ALBERTO OLMEDO : EL RELATO DE UNA ABSURDA MUERTE

 Estar en la cresta de la ola... la fama es puro cuento... el éxito es una fachada... frases remanidas que pintan una realidad concreta. Las celebridades (de cualquier ámbito) se transforman en sus escenarios para hacer delirar a sus seguidores. Alguna vez una modelo publicitaria famosa dijo que a ella le pagaban para sonreír y, que sus problemas no le importaban a sus "jefes". Infinidad, por no decir la totalidad, de los payasos, detrás de su maquillaje esconden una cara triste y una lágrima (que al estar pintada, para el público es de fantasía). La vida, muchas veces "los pasa por arriba" y no pueden con ella. Ésta introducción pone énfasis en las miserias de los "famosos" y sus "historias", las cuáles muchas de ellas, terminan mal. Hace algunos días se cumplió un nuevo aniversario del fallecimiento de uno de los capocómicos más populares del país : Alberto "el Negro" Olmedo, protagonista de una absurda muerte. El cómico rosarino estaba en el esplendor de su carrera, relanzada con grandes éxitos cinematográficos, junto a su inseparable colega Jorge  "el Gordo" Porcel. Sumado a eso, el impactante fenómeno televisivo de su programa "No toca botón", dónde interpretaba inolvidables personajes. Sin embargo, el notable éxito laboral no tenía relación con su vida privada. Separado de sus 2 primeras esposas (Judith Jaroslavsky y Tita Russ), de las cuáles mantuvo buena relación posterior, nunca pudo estabilizarse ni reencauzar su vida amorosa. Acababa de separarse, tras 6 años de relación, de su última compañera, la actriz Nancy Herrera. Ella iniciaría luego un romance con el locutor "Cacho" Fontana (íntimo amigo de Olmedo). "El Negro", que nos hacía reír a todos, estaba triste. El éxito no le bastaba, le pesaban la soledad, la ruptura con su pareja, el desengaño y lo que él consideraba una traición. En marzo de 1987 (un año antes de la tragedia), la revista "Gente" le hizo una entrevista y, aparecía en la tapa con el rostro compungido. En grandes letras color amarillo, al lado de su foto, podía leerse el dramático título (que era una frase suya) . "Ésto no es vida". Debajo, con letras más chicas, decía : "Solo. Cansado. Deprimido. En su mayor éxito profesional. En su decepción sentimental. La dramática confesión de Alberto Olmedo". Como se dijo, el año 1988, era éxito total. Su programa "No toca botón" (salía los viernes por la noche) terminó liderando el rating y acababa de filmar la película "Atracción peculiar", junto a Porcel, Beatriz Taibo, Silvia Pérez y Beatriz Salomón, bajo la dirección de Enrique Carreras. Su enorme popularidad hizo que frases de sus personajes se "pegaran" al léxico vernáculo : "Adianchi", "Hay efectivo", "Éramos tan pobres", "Y... si no me tienen fe", "De acaaaaá" y muchas más. La noche del 4 de marzo cenó con amigos, a la salida del teatro "Tronador", en el restaurante "Munich Hamburgo", lugar dónde era habitué. Tal era la confianza con el dueño del lugar, que había enviado un pequeño cerdo (cochinillo), para que se lo prepararan para esa noche. Entre sus amigos pegó el faltazo Javier Portales, a quién le avisaron tarde de la "juntada" y, por ende, ya tenía planes con su esposa. Tampoco fue Silvia Pérez (quién mantenía un romance oculto con Olmedo), pues "olfateaba" la reconciliación del cómico con Nancy Herrera (ella hizo temporada en Carlos Paz). En medio de la cena, Olmedo se levantó a hablar por teléfono. Llamó al edificio "Maral 39", dónde alquilaba el departamento, para saber si Nancy había llegado. La