MIGUEL ABUELO... REBELDÍA Y TALENTO DEL ROCK NACIONAL

Vivir la vida alocadamente, sin restricciones, haciendo las cosas que uno quiere, aunque muchas se aparten de lo correcto, permitido o lo legal. Es, tal vez, la forma de actuar de alguien para llamar la atención, para quejarse del sistema "políticamente correcto" o, para luchar contra su única compañía : la soledad. Alguien que anduvo cercano a éste proceder es nuestro protagonista de hoy : Miguel Abuelo. Nació en la maternidad del Hospital Tornú, en Munro (Buenos Aires), el 21 de marzo de 1946. Hijo de Virginia Peralta, madre soltera, nunca llegó a conocer a su padre. Al enfermar ella de tuberculosis y no poder atenderlo, fue enviado al Preventorio "Roca", un orfanato de Villa Devoto, a los 5 años, dónde lo cuidaban unas monjas que, al crecer, no sabían qué hacer con él, pues no respetaba ninguna norma, traspasando todos los límites imaginables. Pero tapaba todo con su simpatía y conseguía una "nueva oportunidad". A tal punto llegó su carisma (y su permanente castigo en la dirección), que el propio director "lo adoptó" y se lo llevó a su hogar. Un tiempo después, con su madre ya recuperada, volvió a su casa materna. A los 9 años, repartía bidones mientras ayudaba a un lechero y vendió sandías. Su madre lo obligó a volver a la escuela. Pero, era un rebelde, inconformista, protestón y, en los colegios a los que asistió duró un suspiro, pues a la falta total de estudio, le agregó permanentes y graves problemas disciplinarios e incluso fugas frecuentes. A los 13 años, abandonó los estudios. Consiguió trabajo como cartero, algo ideal para él pues estaba todo el día en la calle. Pero, lo echaron rápidamente por su accionar laboral de tinte insólito, negligente e irresponsable : elegía que cartas dejar, abría los sobres y deshechaba los telegramas que, según él, no eran importantes. Luego de eso, pasó por innumerables trabajos de manera fugaz y... mal hechos. Pero no todas eran pálidas para Miguelito, pues era un apasionado y voraz lector de Herman Hesse, Frederick Nietzche, Julio Cortázar y, sobre todo, Leopoldo Marechal (a varios de ellos los recitaba de memoria).  La vida en las calles lo tenía a mal traer, pues se drogaba y se juntaba con linyeras, adictos y delincuentes. Una de sus tablas de salvación resultó ser el boxeo, comenzó a ir a un gimnasio y llegó a debutar en el amateurismo, ganando los dos primeros combates, pero en la 3° pelea un púgil con experiencia le dió una paliza memorable que lo hizo abandonar éste deporte. En ese tren de adolescente sin rumbo, en un verano decidió ir a conocer Mar del Plata y, obviamente, se fue a hacer dedo en la Ruta 2. Luego de un lapso razonable de tiempo, un auto se detuvo y se ofreció a llevarlo hasta Las Armas, para luego seguir hasta Villa Gesell. Por supuesto aceptó y, ese viaje, de alguna manera por lo que después ocurriría, le cambiaría la vida. Uno de los pasajeros del vehículo era el poeta y productor Pipo Lernoud, quién quedó fascinado con ese joven de grandes rulos, dinámico y vivaz. Fue mutuo, pues Miguel quedó impactado por los conocimientos de música y poesía de Pipo, quién se expresaba de forma serena y articulada. Al volver de la costa, ya amigos, Pipo lo introdujo en el mundo del rock, en 1968, llevándolo a sitios emblemáticos como "La Cueva", dónde conoció a "grosos" como Javier Batman, Litto Nebbia, Fernando "Tanguito" Iglesias, Claudio Gabis, Luis Spinetta, Moris y Billy Bond, entre otros. Cuenta la historia que él cantaba bagualas al principio, porque no tenía idea de rock. Pero había algo más que resolver : la vivienda. Miguel paraba en una pensión de "mala muerte", una verdadera pocilga. Ésta situación