NATALIO BOTANA Y EL DIARIO "CRÍTICA", EL NACIMIENTO DEL PERIODISMO SENSACIONALISTA...
Innovaciones, ideas y nuevos modos de proceder. Cuándo ésto sucede se producen cambios en el rubro que sea, pudiendo ser en algunos casos, revolucionarios, marcando una bisagra, un antes y un después, sea cuál sea la actividad en que se produzca. Y, si nos referimos al periodismo, los efectos de esos cambios son más notorios. Incluso pueden generar otra perspectiva para ver o encarar la realidad social. De hecho, eso fué lo que sucedió. En nuestro país, a principios del siglo XX, la irrupción del diario "Crítica", fué todo un acontecimiento y fenómeno periodístico... y social. Hoy conoceremos la historia del mismo y la de su fundador, Natalio Botana, periodista uruguayo nacido en Sarandí del Yí, departamento de Durazno, el 8 de septiembre de 1888. Descendiente de una familia de hacendados cuyas actividades comerciales siempre eran afectadas por las guerras civiles internas producidas en ese país, entre los 2 partidos dominantes : "Blancos" y "Colorados". La familia Botana adhería a los Blancos. En 1902, a los 14 años, el joven Natalio ingresó como pupilo al Colegio "Sagrado Corazón", de Montevideo. Poco afecto al estudio, abandona la escuela y, llevado por sus ideas políticas, a los 16 años, en 1904, abandona su casa para participar en el levantamiento encabezado por Aparicio Saravia. Luego de ello, y gracias a sus contactos, se inscribe en la Facultad de Derecho, pero debe abandonar, debido a que tenía el secundario incompleto. En 1910, vuelve a participar en un levantamiento armado, el cuál fracasa, por lo que debe huir a Paraguay, por razones de seguridad. Al año siguiente arriba a Buenos Aires por gestión de su padrino, Adolfo Berro, quién además lo hace entrar en el diario "La Razón". Después se desempeña en "Última Hora" y la revista "PBT". Por esos años, el político conservador Marcelino Ugarte quería postularse como gobernador de Buenos Aires, pero chocaba con la fuerte figura del radical Hipólito Yrigoyen, quién tenía su propio candidato. Por ello, necesitaba de un medio de comunicación que lo apoye para lograr su cometido. Botana fué la solución, ya que joven, con solo 25 años y $ 5000 ganados en una "timba" con amigos en calle Cangallo, funda el diario "Crítica" en 1913, junto a su padrino Berro, Enrique Queirlo y Ángel Méndez, todos exiliados de la guerra civil uruguaya. Ugarte le consigue la publicidad para financiarse y asunto arreglado. El 15 de septiembre aparece el N° 1, con una tirada de 5000 ejemplares. Botana intentó que su diario se identificara con lo popular y lo masivo, pero desde una óptica más diferente de los otros medios existentes. Se proclamó políticamente neutral con un tono netamente conservador. Sin embargo, esa neutralidad era una fachada, pues el medio era antiyrigoyenista. Económicamente la cuestión no venía bien y, el diario "La Razón" ganaba ampliamente en las preferencias del público. Casi al borde de la desaparición, se vió obligado a cambiar de criterios y rumbo. Botana llegó a la conclusión de que si quería ser masivo debía alejarse de las definiciones políticas e intentar cautivar la curiosidad de diferentes sectores sociales. Con "Crítica" y Botana nacía una nueva forma de hacer periodismo gráfico (que aún hoy practica Crónica, en sus formatos gráficos, radiales y televisivos). Así, fué el primero en incorporar grandes fotos y dibujos y colocarles epígrafes. También fué pionero en incluír un suplemento deportivo (con gran cobertura del turf, y luego fútbol y boxeo). Se inventaron nuevas secciones y comenzó a imprimirse en color. Un gran acierto fué la incorporación de una revista a la edición diaria ("Revista multicolor de los sábados", dirigida por un joven Borges). Inauguraron la modalidad de enviar un periodista de gira y comenzaron a denunciar hechos de corrupción. Lo más bizarro fué la utilización de una sirena que hacía bramar desde las azoteas del edificio del diario (ubicado en Av. de Mayo) para anunciar las noticias. La construcción, además, tenía rotativa propia, gimnasio, bar y peluquería para los empleados. Todo ello levantado según su impronta. Las noticias se presentaban con títulos sensacionalistas y rimbombantes en letras grandes, idea ésta aportada por Enrique González Tuñón. El medio se autoproclamó "La Voz del Pueblo", profundizándose