JUAN GÁLVEZ... EL MÁXIMO CAMPEÓN DEL TC Y SU VUELO A LA INMORTALIDAD
El deporte argentino acapara ídolos en grandes cantidades. Fútbol, boxeo, tenis, básquet y automovilismo llevan la delantera, con rutilantes nombres que quedaron en la memoria colectiva nacional y se ganaron el bronce : Maradona, Monzón, Vilas, Ginóbili, Sabatini, Fangio, figuran entre tantos deportistas (ya retirados o fallecidos) que nos cubrieron de gloria. Hoy tendrá su lugar en nuestro espacio el más ganador de todos los automovilistas nacionales, aunque de manera injusta, poco recordado. El protagonista es Juan Gálvez, dueño de todos los récords de campeonatos y carreras ganadas. Todavía no pueden superarlo. "Juancito" nació el 14 de febrero de 1916, en el porteño barrio de La Paternal. Era el cuarto de los cinco hijos varones (Marcelino Luis, Alejandro, Oscar, Juan y Roberto) de Marcelino (eximio mecánico, que transmitió su pasión de la mecánica a sus hijos corredores) y Matilde (quién se dió por vencida en el quinto parto de su ilusión de tener una nena). Como se dijo, junto a Oscar (tres años mayor), Juan heredó de su padre la pasión por la mecánica, sumado a ello la oportunidad de competir en carreras con autos preparados por ellos mismos. Comenzaron ayudando en el taller paterno de Caballito, a pesar de la oposición de mamá Matilde. Ambos compraron un Ford T, modelo ´27, al que tuvieron que esconder en la casa de un amigo en Sáenz Peña, para que don Marcelino no se enterara (no quería saber nada con que sus hijos corrieran). Con el tiempo, ambos crecieron y pusieron su propio taller en Gaona al 600 (después se mudaron a Díaz Vélez y Virasoro). Con ese Ford corrieron las primeras picadas y, don Marcelino, al enterarse, armó un escándalo... Tal situación quedó como anécdota, pues en 1937, Oscar debutaría en el Gran Premio Argentino, con una cupé Ford ´35 y, cuándo iba punteando, volcó. Al final de ese año, el 2 de diciembre, se produjo el debut de "Juancito" como copiloto en las 1000 millas del Automóvil Club de Avellaneda (que cerraba el 1° Campeonato Argentino de Velocidad, antiguo nombre del TC). Al ser menor de edad, para acompañar a Oscar, usó el seudónimo de "Cito". Finalizaron en la 4° posición y, puede decirse que aquí nace la rivalidad entre pilotos, los Gálvez con Fangio, y marcas ya que los hermanos corrían con Ford y el balcarceño con Chevrolet. El 22 de junio de 1941 se produjo la última carrera de los Gálvez como binomio con una cupé Ford en el Gran Premio Getulio Vargas, en Brasil, dónde fueron invitados con Fangio. En una de las etapas, con Oscar al volante, los Gálvez superan al futuro campeón de Fórmula . La máquina venía rapidísimo, a full y los caminos sinuosos brasileños provocaban vuelcos a cada instante. Y, ocurrió lo impensado, pues un mal cálculo en una curva, hizo que volcaran. Perdieron mucho terreno y, Fangio aprovechó para ganar la carrera. Pudieron recuperarse y llegaron segundos, pero una fuerte discusión se desató entre ellos, lo que provocó la ruptura del binomio. Los inseparables hermanos ya no correrían más juntos. "No sé porque seguiste de ese modo, teníamos el Gran Premio en nuestras manos y lo echaste a perder", le dijo Juan, caracterizado por ser introvertido y tímido. Por su parte, Oscar, locuaz y temperamental, contestó según su esencia : "¡ Vos porque sos un cobarde ! ¡ Crees que las carreras se ganan pensando, te equivocás ! ¡ Hay que ir rápido, lo más que se pueda, si te relajás, chau, te pasan y te llenan de tierra !" , y concluyó de manera hiriente su descargo : "¡ Si pensás que sos mejor que yo, agarrá vos el volante, a ver que podés hacer !" . Juan respetaba y admiraba a su hermano, nunca le había pedido manejar y, calmado como siempre, le contestó con altura con una frase emblemática : "No siempre gana el que más rápido va, sino el que piensa en tardar menos que los demás". Comienza una intensa rivalidad entre ambos, pero con mucha caballerosidad. Juan comenzaba a escribir su propia leyenda ya que, como se dijo, era un eximio mecánico, un revolucionario en la preparación de las "cupecitas" (los autos de esas épocas). Tenía una especie de taller itinerante (que llevaba a las carreras) y, sacaba diferencias al momento de las reparaciones con respecto a sus rivales. Ésto obligó a la A.C.A. (Automóvil Club Argentino) a cambiar el reglamento y reducir el tiempo en las reparaciones de los coches, pues los Gálvez dominaban a voluntad éstas cuestiones. Para muestra, un ejemplo : Oscar armaba y desarmaba un motor en 28 minutos y Juan cambiaba el tren trasero completo en 21 minutos. Se turnaban para correr (no podían hacerlo al mismo tiempo, a pesar de estar separados como pilotos, ya que uno de ellos tenía que abrir el taller). Además, Juan era un estratega planificando las carreras : estudiaba su auto y elegía cada pieza para aligerar el peso del vehículo. Conocía los caminos y charlaba con los habitantes de pueblos por dónde pasaba la carrera para conocer secretos del lugar. Era rápido e inteligente para diseñar el plan de carrera más adecuado para la ocasión. Al respecto dijo : "Nunca trato de ganar por mucha diferencia ¿ para qué voy a malgastar lo que tengo si no es necesario ? Además, ganar así, humilla. Soy enemigo de derrochar lo que tanto me cuesta juntar. Armar un motor significa para mí muchas horas de taller. Después, ¿ para qué ganar por una hora cuando puedo hacerlo por 1 o 2 minutos ?". Debuta (ya al volante y sin su hermano) el 14 de diciembre de 1941 en las 1000 millas del Automóvil Club de Avellaneda, finalizando como escolta del vencedor Juan Manuel Fangio y, su 1° victoria recién llegaría el 22 de febrero de 1949 en la Vuelta de Santa Fe. A partir de entonces comienza la época dorada de Ford, ya que la marca del óvalo ganó 19 torneos consecutivos de Turismo Carretera (TC), entre 1947 y 1965. Juan fue campeón 9 veces, ganando 56 carreras marcando dos récords insuperables hasta hoy: 1949 (corrió 7 pruebas, ganó 5); 1950 (participó en 9, ganando 3); 1951 (ganó 4 de 9 corridas); 1952 (triunfó en 5 carreras); 1955 (gana 7); 1956 (se impone en 2 ocasiones); 1957 (triunfa en 6 de 9 competencias); 1958 (corre 12, gana 4) y 1960 (es vencedor en 8 ocasiones, de 13 corridas). Oscar fue campeón en 5 oportunidades : 1947, 1948, 1953, 1954 y 1961. Los otros torneos los ganaron los hermanos Emiliozzi, en 4 ocasiones (1962, 1963, 1964 y 1965) y Rodolfo de Álzaga en 1959. El día aciago de Juan se produciría el 3 de marzo de 1963, en la Vuelta de Olavarría. Esa jornada se competía en el "pago chico" de los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, quiénes eran campeones vigentes y lideraban el actual campeonato y, Juan quería ganarles en "su casa" y también a la imbatible "Galera" de los hermanos (una cupé Ford con motor V8). Había llovido bastante el día anterior y, el camino estaba complicado. Llegando a Olavarría no pudo frenar en una curva y contra curva (el auto venía descontrolado) y dió varios tumbos, despidiendo en uno de ellos al infortunado Gálvez. Su acompañante, Raúl Cottet, que sobrevivió milagrosamente, sin heridas, así relató el fatídico momento : "Vendríamos a unos 180 kilómetros y, al entrar a una "S" en el llamado "Camino de los chilenos", el auto comenzó a tener problemas. Juan trató de colocar la segunda marcha, pero algo pasó y no entró. Insistió un par de veces pero no respondió. Sin la potencia necesaria y con el barro que había, hizo que el coche con las ruedas dobladas, se desplazara. Juan enderezó el volante para que saltara la zanja, pero se clavó la rueda delantera izquierda y ahí empezamos a dar vueltas". En el último y quinto vuelco, Gálvez salió despedido al no tener cinturón de seguridad (no quiso usarlo más desde el día que vió morir carbonizado un piloto por no poder desprendérselo). Carlos Pairetti, que largó detrás de él, contó : "Él tenía miedo de quedar atrapado con el cinturón y que el auto se prendiera fuego, por eso no lo usaba". Juan impactó de lleno con la cabeza en el suelo y murió en al acto. Su acompañante (que también salió despedido), resultó ileso. El avión que transmitía la carrera, descendió para ayudarlo, pero ya no había nada que hacer. Lo llevaron al Hospital de Olavarría. La transmisión del periodista Julio Ricardo, desde el avión en directo, trajo angustia y preocupación a todos. Oscar descansaba en Miramar ese día y, al escuchar la radio le pidió a su amigo Pepe Martins que lo llevara a Olavarría. "No me gusta nada lo que está pasando. Si Juan abandonó ¿ para qué bajan los aviones ?" exclamaba Oscar, temiendo lo peor... Una multitud acompañó su cortejo fúnebre hasta el Cementerio de la Chacarita (al morir Oscar en 1989, fue enterrado a su lado). En 1980, la Fundación Konex le otorgó el Diploma al Mérito póstumo como uno de los 5 mejores pilotos de la historia. El autódromo de Buenos Aires, que fue inaugurado el 9 de marzo de 1952, en la presidencia de Perón, por iniciativa de los corredores, se llamó (como no podía ser de otra forma) "17 de Octubre". Luego pasó a llamarse Oscar Gálvez y, desde 2008, se denomina, con total justicia, "Oscar y Juan Gálvez". La sede de la A.C.T.C. (Asociación de Corredores de Turismo Carretera) lleva su nombre. En una trayectoria formidable, de solo 13 años como piloto, Juan Gálvez participó en 156 carreras, imponiéndose en 56 de ellas, como se dijo, récord imbatible hasta hoy, igual que la cantidad de campeonatos ganados (9). Como paradoja del destino, el piloto de cuidadoso manejo, delicado y sin maltratos a su auto (que era como una extensión de su cuerpo), falleció en el único accidente que tuvo en su carrera, a los 47 años. En su última entrevista, antes de la fatídica carrera, expresó a modo de deseo : "Que los que llegamos aquí tengamos la suerte de regresar a nuestros hogares y podamos seguir corriendo"... No pudo ser...
Foto 1 : Juan Gálvez y su cupé Ford.
Foto 2 : Oscar y Juan Gálvez preparando un motor.
Foto 3 : En acción, por caminos polvorientos.
Foto 4 : El autódromo de Buenos Aires lleva el nombre de los hermanos.
Foto 5 : El auto destruído en la Vuelta de Olavarría. Allí pierde la vida.
Foto 6 : Juan, detrás de Oscar, en la tapa de "El Gráfico".
Foto 7 : La sonrisa franca de Juancito.







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