EL "CHE" GUEVARA, SU FINAL... EL DÍA EN QUE NACIÓ LA LEYENDA

El nacimiento de una leyenda o la construcción de un mito, como quieran llamarle. Suele ocurrir con determinadas personas, que dejan de serlo, para convertirse en personajes... ¿ y cuándo ocurre ésto ? En el momento de la muerte de ésta persona, su desaparición física (cuándo es violenta, mejor), eleva su status a niveles insospechados... se vuelven inmortales, permanecen en el inconsciente colectivo y, su obra o vida, pasa a ser un relato fantástico, digno de ser conocido en detalles. Incluso, se omiten sus "malas acciones terrenales", en pos de proteger su figura... su leyenda. Por supuesto que habrá detractores, muchos de ellos con razones para serlo, pero ésta dicotomía de amado/odiado no hace más que agigantar el mito. Mucho se ha escrito sobre ellos (y seguirá escribiéndose) y volverán a renacer en remeras, banderas, símbolos o frases, que alimentará su permanencia... En ésta entrega, nos situaremos en los momentos finales de la prolífica existencia de Ernesto Guevara de la Serna... el "Che" Guevara y su trágico y violento final que, como se dijo, lo convirtió en leyenda. El derrotero de Guevara marca que, luego de su participación en la Revolución Cubana de 1959 (que derrocó al dictador Fulgencio Batista), junto a Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Raúl Castro (el único que aún sobrevive), le siguió su fluída actuación como ministro de gobierno de la isla, un "safari" revolucionario fallido en el Congo Belga (África) y, su último intento por llevar la Revolución a América del Sur : su incursión en la guerrilla boliviana, tal vez con el propósito (y su sueño también) de propagar sus ideas en su país natal. Guevara sentía que su ciclo en Cuba estaba cumplido y se propuso expandir territorialmente tales ideas (Castro lo apoyaba, pero no participaba activamente, casi que lo dejó solo). Como sea, ayudado por Fidel, el "Che" ingresó camuflado a Bolivia, con pasaporte falso, como el comerciante uruguayo Ramón Benítez, el 3 de noviembre de 1966. En la foto aparece semicalvo, de gruesos anteojos, sin bigote ni barba. Irreconocible. Pero, las cosas no salieron como se preveía, ya que el campesinado boliviano no se unió a su lucha. Guevara tenía información errónea respecto al comportamiento y la situación rural (la Reforma Agraria había ocurrido 14 años antes bajo el mandato de Víctor Paz Estenssoro). En la actualidad, las cosas habían cambiado y el gobierno del General René Barrientos tenía a los "barbudos cubanos" mal conceptuados. Todo comenzó a desmoronarse cuando el Partido Comunista de Bolivia lo abandonó a su suerte cuando el "Che" no aceptó que su principal dirigente, Mario Monje, dirigiera las operaciones militares. Fundadas razones tenía Guevara para la negativa, pues aquel tenía nula experiencia bélica. A ello debía sumarse la no colaboración de los campesinos, incluso su delación al Ejército, que lo buscaba. En lo que se considera un error de táctica, Guevara decidió dividir su pelotón y, en la tupida selva boliviana sufrió el primer golpe adverso. El 31 de agosto de 1967, en el Vado del Yeso, la retaguardia al mando de "Joaquín" (el comandante cubano Juan Vitalio Acuña) fue masacrada al intentar cruzar la confluencia del río Camiri. El pelotón había sido denunciado al Ejército por el campesino Honorato Rojas (quién un día antes los había recibido en su casa, incluso el "Che" se  fotografió con sus pequeños hijos). Hubo 8  muertos, entre ellos "Tania" (Tamara Bunke Bider), la única mujer del "ejército" del "Che" (su historia se narró en una entrega anterior de éste blog). Sólo hubo un sobreviviente. Habían acordado reunirse con el pelotón de Guevara tres días