JUAN VUCETICH.... AQUEL QUE NOS DEJÓ LA HUELLA
Argentina... tierra de oportunidades. Lugar en el mundo que eligieron gran cantidad de inmigrantes de una Europa devastada por la miseria y el hambre primero y por las grandes guerras después. En éstas partes del Hemisferio Sur se ofrecía a todos aquellos que quisieran venir, una nueva chance de comenzar, pues estaba todo por hacer... con facilidades. De allí surge el dicho de "hacerse la América", cuándo se aprovecharon oportunidades inmejorables para progresar en nuestro continente. El protagonista de la entrega de hoy es uno de esos tantos que vinieron de su tierra natal con su valija cargada de ilusiones y su talento a cuestas, el cuál les permitiría sobresalir. Iván Vucetich nació en la isla Hvar, archipiélago de Dalmacia, un lugar perteneciente a Croacia, bañado por el Mar Adriático, el 20 de julio de 1858. En busca de mejores y nuevas oportunidades, junto a su hermano Martín y un grupo de amigos, arribó a nuestro país en 1881, a los 23 años. Rápidamente consiguió trabajo como capataz en Obras Sanitarias de la Nación, dónde vigilaba la tarea de los otros obreros. A los 30 años, en 1888, se radica en la recién fundada cuidad de La Plata, en una casa ubicada en la calle 60. Ingresó como meritorio de Contaduría y, luego pasó a la sección Estadísticas de la Policía Provincial, con un sueldo de $ 30 mensuales. Debido a sus amplios conocimientos y el manejo fluído de idiomas, rápidamente escaló de jerarquía. Era una persona sumamente inteligente, callada, afectuosa, humilde, educada y amante de la música. En su trabajo se enfocó en organizar la sección Identificación Antropométrica, que estaba olvidada y relegada. En ese tiempo era utilizado el método ideado por el francés Alfonso Bertillón, basado en las dimensiones de determinados huesos, por ejemplo el tamaño del cráneo, el largo del dedo medio del pie y el antebrazo izquierdo. Todos éstos elementos constituían patrones de medida para identificar a las personas. Por supuesto que estaba lejos de ser medianamente exacto. Otro medio de identificación era por la fotografía (pero éste método no estaba desarrollado en el país), ya que además de ser caro, se dependía de los artistas que hacían dibujos de los rostros de los sospechosos (el identikit). Por ello, era necesario la implementación de un método más eficaz. Vucetich tenía contacto por carta con Francis Galton, quién era primo de Charles Darwin y, que venía trabajando acerca de la perennidad (larga duración) de las huellas dactilares. También el antropólogo Jan Purkinje investigó sobre el tema al determinar que desde que una persona nace y hasta morir, tiene las yemas de los dedos y las plantas de sus pies inalterables (no cambiaban). Pero había antecedentes sobre ello, ya que antiguamente los coreanos usaban éste método cuándo, los traficantes de esclavos certificaban una venta, ya que les hacían estampar a éstos las huellas de sus 5 dedos en un papel. También los chinos usaban el método para rubricar contratos. Luego de tanto trabajar, Vucetich estrenó su método el 1° de septiembre de 1891, logrando identificar 101 rasgos, a los que separó en 4 grupos (arcos, presillas internas y externas y verticiclos). Al sistema lo llamó Icnofalangométrico. Luego, cambiaría el nombre por uno más sencillo y más fácil de pronunciar (por sugerencia del científico Francisco Latzina) : Dactiloscopía. En el debut identificó a 23 procesados y a la totalidad de los detenidos de la cárcel de La Plata. Al año siguiente hizo lo mismo con todos los aspirantes a agentes de policía. En esa ocasión pudo comprobar que 80 de ellos tenían antecedentes y otros se escondían bajo otra identidad. La frutilla del postre del éxito de su método ocurrió al año siguiente, en 1892, cuándo tuvo lugar un atroz crimen de 2 pequeños en la ciudad de Quequén (tal hecho fué motivo de una entrega de éste blog). Los hermanitos Felisa y Ponciano, de 4 y 6 años respectivamente, fueron degollados y, su madre, Francisca Rojas, acusó a un vecino de los asesinatos. El acusado juró que no tenía nada que ver, incluso soportando la tortura policial para que declarase. Al Comisario Inspector Eduardo Álvarez, quién estaba a cargo del caso, no le cerraba el testimonio de la mujer (quién tenía una herida superficial en el cuello, hecha por el agresor según sus dichos y, que luego de estar desmayada, salió afuera por la ventana). Por ello, cortó 2 pedazos de una puerta que tenían manchas de sangre y se las envió a Vucetich. Al aplicar su método, comprobó la culpabilidad de la mujer, quién finalmente confesó que prefería matar a sus hijos antes que entregárselos a su marido, de quién estaba separada. En las manchas de sangre estaban las huellas de los dedos de la mujer. Muy afecto a su labor, Vucetich siguió trabajando incansablemente y, tomó las huellas dactilares de todos los presos de la