LA "ZANJA DE ALSINA", COPIA A BAJA ESCALA DE LA GRAN MURALLA CHINA
Nuestro país se caracteriza por hechos y situaciones particulares (a veces inverosímiles) que forjaron el nacimiento y desarrollo de nuestra Patria. Así, por ejemplo, tenemos como hito de nuestra liberación del mandato español a la Revolución de Mayo, en 1810. Pero, eso no implicó nuestra independencia definitiva, concretada 6 años más tarde, en 1816. Es decir que, celebramos dos veces (por así decirlo) nuestra liberación (Primer Gobierno Patrio al principio y, luego Congreso e independización después). Sin embargo, hubo muchas más situaciones ocurridas, en otros planos, que merecen una aproximación o una nota, para entender el porqué, propio de nuestra idiosincracia. Y...ésta es la historia de la "Zanja de Alsina", una singular y costosa obra (no finalizada), hecha con propósitos defensivos por el avance indígena en la denominada región civilizada (que iba desde La Pampa hacia el norte del país). Para comenzar, nos ubicamos en contexto histórico : a comienzos de los ´70 del siglo XIX, los malones arreciaban el territorio nacional, al sur de Buenos Aires. En 1872, una incursión grande del cacique "Calfucurá", con 6000 "indios de lanza", avanzó sobre los poblados de General Alvear, 25 de Mayo y 9 de Julio y, dejaron como saldo 300 personas muertas, además de arrear 200.000 cabezas de ganado. El gobierno reacciona y, vence al cacique en la Batalla de San Carlos, marcando una bisagra, ya que luego de casi 3 siglos de resistencia, comienza a quebrarse el poder militar indígena. Pero, en la Patria ganadera y oligárquica, las pérdidas (económicas y humanas) por los malones eran extraordinarias. Lo que es la actual Patagonia era conocida en ese tiempo con diversos y variados apelativos : "Tierra incógnita", "Zona desconocida", "Campos de indios infieles", "Región salvaje", "Fin de la tierra habitada", "Campos estériles", "Territorio inexplorado" o, la más aceptada y usada por todos, "Desierto". Gobernaba al incipiente territorio nacional, el presidente Nicolás Avellaneda, quién recibía constantemente las quejas de los ganaderos de la pampa argenta. Por ello, encarga una solución a tales demandas a su Ministro de Guerra (hoy sería de Defensa), Adolfo Alsina. A éste funcionario, le rondaban varias ideas por la cabeza : como primera opción, un extenso alambrado, fuerte, que sirviera como límite. La segunda opción, más ambiciosa, una serie de rieles "Barlow", unidos por cadenas de hierro. Ambas fueron descartadas por inviables y costosas, debido a su extensión, que llegaba a los 730 kms. Por ello, se recurrió a la opción más barata : una zanja. La elección, además de menos costosa, fué "copiada" por Alsina, ya que existía una denominada "Zanja de López" (por el caudillo Estanislao López), ubicada al norte de Santa Fe. La que iba a realizarse, sería un sistema defensivo de fosas y terraplenes, con fortificaciones, compuesta por fuertes y fortines construídos en el oeste de Buenos Aires, sobre la nueva línea de frontera de los territorios, bajo el control del gobierno federal. El plan era guarecer con ella todo el gran arco, desde Bahía Blanca hasta Río Cuarto y, así evitar malones indios en el interior de las mismas y entorpecer el paso del ganado robado por los indios ranqueles y pampas. También tendría su función militar : retener territorio y conservar el dominio del Estado en ellos. No se pretendía sumar nuevas tierras, era algo estrictamente defensivo para evitar más robos, muertes y rapto de mujeres. Al respecto, Alsina dijo : "En éste punto el gobierno está resuelto a no omitir gastos, ha de hacer el foso que dejó indicado, invirtiéndose en el tiempo que se invierta, debiendo tener 3 metros de ancho por 2 metros de profundidad, medio metro en la estrechez de la base y bordeada por un terraplén de 1 metro de alto por 4 metros de ancho, cayendo toda la tierra que se extraiga sobre la parte inferior". La nueva línea de frontera