conmovió a Mabel (madre de Pipo), quién lo invitó a quedarse en su casa. Otra vez el carisma y "ángel" de Miguel dió resultado y, fue "adoptado" por la madre de Pipo, ya que le cocinaba, aconsejaba e incluso le daba dinero. Lernoud tenía sus contactos y llevó a Miguel a una reunión con el influyente productor Ben Molar. Éste le preguntó si tenía algún grupo formado. Sin ponerse colorado, pensó un instante e improvisó, pues se acordó de una cita del libro "El banquete de Severo Arcángelo", de Leopoldo Marechal (al cuál, como se dijo, recitaba de memoria), que decía : "... padre de los piojos y abuelo de la nada...". Utilizando la segunda parte de la cita, respondió : "Sí, tengo una banda, nos llamamos Los Abuelos de la Nada". A Molar, confiado, le gustó el nombre y le sugirió que se preparara porque en unas semanas entraban a grabar. Al día siguiente, Miguel le comentó a Pipo el lío en que se habían metido, porque no tenía banda de músicos ni canciones... Muy tranquilo, Pipo le dijo que no se preocupara, porque esa noche iban a solucionar el problema. Fueron a Plaza Francia (lugar de reunión casi obligado de músicos) y, entre interesados y amigos, consiguió a los miembros de su banda. La primera formación la integraban Eduardo "Mayoneso" Fanacoa en teclados, Claudio Gabis en guitarra, Héctor "Pomo" Lorenzo en batería, Miguel "Miky" Lara en guitarra rítmica, Alberto "Abuelo" Lara en bajo y, por supuesto Miguel Abuelo en voz (enterrando su apellido formal, Peralta). Lograron sacar un disco simple, en 1968, con los temas "Diana Divaga", en el lado A y "Tema en flu sobre el planeta", en el B. Pero sus problemas de responsabilidad y disciplina continuaban, ahora en la banda. No concurría, algunas veces, a ensayos ya pactados y tuvo ciertas diferencias con todos. En 1969, se sumó al grupo Norberto "Pappo" Napolitano, en lugar de Gabis. La influencia del "Carpo" en el grupo se notó de entrada y, Miguel prácticamente fue echado de su propia banda, ahora liderada por "Pappo", que se inclinó al ritmo de los blues. Otra vez solo, pero  gracias a los contactos de Lernoud, que lo acercó al sello musical "Mandioca", de Jorge Álvarez, grabó como solista un disco simple con las canciones "Mariposas de madera" y "Oye niño". Sin embargo, Lernoud, harto de las "razzias" del gobierno de facto de Onganía, se marchó a Europa, quedando otra vez Miguel sin su mecenas. A la deriva, el flamante músico comenzó a tomar anfetaminas, tenía comportamientos violentos producto de sus "malas juntas" y personalidad rebelde, sin límites. Nuevamente su tabla de salvación fue Mabel Lernoud, quién luego de recibirlo en su casa, lo invitó a viajar a Europa. Allí, se encontró con "otro mundo", más libre y sin opresión. Estaba cómodo. Las buenas noticias comenzaron a suceder, ya que se encontró con un antiguo amor bonaerense, la bailarina Krisha Bogdan. Fruto de su relación nació Gato Azul (sí, ese es el nombre), su único hijo. Para sobrevivir con su pareja, dejó la música y deambuló por Francia, España, Holanda y Bélgica, obteniendo trabajos temporarios y mal pagos, como la vendimia, un lavadero de autos y un restaurante. Se instala de nuevo en Francia y, en 1974, la estrella vuelve a tocar su puerta : el multimillonario productor musical Moshé Naim, le ofrece grabar un disco en francés y, además le conseguía al eximio guitarrista José Sbarra para que lo secunde. Miguel aceptó, pero quería cantar en español. Tanta fue su insistencia (con picardía y carisma) que Naim cedió. Grabó el álbum con el nombre "Miguel Abuelo et Nada", en 1975. Pero, volvió a incumplir los compromisos de giras y promociones que había negociado Naim y, literalmente, se escapó. El disco pasó