FACUNDO CABRAL, LA ABSURDA NOCHE TRÁGICA DEL GRAN TROVADOR
Estar justo en el lugar y momento equivocado... A muchas personas les ha pasado ésto. En general, las consecuencias suelen ser adversas y, en algunos casos, hasta fatales. Algo así le ocurrió a uno de los más emblemáticos cantores argentinos, a quién por estar dónde no debía, le arrebataron violentamente la vida. El protagonista de la historia de hoy es Facundo Cabral, cantante, compositor, viajero, pensador, filósofo, como pocos hubo en el país. Nació el 22 de mayo de 1937 en La Plata. Su madre, Sara Carmiñas, lo crió a él y sus 6 hermanos en soledad, porque su padre un día antes que Rodolfo Enrique (Facundo es su nombre artístico) naciera, partió sin decir adónde iba y... nunca volvió. Estuvieron viviendo en Berisso, en la casa del abuelo paterno, quién los terminó echando y tuvieron que mudarse a Tierra del Fuego. Volvieron a Berisso (cuándo el pequeño cumplió 8 años). Vivió una infancia llena de privaciones, la pobre Sara hacía lo que podía. Cuándo cumplió 9 años, en una travesura que rondaba por su cabeza, se escapó de su casa. Años después, así lo contaba : "Quise llegar a Buenos Aires para conocer al presidente Perón, porque le daba trabajo a los pobres". Alguien le dijo que el General iría a La Plata, porque era el aniversario de la cuidad. Durmió al costado de la Catedral, eludió el cerco policial y se acercó al auto presidencial descapotable. Un policía intentó echarlo, pero "el presidente le dijo que me dejara avanzar. Subí al auto y hablé con los dos. Con Perón y Evita. Me preguntaron que quería... Trabajo, le dije. Y ella dijo algo inolvidable : por fin alguien que pide trabajo y no limosna. Y gracias a ese encuentro, mi madre tuvo trabajo y todos nos mudamos a Tandil", contó. Pero su dura infancia, sin contención alguna, lo empujó al alcohol cuándo solo tenía 10 años. Lo internaron en un reformatorio, logró fugarse y a los 14 años volvió a caer. Él mismo, años después, se definió como "violento, indomable. Pero allí, entre rejas, conocí al cura jesuita Simón, que me enseñó a leer y a escribir, y me impulsó hacia los buenos libros, cursé la primaria y la secundaria y, un día (otra vez vagabundo), leí el Sermón de la Montaña y... nací de nuevo. Corrí a escribir una canción : Vuele bajo y me convertí en el Indio Gasparino". A mediados de los ´60 empezó a visitar redacciones para tratar de promocionarse. Allá por 1970 sale a la luz su 1° álbum "Facundo Cabral", luego vendrían "Buen día América del Sur (1972), "No soy de aquí" (1973), "Mi vida" (1974) y "América" (1976). Viajero incansable, sostenía que, sin más que su voz y su guitarra, recorrería el mundo... y vaya si lo hizo, pues anduvo por 165 países. Se definía como un "trovador solitario, pacifista, influído por Jesús, Lao Tsé, Osho, Buda, Schopenhauer, Juan El Bautista, el Pobrecito de Asís, Gandhi y la Madre Teresa de Calcuta". Agregaba, además que era "violentamente pacifista, vagabundo firstclass, anarquista filosófico, contemplativo y... gran lector de Borges", con quién tuvo largas conversaciones de alto nivel intelectual. En 1976, perseguido por la dictadura, por la profundidad y el compromiso de su obra musical, debió exiliarse en México. Podría decirse que, a partir de aquí, comienzan los sinsabores en su vida, que pondrían a prueba su resistencia. Dos años después de llegar a México, un accidente aéreo le dió el primer golpe bajo, ya que un avión que despegó de Chicago, con destino a la capital mexicana, se precipitó a tierra. En ese vuelo trágico, dónde no hubo sobrevivientes, viajaban su esposa y su hija (una beba de sólo 1 año). Con el dolor interno aún latente, en 1979, editó "Te quiero... porque te quiero". Con la vuelta de la democracia, regresa al país en 1984. Pero estaba enfermo, casi desahuciado, de un cáncer de páncreas, del