PERÓN... LOS ÚLTIMOS DÍAS DEL CAUDILLO
La vida de nuestros próceres, caudillos, líderes o referentes, cualquiera sea el título que se les asigne, suele tener visos de romanticismo, heroísmo, incluso de valores que ningún otro mortal común tendría. Pero no debemos olvidar que, fueron personas con virtudes y defectos, que también tuvieron sus miserias como nosotros y, que se fueron de éste mundo como cualquier mortal. Sin embargo, su categoría de personajes hace que su historia, desde el principio al final, sea conocida... No obstante, su final a veces no es difundido o conocido para no quitarles esa aura "invencible y romántica" de todo héroe o heroína. En ésta entrega, nos enfocaremos en los últimos días de uno de los últimos caudillos políticos "argentos", fundador del partido que más gobernó en el país (y que lleva su nombre) y único en llegar 3 veces a la presidencia de la Nación : Juan Domingo Perón. El General había triunfado en las segundas elecciones de 1973 (en las primeras, celebradas el 11 de marzo, el "Tío" Cámpora se impuso, pero renunció 49 días después), luego de 18 años de proscripción. Ésta medida fue levantada por su antecesor el 25 de mayo y, el 20 de junio, Perón regresó al país (residía en España). Con su tercera esposa, María Estela Martínez, como vicepresidente, asumió el 12 de octubre de ese año. Estaba convencido de "pacificar" el país, mediante el diálogo con su principal opositor (a quién venció en las urnas), el radical Ricardo Balbín, con quién mantenía una excelente relación. Pero la salud del caudillo, de 78 años, estaba quebrantada. Al volver de España, padecía isquemia subepicárdica (una especie de oclusión vascular pulmonar), esclerosis vascular periférica (las arterias que llevan la sangre a los brazos y piernas estaban estrechas o bloqueadas), hiperuricemia (altos niveles de ácido úrico en la sangre), hidatidosis hepática (un parásito estable en el estómago), hernia inguinal, úlcera residual de colon y prostactetomia (extirpación de la próstata). Todo éste "combo" le producía graves problemas cardiovasculares. El paso del clima seco español al clima húmedo porteño no lo favoreció. Su salud era una preocupación constante para su equipo médico. Por ello, el 11 de enero de 1974, a sólo 3 meses de haber asumido el cargo, los doctores Jorge Taiana y Pedro Cossio, solicitaron una reunión urgente de gabinete. La "camuflaron" como un almuerzo de camaradería, para no encender alarmas. La afirmación de los médicos fué tajante : " Con el trajín que está teniendo y las preocupaciones que lo acechan, al General le queda muy poca vida". Los ministros preguntaron : " ¿ De cuánto tiempo estamos hablando ? ¿ Un año, dos ? ". La respuesta dejó helados a todos : "De ninguna manera. En éstas condiciones su corazón no resistirá más de 6 meses. Ocho a lo sumo". José López Rega, ministro de Bienestar Social, apodado "El brujo" por su afición a las ciencias ocultas, se burló del diagnóstico, descalificó el informe, habló de sus fluídos espirituales y, se pavoneó por "una conexión espiritual con el General", nacida en una improbable "vida anterior de ambos". Un delirio total, a tal punto que, el ministro de Defensa, Ángel Federico Robledo, lo increpó : "No diga pavadas, López". Sin embargo, a pesar del cuadro de situación, el caudillo tomaba las decisiones y, nadie se animaba a contradecirlo. "Mientras Perón fué presidente, fué él quién tomaba las decisiones", apuntó uno de sus médicos, Carlos Garbelino. Una de sus últimas actividades fué un viaje al exterior, que emprendió, aún en contra de las recomendaciones de su equipo médico. El 7 de junio, viajó a Paraguay a visitar a Alfredo Stroessner, como agradecimiento por el asilo político que le habían dado en septiembre de 1955, tras su derrocamiento. En apenas 24 horas, se expuso a un intenso frío y a fuertes lloviznas durante discursos interminables, los que le jugaron una mala pasada en su salud. Al regresar al país, no frenó sus tareas y, se reunió con Balbín en Casa Rosada, dónde analizaron el Pacto Social (acuerdo de precios, congelamiento de salarios, entre otras cosas, para combatir la inflación). El 10 de junio inauguró la reunión de cancilleres de la Cuenca del Plata y, el 12 de junio, recibió al cardenal Raúl Primatesta, dónde le manifestó que su gobierno estaba decidido a unir a los argentinos. Ese día realizó una cadena nacional, en la que acusó a los especuladores y formadores de precios. Para demostrarle su apoyo, la C.G.T., las 62 organizaciones y el Partido Justicialista, decretaron un paro general y una movilización a Plaza de Mayo, a la que convocaron a miles de obreros. Pese a su delicado estado de salud, quiso hablarle al pueblo y, a las 17 horas de ese día, salió al balcón y dijo : "Compañeros, quiero hacer llegar a toda la República nuestro deseo de seguir trabajando para