TRAGEDIA DE LOS BAILARINES DEL COLÓN... LA ÚLTIMA FUNCIÓN
El ballet, esa expresión artística notable, dónde sus intérpretes despliegan su talento en el escenario. La armonía y suavidad de movimientos configuran un realismo mágico a la vista. Si decimos ballet, vienen a la memoria bailarines contemporáneos, como Julio Bocca y Maximiliano Guerra entre los hombres y Eleonora Cassano y Paloma Herrera entre las mujeres, por sólo nombrar los más "mediáticos". Pero el ballet argento tuvo enormes representantes que fueron reconocidos mundialmente, antes de los arriba mencionados, todos bajo el aprendizaje del excelso Conservatorio Nacional de Música y Arte Escénico y la formación de la Escuela de Baile del Teatro Colón. Ésta usina de talentos dió a luz a exponentes de la talla de José Neglia y Norma Fontenla. ¿ Quiénes eran ? Los primeros bailarines del ballet del Teatro Colón, premiados mundialmente. Fontenla se consagra en 1967 al participar en la obra "Giselle", junto a dos celebridades como Margot Fontayne y Rudolf Nureyev. Tal actuación deslumbró a Nureyev, quién la elige para compartir con él los papeles principales de "Cascanueces", de Tchaikowski, en 1971. De partenaire del bailarín ruso pasó a ser su figura principal en una memorable dupla. Anteriormente había sido bailarina principal del Ballet de Río de Janeiro, presentándose en las principales salas de Europa. La frutilla del postre se dió en 1968 en el Festival Mundial de la Danza en París, dónde obtuvo el premio a la mejor bailarina. Por su parte Neglia, quién recién comenzó a estudiar danza a los 12 años, tuvo un ascenso meteórico, en base a su despliegue y talento, llegando a ser el 1° bailarín del ballet del Colón con sólo 19 años. Recibió el premio "Nijinsky" el galardón más importante de la coreografía mundial y, también en 1968 fue elegido el mejor bailarín del Festival Mundial de la Danza en París, por la revista especializada "Opus" (el mismo premio que obtuvo Fontenla en esa edición en la rama femenina). La calidad y perfección de ambos llevó a la danza nacional a una popularidad nunca antes vista. El ballet clásico tenía regularmente espectáculos al aire libre, gratuitos, todos los domingos por la mañana. El "boom" se agigantaba cada vez más, llegando a tener 50 puntos de rating en un programa especial de Canal 11 (hoy Telefé). Así fue que la empresa de bebidas gaseosas "Pepsi Cola" le ofreció al ballet estable del Teatro Colón un contrato para brindar espectáculos en el interior del país y así difundir y afianzar éste fenómeno. Así llegó el fatídico domingo 10 de octubre de 1971. Esa mañana, José Neglia (1° bailarín) dió una función a beneficio de niños discapacitados en el Teatro "Coliseo". Interpretó "El Niño Brujo", una obra costumbrista ambientada en el oeste americano, creación del coreógrafo inglés Jack Carter. Al mediodía almorzó (como era su costumbre) con su esposa María del Carmen "Bambi" Pérez (también bailarina) en los carritos de la Costanera, frente al Club de Pescadores y luego regresó a su casa de Palermo. Descansó, se preparó y, a las 17 horas partió en su auto. Lo dejó estacionado en la Costanera (como hacía siempre que viajaba). En el Aeroparque "Jorge Newbery" se encontró con Norma Fontenla (la 1° bailarina) y el resto del ballet : Carlos Santamarina, Margarita Fernández, Carlos Schiaffino, Martha Raspanti, Sara Bochkovsky, Rubén Estanga y Antonio Zambrana. A las 19 horas abordaron el "Beechcraft Queen Air", de 12 plazas, matrícula LV-JOC, bimotor a pistón, que los llevaría a Trelew, para presentarse esa noche en el Teatro "Español" , en cumplimiento del contrato con "Pepsi Cola". La esposa de Neglia pone en contexto la situación de ese viaje : "Alquilaron el servicio de un avión taxi para cumplir con los compromisos que el Colón exigía. Por eso no hacían las giras en vuelos de línea. Ellos iban a regresar el lunes ya que el martes debían ensayar en el Colón y si no llegaban a tiempo le descontaban parte del sueldo (además estaban preparando una futura gira por EEUU). Nosotros estábamos pagando el departamento en el que vivíamos y, esa entrada significaba unos pesos extra a lo que ganaba en el Colón que, como primer bailarín, era un sueldo magro". Apenas despegó el avión, a unos 500 metros de la cabecera de la pista, el piloto Orlando Golotyléc reportó a torre de control desperfectos y avisó que regresaría