cuál se recuperó lentamente para volver al ruedo. En una entrevista a la revista "Gente", en 1985 expresaba : "Escribí unos 22 libros sin títulos y sin mi firma, gané 3 discos de oro y 2 de platino, y se los regalé a un taxista. Pesaban demasiado, y yo nunca tuve casa, siempre viví en hoteles". Tales afirmaciones pintan de cuerpo entero su filosofía de vida y su andar errante, pero comprometido, por la vida. Los libros de su autoría (a los que luego se les pondría título para editarlos) a los que se refería eran : "Paraíso a la deriva", "Conversaciones con Facundo Cabral", "Mi abuela y yo", "Salmos", "Borges y yo", "Ayer soñé que podía y hoy puedo", "Cuaderno de Facundo", entre otros. En 1996, la ONU lo declaró "Mensajero Mundial de la Paz", por su labor artística. Se uniría a otro gran cantante argento como Alberto Cortéz, para incursionar en el espectáculo "Cortezías y Cabralidades" (de allí la z), en 1998. En otra temporada, el espectáculo se llamó "Lo Cortéz no quita lo Cabral". También compartió escenario con otras celebridades internacionales, como Julio Iglesias, Pedro Vargas (el rey mexicano del bolero) y Neil Diamond. Recibió el premio Konex como uno de los mejores 5 baladistas del país y fue miembro honorario de Amnistía Internacional. En sus presentaciones en el país tuvo actuaciones memorables en cancha de Ferro Carril Oeste, dónde lo ovacionaron 35.000 personas y en el mítico Luna Park (40.000 espectadores). Como se dijo, solo con su voz y guitarra recorrió el mundo y, la casualidad o la mala suerte lo encontró de gira en Centroamérica, más precisamente en Guatemala. Tuvo una frase premonitoria : "el azar sabe lo que hace". Fue contratado para hacer 3 recitales en el Teatro "Roma", en la ciudad de Quetzaltenango. Totalmente colmada, la sala lo aplaudió de pie. A medianoche, volvió al hotel "Tikal Futura", ubicado en la Calzada Roosevelt, zona 11, de la capital guatemalteca. Al día siguiente debía viajar a Nicaragua. En el lobby, se cruzó con su contratante, el empresario costarricense Henry Fariñas y, entablaron el siguiente diálogo : "¿ Cómo vas a ir al aeropuerto ?", "En ómnibus o en taxi", contestó Cabral. "Olvídate. Te llevo en mi auto. Salimos a la 5 de la mañana", fue la propuesta del empresario". Cabral se acostó a la 1:30 horas. En ese momento, afuera, esperaban 3 camionetas. Un plan siniestro estaba en marcha. A las 5:10 hs. de ese 9 de julio, con lluvia y un calor pesado, el cantante subió al auto de Fariñas, que inmediatamente arrancó. Casi enseguida, al entrar en la avenida Liberación, dos camionetas les cerraron el paso. Dos de los cuatro hombres bajaron con armas automáticas y descargaron una ráfaga de 25 disparos contra el auto de Fariñas. Facundo murió en el acto, producto de dos balas en la cabeza y una en el pecho. El empresario tuvo más suerte y, resultó herido. Las investigaciones posteriores establecieron que, el costarricense Alejandro Jiménez González, alias "El Palidejo", hombre de confianza del Cartel de Sinaloa en Centroamérica, por lo tanto hombre del "Chapo" Guzmán, era el autor intelectual del crimen. Fariñas estaba enredado en el narcotráfico y era dueño del más grande cabaret de Costa Rica. Recibió una oferta de "El Palidejo" : quería "comprarlo", pero pagando en efectivo con billetes de 20 dólares. Era un claro caso de lavado de dinero. Fariñas se negó para no cargar con semejante volumen y exigió una transferencia bancaria legal. Eso bastó para que "El Palidejo" le hiciera la cruz y tramara el atentado. Pero había más. Según la policía, Fariñas se había quedado con un envío de droga que debía recibir el hombre del "Chapo". El objetivo era Henry Fariñas, y justo Facundo Cabral, estaba en el lugar equivocado esa noche. Tres días después, el 12 de julio, en un operativo conjunto entre el Ministerio Público