totalmente desapercibido en Francia. Simultáneamente, se separó de su mujer e hijo por infidelidades y siguió vagando por Europa. Luego, consigue un pequeño papel como actor en la obra "Hair", que alguna vez hizo en Buenos Aires. En sus andanzas, se juntaba con otros músicos argentinos residentes allá : "Kubero" Díaz, Miguel Cantilo y Miguel Zavaleta, a los que les contaba con entusiasmo los planes que tenía previsto hacer. Nunca los concretó. En cierta ocasión, estando en Ibiza, se encuentra con el bajista "Cachorro" López y hablaron sobre la posibilidad de rearmar "Los Abuelos de la Nada". Dudaban entre volver al país o quedarse en Europa y, ante la indecisión, a "Cahorro" le llegó una oferta para sumarse a una banda de reggae en Londres y, hacia allá fue. Miguel quería reinsertarse en la música y, para ello, a través de cartas, le pedía a Pipo Lernoud (ya vuelto al país) que le enviara sus discos de fines de los ´60 y artículos periodísticos sobre él para mostrárselos a los productores.También le pedía que su disco grabado en Francia se editara en Argentina. En síntesis, que le oficiara como su agente o representante. Pero nada funcionaba y, en 1979, tocó fondo, pues la policía española, junto a otro compatriota, los detuvo acusados de robar costosas joyas en la casa de una millonaria. Ellos negaron el hecho y, su condición de extranjeros "sudacas" les jugó en contra. Sin embargo, luego de estar presos un tiempo, debieron liberarlos por falta de pruebas contundentes. Igualmente, al no poseer documentación, fueron expulsados de España. Quisieron entrar a Italia y también los echaron. Volvieron a España y no tardaron en ser descubiertos. Los mandaron a la cárcel de Ibiza, dónde estuvieron un tiempo. Cuándo Miguel salió del encierro, volvió a encontrarse con "Cachorro" López (ya vuelto de Inglaterra), quién pronto volvería a Argentina. Le pidió ayuda para regresar, porque no tenia dinero para hacerlo. Otro motivo para la vuelta era que su ex mujer y su hijo estaban en Buenos Aires. Tardó varios meses en juntar los fondos para el pasaje. Al llegar a Ezeiza lo fue a recibir "Cachorro" López, quién lo vió muy desmejorado. "Parecía Calculín", dijo el bajista. Sin embargo, la vuelta lo rejuveneció. Empezó a escribir canciones y a reclutar músicos para un "operativo retorno". Fue uno de los mejores castings musicales que se recuerde. Llegaron Daniel Melingo en saxofón y voz, "Polo" Corbella en batería, Gustavo Bazterrica en guitarra y voz,"Cachorro" López en bajo y coros. Faltaba un tecladista y, el elegido, Alejandro Lerner, desistió pues ya había lanzado su carrera como solista. Él les recomendó a su amigo, un verdadero "fenómeno", según sus palabras : Andrés Calamaro. El productor de su primer disco llamado "Los Abuelos de la Nada" fue Charly García, quién en un gran acto de generosidad, les consiguió mánager, actuaciones y los llevo de teloneros (junto al grupo "Suéter") a su actuación de fin de año en Ferro Carril Oeste. El long play se presentó en octubre de 1982 en el Teatro "Coliseo". Contenía grandes éxitos como "No te enamores de aquel marinero bengalí" y "Sin Gamulán" (de Calamaro). Luego fueron convocados al "Buenos Aires Rock" y, allí Miguel desplegó todo su histrionismo que lo catapultó como líder del grupo : usaba calzas de colores, exuberantes rulos, pandereta, un domino escénico envidiable, actitud sensual en sus presentaciones y medidas inflexiones en su voz. En un recital le arrojaron un proyectil que impactó en su cara y, él lejos de abandonar el escenario siguió cantando con su rostro sangrante. Su segundo álbum, llamado "Vasos y Besos" fue un "boom", con el hit "Mil horas" (actualmente en Spotify tiene 170 millones