GARDEL, CRÓNICA DE UNA TRAGEDIA ABSURDA
Nada es para siempre... o no todo es eterno. La finitud de nuestras vidas nos obliga, a veces, a disfrutar cada momento, pero aquellos cuya fama los lleva a lugares insospechados, por mérito propio, "viven a mil" y, en esas circunstancias, puede perderse todo en un instante... o sea la vida. Hace 88 años ocurría una tragedia (entre particular y absurda) que truncó para siempre la existencia de Carlos Gardel, "el Zorzal Criollo" o "el Morocho del Abasto", como usted prefiera llamarlo. En la década del ´30, el tango rioplatense era furor, no solo en Buenos Aires, pues esa tendencia musical había conquistado otros países sudamericanos. La fama de Gardel trascendía fronteras, con casi 900 exitosos tangos grabados. Incursionó también en el folklore e interpretó milongas y rancheras. Dueño de una voz poderosa con tinte arrabalero, sus tangos fueron éxitos de gran magnitud, hasta el presente : "Por una cabeza", "Caminito", "Volver", "Cuesta abajo", "El día que me quieras" y "Mi Buenos Aires querido", por nombrar algunas. En ese contexto, llega a Colombia, en el marco de una gira que incluye Puerto Rico, Venezuela, Cuba y México. El domingo 23 de junio de 1935, Gardel dió su último recital en los estudios de la emisora radial "La Voz de la Víctor", de Bogotá. El recinto estaba colmado y, en las inmediaciones de la Plaza Bolívar habían colocado altoparlantes, para que nadie se privara de escuchar la voz del "Morocho del Abasto". Entre otros temas interpretó "Cuesta abajo", "Insomnio", "El carretero" y No te engañes corazón". En el cierre del show, expresó :" Antes de cantar mi última canción, quiero decir que he sentido grandes emociones en Colombia. Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en las sonrisas de los niños, las miradas de las mujeres y en la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí"... Luego finalizó diciendo : " No sé si volveré, porque el hombre propone y Dios dispone. Pero es tal el encanto de ésta tierra que me recibió y me despide como si fuera hijo propio, que no puedo decirles adiós, sino hasta siempre...". Toda una premonición.Terminó el recital cantando "Tomo y obligo". Al día siguiente, el conserje del Hotel "Granada", lo despertó a las 8 de la mañana. Era temprano, teniendo en cuenta la actuación de la noche anterior, que lo había dejado agotado. Un sol tímido se asomaba entre las amenazantes nubes que había en el cielo bogotano. Hizo "fiaca" un rato en la cama y se dispuso a preparar el equipaje. Cerca de las 10 desayunó en el comedor del hotel. Luego firmó algunas fotos a algunos fanáticos que se acercaron al hotel, posó para la cámaras y recibió al director de la orquesta, Efraín Orozco y al gerente local de la agencia de noticias United Press. Estaba cansado también de le gira y, se lo manifestó al músico Alfredo Le Pera : "Mirá, quedan 2 presentaciones en Cali, 4 en Panamá y 1 en La Habana. Si Nueva York insiste en la opción de 2 películas más, las hago y se acabó. Después a Toulouse a buscar a la vieja y, de ahí, a Buenos Aires". A las 13:15 horas, salieron del hotel por la puerta trasera para esquivar la multitud que esperaba y, se dirigieron al aeropuerto. Alfonso Azzaf, otro de los músicos, advirtió : "... el avión va cargado hasta la boca", a lo que Le Pera contestó, con cierto malestar :" No faltaría más que ahora nos hagamos mierda todos"... Comandado por el piloto Stanley Harvey, el avión se elevó por encima de las nubes y comenzó a temblar por las turbulencias. Todos se miraron, pero nadie dijo nada. Un rato después, comenzó a descender en el aeropuerto de Medellín, dónde haría una parada técnica de 15 minutos. Enterado de ésto, una multitud se congregó para esperarlo, agitando pañuelos. Incluso había una delegación de estudiantes de un colegio, quiénes tenían permiso especial para ir. Gardel no ocultaba su fastidio, pues tenía temor y disgusto por volar. Además estaba cansado por la maratónica gira, dónde hizo 60 shows desde el 1° de abril, cuándo empezó la gira... y aún faltaban. La próxima parada era Cali (allí lo esperaban 5000 personas para verlo actuar en el teatro "Isaacs". Bajaron del avión, Gardel sonreía y saludaba. Luego tomó un refrigerio, con un sandwich de pollo y una cerveza dulce. El guitarrista Guillermo Barbieri (a quién tampoco le gustaba volar), estaba nervioso y, Gardel, al notarlo le dijo : "Mirá hermano, me hago cargo de tu inquietud, ¿ porqué no decirlo ? la siento yo también. Estoy cansado de andar y andar. Como vos y como los otros muchachos deseo pararme de una vez. Te juro Negro, éste es el último viaje. Después de ésto, nos quedaremos quietos en la tierra ¿dónde vamos a estar más seguros que en el suelo ? Más tarde, tuvo un mal presagio y se lo transmitió al "Indio" Aguilar : "Mirá hermano, yo no sé si me estaré poniendo viejo, pero te juro que me parece que algo grave va a pasar"... Aguilar, sorprendido, respondió : " No seas pesimista Carlitos...