DANIEL TORO... EL NOMBRADOR QUE SE QUEDÓ SIN VOZ

 Hay canciones que trascienden fronteras y tiempos, no importa el género que sea. Su letra y música dejan de ser del autor e intérprete para convertirse en propiedad del pueblo que la canta. No obstante, los "padres de esa criatura" están en el olimpo de la autoría. Algo así pasó con "Zamba para olvidarte" y uno de sus autores : Daniel Cancio Toro, nacido en Salta el 3 de enero de 1941. Ésta provincia norteña ha proporcionado al folklore nacional a los más grandes cantautores. Desde pequeño mostró dotes para el canto y, para tal fin, trataba de imitar el canto de los pájaros (cada vez que practicaba, una torcaza que anidaba cerca, se empeñaba en acompañarlo). Autodidacta consumado, aprendió los secretos de la guitarra y la voz. En cada concurso que se presentaba salía airoso, ganando claramente. Con 18 años, en 1959, había integrado varios conjuntos : "Los Tabacaleros", "Los Forasteros", "Los Viñateros" y, por último "Los Nombradores". Para entonces, ya había escrito (junto a su gran amigo y mentor Ariel Petrocelli) el tema "Para ir a buscarte". En 1966, comienza su carrera como solista y, en 1967, recibe el Premio "Consagración" en el Festival de Cosquín. A partir de allí, tiene un ascenso meteórico en su carrera. Comienza a incursionar en terrenos más románticos, tipo baladas y, los conservadores tradicionalistas del folklore criticaron ese estilo juvenil popular. En ese camino lanza su álbum "Canciones para mi pueblo", dónde en la contratapa del disco, hace su descargo : "Para aquellos que duden de mi proyección eterna como folklorista, tal vez les basten mis bagualas y mi rostro (escuchadas unas, observado el otro con atención y detenimiento), como ejemplos concretos que demostrarían el error sostenido, pero a varios no les serán suficientes. Como resulta difícil conformarlos, aquí va una pintoresca anécdota : en una reunión del ambiente artístico en Buenos Aires, se acercó a saludarme el actor cómico José "Pepe" Marrone, muy popular  en el ambiente por sus frases satíricas.  Al estrechármelo en un abrazo, dijo a gritos : "éste grone lleva el país en la cara...!!". Desde ese país indio y moreno quiero lanzar el torrente de mi hurgar en todos los cancioneros sin desprestigio para mi condición de artista nativo". En la etapa más prolífica de su carrera (siempre con Ariel Petrocelli) aparecen grandes temas, en dos estilos bien definidos : la temática testimonial, como "Cuándo tenga la tierra", "El Antigal" y "Éste Cristo americano" y los clásicos románticos, como "Mi mariposa triste" y "Zamba para olvidarte". Ésta última, sin lugar a dudas, la más emblemática de sus canciones, tiene una génesis particular, pues Toro le pidió a Julio Fontana (autor de la letra de varios de sus temas) que escribiera una zamba, pero de la manera como hablaban los porteños, con los verbos que usan éstos. Así nació "Zamba para olvidarte", con el primer verso "No sé para que volviste" (como habla el porteño), en lugar de "No sé para qué has vuelto" (como hablaría un salteño, tucumano o jujeño, por ejemplo). Toro la registró en SADAYC el 8 de marzo de 1976 y le puso 3 títulos alternativos (entre ellos "Zamba para olvidar" y "Zamba para olvidarte"). Su particular mirada sobre Buenos Aires era sencilla de explicar : "El porteño tiene una ciudad maravillosa, pero no tiene cerro. No tiene paisaje que le ayude a vivir otro tipo de vida". Casi todas sus canciones "hicieron ruido" por el contenido de sus letras y, así tuvo problemas con la Iglesia con el tema "Ese Cristo americano", dedicado al "Che" Guevara ("Éste cristo americano, con una cruz de metralla, ya se ha muerto entre los hombres, no muy lejos de mi patria") y por "Las coplas del Niño Jesús" ("Porque soy el Jesús niño, voy a hacer cuándo sea grande la canción del perseguido") . Por su parte, el gobierno militar, tras el golpe de estado de 1976, censuró todas sus canciones, principalmente la testimonial "Cuándo tenga la tierra" (..."sembraré las palabras que mi padre Martín Fierro, puso al viento. Cuándo tenga la tierra, la tendrán los que luchan, los maestros, los hacheros, los obreros"). Prohibido en su propia tierra, se las ingenió para seguir componiendo bajo el seudónimo de Casimiro Cobos. Su año nefasto fue en 1979, cuándo le detectan cáncer de garganta, perdiendo parte de sus cuerdas vocales y, por ende su caudal de voz. debió retirarse de toda actividad y, recién pudo volver a cantar (luego de varias operaciones) en 1985. Según él mismo dijo, tuvo que "curar el alma". Pasaron los años y su leyenda viva se acrecentaba, con la fulgurante aparición de su hijo Facundo (a quién designó como su sucesor), fiel exponente de la nueva camada folklórica, encabezada por Soledad, Los Nocheros y Abel Pintos, entre otros. En 1995 recibió el premio Konex de Platino al Mérito a la Disciplina. Ese mismo año, el 27 de septiembre, el Congreso Nacional le otorgó "el