JEANETTE CAMPBELL, LA PRIMERA EN GANAR UNA MEDALLA OLÍMPICA
Siempre se queda en la memoria colectiva o registrado en datos históricos cuando alguien es el primero en algo (que luego harán otros), cuando puede realizar una acción restringida para sus pares o cuando es el pionero en una actividad o circunstancia. Ésto toma mayor dimensión en un mundo que, antaño era sumamente patriarcal y machista, dónde la mujer debía pelear por los derechos que les eran negados. El deporte es una de esas circunstancias, dónde el género femenino era proscripto, por el simple (e insólito) hecho de ser mujer... La protagonista de la entrega de hoy, es una persona que, por su acción y trayectoria, dejó un legado, que siguieron las sucesivas generaciones de mujeres, que vieron en ella un espejo dónde mirarse y poder saber que... se podía. Jeanette Morven Campbell, nació por casualidad, en San Juan de Luz, en la región de Bayona (Francia), debido a que su padre, el escocés John Campbell y su madre argentina estaban de paseo por Europa, en 1914 y, debido al inicio de la Primera Guerra Mundial, no pudieron regresar a Argentina, debiendo quedarse en el país galo. En esas circunstancias, el 8 de marzo de 1916, nació Jeanette. Previamente había llegado al mundo la mayor, Dorothy y luego Kathleen, la menor. Al finalizar la guerra, la familia Campbell pudo regresar al país. El barco en el que volvieron fué el que trajo la gripe española a nuestra tierra. La familia llegó sin problemas, pero fallecieron 40 pasajeros del barco debido a ésta enfermedad. Se instalaron en el barrio de Belgrano y, a los 6 años, Jeanette siguiendo los pasos de Dorothy, comenzó a practicar natación en el Belgrano Athletic Club. Combinó éste deporte con el hockey sobre césped, que jugaba en su colegio, el Belgrano Girls School. Finalmente, debido a los logros de Dorothy, que fué campeona argentina de 100 metros libres, en 1928, con un registro de 1 minuto 33 segundos 2 centésimas, Jeanette, con 12 años, se volcó exclusivamente a su pasión : la natación. Ese año llegan los primeros triunfos, en categorías menores. En 1929 fué convocada por Ferrocarril Oeste para competir en su equipo de 100 metros libres. De vuelta en Belgrano, forma un equipo imbatible con Dorothy y 2 nadadoras más y, vencen al poderoso San Isidro Club (SIC), invicto en éstas competencias. El talento de Jeanette ya se vislumbraba. En 1932, con solo 16 años, se consagra campeona argentina de 100 metros libres, con un registro de 1´18´´06, batiendo, además, el récord sudamericano. En 1935, en ocasión del Sudamericano realizado en Río de Janeiro, en el club Regatas de Guanabara, bate nuevamente el récord sudamericano de 100 metros, con una marca de 1''08´´ exactos (10 segundos menos que hace 3 años...!!), consagrándose campeona. También establece el récord subcontinental de 400 metros libres, con un registro de 5´47´´ 08, sumando su segunda medalla de oro, al adjudicarse la prueba. Como frutilla del postre, con el equipo nacional, se impone en la posta 4 x 100, junto a Celia Milberg, Úrsula Frick y Alicia Laviaguerre, ésta última su gran rival en los torneos nacionales. Fué la primera vez que permitían mujeres en éstas pruebas, dejándolas participar solamente en seis. Al finalizar éste torneo, se nacionaliza argentina para poder participar en los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, pues con las marcas obtenidas ya estaba clasificada. Finalmente, el 9 de junio de 1936, la delegación argentina se embarca en el "Cap Arcona", rumbo a Europa. Los deportistas eran 51, compuesta por 50 hombres...y Jeanette. Ya estaba de novia con un nadador (que también era su entrenador), Roberto Guillermo Peper, quién ya había participado en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1932. Él no pudo viajar por cuestiones administrativas