LOS PUMAS, GARRA y CORAZÓN... HISTORIA DE UNA MÍSTICA

Cada vez que juega la selección argentina de rugby, los aficionados a los que les gusta el deporte en general, nos preparamos para verlos, generalmente por televisión. Ésta selección, a diferencia de otras, se caracteriza por la "garra y corazón" con que se juega para suplir y, tal vez, emparejar la superioridad del rival de turno. Se añade también la unión y compañerismo que pregona ésta disciplina deportiva, traducida en compartir momentos al finalizar el juego. Nos referimos, por supuesto, a Los Pumas, orgulloso representante del país en el mundo del rugby. Si bien el primer partido (según datos oficiales) se jugó en 1910 (aunque hay indicios de otros juegos antes), la historia grande de Los Pumas comienza a escribirse en 1965, año de una memorable gira por Sudáfrica y, en dónde, supuestamente por error, obtuvo el apodo con el que se lo conoce en el mundo. Todo comenzó en 1959 cuándo los Junior Springboks (equipo "B" de la selección sudafricana), visitó el país para jugar unos amistosos. El jefe de la delegación, Kobus Low, cosechó muchos amigos y, dejó la promesa de una invitación. Por supuesto, nadie le creyó, pues lo dijo en una noche exuberante de alcohol. Pasaron 5 años y, en 1964, el presidente de la South African Rugby Board, Danny Craven, viajó al Sudamericano de Rugby, a realizarse en San Pablo, para terminar de certificar de que Argentina estaba lista para una gira en Sudáfrica. Al ver el partido que Argentina le ganó a Chile por 30 a 8, terminó de convencerse. Por ello, al año siguiente, desde Sudáfrica, enviaron al entrenador Izaak van Heerden (maestro de escuela rural y ex entrenador de los Springboks) para entrenarlos física y rugbísticamente y convencer a nuestros jugadores se su potencial. De paso colaboraba con los técnicos locales Ángel Guastella y Alberto Camardón. El entrenador les "abrió la cabeza" e instaló una forma dura de trabajo, inhabitual para todos. Aitor Otaño, capitán del equipo, contó lo sucedido el primer día de entrenamiento : " Me acuerdo de ese día en el club Gimnasia y Esgrima, llovía torrencialmente. En esa época, cuándo había mal tiempo no hacíamos nada. Van Heerden llegó y vió que en la cancha no había nadie. Estábamos en el bar jugando al truco. El tipo nos hizo cambiar inmediatamente. Fueron 2 horas infernales de entrenamiento, con saltos de rana, cuerpo a tierra, llevar tipo carretilla al compañero o trasladarse en 4 patas. Había cambiado el método de entrenamiento, ya que nos sometió a un trabajo inusual de extrema dureza. Hacíamos doble turno, mañana y noche, y en el medio trabajábamos. Cuándo llegaba a casa, mi mujer me ponía un cartel, al lado de la puerta, que decía : "Estamos bien, los chicos crecen"... Fue durísimo, pero vimos los resultados". El día esperado por todos llegó. El jueves 4 de mayo de 1965, a las 11:45 horas, el vuelo 256 de South African Airways despegó de Ezeiza rumbo al continente africano. Llegaron el 6 de mayo, a las 14 horas, luego de hacer escala en Dakar y esperar varias horas para el trasbordo a Salisbury (capital de Rhodesia), dónde jugarían su primer encuentro. Ese país luego se independizaría de la Colonia Británica y pasaría a llamarse Zimbabwe. En el debut ante Rhodesia del Sur cayeron 17 a 12, en el estadio de Harare y, en el siguiente volvieron a perder 25 a 13 ante Northern Transvaal. La gira no había comenzado bien y los fantasmas del fracaso merodeaban la delegación argentina. El rigor físico y, a veces desleal, de los africanos les hizo un "click" y se juramentaron a partir de ese encuentro a no volver a ser "pasados por encima". El pacto se realizó en el baño del vestuario. Allí se reunieron Silva, Handley, Foster, Gradín y Rodríguez Jurado, pusieron una mano sobre otra, como Los 3 Mosqueteros y prometieron que : "Ganamos o nos sacan muertos de la cancha". Más tarde, vencieron a Western Transvaal 28 a 11. A partir de allí llegaron los cotejos y triunfos contra las Universidades del Sur, consideradas la fábrica de los tres cuartos de los Springboks. Los diarios locales  (algo sensacionalistas) titularon : " Argentina destrozó la cuna del rugby sudafricano". Esos triunfos fueron la antesala de la gran epopeya que se vendría. El 19 de junio estaba pactado el encuentro con los "Junior Springboks" (equipo "B" de Sudáfrica). Los africanos planearon una estrategia para minar las fuerzas argentinas, debido a su potencial exhibido. Fueron invitados a una