respuesta fue afirmativa y, arreglaron encontrarse en breve. El "Negro" brindó con vino blanco, pidió un panqueque de manzana como postre y encargó que le prepararan una bandeja con el cerdo que había sobrado para comerlo frío al otro día. Antes de irse, "aconsejó" al resto de los comensales para que vayan a ver la película "Atracción peculiar", próxima a estrenarse, y se marchó sin compartir la sobremesa. En el departamento lo esperaba Nancy (quién había escrito "te ama Nan" con lápiz labial en un espejo, a manera de bienvenida). Al llegar, él escribió "Eu tamben", usando el lenguaje de su personaje "El Manosanta". Esa noche tomaron mucho y, fue motivo de gran celebración el anuncio de Nancy de un embarazo de 2 meses. Al enterarse, el "Negro" explotó de alegría y hubo risas, besos, alcohol... y excesos. Con la madrugada ya consumada y la claridad del día asomando, Olmedo se acercó al balcón. Observó el mar, el cielo estaba plomizo, una tenue lluvia había caído anteriormente. Luego, cruzó un pie sobre la baranda mojada por el rocío y... se sentó en el borde. Estaba como "cabalgando" sobre la misma. Tenía el torso desnudo, un jean y botas texanas. Después sus piernas estaban tendiendo hacia afuera y, las botas buscaban donde apoyarse. Unos segundos después, alguien en el piso 12 escuchaba éstos gritos : "¡ Me caigo, mamita, me caigo ! ¡ Agarrame la pierna ! ¡ Agarrame la pierna !", era el pedido desesperado de Olmedo. " ¡ Yo te agarro, papito, te agarro ! ¡ Pero no puedo, no puedo, no puedo...!" respondía ella, gritando casi resignada. Olmedo intentó, sin éxito, subir una de sus piernas y engancharla en la baranda, antes de que sus manos no resistieran más. Nancy hacía una fuerza inútil  para levantarlo, ya que el peso era demasiado para ella. Tironeaba y gritaba. Olmedo no pudo aguantar más y... se soltó. Desde el piso 11, cayó en forma vertical 40 metros  al jardín del edificio y el cuerpo rebotó contra un cantero pegado a la vereda. Terminó en el pavimento, boca arriba, los brazos desplegados y un ojo abierto. El jean se rompió en la entrepierna con el impacto (se veía un slip rojo, para la "buena suerte"). Había sangre brotando de sus piernas (estaban "descoyuntadas"). Un joven médico (que había salido a correr) trató de reanimarlo. Mucha gente lo reconoció de inmediato y comenzó a rodear el lugar. Un vecino, de 17 años, cruzó al otro balcón del departamento para ayudar a Nancy, que gritaba con medio cuerpo por sobre la baranda, mirando hacia abajo. Entró por el dormitorio y quiso abrir la puerta del departamento para que ingresaran los vecinos que se acumulaban en el pasillo. Pero estaba con llave. La encontró en la mesa de la cocina y pudo abrir. Sacaron a Nancy en estado de shock... todavía gritaba. En el living había 2 copas de champagne (una estaba rota). En la mesa, 4 botellas vacías y una más abierta. La cama de 2 plazas estaba hecha, sin uso. Uno de los primeros testigos del hecho fue Oscar Etchart, quién llegaba al edificio a buscar un amigo para ir a acampar. Al ingresar, escuchó gritos. Volvió sobre sus pasos y levantó la mirada. Así lo contaba : "Lo que veo es una mujer como queriéndose tirar del balcón". Con su vista siguió un trayecto : un hueco en la tierra del pequeño jardín. Unos metros más allá, yacía Olmedo. Etchart llevaba en su mochila una cámara "Pentax MF" y su amigo al notar la tremenda situación, le dijo:"! Sacale, sacale !" . El improvisado fotógrafo disparó como 10 veces. Obtuvo la foto del cuerpo inerte del cómico (dónde se lo ve, como se dijo, con el torso desnudo, jeans, botas texanas, los brazos semiextendidos y los ojos abiertos). Luego, llevaron a Nancy dónde estaba el cuerpo tirado. Se abalanzó sobre él, tomándose la cabeza y lloró. Olmedo todavía respiraba, eran sus últimos estertores. Entre sollozos, ella balbucea :  "¿ Porqué papi? ¿ Porqué hiciste eso?     ¡ Justo ahora !". Sin dudarlo, Etchart saca otra foto de esa imagen. Luego la vendería a la Revista "Gente" por 17.000 dólares (esa fotografía sería la tapa de la misma). Después llevaron a Nancy al hall del edificio, dónde la sentaron, le dieron agua y un sedante. Comenzaron a llegar, enterados de la infausta noticia, amigos e integrantes del elenco teatral, como Ricardo Darín y César Bertrand. Éste último (que había cenado la noche previa con Olmedo), tuvo un ataque de ira y quiso ir a buscarla, a encararla, mientras gritaba : "¡Todo fue culpa de esa mujer !". Entre varios lograron contenerlo. Las posteriores pruebas toxicológicas indicaron cocaína en su cuerpo. Esa fatídica noche, Olmedo había consumido. Nancy lo reconocería después ante el juez. Muchas incógnitas y preguntas quedaron flotando luego del absurdo accidente : Si estaba sentado, como a caballo en el balcón... ¿ cómo es que quedó colgado de sus dos manos en la baranda ? ¿ Habrá hecho piruetas ? Por otro lado afirmaban que le temía a las alturas (sufría de vértigo). Otra hipótesis, no comprobada, dice que quiso alcanzar una bolsita rosa que tenía escondida en una esquina exterior del techo del balcón. Incluso se habla de un policía que habría recogido la bolsa, que estaba ubicada debajo del cuerpo de Olmedo, al lado de una de sus manos. Sin embargo, nunca figuró en el expediente la presencia de tal bolsa, ni se supo del supuesto policía que la encontró. El velatorio se llevó a cabo en la empresa de Rogelio Roldán (uno de sus amigos, convertido en personaje por él). César Bertrand, ya más calmado, expresó : "Yo no voy a hablar mal de Nancy. Es la mujer que eligió mi amigo". Su compañera de elenco, Beatriz Salomón, declaró en una revista que Olmedo le habría sugerido la idea de terminar con su vida, deprimido y decepcionado. Cerca del lugar de su muerte, se levantó una escultura, dónde se lo ve, sonriente. Cuándo el cómico murió, Nancy Herrera tenía 28 años y estaba embarazada de 2 meses. Hoy, a los 64 años, cuenta que quedó con estrés postraumático y cada 2 meses visita a su psiquiatra para reforzar la terapia que hizo durante 10 años, después de esa fatídica noche. Sin embargo, extrañamente, en una nota hecha éste año, Herrera contó que no sabía que estaba embarazada, echando por tierra toda la historia que el periodismo de la farándula contó. Fruto de esa relación nació Alberto Orlando (Albertito), que hoy tiene 35 años. Nancy también despejó más dudas en la citada nota : "Del tiempo que estuvimos juntos, me quedan un montón de anécdotas, sobre todo de los viajes. Obviamente, lo recuerdo todos los días de mi vida. Y es inevitable, dado lo horroroso que fue todo. Me pregunto porque se tuvo que subir a esa baranda. Pero estaba tan en pedo, que jodiendo se puso a hacer caballito... ". Lapidaria y concreta. A las 7:45 horas del 5 de marzo de 1988, a los 54 años, en el pináculo de su carrera, aquel que nos hacía reír a carcajadas, hizo su último chiste... Como consuelo, puede quedar la reflexión del hermano de Nancy sobre lo sucedido : "El Negro murió como quería : al lado de la mina que amaba, con champagne y en pleno apogeo de su carrera..."



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