LA HERENCIA DE MANUBENS CALVET... 40 AÑOS DE PELEAS, ESTAFAS Y ENGAÑOS
La muerte de una persona suele traer sensaciones negativas : angustia, congoja, dolor, tristeza, desánimo y otros más positivos como nostalgia, recuerdos, buenos momentos vividos... pero también entra en juego lo material, entendido ésto como las posesiones y patrimonio del/la difunto/a (cuándo los posee en cantidad) que será repartida entre sus descendientes. Hablamos de la herencia que queda y, es allí dónde la supuesta tristeza y dolor se transforma en una lamentable disputa por la recepción de esa herencia, incluso algunos que pelean por ella ni siquiera conocieron o tuvieron trato con el/la occiso/a. Es aquí dónde lo material vence a lo espiritual. Una de las historias más atrapantes relacionadas con ésta temática (debido a lo insólito de su proceso) tuvo lugar en Córdoba hace varios años : el caso Manubens Calvet. Un litigio que tardó 40 años en resolverse... por cansancio. El protagonista principal de la historia (después de fallecido) fue Juan Feliciano Manubens Calvet, nacido en Villa Dolores el 20 de octubre de 1904. Sus padres, inmigrantes catalanes llegados de Barcelona en el siglo XIX, también concibieron a Herminia, Dolores Antonia, Reginaldo Félix, José Carlos y Ramón Carlos. En tanto, Juan Feliciano era un hábil negociante que podía captar la oportunidad para hacer buenas inversiones. Construyó su fortuna en la explotación de quebrachos y algarrobos de la región. Más adelante abrió un almacén de ramos generales que fue un verdadero éxito en ventas y, a partir de esas ganancias, comenzó a invertir en propiedades. Los que lo conocieron aseguran que a los 14 años dijo que su objetivo en la vida era ser rico. El "gran golpe" lo dió al adquirir la Estancia "Pinas", una enorme propiedad de 105.000 hectáreas ubicada entre los departamentos Minas y Pocho (antes había sido su dueño el político santafesino Lisandro de la Torre). Tuvo tiempo para dedicarse a la política (era afiliado de la U.C.R.) y, su carisma y capacidad (además de su dinero), lo llevaron ser en dos oportunidades intendente de Villa Dolores y legislador provincial durante la gestión del gobernador Amadeo Sabattini, época en que fue gran impulsor de la construcción del Dique "La Viña". Ya entrado en años, a Manubens tuvo un ACV del que logró zafar, pero era tanta la ambición desmedida de sus familiares que, luego de eso, ya habían comenzado a realizarle un juicio por insanía para poder administrar sus bienes. Luego, sufriría un segundo ACV y falleció el 5 de marzo de 1981, a los 76 años. Soltero, sin hijos, nunca dejó por escrito sus derechos sucesorios ni elaboró un testamento. Su herencia era descomunal, una verdadera obscenidad dineral, que incluía 36 propiedades en Córdoba, San Luis y San Juan y una vivienda en Palermo Viejo. Teniendo en cuenta la cantidad de estancias, terrenos y casas, sumaban 1481 kilómetros cuadrados. equivalente a 7 veces la superficie de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. De acuerdo a la tasación oficial efectuada, la suma ascendía a 225 millones de dólares. El mismo día de su muerte se presentaron 4 demandas en diferentes tribunales de Córdoba (4 sobrinos distintos que inician la declaratoria de herederos). Todo era complicado pues lo usual cuándo muere un familiar es contratar un abogado, se reúnen entre los deudos y comienza a hacerse la declaratoria, y a los 6 meses se inicia la demanda. Ese es el proceso habitual, pero aquí todo comenzó el mismo día, con 4 demandas distintas, sin posibilidad de diálogo. Hubo también intentos de fraude, ya que a fines de los ´80 se presentó una mujer de nacionalidad paraguaya, que decía llamarse Dolores Manubens Calvet que proclamaba ser su hija, reclamando el 50 % de la herencia. Desde su país vino con el apoyo del obispo de Venado Tuerto, monseñor Mario Picchi, el martillero Jorge Olivero y una carta recomendación del presidente de facto de Paraguay, Alfredo