cena de gala para agasajarlos. La idea era hacerlos madrugar antes del trascendental cotejo. Pero, la delegación argentina la tenía clara y, a la medianoche, el capitán Aitor Otaño se levantó de la mesa y, mirando a sus compañeros, exclamó ante los presentes : "¿ Vamos ? " . Los jugadores pidieron las disculpas del caso y, se retiraron. El panorama para la delegación nacional era complejo en cuánto a las lesiones : Manuel Beccar Varela se resintió de una lesión en la rodilla y quedó descartado. El medio scrum Adolfo Etchegaray tenía un desgarro en la espalda, Luis García Yáñez padecía una rebelde tortícolis y Luis Gradín padecía una virulento cuadro gripal y, se quedó escuchando el partido por radio junto a Ricardo Handley, que también estaba lesionado. Sólo pudieron recuperar a García Yáñez, ya que lo llevaron a un centro médico, lo "colgaron" de un moderno aparato, lo masajearon en abundancia y, el dolor se fue. Etchegaray, a pesar del intenso dolor, fue infiltrado y pudo jugar.  La jornada comenzó, por la mañana, con la derrota de los Springboks ante los "Wallabies" de Australia. Cabe aclarar que, en aquella época, los tries valían 3 puntos (y no 5 como ahora). A los 17 minutos del partido, Pretorius comete Knock on y, González del Solar la roba en el scrum. Entonces, el medio scrum Etchegaray abre rápido para Rodríguez Jurado, quién quiebra la línea de ventaja, hasta llevarse la marca y se la deja "colgadita" a Marcelo Pascual, que aceleró a fondo y, cuándo se cruza con el último rival, saltó para aterrizar en el in goal con la famosa palomita para apoyar el try. Luego, Eduardo Poggi, erraría la conversión. Heridos en su orgullo, los locales se excedieron en el juego brusco y desleal y, lesionaron a García Yáñez (quién luego recibiría 12 puntos en la nariz) y a Mc Cormick (7 puntos en la ceja). Ésto indignó al técnico Van Heerden (ex entrenador de ellos), quién discutió con sus compatriotas, gritándoles : "¡ Ésto es una vergüenza !". En ese interín, los jugadores se juntaron en la mitad de la cancha y se juramentaron todos : "Piña que se recibe, piña que se devuelve". El equipo siguió presionando a un rival confundido y acelerado y, a los 29 minutos Ackerman se distrajo y perdió la pelota con Scharenberg, quién se la llevó con el pie hasta que la levantó y abrió para España que, tras eludir dos marcas, convirtió el segundo try. El marcador era 6 a 0 al finalizar el primer tiempo, ya que Poggi volvió a fallar la conversión. Apenas iniciada la segunda etapa, a los 2 minutos, Etchegaray pateó una pelota profunda, tras salir por el "lado ciego", que es capturada por el cordobés Loyola para establecer otro try. La tercera fue la vencida para Poggi, que acertó en la conversión para un 11 a 0 inimaginable para propios y extraños. Los Springboks se vinieron como una tromba y, allí salió a relucir la garra, temple, corazón y aguante... sello distintivo de ahora en más para ésta selección. Du Prez apoyó dos tries, a los 18 y 35 minutos para acercar a los locales. El capitán Aitor Otaño miró el reloj (faltaban 5 minutos) y, arengó a sus compañeros al grito : "¡ De acá nos sacan en andas !"... El partido finalizó 11 a 6, siendo el batacazo mundial argentino, en el mismísimo Ellis Park de Johannesburgo. El contexto luego del épico triunfo es recordado por uno de los entrenadores, Alberto Camardón : "Fue increíble el espectáculo que ese día brindó la gente. Sucede que los ciudadanos negros tenían un sector especial y, desde allí, alentaron a los argentinos durante todo el partido. Cada uno de ellos llevaba un escudo que se habían armado con nuestros colores. Cuándo terminó el partido celebraron nuestro triunfo y, como se habían quedado esperando el micro, nos detuvimos para saludarlos. Yo bajé y le pedí a uno de ellos que me regalara uno de sus escuditos y él me lo dió. Me dijo que nunca se había sentido tan orgulloso". Eran tiempos del "apartheid", el sistema de segregación racial dónde la mayoría negra era sometida por la minoría blanca, restringiéndoles casi todos sus derechos civiles. Tras la hazaña, en la conferencia de prensa, el periodista Carl Köhler observó el animal que se distinguía en la indumentaria de los jugadores. Quería ponerle un apodo al equipo, como todos. Al preguntar le dijeron que era un yaguareté, pero tal término le resultaba muy difícil de pronunciar y entender. Entonces, cuándo escribió su artículo en el periódico, los bautizó "The Pumas", pues era más sencillo de escribir y entender para ellos. Nacía así la mística Puma. Tras el éxito, llovieron invitaciones, por ejemplo para los estudiantes de medicina Imhoff, Scharenberg y Poggi y, para el ya doctor Schmidt, para presenciar una operación del famoso cardiólogo mundial Christian Barnard (quién 2 años más tarde, en 1967, realizaría el primer transplante de corazón de la historia).  