DISCÉPOLO, UN ADELANTADO QUE CANTABA "LA JUSTA" EN LOS TANGOS
Existen canciones que habitan para siempre en la memoria colectiva de la comunidad, ya sea por lo pegadizo de su ritmo o por el contenido de la misma, con letras que llaman a la reflexión o la dejan. El tango era, es y será caldo de cultivo para éste tipo de manifestaciones culturales. El protagonista de hoy fué un prolífico autor de letras de tango, profundas e inolvidables : Enrique Santos Discépolo, nacido en el barrio de Balvanera, en Buenos Aires, cuando despuntaba el siglo XX, el 27 de marzo de 1901. Siendo muy pequeño, la desgracia llegó a su hogar, ya que en forma consecutiva fallecieron, primero su padre y luego su madre. Su hermano Armando, 13 años mayor, se hizo cargo de su crianza y fué, en cierta forma, su mentor y espejo donde mirarse, ya que luego sería un notable dramaturgo. Su hermano lo inició en el teatro y, así dió sus primeros pasos como actor. Ésto ocurrió en 1917, en una pequeña obra escrita por Armando, secundando al capocómico de la época, Roberto Casaux. El año 1918 es una bisagra en su vida, ya que actúa en el éxito teatral "El duende" y, comienza a escribir sus primeras obras teatrales, entre ellas "El señor cura", "El hombre solo" y "Día feriado". En 1923, se destaca en la obra "Mateo", escrita por su hermano. Al cumplir 24 años, en 1925, comienza su voluminosa autoría tanguera, componiendo la música de "Bizcochito" y la letra y música de "Que vachaché", un singular y exitoso tango, con párrafos crudos y profundos : " ¿ Pero no ves, gilito embanderado, que la razón la tiene el de más guita ? ¿ Que la honradez la venden al contado y a la moral la dan por moneditas ? ¿ Que no hay ninguna verdad que se resista frente a dos pesos moneda nacional ? Vos resultas - haciendo el moralista - un disfrazao... sin carnaval". Y continúa : "! Tirate al río ¡ ! No embromés con tu conciencia ¡ Sos un secante que no hace reír. Dame puchero, guardá la decencia... ! Plata, plata y plata ¡ ! Yo quiero vivir ¡ ¿ Que culpa tengo si has piyao la vida en serio ? Pasás de otario, morfás aire y no tenés colchón... ¿ Que vachaché ? Hoy ya murió el criterio ! Vale Jesús lo mismo que el ladrón...". Ese mismo año, conoce al amor de su vida, la cantante española Tania, quién con vaivenes, lo acompañaría hasta sus últimos días. En 1928, escribe el tango "Ésta noche me emborracho", popularizado por la cantante Azucena Maizani, dónde en la letra expresa su pesar y lo que va a hacer al ver a su ex amada deteriorada por el paso de los años. En 1929 escribe "La Chorra", "Malevaje", "Soy un arlequín" y "Yira yira", siendo éste último un gran éxito, ya que su letra trascendió fronteras : "Verás que todo es mentira,verás que nada es amor, que al mundo nada le importa ! Yira, yira ¡ ". Al mismo tiempo actuaba en los teatros de Montevideo y Buenos Aires. En 1930 filma un cortometraje junto a Carlos Gardel, dónde el "Zorzal Criollo" canta "Yira yira" (primer antecedente de los futuros videoclips). Otros grandes éxitos fueron "Cambalache" (1934) y "Alma de Bandoneón" (1935). En éste último año, viaja a Europa y, al volver, se vincula al cine como actor, guionista y director. En 1943, escribe el emblemático tango "Uno", con música de Mariano Mores, donde dice : "Uno busca lleno de esperanzas el camino que los sueños prometieron a sus anchas, sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina...". Sin embargo, sufre un duro revés en su producción artística ya que, en 1943 y, en el marco de una campaña iniciada por el gobierno militar, obligaron a suspender el idioma "lunfardo", como así también cualquier referencia a la embriaguez, la prostitución y el proxenetismo o expresiones que en forma arbitraria eran consideradas inmorales o negativas para el idioma o para el país. De ésta forma, el tango "Uno" fué censurado para la difusión