y de presupuesto y, en un gran acto de amor...le cedió el lugar a Jeanette. Era la primera olimpíada con participación de mujeres (en París ´24, Amsterdam ´28 y Los Ángeles ´32, solo participaron hombres). El viaje duró 3 semanas y, Jeanette no lo disfrutó. Al respecto, contaba : " Nunca me aburrí tanto en mi vida, eran 50 hombres mucho mayores que yo (Jeanette tenía 20 años) y hablaban de sus cosas, que a mí no me interesaban en absoluto. Me la pasaba todo el día practicando en una pequeña piscina del barco, atada a una soga y, en una pileta de 2 metros de largo yo braceaba y me entrenaba así". Cuando hicieron escala en Río de Janeiro, alguien tuvo la genial idea de comprar una goma de neumático para usarlo en el entrenamiento (tiraba de la misma hacia atrás y hacia adelante, atada a ella). Llegaron a Berlín antes que todas las demás delegaciones : "Nosotras, las mujeres vivíamos en un sector cerrado, dónde estaban todas las pistas y las piletas. Como habíamos llegado con tanta anticipación, nos pusieron en una casa donde convivíamos 25 mujeres y allí nos hicimos muy amigas con otras deportistas. En ese lugar nos cuidaban y atendían como reinas", explicó Campbell. El 1° de agosto comenzaron los Juegos con una fastuosa ceremonia en el Estadio Olímpico, con la asistencia de 110.000 personas. Eran los juegos de Hitler y, Jeanette contaba : "Jamás se me borrará el recuerdo de esa inauguración, a pesar de lo poco que tuvo que ver con el deporte. Me sentí orgullosa de desfilar detrás de mi bandera (que era portada por Juan Carlos Zabala, ganador de la maratón en Los Ángeles ´32), única mujer y delante del equipo masculino". En esa Olimpíada, por primera vez también, la antorcha olímpica llegaba de relevo en relevo desde Grecia, traída por un atleta. La figura de Hitler era convocante y carismática para los alemanes y, Campbell, años después, reflexionaba al respecto : " En esa época Hitler estaba en la cima del poder. Los alemanes parecían adorarlo. Cuando se acercaba al estadio o la Villa Olímpica todo el mundo corría, aplaudía y gritaba y, nosotros los copiábamos. Yo no entendía nada de política por ese entonces". Su debut se produjo el 8 de agosto, en la serie eliminatoria de 100 metros, dónde se impone, seguida de la alemana Gisela Arendt, con un tiempo de 1´06´´8, batiendo récord sudamericano e igualando el récord olímpico. Al día siguiente, en la semifinal, vuelve a romper el récord sudamericano y, de "yapa" el récord olímpico, con 1´06´´6, derrotando a la holandesa Willy den Ouden, quién 2 meses antes había establecido el récord mundial. El 10 de agosto se llevó a cabo la final, a las 15 horas, con 20.000 personas colmando el Reichsportfield Schwimmstadium de Berlín. Estaban las mejores nadadoras del mundo en esa final : la holandesa Hendrika Mastenbroek (andarivel 5), la alemana Gisela Arendt (andarivel 7), la holandesa Willy der Ouden (andarivel 4) y Jeanette, en el 6. Campbell largó mal, quedando en la última posición, pero a los 25 metros ya estaba 3°. A mitad de carrera ya lideraba mano a mano con Arendt. Pero la sorpresa la dió Mastenbroek, quién desde el 6° puesto, remontó en un "sprint" asombroso, tocando la pared del final 5 centésimas antes que Campbell, con una marca de 1´06´´4...A Jeanette, literalmente, se le escurrió la dorada como agua entre los dedos. La nadadora argentina se convertía así en la primera mujer latinoamericana y de habla hispana en conseguir una medalla. Al finalizar los Juegos, Jeanette recibió una importante distinción : "Miss Olimpic Berlín 1936, elegida por la prensa acreditada. El premio consistía en un plato con los aros olímpicos y una inscripción que decía : " A la reina de la belleza". Según expresó después, esa plaqueta tuvo para ella más significado que la medalla de plata. Continuó nadando y compitiendo