DE MENDIGO A MILLONARIO, LA INCREÍBLE HISTORIA DEL PRIMER GANADOR DEL PRODE
¿ Cómo puede cambiar la vida de una persona de un momento a otro ? Esa rapidez en el cambio requiere muchas veces de un golpe de suerte. Una frase muy remanida desde hace tiempo dicha por cualquier ciudadano común reza : "si me llego a sacar la quiniela me salvo para toda la vida". También se puede aplicar a otras formas de apuestas como el Quini o el Gordo de Navidad. En nuestro país existió durante mucho tiempo un sistema de apuestas relacionado con los partidos de fútbol : el PRODE. Y... una de las historias relacionadas con éste juego es el punto central de nuestra entrega de hoy. El PRODE, una especie de abreviatura de Pronósticos Deportivos (de allí su nombre) fue instituído por el Poder Ejecutivo Nacional, el 5 de noviembre de 1971, a través del Ministerio de Bienestar Social, por la ley N° 19.336, por la cuál entraba en vigencia la explotación de pronósticos deportivos, conocido desde ese momento como PRODE. La firmó el Presidente de facto Alejandro Agustín Lanusse, pero el cerebro y alma del juego fue Francisco "Paco" Manrique, a cargo de dicho ministerio. Su objetivo principal era recaudar dinero para poder fomentar el deporte en la Argentina y destinarlos a obras de tipo social. El juego comenzó a implementarse en la fecha inicial del Campeonato Metropolitano de 1972, el último fin de semana de febrero. La boleta contenía 9 partidos de 1° división y 4 de Primera B. El Estado (impulsor del juego) realizó abundante difusión del mismo, publicando avisos en diarios y revistas, conteniendo instrucciones para el apostador, dónde podía jugarlo, su costo y la imagen de la boleta. Una leyenda decía : "Recorte y guarde éste aviso, consúltelo con los avisos 2 y 3. Pida mayores datos en las agencias autorizadas. ¡ Buena suerte y felices pronósticos !" . Cada boleta costaba $ 1 y se emitían por triplicado (1 para el apostador, 1 para la agencia y 1 para Lotería Nacional). Ganaba quién acertara los 13 partidos (pudiendo marcar con una cruz a la izquierda si apostaba al local o una cruz a la derecha si apostaba al visitante. Si consideraba que el partido terminaba empatado la cruz iba al centro). También existía la posibilidad de una apuesta doble, pero solo para dos partidos (es decir, se podía marcar 2 de las 3 opciones posibles : Local, Empate o Visitante). Si nadie acertaba los 13 partidos, ganaba el que obtenía 12 aciertos. Si nadie acertaba 12 , ganaba el que obtenía 11 y así hasta los 9 aciertos. Si había menos que esa cantidad, se declaraba desierto y el pozo acumulado pasaba a la semana siguiente. El cierre de las apuestas era al jueves 24 de febrero, a la medianoche. En esa época había un partido televisado los viernes. El casillero N° 2 correspondió al encuentro entre Estudiantes de La Plata y Atlanta, con victoria para el equipo platense por 2 a 0 (Local). El sábado 25 se disputaron los 4 partidos de Primera B : Deportivo Español vs. Excursionistas (Casillero 10), Los Andes vs. Estudiantes de Buenos Aires (Casillero 11), Deportivo Morón vs. Comunicaciones (Casillero 12) y Tigre vs. Platense (Casillero 13). En esa primera jugada participaron 152.202 boletas, con un premio de 47 millones de pesos. Ese monto se dividió en los 32 ganadores que acertaron los 13 encuentros. A la semana siguiente se duplicó el número de boletas jugadas y fue creciendo fecha a fecha. En la 5° jugada se superó el millón de boletas y en la 7° las apuestas llegaban a 2 millones. La televisión "le daba manija" al juego, ya que existían programas los domingos ("Domingos para la Juventud" y "El tango del millón") que anunciaban en vivo al o los afortunados ganadores. Otro dato que ayudaba a dar la esperada noticia era que todos los partidos del domingo se disputaban a la misma hora. La "fiebre del PRODE" copó el país. Ni siquiera hacían falta altos conocimientos futbolísticos para tener chances de ganar, pues el azar era preponderante. Las mujeres también se volcaron masivamente a éste juego. Apareció un nuevo programa dedicado exclusivamente al nuevo fenómeno : "La cola del Prode", conducido por Orlando Marconi. Iba los domingos por la tarde (a la hora de los partidos), combinaba