EL VUELO TRUNCO DE CHAPECOENSE... Y EL FINAL DE UN SUEÑO

Cuándo uno es joven tiene toda la vida por delante. Así lo marcan los cánones y leyes de la existencia humana. Sin embargo, todo puede perderse : ilusiones, sueños, anhelos, esperanzas, objetivos y toda aquella meta a alcanzar cuándo la muerte se cruza en el momento menos pensado. Puede ser de diversas maneras : enfermedades, catástrofes... y accidentes. Y... a partir de allí, comienzan las preguntas e interrogantes sin respuestas, la búsqueda de culpables (siempre los hay) y el consuelo... que nunca alcanza. En la entrega de hoy recordaremos un luctuoso hecho que se llevó la vida de varios jóvenes truncando para siempre sus sueños : la tragedia de Chapecoense. Transitamos los últimos tramos del año 2016 y el modesto equipo brasileño de la ciudad de Chapecó (estado de Santa Catarina), la Asociación Chapecoense de Fútbol, conocido a secas como Chapecoense, fundado en 1973, llegaba por 1° vez en su historia a una final continental : definiría la Copa Sudamericana de ese año ante Atlético Nacional de Medellín (Colombia). Había eliminado a San Lorenzo de nuestro país, tras sendos empates (1 a 1 en Argentina y 0 a 0 en Brasil). Lo favoreció el gol de visitante que, en una definición mano a mano, se computa doble. Los colombianos habían dejado atrás a Cerro Porteño (Paraguay). El partido de ida debía jugarse en Medellín. Para realizar el viaje, el equipo brasileño  peticionó ante la Autoridad Aeronáutica Civil Brasileña volar en un chárter directamente entre San Pablo y Medellín, en una línea aérea boliviana. La misma fue denegada, pues por convenio bilateral, la aeronave debía ser de uno de esos países (Brasil o Colombia). Por ello, para evadir dicha exigencia, el equipo realizó una inusual escala y cambio de aviones en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia). Así, los pasajeros salieron del Aeropuerto Internacional de Guarulhos (Brasil) el 28 de noviembre, en el vuelo OB 739 de Boliviana de Aviación, partiendo a las 14:22 horas y llegando al Aeropuerto de Viru Viru (Bolivia) a las 16:50 horas. Allí cambiaron al avión de la empresa "LaMia" para continuar viaje. La aeronave era un AVRO RJ85, de 17 años y 8 meses de antigüedad, con registro CP-2933. Partieron el 28 de noviembre a las 22:18 horas, con destino al Aeropuerto José María Córdova (sí, con v corta), de Medellín, con 77 pasajeros a bordo (9 de ellos eran miembros de la tripulación). El avión era piloteado por Miguel Alejandro Quiroga Murakami (también accionista de la aerolínea) y Ovar Goytia como copiloto. Según se desprende de los hechos, el piloto cometió un error garrafal al tardar demasiado en declararse en emergencia, para así obtener el privilegio de aterrizaje por sobre el resto de los aviones que se dirigían al Aeropuerto José María Córdova (Colombia). Recién lo hizo 2 minutos y medio después de haber solicitado la prioridad, momento en el que ya era imposible llegar a pista. La cronología del vuelo fue la siguiente : a las 2:36 horas, el avión estaba descendiendo a 25.000 pies (7.600 metros), momento en que suena una alarma en la cabina de vuelo, que notificaba a los pilotos que tenían un máximo de 20 minutos de vuelo con el combustible disponible en los tanques. A las 2:42 horas, el controlador de Medellín autorizó al vuelo a continuar el descenso hasta menos de 7.600 metros y, dirigirse al área de espera , que se encontraba a 30 kms. del umbral de la pista 01 del aeropuerto. Justo en ese momento, un avión A320 de "Viva Colombia", que cubría el trayecto San Andrés - Medellín, solicitó prioridad de aterrizaje en Medellín por una fuga de combustible. Además había otros 3 aviones en espera. A las 2:43 horas, el avión del equipo brasileño baja a menos de 7.600 metros, ajusta flaps a 18° y reduce la velocidad a 180 kms., informando a la controladora aérea de Medellín que a las 2:45 entraba en círculo de espera. A las 2:52 horas, el piloto solicita "vectores de acercamiento". Se le responde que tiene una "emergencia de combustible", por lo que se cancela la autorización del avión anterior y se le indica que efectúe un viraje por derecha, advirtiéndole que "tiene los tránsitos a una milla debajo". A las 2:53 horas, el motor 3 comenzó a apagarse, apagándose el motor 4 sólo 13 segundos después. Ninguna de éstas dos situaciones fueron informadas a la controladora que, sin saber lo que pasaba, instruyó  a los demás vuelos en el área para que le despejen el camino. Al mismo tiempo, el avión cruzó sin autorización la trayectoria de las demás aeronaves sostenidas por debajo de él. A las 2:54 horas, suena la alarma máster warning (que señala y detecta errores potencialmente peligrosos) y ocurre una reducción de potencia del motor. A las 2:55 horas se apaga el motor 1. A las 2:57 horas se informa "falta total de combustible".  