a pista. La nave hizo un viraje a baja altura sobre el río, pero en pleno giro el avión perdió altura rápidamente, pues uno de los motores había perdido potencia. La última comunicación con la torre de control fue la voz desesperada del piloto repitiendo tres veces : "¡ Nos caemos al agua !". El avión, en lugar de acuatizar, cayó a 45°en el Río de La Plata, entre la dársena E y el muelle del Club de Pescadores. Todos los pasajeros murieron en el acto. El estado del río dificultó las tareas de rescate, en las que intervinieron buques de la Prefectura, barcos, helicópteros y una grúa. La máquina recién pudo ser extraída al día siguiente. ¿ Qué le pasó al avión ? La hipótesis más sustentable es que habría llevado demasiado peso en escenografía y decorados y, que ante el riesgo de una caída por la falla de un motor, los bailarines se precipitaron a la parte trasera del aparato, provocando un desequilibrio fatal. Los principales integrantes del ballet estable del Colón habían muerto y, como consecuencia, ésto provocó un notorio retroceso del nivel en el ballet. ¿ Porqué ésta afirmación ? Los bailarines, de superlativo nivel, serían muy difíciles de reemplazar, ya que "son el producto de 20 años de trabajo y, como las piedras preciosas, se van puliendo de a poco hasta alcanzar la magnitud de una verdadera obra de arte", explicó Carlos Suffern, director artístico del Teatro Colón. El velatorio se llevó a cabo en el Salón Dorado del Teatro Colón, dónde asistieron 3500 personas, a partir de las 11 de la mañana, extendiéndose hasta el otro día. Miles de ramos de flores fueron dejados en las rejas del teatro por la multitud que se congregó de manera espontánea. Un momento antes de que el cortejo fúnebre partiera al cementerio de La Chacarita, llegó el presidente de la Nación Alejandro Lanusse. Todos los cuerpos fueron llevados a la Galería 19 del cementerio, a excepción de Antonio Zambrana (trasladado a Olivos) y Sara Bochkovsky (a La Tablada). Un año después, se erigió una escultura de Carlos de la Cárcova, acompañada por una fuente del arquitecto Ezequiel Cerrato, en la esquina de Tucumán y Libertad, de la Plaza Lavalle, frente al Teatro Colón. La misma representa a José Neglia y Norma Fontenla en pleno baile. En el frente del Teatro "Español", de Trelew, dónde debían actuar esa fatídica noche, una placa recuerda a los 9 bailarines, que nunca llegaron. Con total justicia, el 10 de octubre, día de la tragedia, se conmemora el Día Nacional de la Danza. El hijo de Neglia, Sergio, relata lo que sintió ese día : "Cuándo papá falleció, me enteré por la tele. Y después no lo lloré cuándo fuí a la Costanera y ví los cadáveres en el piso, un espanto para un chico de esa edad, como para alguien de 40 o de 60, mucho más porque sabés que son parte de tu cuerpo, que es tu sangre, lo que nos motiva para vivir. Fue muy fuerte, sentí un desgano terrible, un desarraigo como cuándo tuve que irme del país. Fueron parecidos esos golpes". Y terminó sentenciando : "Hace muchos años que yo no pienso en recordar a mi padre como lo hacen hoy por medio del trágico accidente. No me acuerdo de esos bailarines que jugaban conmigo y me cuidaban entre salones por como fallecieron. A todos ellos los tengo en la memoria viva, por lo que hicieron y nos dejaron. Cuándo vos hablás sobre Gardel, lo primero que decís es sobre el tango, no del terrible y espantoso accidente". Realmente una gran pérdida para el arte nacional, con bailarines que popularizaron el ballet, considerado muchas veces para sectores de élite con alto poder adquisitivo. Ellos lo pusieron al alcance de todos. Por contrapartida debían trabajar contrarreloj para cumplir compromisos contraídos debido a sus magros sueldos, a pesar de ser artistas de nivel internacional. Cuestiones propias de un país como el nuestro. Después vendrían las grandes figuras que hoy conocemos... pero ellos sembraron la semilla que permite la cosecha de hoy. Partieron con sus sueños para danzar en el firmamento por siempre...
Foto 1 : Los bailarines antes de subir al avión...
Foto 2 : La nave siniestrada es sacada del Río de la Plata. No hubo sobrevivientes.
Foto 3 : Norma Fontenla y José Neglia en plena función.
Foto 4 : Una escultura frente al Teatro Colón, recuerda a Fontenla y Neglia.
Foto 5 : la tragedia fue tapa de todos los diarios.





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