después, algo que no sucedería. El 22 de septiembre, los restos de la columna de Guevara venían huyendo desesperadamente del asedio del Ejército y, deciden tomar el caserío de Alto Seco, de 140 habitantes, quiénes fueron sus rehenes, ya que no podían salir del lugar, porque sabían que los campesinos bolivianos delataban su posición a cada paso, por más que intentaran sobornarlos. Así lo señala una carta de una mujer que interceptó el Ejército un poco antes : "Estoy muy nerviosa y desgraciadamente llegó el día en que conocí a los guerrilleros. Están ahora aquí, son 25, tienen armas desconocidas, su barba llega hasta su pecho. Dicen que están de paso a Alto Seco y piensan ir a Vallegrande. Hay dos enfermos y no pueden andar, están con mulos, caballos y perros. Para dormir se botan en el suelo como animales y tienen su idioma que se entienden entre ellos". Sin embargo, a pesar del cerco, un habitante llamado Ireneo Cortéz, hizo escapar a un peón suyo junto a un campesino de la localidad cercana de Pucará, quiénes muy pronto se toparon con un vehículo de la Compañía Florida, del Ejército. Mientras tanto, en el poblado, el "Che" y otro guerrillero intentaban explicar su revolución a los campesinos, pero a éstos no les interesaba la charla y, por lo tanto, no adherían a la causa. El 23 de septiembre, al amanecer, con la guía de Rogelio Gálvez, se marcharon al noroeste, a Santa Elena. Los miembros del Escuadrón "Braun" del Ejército, que llegaron el 24 de septiembre a Alto Seco, emitieron un parte : "Ireneo Cortéz informó que 30 rojos se encontraban en Alto Seco, amanecieron en su estancia, se proveyeron de víveres, tijeras y máquinas de afeitar, vestían uniforme verde olivo. Llevan 2 cajones de dinamita. El jefe era un rubio alto de 1,70 metros... Ellos en su mayoría estaban flacos y pálidos. El día 22 reunieron a los campesinos y ofrecieron $ 1000 bolivianos para enrolarse, indicaron que eran 150". El rumbo que tomaba el "Che" lo llevaba hacia Vallegrande. Su idea era alcanzar los ríos San Lorenzo y Piramirí. Para eso debía aventurarse en una zona dónde la naturaleza le brindaba refugio, pues ser fácilmente detectable era fatal. El Ejército envió una unidad de 41 hombres a buscarlos, al mando del subteniente Galindo y, el 26 de septiembre localizaron una columna llegando a La Higuera. Habían encontrado al "Che". Esperaron agazapados y, al mediodía divisaron 7 hombres que salían de ese poblado en busca de mulas y, los emboscaron. A ese pequeño combate se lo conoce como Khara Khara. En la acción, murieron los cubanos "Coco" (Roberto Peredo), "Miguel" (Manuel Fernández) y el boliviano "Julio" (Mario Gutiérrez Ardaya). "Benigno" quedó herido de bala, "Pablito" fracturado y "Camba" y "León" aprovecharon para desertar. Se perdieron 7 valiosas mochilas. El panorama era desolador, al "Che" sólo le quedaban 17 insurgentes (entre ellos 4 heridos y 2 enfermos). Guevara, falto de medicamentos, tenía en su asma a su principal enemigo. Desde su llegada el balance era negativo : 21 muertos, 10 prisioneros, 2 ahogados, 1 fusilado por ellos mismos, 1 desaparecido, todos sus campamentos descubiertos y ninguna radio para comunicarse. Por su parte, los Rangers del Ejército disponían de 1000 efectivos para darles caza. El 27 de septiembre la compañía del Capitán Gary Prado capturó a "Camba" (Orlando Jiménez Bazán, que había desertado) y el 30 de septiembre un grupo de obreros del Servicio Nacional de Caminos hicieron lo mismo con "León" (Antonio Domínguez Flores, el otro desertor). Ambos fueron interrogados y relataron la situación del grupo de sobrevivientes. El "Che", por su parte, en su diario describía la situación reinante: " Ahora sí, el Ejército está mostrando más