reconstruír nuestro país y liberarlo. Esas consignas que, más que mías, son del pueblo argentino, las defenderemos hasta el último aliento. Para finalizar, deseo que Dios derrame sobre ustedes todas las venturas y felicidad que merecen. Les agradezco profundamente que hayan llegado hasta ésta histórica Plaza de Mayo. Yo llevo en mis oídos la más maravillosa música que, para mí, es la palabra del pueblo argentino". El 14 de junio, recibió al ministro de Trabajo, Ricardo Otero y al Secretario General de la C.G.T., Adelino Romero, quiénes habían participado de la reunión anual de la Organización Internacional del Trabajo, en Ginebra. También se reunió con líderes de la C.G.T. para dialogar sobre salarios, precios y la posibilidad de un doble aguinaldo. Su esposa, "Isabel", en su carácter de vicepresidente, tuvo que viajar en su lugar a Europa, para emprender una gira ya programada. Perón se quedó en el país bajo el cuidado exclusivo de sus médicos. El 18 de junio despertó con dolores de pecho, taquicardias y arritmias, que le provocaron fiebre, diarrea y vómitos. El 20 de junio, su agenda se interrumpió por completo. El persistente catarro y sus problemas cardíacos lo mantuvieron en cama. Su equipo médico, conformado por Jorge Taiana, Pedro Cossio, Pedro Eladio Vázquez y Domingo Liotta, convirtieron la Quinta de Olivos en un lugar apto para tratar la salud del presidente. De ésta forma, contrarrestaban rumores malintencionados que aseguraban que Perón no recibía los cuidados necesarios. El 21, desde su habitación en Olivos, convocó a sus ministros para una última reunión, intuyendo su final. El 27 de junio ordenó al jefe del Ejército, Leandro Anaya, que done al Hospital de Niños y al Hogar de Ancianos "Nuestra Señora de Luján", de Moreno, los haberes que el ejército le había reintegrado al presidente. Acompañado por sus médicos, en ésta última semana hizo reposo absoluto y, se entretuvo mirando por televisión el Mundial ´74, que se realizaba en Alemania. El 28 de junio, "Isabel" regresó de Europa y Perón sufrió un edema agudo de pulmón, que fué sofocado por el equipo médico. Al no estar en condiciones de continuar en el poder, el 29 de junio delegó el mando y asumió la vicepresidente. El 1° de julio, el General se despertó a las 7 de la mañana. Estaba relajado y de buen humor. Le realizaron un análisis de sangre de rutina. Desayunó té con galletas con "Isabel". Luego, caminó por la habitación y le pidió ayuda a la enfermera Norma Bailo para recostarse. Ella había tomado la guardia esa mañana y cuenta : "Cuándo se estaba acostando, me miró y me dijo : "Ésto se terminó" y entró en un paro cardiorrespiratorio. Eran las 10:25 y, la enfermera gritó : "Venga doctor, venga ya, el General no está bien..!!" Los facultativos lograron reanimarlo. El doctor Taiana, así narra la situación en su libro "El último Perón": "De inmediato, todo el equipo entró a funcionar. Cama horizontalizada, torso desnudo, medicación y todas las medidas de reanimación : respiración artificial boca a boca y masaje cardíaco preesternal enérgico y rítmico. Todos participamos por turnos y afanosamente... " Y continúa : "Ya estaban en la habitación, Isabel, quién había asumido la presidencia 2 días antes, visiblemente angustiada. También López Rega, quién de la nada, inició una plegaria esotérica, mientras tomaba al enfermo por los tobillos y lo sacudía, diciendo : Faraón, siempre le dí mi energía. Vamos Faraón, volvamos como antes...!!" Los médicos lo apartaron con poca cortesía y le pidieron espacio para continuar su tarea. El corazón recuperó apenas su contractilidad, pero a los 12:15 horas otro paro lo quebró. Taiana , en términos médicos, contaba : "Observamos en las pantallas la fibrilación de las paredes ventriculares y luego un ritmo lento e irregular. Pocos minutos después, el electrocardiógrafo y electroencefalógrafo señalaban la fatídica línea horizontal. Sin contracciones útiles, sin respiración, las pupilas inertes y dilatadas completaban el cuadro mortal". Otra mirada aportó la enfermera Bailo : "Isabel estaba parada en el marco de la puerta, rezando y pidiendo que lo sacáramos, pero en ningún momento se acercó ni lo tocó" y, completó diciendo que ella le pidió que le colocara el uniforme militar para el funeral " como a él le hubiera gustado". Agradeció a los médicos Liotta, Cossio, Vázquez y Taiana, quiénes firmaron el parte médico, comunicando las causas de la muerte : "El señor Teniente General Juan Domingo Perón ha padecido una cardiopatía isquémica con insuficiencia cardíaca, episodios de disritmia cardíaca e insuficiencia renal crónica, estabilizadas con el tratamiento médico. En los recientes días sufrió agravación de las anteriores enfermedades como consecuencia de una broncopatía infecciosa. El día 1° de julio, a las 10:25 horas, se produjo un paro cardíaco del que se logró