EL "CORDOBAZO", CUÁNDO LOS OBREROS Y ESTUDIANTES ENFRENTARON LA DICTADURA

 Existen fechas y hechos emblemáticos que constituyen una bisagra en el acontecer y rumbo de un país. Remitirse a ellos significa escarbar en la idiosincracia nacional y comprender un contexto social, político y económico en ebullición, no sólo en el país, sino en todo el mundo. El Mayo francés en París y la Primavera de Praga, ambos movimientos ocurridos en 1968, marcaban el asomo de la liberalización política, la apertura de ideas, los movimientos estudiantiles y la lucha sin cuartel contra las dictaduras. Por supuesto que nuestro país no era ajeno a eso y, el mismo ambiente revolucionario se percibía en el aire. El "Cordobazo" puede entenderse como un hito en la historia nacional y su posterior rumbo. Para entender lo sucedido, debemos ponernos en contexto. Gobernaba el país, el Gral. Juan Carlos Onganía, presidente de facto que había derrocado a Arturo Illia en 1966, en su autodenominada "Revolución Argentina". Éste militar resolvió gobernar con mano dura (soñaba con estar 20 años en el poder), cercenando libertades democráticas y resolviendo proscripciones políticas. Además, su ministro de economía, Adalberto Krieger Vasena, adoptó medidas de tinte liberal : suspensión de convenios colectivos de trabajo, congelamiento de salarios y, la derogación del "sábado inglés" (que regía desde 1932). Éste concepto refería al descanso semanal de los trabajadores a partir del mediodía del sábado, reduciendo esa jornada de trabajo a la mitad. Mediante la Ley 18.204, sancionada el 12 de mayo de 1969, se unificó el régimen uniforme para el descanso de los trabajadores. Tal medida puso en "pie de guerra" a los sindicatos, ante la conquista perdida. La situación política y social era, por demás, tensa. Al día siguiente, el 13 de mayo, estalla el primer conflicto en Tucumán, cuándo un grupo de trabajadores ocupa el ingenio "Analia" y retiene al gerente, exigiendo el pago de haberes atrasados. Al día siguiente, en Córdoba, 3500 obreros automotrices se reúnen en el Córdoba Sport Club para decidir medidas de fuerza por la ya mencionada eliminación del "sábado inglés"(que además permitía cobrar como extras las horas trabajadas ese día). Decidieron salir a manifestarse y, fueron brutalmente reprimidos por la policía. ¿ El saldo ? 11 heridos y 26 detenidos. Dos días después, el 15 de mayo, estudiantes correntinos, nucleados bajo la Coordinadora Estudiantil de Lucha (miembro de la Federación Universitaria del Nordeste), marchan contra el aumento del 500 % en el Comedor Universitario y su eventual privatización. Nuevamente la policía reprime y se cobra la primera víctima : el estudiante de 4° año de Medicina, Juan José Cabral, de 23 años. El fatal  hecho sucedió cuándo una parte de los manifestantes se reagrupó en la Plaza " Sargento Cabral" y, un auto de la Policía Correntina los interceptó abriendo fuego directamente contra ellos. Esa jornada de protesta se la conoce como el "Correntinazo". Un par de días después, el 17 de mayo, se efectúa una protesta en el Comedor Universitario de Rosario. Después, quisieron cortar la calle. Ante la presencia policial algunos manifestantes escapan y, logran ingresar a la Galería "Melipal", que tenía una sola boca de entrada y salida, por lo que quedan atrapados. La policía rosarina abre fuego a la multitud y, asesina al estudiante de Ciencias Económicas Adolfo Bello, de 22 años, de un balazo en la frente. La indignación es total y, el 20 de mayo, la Federación Universitaria de Rosario decreta una huelga estudiantil y, el 21 de mayo se realiza una Marcha del Silencio en homenaje al estudiante asesinado, organizada por tal Federación y la CGT de los Argentinos (liderada por Raymundo Ongaro, la más combativa). Asisten 4000 estudiantes secundarios y universitarios, a los que se suman obreros. La policía provincial intenta reprimirlos, pero es avasallada por la