JUAN CARLOS ZABALA, EL "ÑANDÚ CRIOLLO"

Las grandes hazañas deportivas han sido moneda corriente en la historia de nuestro país. Una nación tercermundista dónde la falta de recursos monetarios, tecnología y profesionalización, es suplida por coraje, amor propio y, sobre todas las cosas... talento. Y, así en confrontaciones con representantes de grandes potencias mundiales, siempre afloró y "sacó chapa" un/a compatriota para defender y honrar nuestros colores. La narración de hoy nos presenta a un "pequeño gigante", ganador de la Maratón en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, disputados en 1932. El protagonista : Juan Carlos Zabala, a quién la dureza de una infancia difícil, lo curtió para fortalecerlo en su futuro. Existen 2 fechas probables y muy cercanas de su nacimiento, ya que algunos registros lo sitúan el 11 de octubre de 1911 y otra, más aceptada, lo establece como el 21 de septiembre del mismo año (fecha que figuraba en sus certificados de viajes). Hijo de Ana María Boyer y de un inmigrante vasco español, que tuvo una relación con ella y, cuyo nombre se desconoce (al menos para los registros). El individuo en cuestión, fue alistado por el ejército francés para combatir en la Primera Guerra Mundial. Al no encontrarse sus restos, fue declarado desaparecido en combate, en 1920. Al enterarse de tan infausta noticia, su madre falleció producto de un infarto. Así, el pequeño Juan quedaba huérfano con sólo 9 años. A cargo de él, su padrino León Cabal, lo internó en el Reformatorio de Marcos Paz y también asistía al "Hogar Escuela Colonia Ricardo Gutiérrez", dónde se destacó en varias disciplinas, como natación, básquetbol y atletismo. En un encuentro con un equipo de la Colonia se enfrentaron al fuerte conjunto de baloncesto de la Asociación Cristiana de Jóvenes, que entrenaba el profesor Alberto Regina, al que vencieron claramente. Allí se dieron cuenta del potencial que tenían. Cuándo Zabala cumplió 12 años, se realizó en Marcos Paz un torneo con la participación de los atletas más destacados de la época y, Juan inquieto, chiquilín, decidor y atrevido, se paseaba de forma altanera ante los otros participantes, presumiendo de que les iba a ganar... a todos. Efectivamente lo hizo, en la distancia de 1.500 metros. Meses después, el celador de la Colonia, Pedro Quiroga lo llevó a competir contra atletas de 20 años (8 años mayores que él) y, en esa competencia derrotó a Juan Acosta, quién era campeón sudamericano. Zabala era ya más que una promesa y, sus sucesivos triunfos hicieron que el profesor de la Colonia, Adolfo Stirling (ex atleta y entrenador austríaco radicado en nuestro país desde 1922, detector de talentos), lo sacara fuera de Marcos Paz. Intervino en un torneo "Primavera", organizado por G.E.B.A. (Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires), dónde sucesivamente ganó los 1.500, 3.000 y 5.000 metros. En ésta ocasión quedó demostrado el "desenfado y picardía" (muchas veces mal utilizada de Zabala), debido a que fue descalificado de la primera prueba por actitud antirreglamentaria (en la carrera le "tocó la cola" al competidor al cuál pasó para ganarle). Antes de largar la segunda competencia, el delegado de su equipo, José Lamberto, le hizo prometer "portarse bien". Años después, en 1931, se disputó el Campeonato Sudamericano de la especialidad, en cuya ocasión el club G.E.B.A. inauguró su nueva pista de atletismo. Allí "Zabalita" se impuso en los 10.000 metros, estableciendo un récord de 31 minutos y 19 segundos. Al recibir la medalla es felicitado y recibe el abrazo del presidente de facto, General José Félix Uriburu, presente en la competencia. El deportista era un "diamante en bruto" y había