EL OBELISCO... SÍMBOLO DE BUENOS AIRES QUE CASI NADIE QUERÍA
La mayoría, por no decir todos, los grupos sociales poseen un símbolo que los representa. Un símbolo es un tipo de signo , frecuentemente representado por un lugar, una persona o personaje, un evento o una imagen. La misma, puede tener atributos, formas o connotaciones que le dan cierta significación a la sociedad en su conjunto. Así, por ejemplo, la cruz esvástica es el símbolo del nazismo o la paloma blanca con el laurel en su pico representa la paz. Existen infinidad de símbolos representativos de un lugar y, en la entrega de hoy, el protagonista será una singular construcción, símbolo de la ciudad de Buenos Aires : el Obelisco. Corre el año 1936 y el intendente capitalino Mariano de Vedia manejaba varias opciones para homenajear a la ciudad en su aniversario N° 400, por ejemplo : colocar en la flamante Avenida 9 de Julio (que comenzaba a trazarse) en su cruce con la Avenida Corrientes, una estatua de Hipólito Yrigoyen. Otros pretendían recordar a Carlos Gardel (fallecido trágicamente el año anterior). Sin embargo, la idea de ésta construcción fue del Secretario de Hacienda y Administración, Atilio Dell´Oro Maini. Al intendente le gustó la propuesta y, le encargaron al arquitecto Alberto Prebisch hacerse cargo del proyecto. Su elección estaba basada en sus antecedentes : construcción del Teatro "Gran Rex" y los cines "Gran Rex", de Rosario y "Atlas", de Lavalle. Del despacho de Vedia, el 3 de febrero de 1936, salió el decreto que la justificaba :"... una obra que señale al pueblo de la República la verdadera importancia de aquella efeméride, que no existe en la ciudad ningún monumento que simbolice el homenaje de la Capital de la Nación entera". También Vedia hizo importantísimos aportes : la construcción del Hospital "Argerich", la reconstrucción del Hospital "Fernández", el ensanche de la Calle Corrientes, las trazas de la Avenida Juan B. Justo y de la Avenida 9 de julio, entre otras obras. Sin embargo, aparecerían obstáculos para su realización, pues se afectaría a construcciones coloniales, la mayoría de las cuáles deberían ser demolidas... el progreso se llevaba puesto pedazos de historia. Una de las históricas edificaciones que caerían era la legendaria Jabonería de Vieytes, dónde secretamente se reunían los revolucionarios de Mayo de 1810 y la legendaria iglesia de San Nicolás de Bari. Mucha gente se oponía al proyecto, calificando al mismo de "monumento estrafalario", "adefesio", "antiestético" y "bodrio". Aseguraban que había un negociado de sobreprecios sobre la erogación final. ¿ Le suena ésto ? Hay vicios locales que vienen muy de antaño y no cambian. En medio de todo ello, hubo un juicio entre la Municipalidad porteña y la curia, debido a la iglesia de San Nicolás, que se interponía al ensanche, al erigirse justo dónde se levantaría el Obelisco. Era una reliquia, con muchísima historia (inaugurada en 1727, lugar de bautismo de Moreno, Dorrego y Mitre, en su torre se izó por 1° vez nuestra bandera en 1812 y sepulcro de Alberti, miembro de la 1° Junta). Finalmente, el municipio ganaría el juicio y, el 16 de marzo de 1831, Monseñor Figueroa, celebra la última misa allí. La Revista "Caras & Caretas" titula : "La iglesia desaparece demolida por la piqueta municipal". No obstante, en 1935, es inaugurada la nueva iglesia, en Avenida Santa Fe 1300. El consorcio alemán GEOPE - Siemens Bauunion - Grun & Bilfinger fue la empresa constructora encargada de hacerlo. Los trabajos comenzaron el 20 de marzo de 1936. La altura del Obelisco es de 67,5 metros (63 desde la base de 7 x 7 metros hasta el inicio del ápice de 3,50 x 3,50 metros, culminando con una punta del estilo Roma de 40 centímetros), con una escalera interna de 206 escalones y 7 descansos para llegar hasta su mirador. Tiene una sola puerta de entrada y, en la cúspide hay 4 ventanas. Participaron 157 obreros y, uno de ellos, el italiano José Cosentino, murió al caer en una de las bóvedas dónde se construían los cimientos. Los mismos estaban sobre los túneles del subte que pasaba por debajo, formándose la base de hormigón de 20 metros de lado y 1,50 metros de altura, sobre vigas de 1,80 metros de alto, que se apoyan en los costados sobre zapatas del mismo material (de 1,20 metros de alto y de 3 y 4 metros de largo). Se construyó prácticamente en tiempo récord ( 31 días), utilizando cemento "Incor", de endurecimiento rápido y su construcción se hizo por secciones de 2 metros para facilitar el volcado de hormigón. Se usaron 680 metros cúbicos de cemento y 1360 metros cúbicos de cuarzo, traído de Pampa de Olaen (Córdoba). El costo total de la obra ascendió a $ 200.000. Está ubicado en la intersección de Avenida Corrientes y Avenida 9 de Julio, de Barrio San Nicolás. Sin embargo lo obra tuvo innumerables problemas y trabas legales, debido a que en esa época (1936), la 9 de Julio comenzaba a