multitud. Ante tal cuadro de situación, se suman la Gendarmería y la Policía Federal. La respuesta es inmediata por parte de obreros y estudiantes (resistiendo codo a codo ambos), armando barricadas, quemando autos y trolebuses, haciéndolos retroceder. La ciudad queda en manos de los manifestantes. Pero, desde Buenos Aires, se ordena al 2° Cuerpo de Ejército hacerse cargo de la represión. La lucha es general en las calles. Cerca de la emisora radial LT8, cae herido mortalmente el estudiante secundario y aprendiz metalúrgico Luis Blanco, de 15 años, de un balazo en la espalda cuándo intentaba huir de la represión. El médico Aníbal Reinaldo, presente en el lugar, intentó practicarle los primeros auxilios, mientras era agredido a sablazos por la policía. Minutos después, el adolescente fallece. El Ejército declara el estado de sitio e impone justicia militar y pena de muerte. Pese a ésto, el 23 de mayo, la CGT convoca a un paro general con sabotajes  y, un grupo de sacerdotes de Santa Fe se rebelan contra el obispo Guillermo Bolotti, acusándolo de insensibilidad social. Éstos curas se suman a la protesta de obreros y estudiantes. Según manifiesta la historiadora Beba Balvé, en su libro "Lucha de calles, lucha de clases" : "en Rosario se hace efectiva, en los hechos, la unidad obrero - estudiantil y emergen los sacerdotes del Tercer Mundo y el Ejército, que primero define a los hechos como protagonizados por extremistas, a los que llaman subversivos". El Ejército recupera la ciudad, pero lejos está de detener las protestas, que se acentúan. El 25 de mayo, los sacerdotes, en Rosario y muchas localidades vecinas se niegan a oficiar el tradicional tedeum oficial. A éstas jornadas de revueltas y manifestaciones con represión se las conoce como "Rosariazo". En ésta época se encuentra un catolicismo efervescente a nivel nacional y también en Latinoamérica. "Se destaca un acompañamiento a los trabajadores y jóvenes de la época, con una presencia pública sumada a las formas de protesta y, paralelamente la desligitimación y desprestigio de las Fuerzas Armadas y de las autoridades de la Iglesia", explica el historiador Fortunato Mallimac. Todo lo ocurrido se iba replicando y le llegó el turno a Córdoba. En ese contexto, los obreros industriales decretan un paro para el 30 de mayo, pero lo adelantan para el 29, reclamando, además del restablecimiento del "sábado inglés", la apertura de las negociaciones colectivas y la actualización salarial. El clima de hartazgo social mezclado con el autoritarismo del gobierno de facto, logró algo impensado : que las 2 facciones regionales en que estaba dividida la CGT cordobesa, la "Azopardo", de tinte colaboracionista y dialoguista y la "de los Argentinos", más combativa, se unieran en la protesta. Fue así que el jueves 29 de mayo, a las 11 horas, los obreros salieron de sus fábricas y se movilizaron al centro para hacer un acto frente a la sede de la CGT local. Las columnas que marchaban hacia el centro de la ciudad eran encabezadas por Elpidio Torres (líder de la Unión Obrera Metalúrgica), Atilio López (de SMATA) y Agustín Tosco (líder comunista de Luz y Fuerza), además de varias mujeres referentes de otros gremios. Se dirigieron en dos grandes grupos : desde el sur , por la Avenida Vélez Sársfield iban los de SMATA (que habían salido de la IKA-Renault ) y desde el norte - noroeste por la Avenida Colón y la Avenida General Paz, marchaban los de Luz y Fuerza (eran aproximadamente 5000 obreros, con motos abriendo el camino). Querían llegar a la Plaza Vélez Sársfield para hacer el acto (luego de pasar por la sede). A éstas columnas obreras se agregan otras integradas por estudiantes (la mayoría universitarios), quiénes venían por la Avenida Colón (desde Alberdi), sensibilizados por las muertes de sus compañeros en Corrientes y Rosario. El primer choque se produce en la esquina de Rioja y General Paz, con los trabajadores de Luz