radiofónica. Las restricciones continuaron, a pesar de asumir Perón la presidencia en 1946. Hubo gestiones de S.A.D.A.Y C. para levantar esa restricción, pero no tuvieron éxito. Discépolo insistió y, gracias a su activa militancia en el justicialismo, en 1949, obtuvo una audiencia con Perón (quién insólitamente dijo desconocer la situación) y pudo lograr que la medida quedara sin efecto. Previamente su vida privada tuvo un giro importante, cuando en 1945, en ocasión de un viaje a México, tuvo un fugaz romance con la ex actriz y periodista Raquel Díaz de León. Fruto de esa relación nació Enrique Luis Díaz de León, pero Discépolo no llegó a conocerlo porque regresó al país cuando Raquel cursaba el 6° mes de embarazo. En 1948 escribe "Cafetín de Buenos Aires", otro emblemático tango : "De chiquilín te miraba de afuera, como esas cosas que nunca se alcanzan, la ñata contra el vidrio en un azul de frío que solo fué después viviendo igual que al mío...". Sin dudas, su película más exitosa se estrena el 13 de abril de 1951. Junto a una casi adolescente Diana Maggi, protagoniza "El Hincha", dónde es fanático del ficticio Victoria Football Club, apremiado por el descenso y con serias dificultades económicas. En la misma, quedó inmortalizado su monólogo sobre el significado de ser hincha : " ¿ Para qué trabaja uno si no es para ir el domingo y romperse los pulmones en las tribunas hinchando por un ideal ? ¿ Qué sería del club sin el hincha ? ¡ Sería una bolsa vacía ! El hincha es el alma de los colores, ese que no se ve, ese que da todo sin esperar nada, ese es el hincha...ese soy yo". Se destacó en radio haciendo monólogos en un programa que, primero se llamó "Pienso y digo lo que pienso", para luego cambiar a "¿ A mí me lo vas a contar ?". Allí crea el personaje "Mordisquito", quién era de "la contra" y se dirigía a él como imaginario interlocutor. Su activa militancia peronista y su cercanía a "Evita" le costó caro y le trajo consecuencias. Recibió ácidas críticas e incluso amenazas de muerte. Todo ello le provocó una profunda depresión. Viejas amistades dejaron de saludarlo y era escrachado en los restaurantes donde iba a comer. El colmo fue el boicot a una de sus obras teatrales, cuando en una función la sala estaba totalmente vacía. Las consecuencias en su salud fueron inevitables, ayudado eso por la soledad en que vivía. Esa amargura existencial le quitó las ganas de escribir, su genial talento y pluma estaban archivados y... no podía vivir así. Permanecía encerrado y había dejado de alimentarse por completo. En el día previo a la Nochebuena de 1951, el 23 de diciembre, se sintió cansado, pero no se quiso acostar. Se quedó sentado en un sillón del living, frente al balcón. Eran las 10 de la noche. Tania, que lo había ido a visitar dijo que él solo pronunció su nombre y... cerró los ojos para siempre. Tenía solo 50 años y pesaba 37 kilos. "Discepolín", como le decían, se dejó morir y, a partir de ese momento, su pequeña y delgada figura se agigantó en el imaginario cultural y popular argentino. Dejó un gran legado que, tal vez las nuevas generaciones no captan, pero que seguro alguna vez escucharon, como la inefable letra de "Cambalache" : "Que el mundo fué y será una porquería ya lo sé, en el 510 y en el 2000 también... hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, pretencioso estafador. Todo es igual, nada es mejor, lo mismo un burro que un gran profesor... Ves llorar la Biblia junto al calefón... Siglo veinte cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil... Dale nomás, dale que va, que allá en el horno se vamo´ a encontrar, no pienses más, sentate a un la´o que a nadie importa si naciste honra´o..." Sin dudas, un adelantado a la época y que, además, sus "verdades" siguen vigentes y se cumplen a más de 70 años de su muerte...
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