PRIMER MUNDIAL DE FÚTBOL... DERROTA EN LA FINAL, CON POLÉMICA
Todavía seguimos festejando la gloria conseguida en Qatar. La sufrida victoria por penales, dónde el "Dibu" Martínez sacó chapa de ídolo eterno, aún retumba en nuestros oídos. Pero el acceso al "Olimpo futbolístico" de nuestra selección viene de muchos años atrás. No olvidemos el primer título de 1978 en nuestro país (injustamente manchada por los gobernantes de turno de ese momento) y la consagración en México 1986. La historia tiene casi 100 años, en los inicios del profesionalismo en el fútbol y, fue así que el primer mundial de la historia se llevó a cabo en 1930, en Uruguay, dónde nuestra selección... perdió la final. Pero, más allá del resultado deportivo, el contexto histórico de la época marca una serie de acontecimientos interesantes, dónde la prepotencia europea colonial (aún quedan resabios de ella) quiso "llevarse puesta" a Latinoamérica que, en base a talento y estrategia, se impuso a ella. Hubieron personas (lúcidas y con sentido de equidad) que contribuyeron a éste "gran triunfo" deportivo... pero también diplomático, principalmente en la figura de quién presidía la FIFA, el francés Jules Rimet. Pero antes, analicemos un poco la historia : La FIFA, fundada en 1904, se planteó la posibilidad de organizar un campeonato mundial, pero no contaba con los recursos ni la infraestructura para hacerlo. Por ello, pidió ayuda al C.O.I. (Comité Olímpico Intenacional), quién en 1906, a regañadientes, aceptó incluír el fútbol en los Juegos Olímpicos. En 1914, la FIFA reconoce al torneo de fútbol disputado en los Juegos Olímpicos como un "Campeonato Mundial de Fútbol para aficionados", bajándole un poco la importancia y, de ésta forma, tomar la responsabilidad de organizarlo durante las 3 siguientes citas olímpicas (1920, 1924 y 1928). Hasta esa fecha la organización del torneo de fútbol olímpico estuvo a cargo de asociaciones nacionales (Inglaterra en 1908 y Suecia en 1912). La restricción olímpica de solo permitir deportistas aficionados hizo que la mayoría de los países no pudieran contar con sus jugadores profesionales, lo que llevó a naciones como Dinamarca y Reino Unido a desistir de participar. A raíz de ello, el 26 de mayo de 1928, en un Congreso de la FIFA en Amsterdam, se votó la creación de un torneo especializado independiente de los Juegos Olímpicos, abierto a los miembros de la FIFA y, en el cuál se permitiera el profesionalismo (ya en la lista preliminar de los Juegos de Los Ángeles, a llevarse a cabo en 1932, no figuraba el fútbol). El resultado de la votación fue de 25 votos a favor y 5 en contra. Además, para incentivar la participación, todas la asociaciones serían invitadas, sin necesidad de una eliminatoria (tal como se hace en la actualidad). La República Oriental del Uruguay siempre se caracterizó por su temple y garra, heredada de la brava tribu charrúa que habitó esos territorios en épocas de la conquista. La pequeña nación como se dijo, en base a talento, estrategia y la garra antes mencionada, obtuvo las medallas de oro en fútbol en los Juegos Olímpicos de 1924 en París y 1928 en Amsterdam, una "mojada de oreja" para el orgullo europeo, vencido en su propio territorio. Éstas situaciones fueron las principales razones por las cuáles la FIFA le concede a Uruguay la organización de la 1° Copa del Mundo (además de cumplirse 100 años de la jura de su Independencia), en una reunión realizada en mayo de 1929 en Barcelona. Pero no fue nada sencillo para los "charrúas" llegar a ésta nominación. El fútbol había alcanzado gran popularidad en América Latina y Europa y se vislumbraba un gran negocio. Por ello, varios países europeos quisieron pelearle la candidatura que, por méritos deportivos, tenía Uruguay. Verdaderos "pesos pesados" del Viejo Continente, como Italia, España, Suecia, Países Bajos (ex Holanda) y Hungría, quisieron imponerse. Los ingleses, inventores del deporte, humillados por la candidatura uruguaya, se negaron a participar sin dar argumentos (los uruguayos hicieron un último intento invitándolos especialmente por carta, pero ni siquiera contestaron). España e Italia encabezaron el boicot a la sede, alegando que el clima invernal era muy malo para la travesía en barco. Realmente una excusa con poco sustento, pero a la cuál toda Europa adhería. La confirmación uruguaya por unanimidad (gracias a un brillante alegato del