Stroessner. Completaba la comitiva José Luis Cora, quién decía ser asesor del Vaticano (en realidad era el autor de la maniobra). Los buenos oficios del abogado porteño Raúl Whittingslow, en un gran trabajo, logró desbaratar y desenmascarar ese intento de estafa. Casi todos terminaron presos (el obispo tuvo prisión domiciliaria por su edad). Por ello y, gracias a un acuerdo, los familiares litigantes entregaron parte de la herencia al abogado que, de ésta forma, se convirtió también en litigante. Más tarde cobraría notoriedad el correntino Manuel Antonio Maidana, quién adujo ser hijo de Manubens Calvet, debido a una supuesta relación que el millonario habría mantenido con su madre, Julia Valenzuela Maidana, en los viajes en avión privado que él solía realizar a Corrientes para visitar a sus amigos. Nunca conoció a su padre y se enteró de su existencia por comentarios de terceros. Su madre no hablaba castellano, por lo que tampoco le contó nada. Maidana pretendía cobrar el 100 % de la herencia presentando algunos elementos como los citados contactos del millonario con su madre, fotos y un acta de nacimiento firmada en Lafinur (San Luis) dónde el millonario reconocería que Maidana es hijo extramatrimonial. De ésta forma reclamaba su identidad y, con ello, la potestad para administrar en exclusividad la herencia. Los otros herederos (sobrinos y sobrinos nietos), alertados de su presencia y, ante la posibilidad de quedar afuera en el reparto, lo atacaron desde el punto de vista penal, por supresión de identidad y desde el punto de vista civil por utilización de un instrumento público. Un juzgado de 1° instancia lo declara culpable, por lo que Maidana apela y es absuelto en lo penal. Pero le quedaba la instancia civil, la cuál quedó en calidad de procesado y transcurrieron casi 20 años sin condena. Por ésta situación acude a una instancia del Pacto de San José de Costa Rica (al cuál Argentina adhiere) el cuál sostiene que "no se puede estar procesado sin condena por una cantidad de tiempo extensa". Pero la Cámara del Crimen rechaza esa instancia. Los abogados recusan el fallo ante el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba que, falla de igual manera. Vuelven a apelar, ésta vez ante la Corte Suprema de Justicia que, finalmente admite la queja. Sin embargo, Maidana "se duerme" y pasa un año sin seguir la causa. Los otros herederos vuelven a atacarlo y piden la "perención de instancia"(si alguien no sigue un proceso es porque no tiene interés en ello). La Cámara acepta la petición de los herederos. Maidana vuelve a apelar y el Tribunal Superior le informa que perdió el juicio por perención de instancia. Sin embargo, como lo que reclama es un derecho de identidad, el mismo es imprescriptible, por lo cuál puede empezar el juicio de nuevo...! . Llegamos a 2018 y Maidana, 37 años después, ingresa la misma demanda, el mismo proceso. El juez Pereyra Esquivel, quién había iniciado la causa desde el principio, no le da trámite a la demanda y se jubila. Todo estaba en "fojas cero", pues nunca hubo acuerdo de cuántos bienes había ni cuánto costaban o cuánto se debía. Había ahora 79 partes, los herederos se multiplicaron, llegando a haber sobrinos bisnietos en esa condición. Ante el retiro del anterior juez asume como tal Carlos Isidro Bustos, quién decidió dividir la herencia en 3 grandes grupos : los abogados de ambas partes, los sucesores de los 5 hermanos (ya fallecidos), por lo que el proceso lo siguieron los sobrinos nietos y, por último, acreedores contingentes (AFIP, la Justicia, etc.). Paralelamente en Córdoba sale una ley para que los procesos civiles sean en forma oral, pasando a ser instancias con negociación. Bustos, decidido a terminar con décadas de incertidumbre, decide en julio de 2018 convocar a las 79 partes litigantes, junto a abogados e interesados en una enorme sala del Palacio de Tribunales (parecida a un anfiteatro) para resolver todo de una buena