cerrarse (estaban delineando su trazado actual) y el monumento quedó encerrado entre edificios. La crítica era que "estéticamente era feo". Finalmente, dos meses después del inicio de la obra, es inaugurado el sábado 23 de mayo a las 15 horas (el intendente Vedia había pedido expresamente que fuera antes del 25 de mayo). La pregunta que todos se hacían era : ¿ Porqué un obelisco ? Nadie mejor que el ingeniero Prebisch, su creador, para explicarlo : "Se adoptó ésta simple y honesta forma geométrica porque es la forma de los obeliscos tradicionales. Cada una de sus caras evoca un momento histórico, una de ellas refiere a la 1° Fundación de Buenos Aires en 1536, otra alude a la 2° Fundación de la ciudad en 1580, la siguiente evoca la primera vez que flameó la bandera nacional en 1812 y la última refiere a la federalización de Buenos Aires en 1880. No obstante, los detractores del monumento no descansaban para deshacerse de él. Argumentaron que el proyecto no había sido discutido en el Concejo Deliberante. El 21 de junio de 1938, un día después del acto del Día de la Bandera realizado allí, se desplomaron losas que lo recubrían, presumiblemente por la vibración del subte, ya que, como se dijo, los cimientos estaban sobre la línea "B" de subterráneo. Si esas losas caían un día antes, lo hubiesen hecho sobre la multitud de niños reunidos allí. Los ediles "olieron sangre" y fueron por todo. Así fue que el 23 de enero de 1939, locos concejales porteños votaron la ordenanza municipal N° 10.251, que establecía su demolición argumentando razones de seguridad, estéticas y económicas, ya que no querían invertir más fondos en él. Se fundamentó que la ley 8.855 "no autorizaba la construcción de monumento alguno en todo el trazado de la 9 de julio, que la obra carecía de validez legal, que desde el punto de vista estético tenía un estilo funerario y que su revestimiento no garantizaba seguridad". Planteaban demolerlo al nivel del suelo. Tuvo que intervenir el presidente Roberto Ortiz (había asumido un año antes), quién expresó que : "era un monumento para recordar un acontecimiento importante como fue la 1° Fundación de Buenos Aires, que el intendente porteño era sólo un delegado del Gobierno Nacional y, que el Ministerio de Obras Públicas se encargaba de costear las reparaciones". Ya había asumido el nuevo intendente, Arturo Goyeneche, quién ya había negociado todo con Ortiz. Se quitaron las losas y las reemplazaron por mampostería. En esa tarea se cometió un error insalvable : quedó eliminada la leyenda que indicaba que el ingeniero Prebisch era el arquitecto de la obra. Y así, el Obelisco "sobrevivió" a las intenciones de quiénes querían demolerlo. Pasaron los años y hoy, es un ícono de Buenos Aires. Se convirtió en centro de festejos y expresiones artísticas : en 1973 se lo decoró como Árbol de Navidad y, en 1975 le colocaron un anillo giratorio en el cuadro inferior de su altura, con las inscripciones "El silencio es salud" y "Mantenga limpia Buenos Aires". En 1987 se lo rodeó con una reja para impedir las inscripciones en sus paredes. Ha sido objeto de innumerables acciones de publicidad y propaganda. Al año siguiente, en 1988, activistas de "Greenpeace" violaron el acceso y desplegaron desde la punta un cartel que rezaba : "Salven el clima". El 1° de diciembre de 2005 apareció cubierto por un preservativo color rosado, debido al Día Mundial de Lucha contra el Sida. El 20 de septiembre de 2007, para conmemorar los 150 años de relación entre Argentina y Alemania, amaneció cubierto con una tela de 60 metros cuadrados con los colores de las banderas de ambos países. En esa ocasión se aplicó un nuevo sistema de complemento de iluminación donado por la embajada alemana. Éstos monumentos, llamados así, deben cumplir ciertos parámetros para ser considerados como tales (tener 4 caras con una base ancha y en la parte de arriba terminar en forma de pirámide). Expertos afirman que fueron los egipcios, hace más de 4500 años, los primeros en edificar éste tipo de estructuras en adoración a Ra, el dios del Sol. En el mundo hay aproximadamente 30 obeliscos, diseminados por Roma (Italia), que tiene 13, EEUU, México, Venezuela, Uruguay, República Dominicana, Chile, España, Bolivia y Colombia, entre otros. El Obelisco sigue en pie, convertido en lugar de reunión para festejos futbolísticos (sobre todo los mundiales de fútbol) de los habitantes de la ciudad. A pesar de la forma, que a muchos no les gusta, quedó para siempre como símbolo de Buenos Aires.
Foto 1 : Inauguración (23 de mayo de 1936)
Foto 2 : Obra finalizada. La Avenida 9 de Julio sin terminar su trazado.
Foto 3 : Para construirlo, se demolió todo alrededor.
Foto 4 : Panorámica del Obelisco en la actualidad
Foto 5 : Primeras etapas de la construcción
Foto 6 : en plena construcción
Alberto Prebisch , ideólogo del proyecto.
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