delegado argentino Adrián Béccar Varela) como sede hizo desistir a los italianos de participar. El resto, además del clima invernal, esgrimió excusas de todo tipo : altos costos del viaje en barco, la grave crisis económica provocada por el "crack de 1929", entre otras. La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) ofreció cubrir los gastos de estadía y compensar a los equipos profesionales por la ausencia de sus jugadores. Pero no hubo caso, el boicot dió resultado. No obstante, Jules Rimet no se dió por vencido y presionó a su país de origen, Francia, a que se presentara, aunque varios jugadores faltaron y el DT se negó a viajar. La misma situación vivió Bélgica, ya que el vicepresidente de la FIFA, Rudolf Seedrayers, era nacido en ese país. El caso de Rumania fue muy particular, ya que el rey Carlos II (a pedido de Rimet), literalmente obligó a los jugadores a participar, eligiéndolos él mismo al azar en la sede de una empresa petrolera. Yugoslavia aceptó venir, pero sin los croatas, sus mejores jugadores. A pesar de que todos los afiliados a FIFA fueron invitados por el Comité Organizador (con fecha límite de respuesta el 28 de febrero de 1930), sólo éstas 4 selecciones europeas acudieron. Obviamente toda América respaldó a Uruguay, pues aceptaron Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay, Perú, México y EEUU. En total fueron 13 selecciones las participantes. En cuánto a los asiáticos, Japón y Siam (hoy Tailandia) renunciaron a participar (aunque al principio se mostraron predispuestos) por lo extenso del viaje en barco y el representante de África, Egipto, perdió el barco que los iba a traer... El operativo traslado se realizó en el buque SS Conte Verde, con los rumanos desde Génova, pasando por el puerto de Villefranche - sur - mer, dónde embarcaron los franceses el 21 de junio y, por último en Barcelona, subieron los belgas. En el mismo barco venían los 3 árbitros europeos que iban a dirigir (John Langenus, Henri Christophe y Thomas Balway, todos franceses) y, por supuesto, Jules Rimet, que traía consigo el trofeo para el campeón : "La Diosa de la Victoria", obra del escultor francés Abel Lafleur. Los yugoslavos "se cortaron solos" en el buque de vapor "Florida", desde Marsella (Francia) y entrenaron a bordo durante el viaje. Los brasileños (que presentaron un combinado "carioca") partieron el 29 de junio y llegaron el 4 de julio. Uruguay pidió ayuda a los países vecinos para organizar el torneo, pero muchos se negaron a pagar la suma de dinero solicitada como apoyo a la organización. La ayuda llegó a través de recursos humanos, los árbitros : José Macías (Argentina), Gilberto de Almeida Rego (Brasil), Ulises Saucedo (Bolivia) y Alberto Warnker (Chile), además de los locales Ricardo Vallarino, Aníbal Tejada, Francisco Matteucci y Diego Lombardi. Otra particularidad fue que el sorteo se hizo cuándo todos los equipos desembarcaron, pues querían asegurarse que estuvieran todos y que ninguno renunciara antes si el sorteo no los favorecía. Al ser 13 equipos se conformaron 3 grupos de 3 equipos y uno de 4. En el grupo 1 estaban Argentina, Chile, Francia y México, el N° 2 conformado por Bolivia, Brasil y Yugoslavia, en el grupo 3 jugaban Perú, Rumania y Uruguay y, por último, el N° 4, Bélgica, EEUU y Paraguay. Se utilizó para la competencia el sistema de liga, dónde todos los ganadores de grupo clasificaban a la siguiente fase, las semifinales. Sin embargo, otro inconveniente mayúsculo se presentaba a la organización, ya que debido a una temporada de fuertes lluvias, se demoró la finalización de la construcción del Estadio Centenario. Ese era otro de los ases en la manga de los uruguayos (además de los títulos olímpicos), la promesa de presentar un estadio con capacidad para 90.000 espectadores, diseñado por el arquitecto Juan Antonio Scasso. Para salvaguardar el problema se utilizó el Estadio Gran Parque Central, propiedad de Nacional de Montevideo, con capacidad de 20.000 espectadores y el pequeño Estadio Pocitos (en esa época usado por Peñarol), con un aforo de solo 1000 espectadores. Los primeros dos encuentros fueron simultáneos, entre EEUU que venció a Bélgica 3 a 0 y Francia derrotó a México 4 a 1 (en éste encuentro se registró el 1° gol de la historia de los mundiales, a través del delantero francés Lucien Laurent). Recién en el sexto día de competencia (había comenzado el 13 de julio) se