LAS 24 HORAS DE MALVINAS... HISTORIA DE UN FRAUDE SENTIMENTAL
La Guerra de Malvinas es una herida abierta, que jamás cicatrizará. Una aventura absurda y trasnochada, en la cuál debieron poner su cuerpo y alma jóvenes soldados en su mayoría. El enemigo inglés contaba con tecnología de avanzada y tropas profesionales, (además del apoyo de la OTAN, con EEUU a la cabeza) por lo que la victoria era una utopía. Fue así que funcionó un descomunal aparato de propaganda del gobierno de facto, dónde nos "vendieron el buzón" (por todos los medios) de que íbamos ganando, cuándo ocurría lo contrario. De esa forma, las Fuerzas Armadas contaban con todo el apoyo del pueblo argentino. Sin embargo, la mentira y el fraude fueron moneda corriente en ésta guerra y, fue justamente un fraude lo que sufrió la población con un evento benéfico en el contexto de la guerra. Pasaron más de 40 años de ello. En ésta entrega nos referiremos a las "24 horas de Malvinas", un programa especial televisivo para juntar donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas, con el objetivo de financiar gastos relacionados con la recuperación de las islas (en lo referente a armamentos y calidad de vida de los soldados). Todo comenzó a partir de una idea del conocido locutor radial y televisivo Jorge "Cacho" Fontana, quién recibió el visto bueno del gobierno para su realización. Sin embargo, Fontana necesitaba una importante figura que hiciera el programa a su lado, formando una dupla. Y... pensó en Lidia Elsa Satragno, "Pinky", quizás la más importante e influyente de las presentadoras de la época. Pero, había un inconveniente : estaba internada por una enfermedad que le afectaba la piel, desde el mentón a los talones. Para tal fin, se hacía un tratamiento importado y muy riguroso (ya que era una dolencia poco común). Así lo contaba ella : "Un día, mientras permanecía internada y a oscuras, por los fuertes dolores de cabeza que me provocaban los remedios, se abrió la puerta de mi habitación y apareció "Cacho" Fontana. Lo habían dejado entrar porque se trataba de él". El locutor la encaró : "Pinky, me tenés que ayudar. Me piden que transmita un programa durante 24 horas, para levantarle el ánimo a la sociedad". Sorprendida, ella contestó : " ¿ No ves como estoy ? No tengo fuerzas". Fontana redobló la apuesta : " Si vos no me acompañás yo solo no puedo, te necesito a mi lado". En realidad, a "Cacho" lo había enviado Héctor Ricardo García, el dueño del diario Crónica, para convencerla. "Pinky", primero se negó y, ante la ardua insistencia de su colega, pidió tiempo para pensarlo y contestar. Al irse Fontana, ingresaron a la habitación los hijos de ella, Gastón y Leonardo (fruto de su matrimonio con Raúl Lavié), quiénes le preguntaron : "Mamá, qué te piden". "Que haga un programa de 24 horas para los chicos que están en las Malvinas. Contesté que no puedo", les dijo ella. Pero, Leonardo retrucó, casi exigiéndole : "Mamá...¿ lo vamos a dejar solo a Mariano ? No te olvides que está en las islas". ¿ A quién se refería su hijo ? Era un amigo, cuya conscripción lo mandó a las islas, en cambio el hijo de "Pinky" zafó porque un accidente en su mano derecha le afectó los tendones de las manos y, lo dejó inhabilitado para usar armas. Ante ésta situación planteada por su hijo, "Pinky" llamó a su médico de cabecera y, éste formó una junta de médicos. El "No" de los facultativos fue general, pero "Pinky" insistió y logró revertir esa negativa. Por ello, tres días antes de ir al canal, le suspendieron toda la medicación y le dijeron : "Tomalo como una licencia. Te vamos a poner una sala de cuidados en un lugar cercano al estudio de TV". Confirmada la dupla de conductores, el sábado 8 de mayo de 1982, a las 20:30 horas, se puso en marcha éste programa especial para juntar donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas (creado por decreto N° 759, firmado por el presidente de facto Leopoldo Galtieri y el ministro de economía, Roberto Alemann). Consistía en una cuenta bancaria administrada por la Secretaría de Hacienda a cargo del ministro Manuel Solanet, destinada a recaudar fondos para financiar los gastos relacionados con la recuperación de las islas. "Cacho" y "Pinky" abrieron el programa en la calle y, desde allí se dirigieron, seguidos por las cámaras, al estudio mayor de ATC (Argentina Televisora Color), hoy Canal 7 Televisión Pública. "Muy buenas noches, señoras y señores, se inician las 24 horas de las Malvinas Argentinas", fueron las palabras iniciales de Fontana. Recién allí, "Pinky" (que lució ropas que tapaban sus brazos y polleras largas por su enfermedad) se enteró que el programa tenía la