música con cantantes en vivo e iba informando los resultados (cada vez que había un gol) y, al final, revelaban si había ganador o ganadores. Toda ésta larga introducción nos lleva a la increíble historia ocurrida el 16 de abril de 1972, en la que un humilde albañil paraguayo, de 26 años, se convirtió en el único ganador del PRODE. Mercedes Ramón Negrete ganó $ 391.437.948 (equivalente a 7 millones de dólares) y se convirtió en multimillonario en un abrir y cerrar de ojos y... su vida cambió para siempre. Negrete vino de su Paraguay natal en busca de mejores oportunidades laborales, en 1969. Consiguió trabajo como empleado jornalero en una empresa textil, con un sueldo mensual de $ 50.000. Cuándo apostó en su boleta, contó que tuvo 2 dudas : el partido entre Gimnasia y Esgrima de La Plata y Vélez Sársfield (se decidió por los platenses que ganaron agónicamente 1 a 0 a 5 minutos del final) y el encuentro entre Colón y Boca Juniors (puntero del campeonato) en Santa Fe. Puso la cruz en el lado de los santafesinos, que se impusieron 1 a 0 y... ganó...!!! La fecha (11° del torneo) había arrancado a las 15:30 horas. Negrete estaba jugando al truco en la casa de unos amigos, mientras escuchaba los partidos por radio. Había apostado por 9 ganadores locales, un empate y 3 visitantes. Estaba de novio hacía 3 meses con Fabiana López (a quién conoció en el barrio donde vivía) y, una hermana de ésta le dió la noticia (la había escuchado y visto por televisión), además de avisarle que lo esperaban en Canal 9, en el programa "La cola del Prode". Inmediatamente partió a la humilde casilla que compartía con 2 compañeros, en Villa Domínico, dónde su puso el único traje que tenía y, acompañado de su hermano Cándido, fueron al canal. Fabiana así contaba el momento : "Ramón estaba con unos amigos jugando al truco y escuchando en la radio los partidos. De fútbol no entiende nada, aunque es hincha de River, pero nunca fue a la cancha. De pronto, en la casa de mi tía estaban mirando el programa "Feliz Domingo" y oyeron que lo nombraban a Ramón. Nadie lo creyó, ni él mismo. Incluso nos reímos porque lo confundían con una mujer, pero al rato comenzaron a caer los vecinos. Entonces fue a buscar la tarjeta y comprobó que había acertado los 13 partidos. Empezaron los gritos, las risas y alguien tiró un par de tiros al aire. Lo único que sé es que desde Canal 9 lo solicitaban y que, por los nervios, quería irse así nomás como estaba, en camiseta. Lo tranquilizaron, se puso el único traje que tenía, le pidió prestado $ 10.000 a un amigo y se fue. En la esquina estuvo esperando media hora el colectivo 85. Me dijeron que fue hasta Pompeya y de ahí en taxi al canal. Eso es todo lo que sé, porque no lo volví a ver. Nunca más pisó el barrio". Al llegar al canal tuvo que probar que era él, porque creían que era una mujer al ser Mercedes su primer nombre (algunos deducían que era su hermana). El periodista deportivo Pepe Peña lo presentó en el programa. Esa noche se alojó en el Hotel "Alvear". Se convirtió en una celebridad e hizo un raid por todos los canales televisivos. Le organizaron una conferencia de prensa (dónde se abrazó con Amadeo Carrizo, ídolo del arco de River Plate). Su presencia era un verdadero suceso, ya que lo invitaban a todos los programas de entretenimiento existentes, incluso almorzó con Mirtha Legrand. La fama le pasó por encima y, apabullado, se refugió en el Consulado de Paraguay en Buenos Aires. Ni lerdo ni perezoso, el cónsul Aníbal Gómez Núñez quiso casarlo con su hija para aprovechar el rico pasar de Negrete. No pudo lograrlo, pues al poco tiempo el diplomático falleció. Antes de morir, Gómez Muñoz lo hizo reunirse con directivos del Banco Nación, dónde depositó el dinero después de cobrarlo. Lo hizo acompañado de abogados del consulado paraguayo, ya que no tenía documentación argentina. Tuvo que irse por la puerta trasera porque en la entrada lo esperaban numerosos periodistas deseosos de hablar con él y preguntarle de Fabiana. Negrete abandonó a su novia, quién recibió la adhesión de la opinión pública, por la situación vivida. Pasó de héroe a villano, no podía andar por la calle porque recibía una andanada de insultos, en