un estilo coloquial de escritura para todo público. De ésta manera intentaba llegar al "ciudadano común". Comienza a tomar forma y auge la crónica policial, con notas extensas y destacadas, dónde los cronistas asumían el rol de detectives o se infiltraban en los tugurios e incluso en las cárceles, con disfraces e identidades falsas. Integraron su staff jóvenes talentosos que, años después serían grandes escritores y periodistas, como Raúl González Tuñón, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges, Enrique González Tuñón y Juan Carlos Onetti, entre otros. La mayoría colaboraba en el suplemento cultural que salía en el diario,"Crítica Magazine". Había también secciones definidas de política nacional e internacional y un variado suplemento de espectáculos, con particular énfasis en el cine y el tango, éste último como expresión cultural genuina. La popularidad era cada vez mayor y, se convirtió en una especie de portavoz del pueblo (como rezaba uno de sus tantos slogans). Fué así que, con astucia e inteligencia, Botana integró a sus lectores, al organizar varias actividades de gran popularidad, como concursos y sorteos de todo tipo. Un golpe de efecto fué convertir su medio en vehículo de ayuda social. Prueba de ello fué que, en el edificio de Avenida de Mayo (sede del diario), se abrió el Centro Médico Gratuito, en 1923. Era una suerte de apoyo a los hospitales públicos y estaban preparados para atender a cualquier persona que así lo deseara. Otras iniciativas de tenor social fueron el reparto de máquinas de coser (muy populares entre las mujeres en esa época), juguetes, alimentos en zonas pobres de la ciudad (ésto se anunciaba con la llegada de un "ejército" de camiones reconocibles). Para que la acción sea completa y efectiva, desde las páginas del diario se reproducían historias de miseria que sus mismos protagonistas enviaban al diario, esperando respuesta o buscando un minuto de fama. Desde la redacción, se presentaba a "Crítica" como protector de éstos "desdichados", ofreciéndoles solución a muchos de éstos problemas, ya fuera pagando deudas para evitar desalojos o enviando fondos para resolver carencias. Llegó a vender 700.000 ejemplares en sus 5 ediciones, logrando el récord de 900.000 el 26 de febrero 1926, lo que representaba un 10 % de la población. Su estilo de hacer periodismo fué tildado de "amarillista", sin embargo algunos analistas decían al respecto : "El periodismo que nació con Crítica no era amarillo, sino escandaloso, como escandaloso fue el caso Watergate. Era verdadero aunque oliera a podrido. Era un medio impaciente por primicias, medroso de herir a tal o cuál político, ya cualquier noticia que se aparte de éstos cánones era escandalosa. Con el tiempo se convertiría en el primer multimedio latinoamericano, pues en una sola empresa y con recursos tecnológicos propios de esa época, concentraba prensa escrita, radio, noticiero cinematográfico y productora de cine. Ésto lo convertía en un poderoso empresario, con gran influencia. Lo tildaban con infinidad de adjetivos negativos sobre su persona y proceder : embustero, extorsionador, populachero, sensacionalista, manipulador, snob, mafioso y soberbio. Una práctica, humillante, que realizaba frecuentemente, lo pinta de cuerpo entero. Borges, testigo privilegiado, la contaba : " Llegaba a la redacción, metía la mano al bolsillo interno de su saco, sacaba la billetera y tiraba al aire montones de billetes. Entonces, miraba con regodeo, como de manera desesperada, sus empleados se tiraban al suelo para recogerlos". El joven escritor, miraba desde un rincón, el bochornoso hecho. Botana estaba en pareja con la escritora uruguaya Salvadora Medina Onrubia, madre soltera de Carlos. La pareja, luego concebiría a Helvio, Jaime y Georgina. Luego del nacimiento de ésta última, se casaron. Como se dijo, la influencia del diario era notoria en la vida del país y, en 1930 la segunda presidencia de Yrigoyen tambaleaba, ya que el anciano líder radical no tenía las "luces" de antes y cada vez cosechaba más adversarios, entre ellos Botana, quién "operó" para el derrocamiento de don Hipólito desde sus medios. Prueba de ello fué que los panfletos del golpe del General Uriburu sobre Yrigoyen se imprimieron en su diario. En agradecimiento y, para tenerlo lejos, el militar le ofrece la embajada en Francia, a lo