época en la ciudad, llegando a contabilizar 3600 registros. Por ello, la Policía terminó adoptando su método en 1894. Además de los policías, los empleados públicos, los cocheros, los carreros, el servicio doméstico e incluso las prostitutas, debían registrarse en la policía y, a cada uno de ellos, se les tomaban las huellas dactilares. En el año 1903, ya se habían realizado 600.000 fichas y, a comienzos del siglo XX, las huellas dactilares comenzaron a aparecer en los DNI, y con el Servicio Militar Obligatorio, a cada hombre que se incorporaba se le tomaba el registro de su huella. No todo fué sencillo para él, ya que tardó casi 10 años en desarrollar un sistema de clasificación y archivo de impresiones de huellas digitales, ya que había huellas, que sabía que eran únicas y permitían identificar a las personas, pero se necesitaba identificar 1 millón de personas. Entonces, creó categorías conjuntas para identificar esas huellas y poder encontrarlas rápidamente en un archivo y compararlos cuando se volvía a detener a alguien. Al nacionalizarse argentino, Vucetich reemplazó su nombre original de Iván por Juan. Se casó en 3 oportunidades, siendo su primera esposa Felisa Damiani, con quién concibió a María Teresa. Al enviudar de ésta, contrajo enlace con Lola Etcheverry, unión de la que nació Débora. Pero, la desgracia lo perseguía y, volvió a quedar viudo. Finalmente, se unió en matrimonio con María Cristina Flores (con ella tuvo 3 hijos : María Cristina, Celia del Carmen y Juan Máximo). Sin embargo, su trabajo era más reconocido en el exterior que en Argentina, ya que realizó giras por Europa, Asia y Norteamérica (pagadas de su propio bolsillo), dónde hacía demostraciones de sus investigaciones. Su método ordenó también las cuentas fiscales en otros países.¿ Cómo lo hizo ? En el Congo Belga, por ejemplo, dónde sus habitantes no querían pagar los impuestos y, por ello, cambiaban de nombre, adoptando otra identidad para evadir esas obligaciones. Con su método, se permitió la identificación de los pobladores y... la recaudación subió. En 1907, la Academia de Ciencias de París informó públicamente que el método de identificación de personas desarrollado por Vucetich, era el más exacto conocido hasta el momento. En 1911, se sancionó la ley N° 8129 de enrolamiento militar y régimen electoral, dónde se acepta éste sistema para la identificación de los varones argentinos mayores de 16 años. El 20 de julio de 1916 y, gracias a los resultados exitosos de su método, fundó el Registro General de Identificación de Personas. Pero, la burocracia estatal y estupidez argumentativa de los funcionarios de turno, tiraron por la borda todo su valioso trabajo. Un año después de su fundación, el Registro fué cerrado con el inverosímil argumento de... falta de presupuesto...!!! Y... en el colmo de la ineptitud y el cinismo, el interventor bonaerense José Luis Cantilo, para justificar tal cierre, expresó que : "la identificación es de suyo chocante, porque repugna al espíritu de la libertad, pues es el espionaje a las personas llevado a su grado máximo". La locura burocrática cobró forma cuándo se ordenó la destrucción del archivo de fichas dactiloscópicas. Totalmente decepcionado por ello, Vucetich se mudó a Dolores, a la casa de su suegro Pedro Flores. Retirado de la actividad, donó a la Universidad Nacional de La Plata, sus años de investigaciones, junto con documentos, objetos y libros de su autoría (entre ellos, "Instrucciones generales para el Sistema Antropométrico e impresiones digitales", "Ideas de la identificación antropométrica" y "Dactiloscopía comparada", que fue presentada en el 2° Congreso Médico, realizado en Buenos Aires, en 1904. Juan Vucetich murió de cáncer y tuberculosis, el 25 de enero de 1925, a los 66 años. Una de sus hijas se refirió al estado emocional de su padre : "Sufrió una gran decepción que amargó los últimos años de su vida, a causa de la campaña insidiosa de la que fué víctima". La familia rechazó el ofrecimiento de la policía de velarlo en la comisaría y, prefirieron hacerlo en su casa (ubicada en Pellegrini y Alem). Juan Vucetich, genio y figura, talento extraordinario para la creación de un método de identificación aceptado en todo el mundo, al cuál definía como : "la ciencia que se propone identificar a las personas físicamente consideradas por medio de la impresión o reproducción física de los dibujos formados por las crestas papilares en las yemas de los dedos de las manos". En su homenaje, el 1° de septiembre, fecha en que se comenzó a usar su método, se celebra el Día Mundial de la Criminalística. También, en una más que justa decisión, la Escuela de Policía de la Provincia de Buenos Aires lleva su nombre. Sin lugar a dudas, Juan Vucetich ha dejado su huella entre nosotros, la huella que él ayudo a identificar...
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