Luego viajaron a Natal ("pago chico" del entrenador) dónde vencieron y, por último cerraron la gira con una derrota, completando un periplo de 16 partidos, con 11 triunfos, 1 empate y 4 caídas. Regresaron al país el 2 de julio (habían partido el 4 de mayo), luego de recorrer 46.252 kilómetros por vía aérea y terrestre. Los despidieron sólo sus familiares cuándo viajaron y los recibieron más de 4000 personas al regresar. Se fueron como jugadores y volvieron como Los Pumas. Incluso, en la U.A.R. (Unión Argentina de Rugby) se discutió si se aceptaba el nuevo nombre para la selección y el voto (con gran influencia de los jugadores) fue afirmativo. La heroica delegación estuvo compuesta por 26 jugadores : Raúl Loyola, Ronaldo Foster, Héctor "Pochola" Silva, Adolfo Etchegaray, Enrico Neri, Eduardo España, Arturo Rodríguez Jurado, Guillermo Illia, Luis Gradín, Manuel Béccar Varela, Jorge Dartiguelongue, Roberto Cazenave, José Luis Imhoff, Juan Benzi, Nicanor González del Solar, Ricardo Handley, Agustín Silveyra, Aitor Otaño, Marcelo Pascual, Héctor Goti, Rodolfo Schmidt, Luis García Yáñez, Guillermo Mc Cormick, Eduardo Poggi, Walter Aniz y Eduardo Scharenberg; 3 entrenadores : Alberto Camardón, Ángel Guastella e Izaak Van Heerden y un dirigente : Emilio Jutard (presidente de la delegación). En el aeropuerto se les unió Hugo Mackern, periodista de la revista "El Gráfico", que registró fotográficamente y a través de crónicas la "hazaña Puma". Por iniciativa del dirigente Jutard, cada 19 de junio, todos los integrantes de aquel equipo se reúnen para recordar la epopeya. Le encargó a uno de ellos, Guillermo Illia, la tarea de contactarlos, ya sea por carta, teléfono o personalmente. "Es importante que sigan juntándose para sellar la amistad", le dijo Jutard a Illia. El rugby tiene eso, "el tercer tiempo" (luego imitado por otros deportes) dónde queda sellado el compañerismo, lealtad y... sobre todo, la amistad de los jugadores. Muchos ya no están terrenalmente como Silva, Pascual, Otaño, Poggi, Schmidt, García Yáñez, Mc Cormick, Scharenberg, Goti y Aniz, además de Guastella, Camardón, Jutard, Van Heerden y Mackern, pero su espíritu sobrevuela en cada "juntada". Otros se radicaron en el exterior, como Loyola y Foster. Así se originó el fenómeno del rugby argentino, con la lucidez dirigencial de dar un golpe de timón para poder competir contra las grandes potencias y no ser meros partenaires (la contratación de Van Heerden y su método de trabajo fue el gran acierto). Los jugadores eran 100 % amateurs (muchos no viajaron al no conseguir permiso de sus trabajos, otros debían rendir exámenes al ser estudiantes universitarios) y no había vuelos directos a Johannesburgo. Muchos contratiempos, pero se logró el objetivo. "Pochola" Silva define con claridad el fenómeno : "Los Pumas del ´65 somos la consecuencia del rugby argentino, desde el primer partido que se jugó acá entre criollos e ingleses. La historia hay que empezar a contarla desde el principio. Nosotros tuvimos la virtud de estar en el momento justo". Hoy, Los Pumas son potencia mundial, participan del torneo más importante de selecciones, el Rugby Championship (junto a Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda) y se dieron el gusto de ganarles a todos ellos, principalmente a los poderosísimos "All Blacks", un equipo casi imbatible en el planeta. Como bien dice Silva, todo comenzó a principios del siglo XX, en el ´65 se produce el quiebre con el nacimiento de Los Pumas y, en la actualidad, Argentina es potencia mundial. Es el resultado de un aceitado proceso que, por supuesto, tiene fuertes bases en la amistad, el compañerismo y la garra que Los Pumas siempre transmiten...


Foto 1 : La legendaria palomita de Marcelo Pascual para convertir el try. Imagen icónica del rugby nacional.


Foto 2 : Plantel completo de la gira de 1965.


Foto 3 : El equipo, 50 años después.

 

Foto 4 : El yaguareté que fue confundido con un puma.


Foto 5 : Nuevo diseño del símbolo puma.


Foto 6 : Pumas del ´65: Gradín, Silva y Otaño.


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