efectividad en su acción y la masa campesina no nos ayuda en nada y se convierten en delatores. La tarea más importante es zafar y buscar zonas más propicias; luego los contactos, a pesar de que todo el aparato está desquiciado en La Paz, dónde también nos dieron duros golpes. La moral del resto de la gente se ha mantenido bastante bien, y solo me quedan dudas de "Willy", que tal vez aproveche algún zafarrancho para tratar de escapar solo si no se habla con él". Sin embargo, "Willy" acompañaría al "Che" hasta el final. A comienzos de octubre, el pelotón de Guevara fue delatado por un muchacho que los vió a 500 metros de La Higuera. El subteniente Lara, del Escuadrón "Braun", envió 3 hombres a perseguirlos. Cuando los detectaron, abrieron fuego. Los insurgentes lograron huir, dejando abandonada una valiosa mochila (poseía material quirúrgico, víveres y medicamentos). El 3 de octubre, el Escuadrón "Braun" fue relevado por 2 pelotones de la Compañía "A" de Rangers. Durante 5 días Guevara logró esconderse a duras penas, aunque pagando un alto costo, ya que el hambre y la sed hacían estragos. El 7 de octubre, el "Che" escribe sus últimas anotaciones : "Del informe de "La Vieja" se desprende que estamos aproximadamente a 1 legua de La Higuera y a otra del Jaguey y a 2 de Pucará. A las 17:30 hs. "Inti", "Aniceto" y "Pablito" fueron a la casa de "La Vieja", que tiene un hijo postrado y una medio enana, se le dieron $ 50 con el encargo  de que no fuera a hablar ni una palabra, pero con pocas esperanzas de que cumpla a pesar de sus promesas... Salimos 17 con una Luna muy pequeña y la marcha fue muy fatigosa y dejando muchos rastros por el cañón dónde estábamos que no tiene casas cerca, pero sí sembradíos de habas regados por acequias del mismo arroyo. A las 2:00 paramos a descansar, pues ya era inútil seguir avanzando. El "Chino" se convierte en una verdadera carga cuándo hay que caminar de noche". Al amanecer del 8 de octubre dormían en un sitio protegido en La Quebrada del Churo. Un campesino, que bajó desde La Higuera en busca de un vacuno, los descubrió. A las 6 de la mañana llegó hasta donde acampaba la Compañía "A" y los denunció ante el subteniente Carlos Pérez. A éste se unió el grupo del subteniente Eduardo Huerta y, marcharon a enfrentarlos. Se comunicaron por radio con el Capitán Gary Prado Salmón (al mando de la Compañía "B"). Además, ambos pelotones tenían dos piezas de mortero, una ametralladora y francotiradores dispuestos estratégicamente. Los 17 hombre del "Che" estaban divididos en 3 grupos (con Guevara en el centro de la Quebrada del Churo) y los otros dos en La Tusca y San Antonio). A las 11 hs. comenzó el combate. El suboficial Mario Terán, de la Compañía "A" es detenido por los guerrilleros y matan a 2 soldados (Mario Characaya y Mario Lafuente). Guevara busca salir del escondite por el lugar donde estaba Gary Prado, pero una ráfaga de ametralladora lo detuvo : un disparo lo hirió en la pantorrilla derecha. Otro impactó en su carabina "Lamal Div. United 744520", la cuál quedó inutilizada y, un tercer tiro le voló la boina negra de su cabeza. Ahí entró en acción el subteniente Huanca, con metrallas de apoyo, quién les arrojó granadas de mano. En esa acción murieron "Arturo" (el cubano René Martínez Tamayo) y "Antonio" (Orlando Pantoja, también cubano). Herido, Guevara fue cargado por "Willy" (el boliviano Simón Cuba, de quién el "Che" desconfiaba) y buscaron huir por una senda escarpada. No pudieron hacerlo, ya que los cercaron tres Rángers (el Cabo Balboa y los soldados Encina y Choque). Al rendirse, les dijo : "Soy el Che, no me maten, valgo más vivo que muerto". Eran las 14:40 hs. y, a las 15:30 hs. se emitió un parte de la Compañía "B" : " A 7 kms. de La Higuera, entre quebradas Jaguey y Ratecillo, en lugar llamado El Churo, logróse acción. Hay 3 guerrilleros muertos y 2 heridos graves. "Ramón" encuéntrose en nuestro poder. Nosotros tenemos muertos y heridos". Cabe aclarar que Guevara tenía nombres claves para las operaciones militares, como "Ramón", "Papá" o "Fernando". Media hora después, por radio y telégrafo, llegó una orden del Comandante del 8° Cuerpo de Ejército, Coronel Zenteno : "No queremos sapos perezosos, los queremos a todos cansados". En la jerga de las tropas, los sapos eran los guerrilleros y cansados indicaba ejecutarlos. A  las 17 hs. la comunicación llegó a La Paz : "Confirmada caída "Papá". No sabemos estado hasta dentro de 10 minutos". No había retorno, la suerte del "Che" estaba echada. Envuelto en una frazada, a Guevara lo evacuaron hacia La Higuera. Llegaron al anochecer, sin poder subirlo al helicóptero que lo debía llevar a Vallegrande (llevaron soldados heridos y muertos). A pesar de su condición de prisionero, algunos oficiales, como el Capitán Prado y los tenientes Totti Aguilera y Huerta Lorenzetti, lo trataron con respeto. A éste último casi lo convence de liberarlo, gracias a su magistral labia. Otros, como el Coronel Selich y los tenientes Ramos y Pérez, lo maltrataban. Quedó prisionero en la escuelita de La Higuera (situada a 7 kms. del lugar de su captura), un poblado oscuro, con 30 casas separadas por una sola calle de tierra y una plaza. Permanecía en un ranchito con techo de paja y afiches pegados a las paredes de adobe. Le curaron la herida de la pantorrilla y le quitaron todas sus pertenencias : dos relojes, dos pipas, un altímetro, una daga "Solingen", 2.500 dólares, $ 20.000 bolivianos, libros de historia y geografía de Bolivia y una ollita con huevos duros (su único alimento hacía varios días).  Por falta de medicamentos su asma se ha agravado, no permitiéndole dormir, por lo que su semblante no es el mejor. Está vestido con harapos : una campera azul sucia, debajo una camisa de fajina ya sin botones. Lo acompaña "Willy" y, desparramados en el piso, los cadáveres de "Arturo", "Antonio" y "Pacho". Usaron también códigos numéricos para referirse a Guevara y su situación : 500 (Che), 600 (vivo), 700 (muerto). El mensaje decía : "Muy buenas noches. Parte último ratifica encontrarse en nuestro poder 500. Deseamos recibir instrucciones concretas, si 600 o 700". La respuesta llega a las 23:30 hs. por radio, a través del Coronel Zenteno : "Orden presidente, Fernando 700". Traducción : el mandamás boliviano René Barrientos Ortuño tomó la decisión de matar al "Che" en una reunión con los altos mandos de sus Fuerzas Armadas en La Paz. No los convocó para debatir el destino del "Che", sino para informarlos. A las 7 de la mañana, Zenteno llegó en helicóptero junto al agente de la CIA, Félix Rodríguez Mendiguta, alias "Capitán Ramos" (se hacía pasar como oficial boliviano). Fotografió el diario del "Che" y luego lo visitó en la escuelita. Hablaron y, en un momento le tiró la barba. Guevara lo tildó de traidor y le escupió la cara. Rodríguez Mendiguta quiso hacerle preguntas. "A mí nadie me interroga", contestó, altanero, Guevara. "No vine a interrogarlo. Nuestros ideales son diferentes, pero yo lo admiro. Usted fue ministro de Cuba. Ahora mírese, está como está por creer en sus ideales", contestó entre admiración y respeto, Rodríguez. "Es lo mejor. No debí ser capturado vivo", dijo un resignado Guevara. Zenteno le ordenó al Mayor Ayoroa ejecutar al "Che", pero éste se rehusó, basándose en el reglamento militar que no le obligaba a obedecer ese tipo de consignas. Le sugirió que el verdugo fuera voluntario. Zenteno eligió dos al azar : el Sargento