que pulirlo para un próximo gran objetivo : los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 1932. El director del diario "La Nación", Dr. Jorge Mitre, le costeó el viaje a Europa para que se perfeccionara compitiendo y llegara en condiciones ideales a semejante justa deportiva. El 8 de septiembre de 1931, Zabala y su entrenador Stirling arribaron a Francia. De inmediato, les llegó una invitación para que corriera la Maratón de Berlín, cinco días después. Luego ganó los 30.000 metros de Viena (Austria), dónde registró 1 hora 42 minutos 30 segundos, estableciendo un nuevo récord mundial en esa distancia. Con poco tiempo de descanso partió a Kosice (en la ex Checoslovaquia) y, allí, en su debut como maratonista, ganó en esa competencia, con un registro de 2 horas 33 minutos 19 segundos. En su estadía europea corrió 36 carreras, imponiéndose en 34 de ellas. Compitió, entre otros, contra el más grande ganador de medallas olímpicas del atletismo, el finlandés Paavo Nurmi, dueño se 30 récords mundiales. Cuándo se enfrentaron, Nurmi venció y Zabala llegó 3°. El diario "Crítica" lo bautizó "El Ñandú criollo", apodo con el que pasaría a la inmortalidad. Estaba listo, talento y condiciones sobraban para soñar con lo máximo : las Olimpíadas. Pusieron manos a la obra y, su entrenador Stirling junto a la Federación Argentina de Atletismo, hicieron gestiones para que Zabala viajara con antelación (fines de mayo, 2 meses antes de la competencia) para competir y aclimatarse. Otra gestión importante fue obtener un permiso especial del C.O.I. (Comité Olímpico Internacional) para que lo dejaran participar (en esa época, existía una medida absurda en la que los menores de 20 años no podían competir. Aún no los había cumplido cuando lo inscribieron y los tendría en el momento de la competencia). Participó en una maratón en Los Ángeles, el 25 de junio, e iba imponiéndose en la misma a ritmo de récord mundial, pero abandonó cerca del final con los pies totalmente llagados. Pero, se recuperó rápidamente y, desafiante, sentenció en una nota al diario "Los Ángeles Times" : "Voy a demostrar que puedo largar en punta y ganar. Los que quieran, que me sigan... llegarán después o se rompen".  El día fijado era el  7 de agosto, en el estadio Memorial Coliseum, de Los Ángeles. Zabala salió con paso demoledor. Cuándo estaba en los 23,3 kms. (los hizo en 1 hora y 20 minutos), le llevaba 1 minuto de ventaja a su perseguidor, el finlandés Lauri Virtanen. Pero éste lo superó más adelante  y,  al llegar al kilómetro 32, el que tomó la punta fue el británico Duncan Mc Leod Wright (quién le llevaba 100 metros a Zabala). Virtanen, agotado por su esfuerzo de días anteriores (venía de lograr las medallas de bronce en 5.000 y 10.000 metros llanos) no pudo sostener el ritmo y quedó rezagado. Mientras tanto, se acercaban el finlandés Armas Toivonen y el británico Sam Ferris. En el kilómetro 37 seguía en punta Mc Leod y, el auto que seguía al equipo argentino (con el entrenador Stirling, el dirigente Eduardo Ursini y el campeón de natación Alberto Zorrilla, a bordo) se volvió al estadio (dónde finalizaba la prueba). Al respecto, Ursini, quién presidía la Federación Atlética expresó crudamente: "Lo vimos a Zabala echar espuma por la boca, con los ojos perdidos, iba mal. Stirling le pegó el último grito : ¡ Estirá el braceo !... Parecía con un agotamiento casi total, nos miramos y pensamos que no tendría las reservas que afortunadamente demostró tener. En ese momento, se lo juro, no dábamos nada por su triunfo. Faltaban unos 5 kilómetros, volvimos al estadio, nos juntamos con los muchachos, nos preguntaron como iba Zabalita y les dijimos lo que nosotros pensábamos : que