y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, detuvo a dos de los autores del asesinato : Elgin Vargas Hernández (en Altos de Bárcenas) y Wilfred Stokes Arnold (en Villa Hermosa). Luego serían detenidos los otros dos : Juan Hernández Sánchez y Audelino García Lima. La justicia condenó a "El Palidejo" a 50 años de prisión por incitación al crimen. Era el nexo del "Chapo" con los narcos colombianos. Lo protegía la banda "Los Rastrojos", quiénes planeaban llevarlo a Sudamérica para esconderlo. La misma pena recibieron los 4 asesinos. Fariñas cumple una pena de 18 años de prisión por narcotráfico en Nicaragua. Los restos de Cabral fueron traídos al país por un avión de la Fuerza Aérea de México. En la aeronave viajó el canciller Héctor Escobedo, representando al presidente guatemalteco Álvaro Colom, quién había dicho al día siguiente del crimen : "Estamos consternados, vamos a encontrar a éstos criminales para hacer justicia". Colom decretó 3 días de duelo nacional, lo mismo que nuestro país. El cuerpo de Cabral fue cremado y el funeral se realizó en el Teatro - librería del Ateneo, en Buenos Aires. Dejó un legado, no sólo en sus canciones, sino en su palabra y, así, humildemente, se describía a sí mismo y su derrotero: "Yo soy un viajero. Como cosa secundaria canto y escribo, pero mi oficio es caminar. En eso soy un profesional. Lo hago desde siempre. Desde que arranqué recorrí 165 países. Nunca paré, nunca viví en una casa. Siempre estuve de paso. Nada para cuidar, para ser libre y seguir caminando. Yo siento que lo único que hice fue subir a un tren en Tandil a la buena de Dios, en el año ´46. Y un día me bajé en Beijing. No me preguntes que pasó, porque no sé que pasó. Fuí de fiesta en fiesta.Vino todo lo que había en el medio. Desde dictaduras al hambre. De todo. Y todo lo ví siempre como una gran obra. La vida como una gran obra". Hubo un intento de hacer una película sobre su vida, a llamarse "Camino a la libertad", pero tuvo un retraso de muchos años. Iba a terminar de grabarse en 2019 y estrenarse en marzo de 2020, pero la pandemia volvió a retrasar el proyecto. La dimensión de poeta y cantor alcanzada por Cabral era inmensa, pero siempre éste trovador minimizaba tales elogios e iba por la humildad y el pensamiento profundo siempre a flor de piel : "Yo soy el hijo de Sara y con eso es suficiente. Además soy la peor parte de Isabel, que es mi mejor parte. Soy el cantor de un pueblo que no me pertenece, moderadamente argentino y exageradamente Cabral. Repetidor de Whitman e inventor de mí mismo. Orgulloso del hombre que me tiene despierto y asombrado de ser parte de éste asombroso universo. Soy un hombre que canta naturalmente entre los hombres que callan inexplicablemente. Y me acuerdo, porque la primera condición que debe tener un cantor es buena memoria. El sabio Tagore decía que cuando el hombre trabaja, Dios lo respeta. Más cuándo el hombre canta, Dios lo ama". Facundo Cabral fue asesinado, por error, el 9 de julio de 2011. Una de sus canciones emblemas, sin dudas, es "Vuele bajo", con una letra tremenda : "No crezca mi niño, no crezca jamás. Los grandes al mundo le hacen mucho mal. El hombre ambiciona cada día más. Y pierde el camino por querer volar. Vuele bajo, porque abajo está la verdad. Ésto es algo que los hombres no aprenden jamás". Por último, una última reflexión suya : "Ando solo por la vida con un tono dominante, modestamente canto sin pretensión de enseñarte. Porque si el mundo es redondo no sé que es ir para adelante. Andar y andar, siempre andando nada más que por andar. No vine a explicar el mundo. Solo lo vine a tocar. No quiero juzgar al hombre, al hombre quiero cantar. Mi condición es la vida y mi camino es cantar. Cantar y contar la vida es mi manera de andar". Misión cumplida para Facundo Cabral...
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