que Botana, indignado, rechazó contestando al mensajero : "Dígale al presidente que no me ofenda. Jamás he sido empleado público". Consumada la caída del presidente radical, Uriburu cambió de planes, pues había prometido un pronto regreso al orden constitucional, algo que ya en el poder no pensaba cumplir. Al sentirse usado y burlado, Botana denuncia que Uriburu no había cumplido lo pactado y comienza a atacarlo. Sin medias tintas, el general golpista clausuró el diario el 6 de mayo de 1931 y ordenó la detención de Botana, su esposa y 15 periodistas del medio. Estuvieron 100 días en prisión, siendo "picaneados" por el jefe de la policía , Leopoldo "Polo" Lugones (hijo del poeta) para que declararan. En agosto fueron liberados y debieron exiliarse en Uruguay. En 1932, Agustín Pedro Justo asume la presidencia de la Nación, lo que permite el regreso de Botana al país, ya que tenían una relación de amistad. El diario reabrió, dejó de ser sensacionalista y se convirtió en oficialista, a tal punto que fué una especie de "tribuna" del presidente para dirigirse a la ciudadanía. También adquirió a su amigo, Marcelo T. de Alvear un terreno de 18 hectáreas, dónde levantó la fastuosa quinta "Los Granados", en la localidad de Don Torcuato. La misma albergaba una casona de 1300 metros cuadrados, de arquitectura colonial, orlada con cerámicas sevillanas y motivos árabes (sacó la idea de su fascinación por la arquitectura española). En el interior había arañas colgantes con 70 velas y una enorme biblioteca. En el exterior, infinidad de chimeneas, patios y puentes con ríos. Además una enorme pileta y... faisanes que corrían libremente por los jardines. Pero el colmo de la excentricidad de la casona era un complejo sistema de micrófonos y parlantes que comunicaba la pajarera con la cama del dueño de casa. De ésta forma, su despertador era el trino de las aves. También estaban los sets de estudios de Cine Baires, su productora de cine. Allí se celebraban reuniones de gala, cuyos invitados eran celebridades de la época, como Pablo Neruda, Ortega y Gasset, Federico García Lorca y el pintor David Siqueiros, entre otros. Incluso una vez fueron de visita los Guevara Lynch, con un pequeño niño asmático, llamado Ernesto. Transcurrió así una vida de lujos y excentricidades (tenía 3 autos Rolls Royce, de color negro, gris y celeste), con mucha vida nocturna. Debido a ésto y al suicidio del hijo de su esposa, su matrimonio estaba desgastado y consensuaron el divorcio con su conyuge, ya que había comenzado una nueva relación con María del Carmen Bernachi Durán. La noche del 7 de agosto de 1941, en una de sus tantas escapadas, se fué con amigos al casino de Termas de Río Hondo, dónde apostó y ganó una fortuna. Al levantarse de la mesa todos creyeron que se iba y, el groupier dijo : "No hay porque preocuparse. En un rato vuelve a apostar todo lo que ganó". Para contradecir al groupier, se marchó a otro casino, en las Termas de Reyes, ubicado a 50 kms. de Jujuy. El Rolls Royce que manejaba su chofer cayó a un barranco al perder el control. Su caída en el asfalto le hundió dos costillas que el no quiso que nadie le tocara hasta que llegara su médico personal desde Buenos Aires. Botana murió 4 horas después, haciendo la V de la victoria con sus dedos, de puro testarudo nomás, ya que todos obedecieron su última, disparatada y estúpida orden. Su cadáver fué traído en tren y lo velaron en la sede del diario, en Avenida de Mayo. Su cortejo fué seguido por una multitud y junto al féretro había una guardia de "canillitas", entre ellos uno con pierna de madera, que llegó a duras. Fué sepultado en el Cementerio de La Recoleta. Con su muerte, "Crítica" comenzó a decaer lentamente. Años después, en 1951, el diario fué intervenido por el gobierno peronista. La viuda se vió obligada a vender el diario, que finalmente cerraría el 30 de marzo de 1962. Natalio Botana y el diario Crítica marcaron una época, un antes y un después en la forma de hacer periodismo, que en la actualidad, de alguna manera plagia "Crónica". Fué un medio que "molestaba" al poder y, la frase que más lo identificó fué un slogan de su tapa : "Dios me puso sobre la ciudad como un tábano sobre un noble caballo para picarlo y tenerlo despierto"... Sin dudas, lo consiguió con creces y dejó un legado...
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