reanimarlo, para luego repetirse el paro sin obtener éxito todas las medidas de reanimación de que actualmente la medicina dispone. El Teniente General Juan Domingo Perón falleció a las 13:15 horas". Hasta el momento de su muerte, Perón estuvo mentalmente lúcido. Su cerebro estaba perfecto. La infausta noticia fué dada a conocer al pueblo argentino por cadena nacional por la propia Isabel : "Con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina, el fallecimiento de éste verdadero apóstol de la paz y la no violencia". Luego, la viuda, junto al secretario de la C.G.T., Adelino Romero, el jefe del Ejército, Leandro Anaya, el jefe de la Casa Militar, Carlos Corral y el sacerdote Héctor Ponzo, debatieron opciones para decidir donde velarlo y, se decidieron por el Congreso Nacional. A las 14:10 horas, la C.G.T. decretó un cese general de actividades, medida que fué imitada por Julio Broker, titular de la Confederación General de Empresarios (C.G.E.), quién también invitó a todos los empresarios del país a sumarse al duelo. Las clases se suspendieron, dejando ir a los estudiantes a sus casas. Por un conflicto que mantenían los trabajadores gráficos con las empresas periodísticas, ese día no aparecieron los diarios en el país, que solo pudieron dar la noticia del fallecimiento en la madrugada del 2 de julio. Ese día, la Selección Argentina empataba 1 a 1 con Alemania Oriental, en un partido de la fase de grupos del Mundial ´74. Los jugadores lucieron una cinta negra en señal de luto y, por primera y única vez, un partido de la Selección no se transmitió al país. En el Congreso lo velaron hasta las 8 de la mañana del día 2. Luego, sus restos fueron trasladados a la Catedral Metropolitana, arribando a las 9:40, dónde el capellán de granaderos, Héctor Ponzo, celebró una misa en cuerpo presente. Antes de la misma, hubo una salva de 21 cañonazos en su honor. Colocado en una cureña, el féretro, flanqueado por granaderos, fué conducido al Palacio Legislativo, dónde permaneció hasta las 9:30 del 4 de julio. El cuerpo había sido embalsamado para que resistiera las 46 horas y media que duró el velatorio. Se calcula que 135.000 personas pudieron despedirlo allí y, afuera, 1 millón de fieles no pudieron despedirlo (algunas crónicas hablan de 3 millones). Se desató un fuerte aguacero, lloviendo casi 14 milímetros. Arribaron 2000 periodistas extranjeros para cubrir la noticia. Asistieron los presidentes de Uruguay, Juan María Bordaberry, de Bolivia, Hugo Banzer y de Paraguay, Alfredo Stroessner.. Allí, 12 oradores lo despidieron : Benito Llambi (representando a los ministros), José Allende (en nombre de los senadores), Raúl Lastiri (por diputados), Miguel Bercaitz (por la Corte), Lenadro Anaya (Fuerzas Armadas), Carlos Menem (gobernador de La Rioja, en nombre de sus pares provinciales), Duilio Brunillo y Silvana Rota (por el PJ), Lorenzo Miguel (62 organizaciones peronistas), Adelino Romero (CGT), Julio Broker (CGE) y Ricardo Balbín, en nombre de los otros partidos políticos. Allí, el caudillo radical pronunciaría una frase para la historia : "Éste viejo adversario despide a un amigo". Sin dudas, la muerte de Perón tuvo repercusión mundial, ya que, por ejemplo, en Moscú, el presidente de EEUU, Richard Nixon y el secretario general del Partido Comunista ruso, Leonid Brezhnev, interrumpieron el diálogo en señal de luto. La misma tesitura se planteó en Roma, en la reunión de la FAO. Por su parte, Brasil decretó 3 días de duelo, en la ONU, la bandera permaneció a media asta por 3 días y hubo minutos de silencio en los mundiales de fútbol, en Alemania y de básquet, en Puerto Rico. Varios países celebraron misas en su honor y el Papa Paulo VI, le dedicó la misa en el Vaticano. Personalidades como Fidel Castro y Henry Kissinger lo despidieron con hondo pesar. Pero quizás el presidente Nixon dió en la tecla, al decir : "En el momento que otros se habrían contentado con retirarse de la vida política, él aceptó el desafío de regresar a su país para guiar a los argentinos". El final de Perón debido a su precaria salud era previsible, pues estuvo algo más de 8 meses en el poder y, él mismo se lo planteó a Balbín : "He venido a morir en la Argentina, pero a dejar para los tiempos el signo de paz entre los argentinos. Quiero dejar por sobre todo, el pasado, éste nuevo símbolo integral de decir definitivamente, para los tiempos que vienen, que quedaron atrás las divergencias para comprender el mensaje nuevo de la paz de los argentinos, del encuentro en las realizaciones, de la convivencia en la discrepancia útil, pero todos enarbolando con fuerza y vigor el sentido profundo de una Argentina postergada". Una utopía, sin dudas. Perón ya no está, Balbín tampoco y, la tan ansiada unión nacional seguirá esperando... La realidad actual así lo demuestra...
Comentarios
Publicar un comentario