vez. Había 180 personas en esa enorme audiencia conjunta. El nuevo juez se paró ante ellos y, tajantemente, dijo : "Éste juicio lleva casi 40 años y es algo que la justicia de Córdoba no se puede permitir. Ésto se va a dividir. Porque más allá de la plata, lo que acá se está perdiendo es tiempo. Acá hay gente que éste proceso los está consumiendo". La audiencia era una collage de personajes, desde gente con traje importado y reloj de oro hasta un repositor de supermercado aún con su ropa de trabajo. El juez Bustos, en una nota periodística posterior, explicó : "Entendieron que si seguían así perdían todos. Había fallecido una generación completa de herederos sin recibir nada. Lo vieron y lo entendieron". Por su parte, Manuel Antonio Maidana logró que un fallo de la Corte le permitiera usar el apellido y la posibilidad de que todas las causas en su contra prescriban. Pero, en una contradicción manifiesta, no tenía sentencia judicial que diga o afirmara que era hijo de Manubens Calvet (incluso el ADN le dió negativo). Traducido ésto, no tenía derecho a la herencia, pero podía llegar a trabar todo por años y años. ¿ Cómo se resolvió entonces ? Luego de 150 audiencias en 2 años se llegó al acuerdo final. Los herederos restantes acordaron sobre derechos transigibles, por lo que le dieron una parte de la herencia. A cambio de ello, Maidana no haría más reclamos (a pesar que la nueva causa hecha por él ya se había elevado a juicio y ya tenía fecha fijada de audiencia, para empezar todo de nuevo. Obviamente, quedó sin efecto tal audiencia). Con los otros acreedores se resolvió de igual forma, como la familia de Margarita Woodhouse (fallecida en la indigencia en 2005), última pareja de Manubens, pero no había unión legal; la familia del abogado Whittingslow, la A.F.I.P. y la Justicia de Córdoba. Así, por ejemplo, por tasa de justicia se abonaron $ 180 millones (por trámites nunca pagados). Maidana habría recibido casi 8 millones de dólares (de acuerdo a la Resolución dictada por el juez Bustos en julio de 2020, en el Juzgado de 32° Denominación de la Justicia de Córdoba), los abogados, peritos y administradores participantes se quedaron con el 40 % de la herencia y a los sobrinos nietos de Manubens Calvet les tocó el 34 % del total. El 26 % restante quedó para la familia Woodhouse, A.F.I.P. y la familia Whittingslow. Como dato curioso cabe destacar que un grupo de familias vendieron parte de sus derechos sucesorios de manera anticipada a un grupo de empresas "Off Shore", pasando a ser también beneficiados. Una de ellas era "Helder Management Inc.", con base en la isla Niue, un paraíso fiscal ubicado en la Polinesia, cuya directora era la panameña Leticia Montoya. A la hora de cobrar todos querían dinero, pero la fortuna de Manubens Calvet estaba conformada por
propiedades inmobiliarias y rurales. Por lo tanto hubo que hacer tasaciones y valuaciones. Luego, se acordó el reparto de la herencia con los mismos bienes inmuebles. Ésto destrabó la situación ya que lo que se repartió fueron porcentajes de inmuebles. En la actualidad se están realizando liquidaciones y ventas. Los peritos liquidadores ordenaron todo, pagaron a los acreedores y el Estado realizó todos los trámites administrativos para su entrega, que aún continúa. Así terminó disgregada la enorme fortuna de Juan Feliciano Manubens Calvet, el enigmático y exitoso político y empresario de Villa Dolores que, más de cuatro décadas después sigue despertando interés, pero no sentimental, sino económico...
Foto 1 : Juan Feliciano Manubens Calvet.
Foto 2 : La carpeta de declaratoria de herederos
Foto 3 : Su más grande propiedad : Estancia "Pinas"
Foto 4 : Dolores, la paraguaya que decía ser su hija. Era una estafadora. Terminó presa.
Foto 5 : La enorme cantidad de legajos hizo que hubiera una oficina exclusiva para el caso.
Foto 6 : Manuel Maidana, el supuesto hijo del millonario.







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