la chance era remota". En tanto, José Oriani, jefe del equipo argentino de boxeo, quién esperaba en el estadio, narró : "Sufríamos por la suerte de Zabalita, cuándo vemos que se nos acerca Stirling. Verde la cara, despeinado, deshecho, nos cuenta : se ha roto por luchar con el finlandés. No quiso dejar la punta y después vino el inglés para rematarlo. Se rompió el pibe, nos dijo". El desenlace de la maratón fue dramático. Zabala sobrepasó a Mc Leod Wright en el kilómetro 38, pero Ferris venía detrás de él, más entero, listo para el remate. Entre el 1° y el 5° no había ni siquiera 3 minutos de diferencia. En el estadio había 70.000 espectadores (quiénes habían presenciado la final femenina de salto en alto). Y... de repente, el milagro. Así lo contaba Ursini : "... la gran sorpresa fue verlo a aparecer primero a Zabala. Ahí nos deshicimos todos. Stirling se olvidó de los consejos, yo de todo lo que le había dicho antes, nos unimos en un mismo grito hasta quedarnos roncos... ! Qué impresionante ¡ La gente gritaba también enloquecida, lo animaba mientras él avanzaba como un héroe con los pies llagados, dándolo todo. Iba a entrar en la recta final y recién apareció el inglés. Zabala hizo un sprint emotivo, cruzó la línea de llegada y se cayó. Enseguida lo recogieron un juez y un atleta que estaba adentro". Zabala pudo mantener su ventaja sobre Ferris en el estadio (90 metros) y terminó con récord olímpico, con un tiempo de 2 horas, 31 minutos, 36 segundos. Lo escoltó Ferris con 2 horas, 31 minutos, 55 segundos. La medalla de bronce fue para Toivonen, con 2 horas, 32 minutos, 12 segundos y cuarto llegó Mc Leod Wright, con 2 horas, 32 minutos, 41 segundos. Observando éstos guarismos, podemos ver que Zabala le sacó 19 segundos a su perseguidor y, que la distancia entre el ganador y el cuarto fue de 1 minuto con 5 segundos. Hubo otros atletas argentinos que participaron en la prueba : el cordobés Fernando Ciccarelli (quién terminó 17° con un tiempo de 2 horas, 55 minutos, 49 segundos) y José Ribas, que abandonó la prueba en el kilómetro 39. Nunca una final de una maratón había sido tan intensa, con los 4 primeros corredores definiendo la medalla de oro dentro del estadio. El diario "Los Ángeles Examiner" publicó al respecto : "Por su espíritu, su corazón y su resistencia, Juan Carlos Zabala, ese pequeño y ágil hijo de la Nación Argentina, fue la verdadera reencarnación de Filípides". Zabala, años después contaría : "Estaba tan seguro de ganar que le aposté 500 dólares al nadador Zorrilla. Si yo perdía, me volvía nadando porque no tenía un centavo". También aclaró sobre el tema de su caída al cruzar la meta : "Mucho se habló de ese desmayo, pero la verdad de lo ocurrido es que el boxeador argentino Carmelo Robledo (medalla de oro en esos juegos) por el entusiasmo me arrojó un banderín que tenía empuñadura de bronce y me pegó en la cabeza". El "Ñandú Criollo", de sólo 1,62 metros de altura y 50 kgs. fue el vencedor más joven de la historia (20 años) y el primero en subir a un podio (práctica que se implementó a partir de esos juegos). Tuvo la suerte que el gran Paavo Nurmi no participó de esa maratón, ya que fue declarado profesional días antes del comienzo de la justa (en ese entonces no podían participar). Luego de su gran hazaña, llovieron ofertas de todo tipo, como el pase al profesionalismo, que prefirió no concretar. También se separó de su entrenador Stirling. Lo invitaron a Hollywood, dónde conoció algunas estrellas del momento, como Ginger Rogers. Se alejó un tiempo de las competencias y contrajo enlace con Magdalena Lafrancone, con quién tuvo 3 hijos. En 1935 decidió volver a competir intensamente y preparar la defensa de su título. Se estableció en Alemania (primero en Berlín y luego en Wittenberg) bajo la guía de Otto Lamberg y se lo vió en buena forma. Compitió en Munich (Alemania) y batió el récord mundial de 20.000 metros, luego mejoró el récord sudamericano de 10.000 metros, siendo el primer atleta en recorrer esa distancia en menos de 31 minutos. En 1936, participó en los Juegos Olímpicos de Berlín, finalizando 6° en los 10.000 metros y tuvo que abandonar cuándo competía en la maratón (también corrió el cordobés Luis Oliva, que luego abandonó). Luego de los Juegos, se radicó un par de años en Dinamarca y, con la proximidad de la 2° Guerra Mundial, decidió volver al país. Ya instalado, en 1938, con 27 años, brindaba exhibiciones e hizo su despedida en la cancha de River en diciembre de 1939. Ese año se filmó una película sobre su vida llamada "Y mañana serán hombres", dirigida por Carlos Borcosque. Entre 1946 y 1955 trabajó en el desarrollo del deporte para el gobierno peronista y fue preparador físico particular. En 1950, actuó en el film "Campeón a la fuerza" (allí también participó Delfo Cabrera, ganador de la Maratón de las Olimpíadas de 1948, realizadas en Londres). Debido a la Revolución Libertadora de 1955, que derrocó a Perón, debió exiliarse en EEUU. Pasados los años, en 1980 recibió el premio Konex de Platino al Atletismo y el Diploma al Mérito al Mejor Atleta del siglo. Después, al cumplirse los 50 años de su hazaña deportiva, en 1982, fue homenajeado por el Círculo de Periodistas Deportivos y, también participó en la gala de la Federación Internacional de Atletismo (FIA), en Atenas, con Emile Zatopek, el gran atleta polaco apodado "La Locomotora Humana".  Zabala falleció el 24 de enero de 1983, a los 71 años, de un paro cardíaco, mientras estaba internado en el Hospital "San Isidro". En 1999, la Confederación Argentina de Atletismo realizó una encuesta para determinar quiénes eran los atletas del siglo y, Zabala se impuso entre los hombres, mientras que, Noemí Simonetto lo hizo por el lado de las mujeres. También fue homenajeado por el Concejo Deliberante de Marcos Paz, que impuso su nombre al acceso que lleva a la colonia desde la Ruta 40 a la Ruta 23 y, en las puertas de aquel hogar de la infancia de Zabala, se levantó un monolito con su figura, diseño del artista Juan Carlos Rogelín. Cerca de allí, el Polideportivo de la ciudad de Benavídez, lleva su nombre. Con total justicia, el 7 de agosto (día en que se corrieron las maratones de Los Ángeles de 1932 y de Londres en 1948, que ganaron Zabala y Delfo Cabrera, respectivamente), es el día del maratonista en nuestro país. Juan Carlos Zabala, el "Nandú Criollo", tan pequeño físicamente, pero tan grande como deportista. La vida lo golpeó duramente a temprana edad y, esa fortaleza lo hizo resistente hasta convertirse en uno de los atletas más prestigiosos del país. Seguro de sí mismo, no sólo decía lo que iba a hacer en competencia, sino que lo cumplía. "Nadie se imaginaba todo lo que trabajaban en mi cerebro, en la parte final. Y empezó a dolerme la rodilla. Quería ganar, llegar primero costara lo que costara, sin importarme ni el dolor, ni el riesgo de mi futuro. Quería darle esa gloria a la Argentina", expresó. En una ocasión, entraron a robarle en su casa y se llevaron la medalla obtenida en Los Ángeles. Lejos de dramatizar, opinó : "Si eso sirve para calmar el hambre de alguien, el robo me duele menos". Así era Juan Carlos Zabala o "Zabalita" o el "Ñandú Criollo", tan  pequeño... pero tan gigante...

Comentarios

Entradas populares de este blog

ROMINA TEJERINA... Y EL ROSTRO DE SU VIOLADOR EN SU HIJA...

MARCELO SAJEN... HISTORIA DE UN VIOLADOR SERIAL...

"TANGUITO", OLVIDADO PIONERO DEL ROCK