MASACRE EN EL COMEDOR POLICIAL... UNA BOMBA EN UN MALETÍN
La historia argentina tiene innumerable cantidad de hechos dónde la sangre corrió muchísimo. Situaciones de extrema violencia, entre compatriotas, con diferentes formas de pensar el mundo en que quieren vivir. Los ´70 fueron años bisagra para la existencia nacional y, más aún luego del Golpe de Estado al gobierno democrático de "Isabel" Perón. La lucha sin cuartel entre organizaciones subversivas, como "Montoneros" y el E.R.P., y el poder de facto de la Junta Militar, mantuvo como rehenes de ese espiral de violencia al resto de la sociedad. Y... uno de los hechos más cruentos tuvo lugar el 2 de julio de 1976, en un comedor dependiente de la Policía. Para ponernos en contexto, hay que explicar que la lucha armada de éstas organizaciones tenían , por supuesto, objetivos revolucionarios y, entre las acciones a llevar a cabo figuraban las tomas y ataques a cuarteles (como Monte Chingolo y Formosa) para apropiarse de armamento y los asesinatos planeados a altos jefes militares. En éste último ítem, figuró un hecho de violencia y terrorismo desmesurado, como la llamada "Masacre del Comedor". A ese hecho nos referiremos en ésta entrega. Cada atentado realizado por "Montoneros" contenía una minuciosa y prolija acción de inteligencia y espionaje, antes de dar el golpe. Protagonista de ésta narración es José María Salgado, alias "Pepe", de solo 21 años, novel agente de policía y estudiante de Ingeniería Electrónica en la Universidad de Buenos Aires. Un muchacho de clase media/alta. La maniobra para lo que finalmente ocurriría el atentado, era concurrir a almorzar al Casino de Seguridad Federal, munido de su infaltable maletín negro. De tanto ir, en forma diaria, a comer, se ganó la confianza del personal del lugar. Simpático y entrador, llegaba sonriente y saludando a todos y, siempre ocupaba la misma mesa, cerca de dos columnas. Hasta que llegó el día señalado, 2 de julio. Salgado llegó antes de las 12:50 horas, como todos los días. En minutos le trajeron el menú (carne al horno con papas). Antes de comenzar a comer, a las 13:13 horas, se levantó y se dirigió a la salida del comedor, disimuladamente, como si fuera a saludar a alguien. En la mesa, dejó su sobretodo en el respaldo de su silla y, en la otra, su maletín negro. Pero en su interior no había papeles ni documentación... había una bomba vietnamita, del tipo "Claymore", que contenía entre 5 y 7 kilos de trotyl. Siete minutos después de la salida de Salgado, a las 13:20 horas, se produjo una terrible explosión. El comedor de la sede de la ex Superintendencia de Seguridad Federal, ubicada en Moreno 1431, del barrio de Monserrat, literalmente voló por los aires. En ese momento, el sargento Oscar Domínguez, que estaba de guardia, e iba hacia la salida del edificio, vió reflejado en el vidrio del portón un fogonazo azul eléctrico. Una aureola de una bola de fuego avanzaba hacia el comedor "devorando" todo : cuerpos, mesas, sillas, armarios, pedazos de mampostería, escritorios, entre otras cosas. Domínguez fué arrastrado por la onda expansiva de la bomba montonera, cuya fuerza arrancó el inmenso portón de 4 metros de alto por 6 metros de ancho y arrojó por los aires a los agentes Víctor Flores y Hugo Biazzo, quiénes estaban en la vereda, custodiando el ingreso. Ese portón, de madera, hierro y vidrio, voló por encima de Moreno al 1400 y quedó estampado en la fachada de mármol del edificio de enfrente. El mencionado Domínguez rebotó contra el portón, dió otra vuelta en el aire y, cayó sentado e inconsciente en diagonal a la sede policial. El agente Flores cayó al lado de Domínguez y, Biazzo, en el medio de la calle, junto al agente Roberto Palacios, que salía de la Superintendencia para buscar el auto de su jefe. Muy cerca de ellos cayó el agente Julio César Yusso, que salió despedido con su silla, mientras comía su postre. Todos ellos sufrieron quemaduras en el rostro, varios cortes y fracturas en sus piernas. Fueron derivados al Hospital Churruca y, Domínguez se llevó la peor parte, al quedar rengo de por vida. Otros policías sobrevivieron con graves mutilaciones (algunos postrados para siempre). Dentro del comedor había cadáveres destrozados, carbonizados, algunos irreconocibles sin brazos ni piernas. El espanto se hizo presente en la humanidad del Oficial Ayudante Alejandro Castro, de 24 años, quién fué atravesado de lado a lado por la pata de una mesa metálica. Aún consciente, gritaba desgarradoramente y pedía por su madre , Carmen. Luego, entró en coma (del que no salió) y murió 8 días después. En síntesis hubo 23 víctimas fatales, las cuáles 19 de ellas murieron en el acto y las otras 4 fallecieron 8 días después, víctimas de las gravísimas heridas recibidas. De todos las víctimas, 5 eran mujeres, entre la que se encontraba Josefina Melucci de Cepeda, de 42 años, casada, 3 hijos, empleada de YPF, quién había ido a comer con su amiga, la sargento María Olga Pérez de Bravo. Los heridos sumaron 110. El objetivo montonero, como se dijo, era eliminar a personal superior de la Policía Federal, pero él mismo no se logró : hubo 2 oficiales víctimas de baja graduación. Los verdaderos jefes no comían allí, ya que lo hacían en sus oficinas o en algún restaurante. La mayoría de las víctimas eran ajenas a las fuerzas del orden : mozos, encargados del comedor, cajeras, enfermeras y empleados de YPF. Como anécdota quedó la increíble suerte de la imagen de la Virgen de Luján (patrona de la Policía Federal), entronizada cerca del techo, a 3 metros del portón de ingreso. La misma salió indemne de todo daño. Creer o reventar. La inteligencia oficial apuntó contra el periodista y escritor Rodolfo Walsh, como cerebro e ideólogo del atentado y contra Horacio "Perro" Verbitsky. En un medio gráfico, opinaban al respecto : "En un atentado así, si no te mata la onda expansiva, te puede atravesar un cuchillo, un tenedor, una pata de mesa. Éstas bombas matan y despedazan cuerpos". Un ex montonero, también explicó : "Cuando vimos que todo andaba bien, se largó la operación para demostrar la alta moral y seriedad de nuestros combatientes". El hecho nunca fué juzgado, a pesar de dos intentos fallidos, en 2006 y 2012. En la actualidad, podría reabrirse la causa. Historias crueles y dolorosas de una jornada infausta, por donde se la mire...
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