luego de esos emblemáticos Juegos y, fué campeona sudamericana de 100 metros y 400 metros libres, en 1938 y 1939. Paralelamente trabajaba 7 horas por día como secretaria administrativa en el Frigorífico "Swift", de 9 a 12 de la mañana y de 2 a 6 de la tarde, de lunes a viernes y los sábados por la mañana, por lo que recién después de ese horario podía entrenar. No obstante, 1939 fué un gran año deportivo y, en el Campeonato Argentino realizado en la pileta de 25 metros de la Asociación de Comercio e Industria, obtuvo medalla de oro en 100, 200 y 400 metros libres. En el Sudamericano de Guayaquil (Ecuador), se llevó el oro en 100, 200 y 400 metros y la posta 4 x 100. Su objetivo eran los Juegos Olímpicos de 1940, pero el estallido de la 2° Guerra Mundial obligó a su suspensión. Otra vez la contienda bélica era determinante en su vida personal. Sin motivaciones para seguir dejó la actividad, en 1940, donde solo fué vencida 3 veces, por su eterna rival y compañera de selección, Alicia Laviaguerre. En Sudamérica se retiró invicta en 100 y 200 metros libres. Su contextura delgada, brazos largos y 1,70 de estatura la hacían muy atlética y, por ende, casi imbatible. En su registro final fué 12 veces campeona sudamericana, 13 veces campeona argentina y estableció 12 récords subcontinentales. Contrajo matrimonio, en 1941, con su novio de toda la vida, Roberto Peper, con quién tuvo 3 hijos : Inés, Susana y Roberto. Dejó un legado, ya que Susana siguió sus pasos en la natación, siendo una destacada deportista en los ´60, a tal punto que compitió en los Juegos Olímpicos de Tokyo, en 1964. En esa ocasión, Jeanette fué la abanderada de la delegación nacional, como reconocimiento a su trayectoria. Susana, su hija, contó la experiencia : " Fué una emoción muy linda estar en los Juegos y, más lindo todavía fué que mamá fué nuestra campeona. Ella nos acompañó a conocer Tokyo, éramos pocas mujeres, siete nada más". A su vez, Jeanette también dió su parecer : " Aquello fué sensacional. Entrar con la bandera argentina sabiendo que mi hija estaba detrás, en el grupo, fué algo fuera de serie, uno de los mejores recuerdos de mi vida". Como anécdota cabe apuntar que, cuando Susana, a los 13 años, logró el récord sudamericano de 100 metros pecho, se dió el caso que, por primera vez, madre e hija ostentaban un récord sudamericano, pues la marca de 100 metros libres lograda por Jeanette permaneció 29 años sin ser batida. Con respecto a su carrera, sentenció : "Nosotras nos formamos solas como nadadoras, ya que el club, por la política amateur que tenía, se negaba a contratar entrenadores para ésta disciplina. Por otra parte, nadábamos durante los meses de verano, pues el club no tenía pileta cubierta". Jeanette Campbell murió el 15 de enero de 2003, a dos meses de cumplir 87 años en su casa de Belgrano, siendo sepultada en el Cementerio Alemán de Buenos Aires. Junto a su marido fueron grandes impulsores del deporte (Peper fué miembro del Comité Olímpico Internacional entre 1977 y 1999). Como dato curioso, cabe destacar que su abuela Mary Elizabeth Gorman, fué una de las 61 maestras que Sarmiento trajo de EEUU para impulsar la educación nacional. En su homenaje y, con total justicia, el natatorio cubierto del CENARD (Centro de Alto Rendimiento Deportivo) lleva su nombre, lo mismo que una calle de la Villa Olímpica de la Juventud de Buenos Aires. En 1990 ganó el Premio Konex a la trayectoria deportiva y, fué distinguida por el Congreso de la Nación con el premio "Delfo Cabrera". Pero lo más trascendental fué su ingreso al Salón de la Fama de la Natación Internacional, en 1991. Fué una adelantada para su época y, gracias a su legado, muchas mujeres se animaron a la competición. Historias de mujeres, que merecen ser conocidas...
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