pudo inaugurar el Estadio Centenario y todos los partidos se jugaron allí. Argentina ganó con comodidad su grupo, con victorias sobre Francia 1 a 0, México 6 a 3 y Chile 3 a 1, mientras que Uruguay se impuso en el suyo (venció 1 a 0 a Perú y 4 a 0 a Rumania): Los otros semifinalistas fueron EEUU (3 a 0 sobre Bélgica y 3 a 0 ante Paraguay) y Yugoslavia (victoria 2 a 1 ante Brasil y 4 a 0 a Bolivia). En esa instancia Argentina goleó 6 a 1 a EEUU (convirtiendo 5 goles en la 2° etapa) y Uruguay también venció por 6 a 1 a Yugoslavia (quién había comenzado ganando a los 4 minutos). De ésta manera, llegaron a la final los dos favoritos (finalistas olímpicos dos años antes). Del clásico rioplatense saldría al primer campeón mundial, a jugarse el 30 de julio. Las puertas del estadio se abrieron a las 8 de la mañana (6 horas antes del cotejo). Al mediodía estaba totalmente colmado, con 93.000 espectadores, de los cuáles entre 10.000 y 15.000 eran argentinos. El árbitro designado fue John Langenus, quién aceptó dirigir con la condición de disponer de un barco en el puerto listo para zarpar una hora antes del anuncio de la final, en caso de problemas de seguridad. El árbitro tenía sus razones, el clima no era bueno entre ambas delegaciones, ya que el pueblo uruguayo había hecho del mundial una cuestión nacional, de honor, no podían perder. El plantel argentino no pudo descansar bien las noches previas, ya que muchos hinchas uruguayos acampaban fuera del hotel haciendo ruido para molestarlos (algo que aún se hace hoy), además de algunos incidentes diarios. En Buenos Aires se instalaron pizarras y el público se agolpó delante de los diarios que tenían sus redacciones en el centro porteño para seguir minuto a minuto las instancias de la final. Antes de comenzar el encuentro, otra controversia se instaló : cada delegación había ido con sus propios balones y querían imponerlos para jugar el partido. Ante la intransigencia de ambos capitanes, el árbitro falló salomónicamente : el 1° tiempo usarían el balón argentino y la segunda etapa, la pelota uruguaya. El local se puso en ventaja a los 12 minutos con gol de Pablo Dorado, pero en gran reacción, Argentina lo dió vuelta con goles de Carlos Peucelle y Guillermo Stábile. Así finalizó la 1° etapa con nuestra selección 2 a 1 arriba. En el entretiempo, el vestuario argentino estaba tenso. El capitán Luis Monti, muy nervioso, contó que lo habían amenazado de muerte y no quería jugar el 2° tiempo. El dirigente de San Lorenzo, Pedro Bidegain pudo convencerlo y salió a jugar, pero en la cancha fue "una sombra". El equipo "charrúa" aprovechó ésta situación, pues no sólo Monti estaba "condicionado", sino varios. Uruguay convirtió 3 goles en la 2° etapa y se impuso en la final por 4 a 2. Minutos antes, con el cotejo 3 a 2, Argentina tuvo la chance de empatar, pero el disparo de Stábile dió en el palo. Años más tarde, en 1972, en una nota de la revista "El Gráfico", Monti, acusado de "ir para atrás" y "no poner todo lo que había que poner", dió su versión : "... No saben nada. Siempre fuí al frente y me jugué... En 1930 me mandaban anónimos, me daban serenatas que no me dejaban dormir la noche anterior. La cosa es contra mí. Al volver para el 2° tiempo había unos 300 "milicos" con bayoneta calada. ¡ A nosotros no nos iban a defender ! Me di cuenta de que si tocaba a alguien se prendía la pólvora. Entonces les dije a mis compañeros : Estoy marcado, pongan ustedes porque yo no puedo. Y después de todo...¿ qué querían ? ¿ que fuera héroe del fútbol ?". Por su parte, en el libro "Historia de los Mundiales", editado en 1977, el capitán Manuel Ferreira, expresó : "... Lo que sucedió es que anteriormente se habían producido algunos incidentes y se había creado un clima tal que la idea generalizada en el Uruguay era que ellos no podían perder. Y, en verdad, que nos quisieron amedrentar con amenazas verbales y escritas como las recibidas por Luis Monti" y continuó diciendo : "Pese a ir en ventaja, en el 1° tiempo se conversó en el vestuario que las cosas se estaban poniendo espesas y algunos insinuaron que no querían salir otra vez a la cancha por temor a que sucediera algo. Yo no hice causa común con ellos y como yo, otros más". Tras el pitazo final, explotó la alegría del público local y los jugadores campeones dieron una vuelta alrededor de la cancha saludando a los espectadores en el estadio : había