de escuchas) y la irrupción como talento autoral y musical de Andrés Calamaro. No tardaron en salir a la luz celos entre ellos, hubo excesos y tentaciones de todo tipo (comercial, sexual, de consumo de sustancias y figuración personal). Todo éste cóctel negativo resquebrajó la banda. A pesar de ello, hubo una temporada exitosa en el Luna Park, con el gran acierto de "Himno de mi Corazón". Luego de esas actuaciones en vivo la banda se empezó a disgregar y, cada uno intentó seguir su camino (Melingo abandonó el grupo en 1983 (lo reemplazó Juan del Barrio) y Bazterrica en 1985 (en su lugar ingresó Alfredo Desiata y luego "Gringui" Herrera) y, finalmente López y Calamaro dejaron el grupo. Miguel se quedó con el nombre y una nueva formación: Marcelo Fogo (su sobrino), "Kubero" Díaz, Juan del Barrio "Gringui" Herrera y "Polo" Corbella (último integrante original de la 2° formación, luego reemplazado por "Pato" Loza). El último disco "Cosas mías", distó mucho de la calidad de los anteriores, sonando desparejo y con escaso éxito. Antes de desarmar la banda, graban su 1° y único disco en vivo, en 1985, en el Teatro "Orfeo". Siguió un tiempo más con el nombre de "Miguel Abuelo en banda", un juego de palabras que hacía alusión a las deserciones del conjunto. En 1987 realizan una gira por el país,con escasa repercusión. Trascartón, comenzó a tener problemas de salud y, se lo veía bastante desmejorado. Lo internaron en la Clínica "Bazterrica" con un cuadro de fiebre alta, el 25 de febrero de 1988. Estuvo con 40° durante una semana y la temperatura no cedía. Lo sometieron a estudios de sangre bajo la supervisión de médicos de SADAIC. Le dieron el alta rápidamente, pero no le informaron sobre los resultados, extrañamente. Sólo le indicaron que hiciera más reposo. Ante ello, amigos y familiares lo acompañaron a hacerse otros estudios complementarios y... finalmente llegó la devastadora noticia : Miguel tenía SIDA. La insólita excusa de la Clínica "Bazterrica" fue que no sabían como lidiar con un paciente de éste tipo y... se lo ocultaron. Perdió mucho peso, tuvo varias recaídas y, debieron operarlo de urgencia de vesícula. Una infección localizada de esa cirugía se expandió por todo su cuerpo sin defensas, provocando su muerte el 26 de marzo de 1988, a los 42 años, un mes después de la primera internación. El parte médico de la Clínica "Independencia", firmado por el doctor Héctor Pérez declara que "el paciente murió a las 3:40 horas debido a una infección en la vesícula biliar que, se generalizó por todo el organismo, causando su muerte". Sus restos fueron cremados y sus cenizas arrojadas al mar por su hijo Gato Azul y su sobrino Marcelo Fogo, cumpliéndose su última voluntad. Su hijo continúa su legado con una nueva formación de la mítica banda. En su honor hay una plazoleta que lleva su nombre en la calle Santa Fe, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Miguel Abuelo se fue pronto, pero dejó un legado importante en la historia del rock nacional."Mil horas", "Costumbres argentinas", "Sin Gamulán", "Himno de mi Corazón", "Lunes por la madrugada", son verdaderos íconos de la historia rockera argenta, que marcaron nuestra adolescencia y juventud. Gracias Miguel, por todo eso...


Foto 1 : La segunda y más potente formación de "Los Abuelos de la Nada".


Foto 2 : Miguel y sus emblemáticos rulos.


Foto 3 : Miguel y su hijo Gato Azul.


Foto 4 : Última formación de la banda.


Foto 5 : Con el Flaco Spinetta, ícono del rock.


Foto 6 : en pleno show.


Foto 7 : Cantando con el rostro ensangrentado por un proyectil.


Foto 8 : Miguel boxeador.


































Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK