EL "ANGELITO MILAGROSO"... UNA EXPLICACIÓN DE LO INEXPLICABLE...

 Un milagro... cuántas veces esperamos o invocamos un milagro cuándo la desesperación nos consume, cuándo todas las posibilidades se agotaron, cuándo la ciencia no puede explicar lo que siempre explica. Dicen los libros que un milagro es un hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a una intervención sobrenatural de origen divino. Podemos decir que la vida misma es un milagro. Y éstas situaciones inexplicables se repiten en cualquier lugar del mundo. En la entrega de hoy, nos referiremos a uno de éstos casos : "El Angelito Milagroso". Su protagonista es un bebé fallecido prematuramente, llamado Miguel Ángel Gaitán. Nos ubicamos en Villa Unión, pequeña localidad ubicada a 270 kilómetros al oeste de la capital de La Rioja. En el paraje Banda Florida, nace el 9 de julio de 1966, el 12° de los quince hijos que tuvieron Argentina Neris Olguín y Bernabé Gaitán, a quién bautizaron Miguel Ángel. Pero, el dolor y la pena invadieron a ésta golpeada familia (ya que fallecieron 6 de los 15 hijos), cuándo faltando 15 días para cumplir su primer año de vida, el 24 de junio, "Miguelito" (como lo llamaban en la familia) contrajo meningitis, su estado se agravó y falleció cuándo era trasladado en ambulancia a Chilecito (Villa Unión no contaba con establecimientos de salud adecuados para atender éstos casos). El pequeño fue enterrado en el cementerio municipal de Villa Unión. Según las crónicas y dichos de familiares y testigos, luego de une feroz tormenta ocurrida en 1973 (7 años después de su muerte), un empleado del cementerio y familiares de "Miguelito", encontraron el mausoleo destruído, pero el pequeño ataúd estaba intacto y, se podían apreciar los restos del bebé en perfecto estado de conservación. Se volvió a construír el nicho y, al poco tiempo nuevamente  apareció destruído, ésta vez sin explicación. Otra vez se restauró la tumba y... otra vez se derrumbó, con el cajón intacto, como las ocasiones anteriores. Además , la tapa había sido removida (sucedía cada noche) a pesar de colocar piedras y objetos pesados sobre ella. La familia "interpretó" los hechos y, comprendió que el niño quería estar descubierto. Así lo cuenta su hermana Cristina (2 años mayor que "Miguelito") a la prensa cada vez que le consultan sobre el hecho : "Mi madre y mi padre contaban a sus vecinos que el nicho se derrumbaba y el pequeño cajón quedaba sobre los ladrillos hechos polvo, lo volvían a construír y pasaba lo mismo. Una vez fueron al cementerio y la tapa del ataúd estaba corrida y se vió su cara (que parecía de juguete, un "bebote") intacta, incluso con el chupete puesto". Y, a partir de ello dedujeron : " Mi hermano no quería que lo tapen, quería ser visto, así que quedó un tiempo descubierto. La historia se desparramó por el pueblo y empezamos a encontrar cartas y pedidos junto al ataúd, cada vez más. La gente le tocaba la frente y se estaba deteriorando, por eso ahora está protegido por un vidrio, pero se le puede ver la cara perfectamente, ahora más seca, por el paso del tiempo". Incluso lo vandalizaron, arrancándole una falange que conservaba un pequeño anillo. Nunca pudo explicarse la conservación del cuerpo (como momificado, sin tratamiento). Los párrocos de la ciudad tienen una particular opinión : "... es un Enviado de Dios, para que no se pierda la fe y la religión. Lo respetan y lo veneran. Él está ahí, se lo puede ver". Para visitarlo, las personas tocan el vidrio a la altura de la frente del pequeño y piden milagros. Los pedidos de la gente comenzaron a cumplirse (después le comenzaron a dejar cuadernos). Con los años, las ofrendas se triplicaron y, ya venía gente de otra provincias (las limítrofes Catamarca y Córdoba fueron las primeras). Llegaban "tours" organizados para visitarlo. Se vieron desbordados por la cantidad de fotos, cartas, juguetes, indumentaria de bebé, carpetas de estudiantes, flores de plástico, osos de peluche, cintas celestes y blancas y placas de agradecimiento, por lo que tuvieron que construír un mausoleo más grande, con una habitación contigua y otra arriba. Su madre le cambiaba habitualmente la ropa, hasta su fallecimiento.  Generalmente se lo veía medio cuerpo con un saquito a cuadros. Ahora sólo se lo puede apreciar desde el pecho, con su habitual gorro de lana blanca. Cristina, sin duda la más locuaz de los hermanos, manifestó al respecto : " Mi madre iba todos los días, limpiaba el lugar y me contaba que conversaba con él. Para nosotros es como si estuviera vivo, no está muerto, lo tenemos muy presente, es con el único que pasó ésto, con mis otros 5 hermanos que fallecieron no pasó nada". Y, prosigue, para el asombro de todos : "No tengo recuerdos de mi hermano vivo, yo era muy chica cuando falleció, pero tengo un vínculo especial con él. Seguramente cuándo éramos chiquitos jugaríamos juntos, nos pelearíamos, porque a mí siempre me hace algo : voy, acomodo los juguetes, me doy vuelta y se cae todo. Hace tiempo le habían llevado una pelota, yo la guardaba y, al rato aparecía nuevamente en el pasillo, es él que me pelea", concluye.y deja escapar una sonrisa. Otro hecho siguió acrecentando su mística más adelante. Cuándo murió su madre, el 2 de julio de 2011, los ojos cerrados de "Miguelito" tenían lágrimas. "No sabíamos que hacer, su rostro se veía triste. Mucha gente nos decía que sentía llantos en su tumba, aunque yo no los escuché. Mi hermano menor se paró frente al cajón y le dijo que si quería saber dónde estaba la mami. Era un día de calor y comenzamos a sentir una brisa fresca. A partir de esa noche no se escucharon más llantos ni se vieron más lágrimas". Decidieron sepultar a ambos padres (Bernabé murió en 2014) en el mismo mausoleo  de "Miguelito". También afirman que, previo a la pandemia, el "Angelito milagroso" lloró y, la comunidad toma ese hecho como una anunciación de lo que pasaría. Cada 9 de julio (fecha de su nacimiento) se realiza una multitudinaria misa, dónde hacen chocolate caliente para los visitantes y, en agosto, al celebrarse el día del niño, todos los juguetes recibidos como ofrenda son donados a las escuelas y barrios de la zona. La ropa se destina a los niños de barrios carenciados. Con respecto a los pedidos y milagros concedidos, hace poco en las redes sociales se replicó un posteo de un diario local, dónde comenta que "Miguelito" cumplió con un pedido que le hicieron por la salud de un hombre al que le habían diagnosticado un tumor maligno en la vesícula. Le pidieron que haga el milagro antes de hacerse el segundo estudio. Increíblemente, al hacerse ese control, el tumor había desaparecido y en la placa dónde se ubicaba el mismo, apareció el rostro de un niño (todos creen que era el rostro de "Miguelito"). A su hermana Cristina la prensa le preguntó su sentimiento : "Es muy difícil expresar lo que siento. Es muy lindo lo que pasa, con mis hermanos nos sentimos muy satisfechos que gracias a él mucha gente esté bien, nos pone muy feliz. Creemos que todos los milagros los hace Dios a través de él". Sin embargo, a pesar del entusiasmo reinante y la popularidad adquirida, desde la Iglesia negaron toda chance de beatificación para el niño, ya que "su muerte con apenas 1 año de vida, lo invalida para entrar en esa categoría canónica, pues no tenía conciencia de sus actos en el momento de fallecer". Como agradecimiento al gran desarrollo poblacional por su presencia, el municipio dispuso que el  cementerio lleve su nombre, y también una calle del pueblo. Miguel Ángel Gaitán, el "Angelito Milagroso" de Villa Unión, descansa desde su ataúd, intercediendo por quiénes le piden. Un misterio divino jamás explicado, pero rendidor, que mezcla la fe con la esperanza y la realidad... en busca del milagro o solución que todos queremos...


Foto 1 : El "Angelito Milagroso" con su saquito a cuadros.


Foto 2 : Imagen del pequeño cementerio de Villa Unión, dónde está exhibido el "Angelito Milagroso".


Foto 3 : Puerta de entrada del mausoleo dónde se encuentra el "Angelito Milagroso".


Foto 4 : Un niño le pide al "Angelito" por su bienestar (coloca la mano sobre el vidrio a la altura de la frente).


Foto 5 : Su madre, Argentina Neris Olguín, cuidó el féretro de su hijo hasta su muerte, en 2011.


Foto 6 : Miguel Ángel Gaitán, el "Angelito Milagroso", con otro atuendo.


Foto 7 : Placa identificatoria en el cementerio.


Foto 8 : Su hermana Cristina, principal difusora del milagro, en una nota televisiva ("En el camino". Canal 13 de Buenos Aires)






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