reconocimiento público de la importancia de la música para la cultura popular argentina y de su esfuerzo para superar la adversidad". En 2004 le realizaron un emocionante y merecido homenaje en el Teatro "Astral", dónde actuaron entre otros : El Chango Nieto, Zamba Quipildor, Ariel Petrocelli, Yamila Cafrune, Abel Pintos y Los Nocheros. Sobre esa jornada, expresó : "Tengo la alegría de haber intentado dejar algo que tenga valor positivo en lo cultural y no hacer cualquier cosa". En su vejez, se retiró a descansar junto a su esposa, en la pequeña localidad de Vaqueros, dónde se dedicaba al cuidado de las flores y plantas de su quinta. En 2021, próximo a cumplir 80 años, la cineasta Silvia Majul rodó el documental "El Nombrador", basado en todo el legado que Daniel Toro dejó. Resultó fundamental el aporte de su hija menor, Daniela (también cantante) en la recopilación de material y, además en la realización de las entrevistas. Participaron Teresa Parodi, Mariana Carrizo, Abel Pintos y Víctor Heredia, entre otros. Silvia Majul describe a Daniel Toro con una mirada muy particular : " Algunos artistas quedan en la memoria colectiva solo por una canción. En el caso de Daniel se lo conoce mucho por "Zamba para olvidarte", además es indio y estuvo en los escenarios menos de 10 años". A su vez, Toro en un reportaje, dijo sobre su sentir : "Tuve que curar el alma. No tengo broncas. Lo mismo cuándo prohibieron mis canciones. Lo acepté como algo que tenía que pasar. Dios me hace sentir que todo pasa. No soy más que una semilla. También es importante la idea del patriotismo. La palabra patriota es hermosa. Patriotero no, y me preocupan las cosas que van a terminar con el hombre. Quizás tenga que comenzar de nuevo con una nueva semilla. Y un argentino nuevo. No sé si lo veremos, pero ese es mi deseo". También se refirió a su pasado, su conexión con Dios y el Cosmos : "Mi sueño era llegar a ser un gran músico y armar una orquesta, pero lo que más me gustaba era cantar. Yo quería estudiar música, pero no me daba el cuero, no tenía plata. Pero le agradezco a Dios y a la gente por lo que hice. Todo tiene que ver con todo. Dios es un todo, es la inmensidad, es el macrocosmos. En un momento me interesé en la mecánica de lo cuántico. Así lo amo a Dios, y no me gusta la gente que dice "no creo en nada". ¿ Para qué vivimos si no creemos en nada ? Y, nada se pierde, todo se transforma. Así es el universo, infinito e interminable. El amor puede estar en todo. Se puede poner amor hasta para cantarle a una mesa, porque en esa mesa vieja estuviste sentado con gente que amaste. Todo eso aprendí. Se puede amar, se puede odiar, pero yo no sé odiar".  Transmitió su legado a sus hijos, principalmente Facundo, como se dijo uno de los referentes del nuevo folklore. Claudio y Carlos, incursionaron en el grupo "Gualicho". Miguel Ángel, eximio guitarrista, formó parte de la banda de su hermano Facundo y ahora se largó como solista. María Isabel fue la única que no siguió sus pasos, es una prestigiosa abogada en Salta y, por último la menor, Daniela, partícipe importante en el documental sobre su padre : " Me sentí muy movilizada. Encontré que la obra de papi es ecléctica y conmueve a artistas de todos los géneros musicales. En el momento que me toca entrevistar a papá para mí es el más emocionante de la película. Sus recitados y sabiduría me conmueven y, más allá de la relación de amor padre - hija, siento admiración y respeto por el gran artista que es y el legado que nos deja. Creo que la película es un homenaje en vida necesario, que él puede vivenciar y disfrutar. Porque puede devolverle en amor y respeto todo lo que nos brindó". En ese documental, hay una versión de Miguel Abuelo cantando "El Antigal" y otra de Ricardo Mollo con "Cuándo tenga la tierra". Debido a su enfermedad, Daniel Toro tuvo que soportar 30 operaciones de garganta en 4 décadas, dejándole secuelas y cierta propensión a las infecciones. El 28 de abril de 2023 fue internado en un sanatorio salteño por una neumonía, a la que no pudo superar. Falleció el 25 de mayo, a los 82 años. Así el "Nombrador" de las cosas bellas y sentidas dejaba el mundo terrenal. Dejó un gran legado (alrededor de 1000 temas) con enormes títulos: "Mi principito", "Escríbeme una carta", "Canción para tu piel", "El Antigal", "Mariposa triste", "Canción para no perderte", "Cuándo tenga la tierra" y la multireversionada "Zamba para olvidarte" (tiene 8 millones de reproducciones en "Spotify"), entre otras. Solo lamentaba una cosa, haber perdido su voz... lo manifestó en un homenaje que le hicieron en el Festival de Folklore de Cosquín, como un lamento : " Dios mío, me llevaste mi voz y, con mi voz se fue la mitad de mi alma"... 






Foto 1 : Daniel Toro, en sus inicios como solista

Foto 2 : Daniel Toro, a los 80 años


Foto 3 : recibiendo un premio por su aporte a la cultura.


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