y Fuerza. La policía reprime arrojando gases lacrimógenos, pero los manifestantes estaban preparados y resistieron arrojando piedras y bombas molotov, levantando barricadas y prendiendo fogatas para quemar los gases. A las 12:30 horas se produjo la primera víctima fatal, el delegado del SMATA  en el IKA, Máximo Mena, cae a causa de un disparo de la policía montada (que se estaba enfrentando con la columna del SMATA y estaba siendo superada). La bronca por el asesinato de éste joven hizo que los vecinos arrojaran piedras a la policía, especialmente en Barrio Clínicas, en medio de barricadas y piquetes. La policía retrocede y las columnas avanzan hacia los edificios públicos. El Ejército interviene sospechosamente tarde (aún existe la teoría de que Lanusse, Comandante en Jefe, se demoró adrede para "voltear" a Onganía). Los estudiantes se repliegan en el mencionado Barrio Clínicas, donde resisten. Los obreros de Luz y Fuerza realizan adrede un corte de luz en ese sector para dificultar el ingreso del Ejército y, disponen francotiradores para combatirlos.  Al día siguiente, cuándo el Ejército ya domina la ciudad, el panorama es desolador : autos quemados, vidrieras destrozadas, barricadas, edificios públicos arrasados. Los dirigentes Tosco y Torres son detenidos a disposición de los tribunales militares. Nunca pudo establecerse con certeza la cantidad de muertos (entre 14 y 35 víctimas). La revuelta trajo aparejada importantes consecuencias adversas al régimen de Onganía. El primer fusible fue el gobernador de facto Carlos José Caballero, destituído de su cargo el 16 de junio. Exactamente un año después del "Cordobazo", el 29 de mayo de 1970, la agrupación "Montoneros" irrumpe en la vida política del país (se había conformado en los primeros meses de ese año), al secuestrar y, posteriormente ejecutar al ex dictador y presidente, General Pedro Eugenio Aramburu. Su objetivo era derrocar la dictadura actual y facilitar el regreso de Perón al país. Luego, el 30 de julio, en su 5° Congreso, el PRT (Partido Revolucionario del Pueblo), decide la creación del ERP  (Ejército Revolucionario del Pueblo) para encarar una guerra revolucionaria (guerrilla) obrera y socialista para tomar el poder. Todas las revueltas ocurridas en distintos puntos del país, con el "Cordobazo" como corolario, significó el principio del fin de la dictadura de Onganía y su pomposa "Revolución Argentina". Lo ocurrido en Córdoba, cambió de objetivo debido a la represión, ya que se había pensado en una marcha de protesta y posterior acto. Los investigadores Mónica Gordillo y James Brennan, en la publicación "Córdoba Rebelde", definen lo sucedido en las calles así :"Por la mañana protesta obrera, después del mediodía rebelión popular, por la tarde, tras el repliegue de la policía, insurrección urbana". También, según dichos de Beba Balvé : "Ésta situación unifica a todos, diluye la separación y distinción de los sindicatos organizados con nucleamientos ideológicos políticos, como las 62 organizaciones peronistas y los independientes. A la vez, la forma de lucha, huelga general con movilización, hace al mecanismo del proceso de centralización y dirección de la lucha que permite la recuperación de la iniciativa por parte de la clase obrera". Finalmente, ya muy debilitado, Onganía es depuesto de su cargo presidencial por la Junta de Comandantes en Jefe el 8 de junio de 1970, siendo reemplazado por el General Roberto Marcelo Levingston. En cuánto a los líderes sindicales, Tosco murió en la clandestinidad, muy enfermo, en 1975. Elpidio Torres falleció de cáncer en 2002 y Atilio López fue asesinado por la Triple A en 1974. Sin dudas el "Cordobazo" marcó un antes y un después en la lucha de clases y fortaleció al movimiento obrero, pero también fue la previa de momentos oscuros que le esperaban a nuestro país... pero esa fue otra historia...

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