intención de juntar donaciones para el Fondo Patriótico Malvinas Argentinas. De muy buena fe e intención, la gente se agolpó en las puertas del canal (Avenida Figueroa Alcorta y Tagle), para donar dinero en efectivo, cheques, oro de todo tipo para ser fundido, obras de arte, piezas históricas, joyas y autos, entre otras cosas. Un centenar de telefonistas recibían llamados del interior del país ofreciendo donaciones (varios actores y actrices atendían los teléfonos). Anunciado con anticipación, en un momento una banda militar ejecutó el Himno Nacional Argentino y, se dijo que en las rutas los camioneros dejaron de manejar para entonarlo, bajando del vehículo para escucharlo y cantarlo. En ese momento, la gente se agolpaba en las plazas y... hacía lo mismo. En los minutos que duró el Himno, "el país se detuvo, por una misma razón". En algunos momentos, hubo transmisión en dúplex al exterior. Concurrió lo más granado de la farándula y el deporte nacional a colaborar. Por ejemplo : Astor Piazzolla donó uno de sus bandoneones, el tenista Guillermo Vilas entregó la suma de $ 200.000 (2000 dólares) y anunció que no iría a jugar el torneo de Grand Slam de Wimbledon, que se disputaría en Inglaterra. Diego Maradona aportó un cheque de $ 100 millones, además la Selección Argentina de Fútbol (representada por Fillol, Olguín, Galván, Passarella, Tarantini, Ardiles, Gallego, Bertoni, Ramón Díaz, Kempes y el propio Maradona donaron la recaudación completa de un partido del seleccionado. Mirtha Legrand organizó un desfile con Moria Casán y Susana Giménez como estrellas principales. Además, éstas vedettes donaron una cadena de oro (Giménez) y un auto Mercedes Benz (Casán). Los rockeros Charly García, León Gieco y Luis Spinetta juntaron 50 camiones de abrigos y alimentos en el Festival de la Solidaridad Latinoamericana, organizado por ellos. Carlos Monzón y Juan Manuel Fangio compraron casi la totalidad de las entradas para eventos benéficos. También se destacó un productor nacional de estufas de cuarzo, José Lettieri, quién donó 1.000 de éstos artefactos. También colaboraron : Amalia Fortabat, Edmundo Rivero, Norma Aleandro, Amelia Bence, Lolita Torres, Mariano Mores y su hijo Nito, Libertad Lamarque (entregó un prendedor de oro), Carlos Reutemann, Tito Lectoure, Alberto Olmedo, Graciela Dufau, Jorge Porcel, Edmundo Sanders, Silvio Soldán (entregó el LP de oro de Carlos Torres Vila), Luis Tasca, Liliana López Foressi, Andrea del Boca, Tato Bores, Haydeé Padilla, Pierina Dealessi (entregó los aros de oro de su madre y un tapado, en vivo), entre otras personalidades. La gente común, el pueblo argentino, totalmente conmovido, participó activamente, no sólo donando cosas y dinero, pues se implementaron alcancías y urnas en las escuelas para hacer partícipes a los niños (escribieron miles de cartas a un soldado desconocido, acompañada por un chocolate), grupos de mujeres, reunidas en Plaza de Mayo, tejieron abrigos (en especial bufandas). Cuándo transcurrían 13 horas de emisión, la fanfarria del Regimiento de Granaderos ejecutó la "Marcha de Malvinas" y, en ese momento, ingresó triunfante el canciller Nicanor Costa Méndez, seguido de un par de diplomáticos. Cuándo el programa terminó, el domingo 9 de mayo a las 20:30 horas, "Pinky" fue nuevamente internada y se mantuvo 3 días sin dormir. Fueron 3 meses de donaciones continuas : alimentos, videocaseteras, joyas, ropa y todo lo que se pueda imaginar. El 9 de junio de 1982, en su página 7, el diario "La Nación" informó que se habían realizado 75.000 contribuciones en el Banco Nación Argentina, sobrepasando los 500 millones de pesos, incluídas las contribuciones en joyas y monedas. El Secretario de Hacienda, Manuel Solanet, hizo un 1° informe : hasta ese día se realizaron transferencias por $ 338.206.300, de los cuáles casi 300 millones fueron a la gobernación de las islas y más de $ 100 millones a cada una de las Fuerzas Armadas. El 14 de junio, día de la rendición, a las 14 horas, en el salón de remates del Banco Ciudad de Buenos Aires, comenzaba la subasta de 300 lotes "que incluían objetos de las más variadas especies: ropa, libros, alhajas, pieles, electrodomésticos, platería, juguetes, antigüedades, cuadros, artefactos electrónicos, etc." (Diario La Nación 15/06/82, pág. 6). Las subastas continuaron todos los días hábiles hasta el 25 de junio y los martilleros fueron Del Río, Herrero, Marano y Vaini. La institución no cobró comisión por las ventas, ni percibió el IVA. Uno de esos remates fue la emblemática obra de Quinquela Martín, "Actividad en el puerto". Terminada la guerra, algunos medios de comunicación comenzaron a preguntarse