La última comunicación ocurre a las 2:58 horas, dónde el piloto vuelve a solicitar "vectores". Después de ello, la aeronave ya no contestó las siguientes llamadas de la controladora. El avión se estrelló en el Cerro Gordo (colina ubicada en La Unión), a 5 minutos de la pista de aterrizaje del aeropuerto "José María Córdova" y a una altitud de 3.300 metros. Primero colisionó la parte posterior del avión, por lo que la cola quedó sobre la cima de la montaña, mientras que el fuselaje y la cabina quedaron cuesta abajo. Uno de los sobrevivientes, Erwin Tumiri, contó que se salvó porque siguió los protocolos de emergencia, poniendo su equipaje entre sus piernas y sentándose en posición fetal. Su testimonio es implacable : "Todo fue muy rápido, de un momento a otro vibró el avión, se apagaron las luces y se prendieron las de emergencia". Otra sobreviviente, la azafata Ximena Suárez dijo algo parecido y agregó : "... en cuestión de minutos comenzó a vibrar el avión y pasó directamente al impacto. Sentí como una hojalata doblándose, sentí el golpe y ya desperté boca abajo de una pendiente". Tumiri ayudó a salir a la azafata, quién había quedado atrapada por el arnés y cubierta por plásticos, además de estar muy adolorida. La ayudó a subir por el terreno cubierto de lodo, en total oscuridad. Así lo contaba : " Cuándo descansábamos ya sentí recién como pesadez en mi cuerpo, no podía mover mis brazos. Ximena se estaba resbalando y me decía : ayúdame, ayúdame, y yo le decía : ya no puedo Ximena, no puedo, porque mi cuerpo ya no reaccionaba, ya me empezó a doler la columna, mis brazos, todo". Media hora después del impacto llegaron los primeros rescatistas. Debido a la espesa niebla que había en la zona algunos helicópteros de la Fuerza Aérea Colombiana no pudieron llegar al sitio del siniestro. Los restos del avión estaban esparcidos en una área cercana a los 100 metros de diámetro. El resto de la ayuda llegó 2 horas después y, en ese interín, es rescatado el primer superviviente, el futbolista Alan Ruschel, quién inmediatamente es trasladado al hospital "La Ceja". Luego, encontraron 5 personas más con vida (una de ellas murió 1 hora después en el nosocomio). A las 5:40 horas es encontrado el último sobreviviente, el jugador Helio Neto. En la tragedia fallecieron 71 de los 77 pasajeros : 19 jugadores, cuerpo técnico, 25 dirigentes (entre ellos, el presidente del club, Sandro Pallaoro) y 20 periodistas que iban a cubrir el partido (de la cadena TV O Globo, Fox Sports Brasil, relatores y cronistas radiales y camarógrafos). Pasando en limpio, los sobrevivientes fueron los futbolistas Jackson Follman (arquero suplente, a quién en una cirugía le amputaron parte de su pierna derecha), Helio Neto (con fracturas expuestas, varias veces operado por lesiones en las extremidades inferiores y heridas abiertas) y Alan Ruschel (compresión en la tibia , en la zona abdominal y fractura en la vértebra 10. Tuvo respiración asistida por una semana). También salvaron su vida, como se dijo, la azafata Ximena Suárez (fractura de la mano derecha y heridas múltiples, lo que la obligó a usar un corsé ortopédico), el periodista Rafael Henzel (intervenido por hemorragia pulmonar y fractura de varias costillas) y el mecánico de vuelo Erwin Tumiri (con heridas leves, debió usar luego collarín cervical). Hubo 3 pasajeros que se salvaron de milagro, ya que no pudieron viajar por problemas personales y de agenda : el alcalde de Chapecó, Luciano Buligón, el presidente del Concejo Deliberante de Chapecó, Plinio Nes Filho y el diputado por el estado de Santa Catarina, Iván Carlos Agnolotto. También "la pudieron contar" los futbolistas Alejandro Martinuccio (argentino) y el otro arquero suplente, Marcelo Boeck, por encontrarse lesionados. A último momento, el vicepresidente del club, Iván Tozzo, decidió no viajar. La investigación estuvo a cargo de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil Colombiana, con el apoyo de la Air Accidents Investigation Branch Británica. El informe explicitó  que el avión estaba excedido de peso (se informó que llevaba 41.610 kgs. cuando en realidad llevaba 42.148 kgs., en tanto el peso máximo permitido era 41.800 kgs.) y que contaba con el combustible al límite para volar. De manera errónea, los pilotos decidieron no hacer escalas para repostar en los aeropuertos "Alfredo Vázquez Cobo", de Leticia o "El Dorado", de Bogotá. Tampoco informaron al control aéreo de la escasez de combustible sino hasta último momento. El plan de vuelo tampoco fue respetado, ya que indicaba un tiempo estimado de vuelo de 4 horas y 22 minutos y una autonomía de combustible de idéntica duración. Ésta anomalía (combustible al límite) era razón suficiente para que las autoridades aeroportuarias no aprobaran el despegue. En cuánto a la aerolínea LaMia, el informe expresa que "no cumplió con los requisitos de cantidad mínima de combustible exigidos en las normas internacionales, pues no tuvo en cuenta el combustible requerido  para volar a un aeropuerto alterno, el de contingencia, el de reserva, ni el combustible mínimo de aterrizaje. La empresa y la tripulación, aunque eran conscientes de la escasa cantidad de combustible para terminar el vuelo en Rionegro (Colombia), tomaron la decisión de no aterrizar en otro aeropuerto en ruta para reabastecer y completar así la cantidad mínima de combustible para proceder con seguridad a su destino final". Las cajas negras (estudiadas por 6 meses), avalaron el informe final : falta de combustible, ya que la distancia a recorrer (2.972 kms.) excedía el alcance estándar del AVRO RJ85. La Fuerza Aérea Colombiana extrajo todas las víctimas del accidente y las trasladó a una base aérea y, desde allí, al Instituto de Medicina Legal de Medellín para su identificación. Las 71 autopsias (finalizadas a las 20 horas del 1° de diciembre), determinaron "politraumatismos óseos y viscerales" como causa de los decesos. Al día siguiente trasladaron los restos de los 5 pasajeros bolivianos fallecidos a su país : los pilotos Miguel Quiroga y Ovar Goytia, la azafata Sisy Arias y los asistentes de vuelo Romel Vacaflores y Axel Quispe. En vuelos comerciales fueron llevados a sus países de origen Gustavo Enciso (paraguayo) y Ángel Lugo (venezolano). En tanto, los jugadores, cuerpo técnico y dirigentes del Chapecoense, llegaron en dos Hércules C-130, dónde fueron recibidos por sus familiares. El velatorio se realizó en el modesto estadio del club, el Arena Condá, con capacidad para 22.000 espectadores, aunque en las afueras había cerca de 100.000 personas. Los féretros estaban cubiertos con una bandera blanca con el escudo de Chapecoense. Al arribo, hubo fuegos artificiales en el estadio. Estuvieron presentes autoridades del fútbol, como Alejandro Domínguez, presidente de la Conmebol y Gianni Infantino, mandamás de la FIFA. Participó también Michel Temer, máxima autoridad brasileña y el embajador de Colombia en Brasil, Alejandro Borda. Hubo una suelta de globos blancos y verdes (los colores del club), se entregaron camisetas a familiares y, el alcalde de Chapecó agradeció a los colombianos por su ayuda : "Nunca olvidaremos lo que Colombia hizo por el Chape", dijo. Tras el homenaje, de tres horas de duración y, bajo una intensa lluvia, los cuerpos fueron entregados a los familiares. Tiempo después, Yaneth Molina, la última controladora de vuelo de esa fatídica noche, manifestó : "Por mi familia y por éste trabajo que valoro y respeto, puedo afirmar que hice lo humanamente posible y lo técnicamente obligatorio para conservarle la vida a esos usuarios de transporte aéreo. Lamentablemente mis esfuerzos resultaron infructuosos por las razones que son de todos ustedes conocidas. Hoy la vida me pone en ésta poca agradable situación". Molina dejó trascender que fue amenazada. Finalmente, la aerolínea LaMia y su aseguradora acordaron pagar 165.000 dólares a cada familia de los pasajeros muertos. Además, la Dirección General de Aeronáutica de Bolivia le retiró el permiso de