertos debajo de ellos. Los cadáveres fueron llevados a la Plaza Principal y amontonados allí. El espectáculo era aterrador, estaban todos los muertos apilados e iluminados por los faros de los autos, ya que se había cortado el suministro eléctrico, además del agua. Para colmo, el intenso calor de enero provocó al día siguiente una lluvia torrencial que, además de dificultar el rescate, contribuyó con una altísima humedad, para la rápida putrefacción de los cuerpos. Muchos fueron cremados en pilas a los costados de las calles o en el cementerio de la ciudad, ya que había que evitar la propagación de enfermedades, sobre todo la fiebre tifoidea. Sin embargo, la improvisación reinaba y no había registros de cantidad de muertos, ni sus nombres. Para empeorar la situación, había réplicas leves que derrumbaban lo poco que había quedado en pie. En el colmo de la inoperancia y la total falta de tacto, el interventor de la provincia, David Uriburu se refirió al hecho en términos apocalípticos : "Los muertos son situados en términos de entrega a la Patria ante los pecados del liberalismo. Los sanjuaninos expiaron por sí los vicios propios y del país entero", haciendo referencia a las condiciones que el liberalismo había sometido a gran parte de las clases populares sanjuaninas que durante décadas se habían visto obligadas a la utilización forzosa del adobe como material de construcción debido a sus condiciones económicas que no le permitían el acceso a mejores materiales para sus viviendas. Al día siguiente de la catástrofe se lanzó una gran campaña de ayuda por cadena nacional. La gente hacía fila para dejar dinero y otros elementos que pudieran servir de ayuda. El presidente de facto Pedro Pablo Ramírez (quién había asumido el poder tras un golpe de Estado, el 4 de junio de 1943) dijo en la cadena nacional : "Vamos a construír un lugar modelo, una ciudad jardín, antisísmica, segura de los embates de futuros terremotos". Para tal fin, confió la tarea al entonces Coronel Juan Domingo Perón (Ministro de Trabajo y Previsión), quién contactó a un grupo de arquitectos para la reconstrucción. Fue el primer proyecto de viviendas colectivas masivas que hizo el Estado argentino en la historia. Fundamental resultó la tarea del Ejército, quién se puso al hombro el rescate y la reconstrucción, organizando todo. Para ello, cavaron una fosa de 4 metros de ancho, 100 metros de largo y 3 metros de profundidad, que sirvió como una tumba masiva para los cuerpos que fueron llevados en camiones para ser incinerados ahí. La ayuda llegó de todo el país, principalmente de Mendoza (por su cercanía) que habilitó su Hospital Central para recibir a los heridos, además de enviar médicos, enfermeros y voluntarios que se unieron a sus pares sanjuaninos. También fue habilitado un puente aéreo con Chile, de dónde llegaron médicos, ropa, carpas de campaña y medicamentos. Pero, la tragedia estaba a la orden del día : el 20 de enero, un avión bimotor "Lockheed", que había despegado del aeropuerto "El Plumerillo" hacia San Juan (con médicos y damajuanas de leche) cayó a tierra. Fallecieron sus 12 tripulantes. Volviendo a la reconstrucción, se creó un Plan Regulador Urbano que permitió convertir a San Juan en una ciudad antisísmica. Fue implantado el Código de Edificación (inexistente hasta entonces) con el modelo del "Plan Pastor", obra del ingeniero José Manuel Felipe Pastor, que ubicó a los edificios de jerarquía provinciales y nacionales sobre el eje de la Avenida José Ignacio de la Roza y, las escuelas, puestos sanitarios y la seguridad, se posicionaron con el criterio de armar "nodos" en los sectores del casco urbano y la periferia. La descentralización de las funciones cívico - comerciales a lo largo de la Avenida Central tenía como objetivo liberar el centro de San Juan de un tráfico y estacionamiento excesivo. Los primeros barrios permanentes fueron construídos entre 1949 y 1950, pues anteriormente se habían levantado 25 barrios precarios en zonas suburbanas para salir del paso ante la grave situación. En total se hicieron 7794 casas en el Gran San Juan y 1930 más en el resto de los departamentos afectados. El Estado otorgó subsidios para la reconstrucción, levantándose 53 escuelas, 15 edificios municipales, 20 comisarías, registros civiles, juzgados de paz, una cárcel modelo, edificios de justicia, ministerios provinciales y nacionales, el observatorio astronómico, la Dirección de Turismo, 5 grandes avenidas, ensanchamiento de calles, numerosas plazas, obras de electrificación pública, la Casa de Gobierno, la Jefatura de Policía, la Cámara de Representantes y el Palacio de Tribunales. Un dato de color, que sería importante para el futuro político del país fue que, debido al terremoto pudieron conocerse Juan Domingo Perón y Eva Duarte en los eventos benéficos para los desdichados sanjuaninos. El General tuvo el ingenio y la impronta de convocar a lo más granado de la farándula artística local para colaborar con tan noble causa. En una de esas veladas se recaudaron 38 millones de pesos. Fue en esos avatares donde la entusiasta Eva se acercó al futuro caudillo y... lo demás es historia conocida. Escribir o relatar lo que pasó no sería real si no lo cuentan los damnificados ese tremendo día. Una de las sobrevivientes, Gloria Azuri, quién contaba con 7 años el día del terremoto, recordó : "De repente comenzó a temblar todo. La doctora Teresa Amores, la mamá de mis vecinos, a quién debo mi vida, nos lanzó con fuerza hacia la calle. En eso llegó mi madre a buscarme con mi hermanita en brazos. En medio de semejante desolación vimos pasar un camión que trasladaba a una marea de cuerpos, una pila de muertos, para realizar el conteo en la comisaría. Entre los cuerpos, vió a una madre con su hijo en el pecho y su brazo colgando... un espanto. No lo olvidé en 80 años, no lo voy a olvidar jamás". Por su parte, Lilia Aguirre, quién también presenció el horror, manifestó : "... el suelo ondulaba como una víbora. Hubo un temporal de viento y tierra previamente. Mi abuelo, muy anciano, quedó atrapado en la habitación.Tenía una pierna inmovilizada y recuerdo el pánico de mi mamá, que no sabía como auxiliarlo. Aún con la tierra en movimiento pudieron retirarlo del fondo en medio de los lamentos y los gritos desgarradores". San Juan pudo reconstruírse con el esfuerzo de todos, como el Ave Fénix renació de sus cenizas... La prevención ahora es absoluta, aunque está ubicada en una zona sísmica por excelencia. La diferencia es que ahora está preparada para ello... porque también el adobe ya es historia...

Foto 1 : La cuidad en ruinas.


Foto 2 : Las pérdidas materiales fueron totales.

Foto 3 : Los techos de adobe pesado no resistieron.

Foto 4 : Los que sobrevivieron quedaron sin nada.

Foto 5 : Los diarios reflejaron la trágica noticia.

Foto 6 : La ayuda llegó desde todo el país.

Foto 7 : El Gobierno Nacional encargó al Coronel Perón las gestiones para ayudar a San Juan.


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