que destino había tenido todo lo recaudado en el Fondo Patriótico. Las Fuerzas Armadas no daban explicaciones... "silenzio stampa"... aunque mucha información no tenían... o no querían darla. Tiempo después se dió a conocer un acta del Banco Nación Argentina, con fecha 5 de noviembre de 1982, de constatación y recibo de dinero, firmada por el escribano jefe del Departamento Notarial del Banco Nación Argentina, Teófilo Viana, dónde afirma : "a los efectos de pesar y recibir el oro fundido y refinado proveniente de donaciones del Fondo Patriótico Malvinas Argentinas, dió éste resultado : 118 lingotes y una lámina con peso total de 113,924 kgs. recibidos por Alfredo López, Rodolfo Pérez, Arturo Paz y Pedro Grandi, en nombre del Banco Nación Argentina, otorgando el correspondiente recibo. Se procede al embolso y traslado al Departamento del Tesoro de dicho banco. El oro entregado y recibido se denominó "Oro título 999". Años después, en su libro "Notas sobre la Guerra de Malvinas", el ex ministro Solanet escribió al respecto : "... hasta el 30/07/82, el Fondo recolectó $ 767.483.000, equivalentes a 54 millones de dólares..." . Sin embargo, los fondos reunidos jamás llegaron a los soldados, ni se usó para la guerra. Los 118 lingotes de oro que se habían mandado a fundir de todas las joyas recolectadas nunca tuvieron destino cierto y ningún funcionario fue imputado por éste delito, a pesar que durante décadas la justicia investigó, pero no logró avanzar en el tema. No se usaron para reforzar armamento ni para proteger a los soldados del hambre y el frío. Fueron transferidos a cuentas de las Fuerzas Armadas (se licuaron entre los gastos generales de las Fuerzas Armadas y como parte de las cuentas del gobierno). La orden escrita para la fundición fue fechada, como se dijo, el 14 de junio, día de la rendición. El oro... literalmente se esfumó. De manera cruda y, hasta displicente y poco feliz, las Fuerzas Armadas, con el vicecomodoro Rogani como vocero, intentó un atisbo de justificación / explicación : " Se decidió que los objetos sin valor comercial fueran a la basura. Las cartas, los cuadritos, las bufandas no eran vitales, tendrían prioridad número 100. Despachar un "Hércules" para llevar esas cositas no valía la pena, no justificaba el costo de la operación". En el año 2023 se rodó el documental "Operación Chocolate", a cargo de la Universidad de Quilmes, escrita y dirigida por Gustavo Vidal, quién en primera persona cuenta su experiencia siendo niño, al escribir una carta a un soldado de las islas acompañada de un chocolate. Con 7 años, Vidal, como miles de niños del país escribió su carta (acompañada de un chocolate "Noel"), que decía : "Que éste chocolate te endulce en éstos días fríos de Malvinas. Gracias por defender mi patria. Te saluda un futuro soldado de 7 años. Gustavo Vidal, de Villa Ballester". Dos meses después, el citado chocolate apareció en un kiosco de Comodoro Rivadavia. Lo había comprado un médico que, al notar la situación, no dudó en escribir a los padres del niño :"Estimados Sr. y Sra. Vidal, acompaño ésta carta con una fotocopia de la carta que vuestro hijo hizo enviar Malvinas a un supuesto soldado nuestro. Fue hallada en un chocolate "Noel" para taza que fue adquirido en un comercio de Comodoro Rivadavia. El suyo parece no ser el único caso. El significado es claro. Nos han engañado y usado". Historias y casos como éste, tal como lo expresa el comprador en la carta, fueron moneda corriente en ésta gesta, con "modus operandi" ya establecido. La desilusión infantil fue total al enterarse y descubrir la maniobra, puesto que "no hay nada más trágico y terrible que la desilusión de un chico". Fue la mayor colecta jamás realizada en nuestro país, el pueblo entero se comprometió y ayudó. Era una causa nacional, cara a nuestros sentimientos, ya que desde niños nos inculcaron en la escuela la propiedad arrebatada de las islas por los ingleses. También fue el mayor fraude sufrido...
Foto 1 : "Pinky" y "Cacho" en pleno programa.
Foto 2 : La gente se agolpó frente a ATC para colaborar.
Foto 3 : Entre los telefonistas que recibían llamadas había varios actores y actrices.
Foto 4 : Las revistas de la época denunciaron el fraude.
Foto 5 : Cuando la banda militar tocó el Himno, todos cantaron y... "el país se detuvo" en ese momento.
Foto 6 : el día de la colecta, la gente se agolpó frente a ATC (imagen de TV).
Foto 7 : Gustavo Vidal, tapa de "Gente", ícono se los niños que enviaron cartas a los soldados de Malvinas.
Foto 8 : Vidal, adulto, con la tapa de niño. Su carta nunca llegó a las islas...






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