nacido la vuelta olímpica (llamada así por el título que ostentaba Uruguay). Sin perder tiempo y, para evitar incidentes mayores, la delegación argentina fue llevada directamente al puerto, subida al barco y trasladada inmediatamente a Buenos Aires. Incluso tuvieron que salir del muelle y situarse en cercanías del puerto porque la niebla les impedía volver y, además, todo el trayecto hasta el puerto fue apedreado el colectivo que los trasladaba, a pesar de haber perdido. Los diarios locales titularon "La alegría del triunfo y el odio por todo lo que fuera argentino". Como corolario apareció una foto donde nuestra bandera iba en un ataúd llevado a través de la avenida principal. Éste incidente provocó la ruptura de relaciones entre la Asociación Amateur Argentina de Fútbol y la Asociación Uruguaya de Fútbol y también la suspensión por varios años del Campeonato Sudamericano de Fútbol (hoy Copa América). A pesar del subcampeonato, Argentina tuvo al primer goleador de un mundial : Guillermo Stábile con 8 goles en 4 partidos (promedio de 2 goles por partido). Otra "perlita" fue que no hubo partido por el 3° puesto (ambos semifinalistas perdieron 6 a 1 sus cotejos), aunque en algunas páginas oficiales aparece en el tercer lugar Yugoslavia (una explicación esgrimida, aunque no oficializada, es que su vencedor, Uruguay, se consagró campeón). Más allá del resultado adverso para nuestra selección y las irregularidades mencionadas, el mundial fue un éxito y el puntapié inicial para lo que es la Copa FIFA hoy. En 1934, la cita ecuménica se realizó en Italia y el local se llevó el título con 4 argentinos en sus filas : Raimundo "Mumo" Orsi, Atilio Demaría, Enrique Guaita y Luis Monti, quién jugó las 2 finales amenazado de muerte, la ya mencionada de 1930 (con ultimátums de vida sobre su madre y hermana) y en 1934, cuándo el dictador fascista Benito Mussolini (quién vió en el deporte, al igual que Hitler en los Juegos Olímpicos de 1936, un arma para acrecentar su poder) amenazó de muerte a toda la selección italiana si no lograba el título. Capitán de esa selección, Monti dijo al respecto al levantar la copa : "Hace 4 años casi me matan por intentar ganar la final, ahora me mataban si la perdíamos"... tan brutal y escalofriante como real la declaración. Por muchos años, las selección de 1930 (no todos sus jugadores) fue acusada de "ir a menos" por amenazas sufridas previamente. El último sobreviviente de ese equipo, Francisco "Pancho" Varallo, (quién en ese momento tenía 19 años) terminó de cerrar el círculo, en una nota realizada en 1997 en la revista "El Gráfico" : "... Todavía me dura la bronca por aquella final. Lo perdimos nosotros, qué le vamos a hacer. Pasaron cosas raras. Los uruguayos sabían que los únicos que podían ganarles éramos nosotros. Y empezaron a amenazarnos, pero yo no me daba cuenta del peligro. Hubo jugadores nuestros que se achicaron, esa fue la verdad... Al terminar el primer tiempo ganábamos 2 a 1 y pensé : Chau, ya son nuestros... nosotros corríamos más. En el vestuario empiezan las cosas raras y escucho decir : si ganamos acá nos matan. El "Conejo" Scopelli no quería ni jugar, tenía miedo. Monti no debió haber jugado ese partido...". Finalmente sentenció : "Ya dije lo que tenía que decir, no me peleo más... ellos nos ganaron bien, de guapos". Varallo murió a los 100 años el 30 de agosto de 2010. Pasó casi un siglo de aquella final del 1° mundial... y América se impuso diplomática y deportivamente a Europa, aunque ellos jamás lo reconocerían, como el artículo del periodista español Juan Antonio Sánchez de Ocaño en el diario ABC de Madrid, el 13 de agosto de 1930 : "El 1° Campeonato Mundial, por desgracia, ha sido simplemente un campeonato americano, en que endebles representaciones europeas desempeñaron el papel de comparsas, nada más"... Ese fue el 1° mojón de lo que hoy es la Selección que conducen Scaloni y Messi, fuera y dentro de la cancha, potencia futbolística mundial (con 3 títulos y 3 subcampeonatos) que, en su primer mundial, estuvo ahí de la gloria...
Foto 1 : La Selección desfila en la fiesta inaugural.
Foto 2 : Afiche oficial Copa del Mundo 1930.
Foto 3 : Formación de Argentina en la final (debajo de los sacos, la camiseta).
Foto 4 : Fin del partido. Los uruguayos festejan el título.
Foto 5 : La afición uruguaya festeja el 1° título.





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