operación aérea. La justicia allanó las oficinas de la aerolínea e incautó documentación y su Gerente General, Gustavo Vargas Gamboa y el último mecánico del avión fueron arrestados por la policía boliviana, acusados de uso indebido de influencias, incumplimiento de deberes, desastre en medios de transporte, homicidio culposo y lesiones gravísimas. El supervisor de tránsito aéreo, Joons Teodovich Panne, acusado de lo mismo, en su defensa adujo que nunca le informaron de las fallas que tenía el avión y acusó a la controladora Celia Casteda de tal omisión. Ésta se defendió manifestando que había hecho objeciones sobre la escasez de combustible, pero que carecía de la autoridad para negar el despegue, algo que sí permitieron las autoridades aéreas de Bolivia (a pesar de la objeción planteada). Quedan muchas preguntas al respecto : ¿ Carecía el avión del combustible necesario para completar el vuelo en caso de emergencia ? SÍ... ¿ Se equivocaron los pilotos al no parar en un aeropuerto para reabastecerse ? SÍ... ¿ Subestimaron todos la situación ? SÍ... ¿ Pudo evitarse la tragedia ? Con todos los argumentos planteados... TAL VEZ.          El tiempo ha pasado y, las heridas difícilmente cicatricen. ¿ Qué fue de la vida de los sobrevivientes ?... Veamos : Alan Ruschel es el único futbolista que sigue en actividad. Pudo recuperarse por completo. Volvió a jugar en Chapecoense y también pasó por Goiás, Cruzeiro, América Mineiro y Londrina. Actualmente, con 34 años, se desempeña en EC Juventude, de la Serie B brasileña. Helio Neto, se recuperó y jugó un tiempo más en Chapecoense hasta su retiro en 2019. Tiene 38 años. Jackson Follman, arquero suplente, producto del accidente debió amputársele parte de su pierna derecha. En mayo de 2017 fue contratado como comentarista deportivo por Fox Sports Brasil. Además ganó el reality musical "Popstar", versión brasileña y piensa dedicarse a la carrera de cantante. Usa pierna ortopédica para desplazarse y tiene 32 años. Ximena Suárez escribió un libro sobre la tragedia y realiza charlas al respecto. Luego de un prolongado tratamiento psicológico, volverá a trabajar como azafata en la aerolínea bolivana "Amazonas". Tiene 36 años y 2 hijos. Erwin Tumiri sigue ligado a la aeronáutica (trabaja en la Dirección General de Aeronáutica Civil, dónde controla aeronaves y entrega certificaciones) y, además es piloto comercial privado en Bolivia. Tiene "un Dios aparte", pues protagonizó otro grave accidente al caer a un precipicio el micro en que viajaba en Cochabamba (Bolivia), dónde murieron 21 pasajeros. Tumiri... resultó ileso...! Por su parte, el periodista y locutor brasileño Rafael Henzel falleció de un infarto fulminante cuando jugaba al fútbol con sus amigos en Chapecó, el 26 de marzo de 2019, a los 45 años. ¿ Y Chapecoense ? Después de la tragedia, en 2017 disputó 5 competiciones (Recopa Sudamericana, Copa Libertadores, Copa Suruga Bank, Campeonato Catarinense (Torneo regional de su liga) y el Brasileirao (Serie A de Brasil), contratando cerca de 20 jugadores. Perdió la Recopa Sudamericana con Atlético Nacional de Medellín por diferencia de gol (ganó 2 a 1 de local y perdió 4 a 1 de visitante). En 2019 descendió a la Serie B, aunque volvió a la Serie A en 2021. En 2022, tras una pésima campaña (dónde sumó solo 15 puntos y una sola victoria) descendió nuevamente a la Serie B, dónde aún permanece. La tragedia de la Asociación Chapecoense de Fútbol (su nombre completo) tiñó de luto al fútbol mundial y truncó los sueños de un modesto equipo. La negligencia y subestimación de la situación por parte de la aerolínea y pilotos provocó el peor final... muy distinto al que soñaban los jugadores y aficionados de Chapecoense...


Foto 1 : El plantel de Chapecoense antes de partir.


Foto 2 : en pleno vuelo, todo era felicidad.


Foto 3 : El avión siniestrado, en el Cerro Gordo (Colombia).


Foto 4 : rescate de víctimas.


Foto 5 : Alan Ruschel, uno de los sobrevivientes.


Foto 6 : los 19 jugadores fallecidos y su DT (al centro)


Foto 7 : Jackson Follman (arquero suplente), sobrevivió, aunque sufrió amputación parcial de su pierna derecha (aquí en un homenaje).


Foto 8 : los restos del avión, esparcidos en 100 metros de diámetro.


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