¿ qué puede pasar ?... Gardel cerró diciendo : "Bueno Indio, nos queda 1 hora y cuarto y después no nos subimos más a uno de éstos bichos". Para descomprimir, cantó un par de temas, bajito. Al terminar su refrigerio, llegó el piloto que comandaría la nave, quién además era dueño de la compañía de aviación. Volvió a saludar al público y subió . La nave era un trimotor Ford F-31 de la empresa S.A.CO. (Servicio Aéreo Colombiano). Antes de salir, subieron a bordo 12 rollos de películas de celuloide, para distribuir en los cines de Cali (fueron colocadas, con dificultad , debajo de los asientos). El asistente de a bordo cerró las puertas y pidió a los pasajeros que se ajustaran los cinturones de seguridad, pero no lo hicieron, argumentando que eso era para los "pibes". Resignado, el asistente se fué a sentar al último asiento. Se sentó en el 2° asiento individual de mimbre, al lado de Alfredo Le Pera. También viajaban Guillermo Barbieri (guitarrista), José Corpas Moreno, Alfonso Azzaf, Ángel Domingo Riverol, el piloto Ernesto Samper Mendoza, el radio operador Willis Foster, el empresario chileno Celedonio Palacios y el promotor de espectáculos Henry Swartz. Al encender el motor, éste hacía un ruido ensordecedor, por lo que le pidió al "Indio" algodón para los oídos y un chicle. La nave comenzó un carreteo extraño, ruidoso. Gardel exclamó : "Che viejo, ésto parece un tranvía Lacroze". El avión giró bruscamente, se salió de la pista central y se dirigió a un carril lateral. Gardel y los demás no tuvieron tiempo de nada. El cantante vió como la nave iba derecho a chocar con una aeronave que estaba a un costado de la pista, esperando turno para despegar... ¿ Qué pasa che ? alcanzó a decirle al piloto Samper... Fueron sus últimas palabras... luego sobrevino una violenta explosión, al chocar con la aeronave de SCADTA (Sociedad Colombo Alemana de Transportes Aéreos) que esperaba turno para despegar. En la tragedia se registraron 17 muertos. Azzaf y Riverol fueron atendidos, pero murieron días después. Sobrevivieron, el "Indio" Aguilar (guitarrista), José Plaja (secretario e intérprete de inglés de Gardel) y Grant Flynn, jefe de tráfico de la empresa S.A.CO. Existen varias hipótesis sobre el motivo del accidente : que hubo una pelea en el avión y un disparo, que había sobrevivido con el rostro desfigurado y, ello lo había llevado a esconderse para que no lo vieran, una "pica" entre los pilotos. El informe de los peritos determinó que "el accidente se debió a 2 causas : íntimamente ligadas pero de distinta naturaleza : deficiencias topográficas y aerológicas propias del aeródromo "Olaya Herrera". La otra causa sería la aparición súbita de una corriente de aire, precedida de vientos débiles, corriente que se ha registrado durante las horas de la tarde y que dura apenas unos pocos minutos, pero cuya dirección no guarda relación con los vientos que la preceden o siguen y cuya intensidad es muy superior a la de éstos. Según un libro publicado en 1985, "Punto final, la verdad sobre la muerte de Carlos Gardel", de Carlos Bueno Correa, se descarta la hipótesis del viento y apunta a un error humano, de acuerdo a la investigación judicial y a los informes de los peritos que entrevistaron a los testigos del accidente. Según el libro, fué el hombre de las banderillas (manejadas por empleados de nivel administrativo inferior, ya que consideraban que se trataba de una tarea común, sencilla y rutinaria) habría confundido el uso de la bandera roja (que significa "Pare") con la azul y amarilla, cuyo significado es "Vía Libre". Probablemente dió señales confusas y ésto fué la causal del desastre. Otra hipótesis presentada por el ingeniero mecánico Guillermo Artana, investigador del CONICET, dice que fueron problemas del motor y cierta inexperiencia del piloto. De ésta forma absurda, a los 45 años, la voz del "Zorzal Criollo " se apagaba para siempre, pero su inconfundible estilo perdura hasta hoy...
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