solidaridad con Fabiana. La revista "Así", muy popular en esa época, publicó : "Si la infelicidad tiene nombre y apellido, debería llamarse Fabiana López. No encuentra consuelo, pues Negrete, con quién vivía hasta que éste dejó de ser pobre, no le ha dado señales de vida. Fabiana no quiere el dinero, solo desea a su Ramón". Sin embargo, la editorial de la publicación no acertó demasiado, pues su novia (a quién apodaban "la Gorda" en el barrio), lo denunció por abandono de persona y recorrió todos los medios contando su mala situación. Fue incorporada para hacer apariciones en una de las comedias del momento, "Los Campanelli", almorzó con Mirtha Legrand y bajó de peso por canje en la clínica del Doctor Cormillot El dinero que Negrete ganó le alcanzaba para comprar 30 departamentos de 2 ambientes en Recoleta. Para darse una idea de la magnitud de lo ganado, Monzón en su pelea mundialista con Nino Benvenutti cobró 15 mil dólares, mientras que él ganó 340 mil (percibió el equivalente a 8000 veces su sueldo). Al preguntarle sobre el accionar de su ahora ex novia, Negrete respondió : "Yo hablé con ella después y aclaramos todo. No sé, no es como se dijo en los medios. El juez del caso y todo como que entendió y me dijo como que es todo falso ésto, pero más allá de cualquier cosa, igual llegamos a un acuerdo y eso terminó". Fabiana cobró 17 millones de pesos en concepto de resarcimiento (de los cuáles debió cederle 7 millones a su abogado) y Negrete volvió a su país. Años después, en una nota dijo que el monto que se había publicado no era ese y que se había exagerado. En mayo, otro apostador, Norberto Valentin, ganó en solitario el premio, inclusive mayor ( $ 427.298.268). La diferencia fue que posó para los diarios de la época con su esposa y sus 2 hijos. Ya en Paraguay, Negrete se instaló en Humaitá (un poblado en pleno Chaco paraguayo) y compró un campo. Allí se reencontró con un "viejo amor", Nilda Zarza, con quién se casó y tuvo cinco hijos. Después hizo malos negocios (compro campos poco fértiles en Humaitá y Paso de los Libres). Probó en el negocio de camiones de transporte y volvió a fracasar. "Los campos de acá no son tan buenos y no le recomiendo a nadie el negocio de los camiones", sentenció al referirse a su "mala suerte" en sus inversiones. Sin experiencia como empresario y carente de responsabilidad, malgastó su dinero en carreras cuadreras y juegos de naipes. Empezó a beber con frecuencia y "sus amigos" le hacían pagar todas las vueltas. Más tarde se recluyó en Pilar, un pueblo de 20.000 habitantes a 360 kms. de Asunción. En la actualidad cría bueyes en unas pocas hectáreas en Humaitá (diariamente recorre las 40 kms. que separan los dos poblados en una vieja Pick up Chevrolet destartalada. ¿ Qué pasó con el PRODE ? En mayo de 1998 la Secretaría de Deportes, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y Lotería Nacional acordaron suspender su comercialización porque había perdido contra otras ofertas. Sin embargo, volvió en el 2001. En 2015, con 30 equipos en 1° División, se daban premios para los que acertaran los 14 partidos del torneo. Incluso se incorporó el triple (se podía poner cruces en las 3 opciones, obviamente pagando más). Fue disuelto el 2 de febrero de 2018 durante el gobierno de Mauricio Macri porque ya no era rentable, eclipsado por otros juegos como el Loto y el Quini. La frase "Ganar el PRODE" se transformó en una enunciación que simbolizaba "la salvación" de una persona, gracias a un golpe de suerte. Mercedes Ramón Negrete lo logró, pero no supo cuidar lo ganado, tal vez eclipsado por la fama, la inexperiencia en los negocios y por "los amigos" que se te acercan en el éxito. Hoy, a sus 77 años sigue trabajando en su país natal, con lo poco que le quedó y Fabiana, con una artritis que le dificulta caminar, vive en Rafael Calzada con su marido. Dice que ya no siente rencor de Negrete y "que le agradecería, que ya fue, ya pasó, yo era una pendeja". Tarde se dió cuenta Negrete del precio de la fama : "De repente mucha gente se te acerca... quiere pedirte algo, cosas... pero uno tiene que saber manejar eso. Aunque claro, yo no sabía nada"...
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