Mario Terán le dispararía al "Che" con su fusil "M1 Garand" y el Sargento Huanca haría lo mismo con "Willy". Años después, Terán contó en una entrevista que le hizo la periodista Michelle Ray, de la Revista "París Match", la situación que le tocó vivir : "Dudé 40 minutos antes de ejecutar la orden. Me fuí a ver al Coronel Pérez con la esperanza de que la hubiera anulado. Pero el Coronel se puso furioso. Así es que fuí. Ese fue el peor momento de mi vida. Cuándo llegué, el "Che" estaba sentado en un banco. Al verme dijo : Usted ha venido a matarme. Yo me sentí cohibido y bajé la cabeza sin responder. Entonces, me preguntó ¿ Qué han dicho los otros ? Le respondí que no habían dicho nada y él contestó : ¡ Eran unos valientes ! Yo no me atreví a disparar en ese momento. Ví al "Che" grande, muy grande, enorme. Sus ojos brillaban intensamente. Sentía que se echaba encima y cuándo me miró fijamente, me dió un mareo. Pensé que con un movimiento rápido el "Che" podría quitarme el arma. ¡ Póngase sereno y apunte bien ! ¡ Va a matar a un hombre ! Entonces, dí un paso atrás, hacia el umbral de la puerta, cerré los ojos y disparé la primera ráfaga. El "Che", con las piernas destrozadas, cayó al suelo, se contorsionó y empezó a regar muchísima sangre. Yo recobré el ánimo y disparé la segunda ráfaga, que lo alcanzó en un brazo, en el hombro y en el corazón. Ya estaba muerto". ¿Porqué las ráfagas y no un tiro de gracia?  Preferían disparos al cuerpo, para mostrar un cadáver acribillado en la selva y no un guerrillero liquidado con un tiro en la cabeza. Por la tarde, su cuerpo fue llevado a Vallegrande, atado a una de las patas de un helicóptero. En el trayecto, sus ojos quedaron abiertos por efecto del viento. Fue depositado sobre los piletones de la lavandería del hospital "Nuestra Señora de Malta". Al cuerpo lo lavó la enfermera Susana Osinaga. Allí lo expusieron a los fotógrafos de todo el mundo. Los militares bolivianos nunca imaginaron el impacto que esas imágenes iban a tener en el inconsciente colectivo. Parado encima del piletón donde está el cadáver de Guevara, el fotógrafo Freddy Alborta giró varias veces en torno al cuerpo, hasta sacar la primera foto. Los ojos abiertos de Guevara impresionan, parece que mira, parece que está vivo. Su boca entreabierta esboza lo más parecido a una sonrisa. Las tremendas fotos logran una analogía con dos cuadros famosos : "Lamentación del Cristo Muerto", de Andrés Mantegna (1490) y "Lección de Anatomía", de Rembrandt (1632). Luego, en un acto despreciable, los militares se repartieron mechones de su pelo como trofeo. Le cortaron las manos, para que no pueda ser identificado por sus huellas dactilares. Hicieron desparecer su cuerpo, durante 30 años. Aparecería en una fosa común, cerca del aeropuerto de Vallegrande, el 12 de julio de 1997, gracias a la búsqueda del equipo de Antropología Forense argentino y la ayuda de científicos cubanos. Había, además del esqueleto de Guevara, los restos óseos del peruano Juan Pablo Chang Navarro, los cubanos Orlando Pantoja Navarro, Alberto Fernández Montes de Oca y René Martínez Tamayo y los bolivianos Aniceto Reynaga y Simón Cuba. El informe de Jorge González, jefe del equipo decía : "Las coincidencias óseas y odontológicas permiten afirmar en forma categórica que el esqueleto denominado E2 pertenece a Ernesto Guevara de la Serna". Sus restos descansan en Santa Clara (Cuba) en una urna. El 8 de octubre de 1967, a las 14:15 horas, las ráfagas lanzadas del arma del Sargento Terán, terminaban con la vida de Ernesto Guevara y nacía el mito y la leyenda del "Che"... Nunca más justa su famosa proclama : "Hasta la victoria... siempre".

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