estaba a cargo de 6 comandancias, con sus fuertes respectivos : Bahía Blanca (89 kms.), Puán (80 kms.), Carhué (52 kms.), Guaminí (98 kms.), Trenque Lauquen (152 kms.) e Italó (130 kms.). Sobre esas líneas se levantarían 109 fortines, a una distancia de una legua (5 kms.), unos de otros (en algunos casos llegaba a 4 leguas). Cada fortín era un terraplén circular, rodeado de un foso, una pequeña habitación y un mangrullo para la observación, todo ello a cargo de un oficial y de 8 a 10 soldados que debían realizar descubiertas diariamente a lo largo de la línea. La obra fué encargada al arquitecto francés Alfredo Ebelot y, la ardua tarea de cavar la zanja, con pico y pala, estuvo a cargo, en su mayoría, por los mismos soldados, comenzando a construírse en 1876. El Coronel Conrado Villegas ejecutó la mayor parte de la obra, con los soldados de la división norte, además de gauchos obtenidos en la "leva" (reclutamiento forzoso) y, una cuadrilla de 60 a 80 peones asalariados, traídos por Ebelot. Sin embargo, sólo se terminaron 374 kms. (entre Italó, en Córdoba y Nueva Roma, cerca de Bahía Blanca), de los 730 kms. estipulados de la zanja. Los trabajos duraron 1 año y se paralizaron por la inesperada muerte de Alsina. En noviembre de 1877, tras una inspección a la obra, el ministro contrae una virulenta intoxicación, que paraliza el funcionamiento de sus riñones. En grave estado, es trasladado a Buenos Aires. Perseverante, Alsina sigue impartiendo órdenes desde su lecho de enfermo (encarga compra de material), pero fallece el 29 de diciembre de 1877, producto de una enfermedad renal que, después de morir se supo, acarreaba desde 1865, cuando se trasladó a Europa a tratarse de esa dolencia. Alsina tenía sólo 48 años. En su reemplazo ingresa el ascendente Julio Argentino Roca, quién tiene otras ideas, opuestas a las de Alsina, ya que no tiene una estrategia defensiva contra los indios, sino todo lo contrario, una ofensiva contra ellos para colonizar y anexar esos territorios. Nacía la Campaña del Desierto y, Roca contaba con el apoyo de la Iglesia (con la excusa de evangelizar a los indígenas) y la Sociedad Rural, que se beneficiaría con la "repartija" de tierras. La "Zanja de Alsina" no pudo cumplir su propósito total, ya que los indígenas se las ingeniaron para sortearla, ya que desmontaban y creaban derrumbes que permitían cruzar a las cabalgaduras. Sin embargo, se logró disminuír el robo de ganado. Los malones lograban atravesar la zanja, pero al regresar para traspasarla con tropillas de vacunos, la mayoría de las veces no lograban acertar con los callejones que habían abierto y debían repetir la maniobra. Ésto les demandaba una pérdida de tiempo que permitía que las tropas los alcanzaran y evitaran el cruce del ganado. Alsina, como fundamento, razonaba : "El indio no invade para pelear, ni tampoco por el placer de hacer el mal. Invade para poder regresar con lo que robe. Bien, pues, salvado el foso, consumada la invasión ¿ qué hará el indio con el robo ? No ha de pretender salir por donde entró, porque debe suponer que el paso está ocupado y el obstáculo restablecido, ¿ se lanzará entonces a buscar salida con arreo, teniendo antes que derribar la muralla y borrar el foso ? También la zanja, a pesar de los inconvenientes y lo costosa que salió, tuvo sus beneficios, como el incremento de 56.000 kms. cuadrados de explotación ganadera, acortó a 186 kms. la frontera bonaerense, que antes medía 610 kms., empujó a los indígenas más lejos en el desierto, se instalaron al amparo de la conquista lograda 5 nuevos pueblos, se extendió la red telegráfica a la comandancia de los pueblos de Guaminí, Carhué y Puán (recién fundados) y se abrieron nuevos caminos. Luego, con la Campaña del Desierto ejecutada por Roca, se promovió la ley de colonización o "Ley Avellaneda", dónde se crearon las primeras colonias agrícolas, y en ese proceso de colonización, se vendieron tierras fiscales a precio vil y en comodísimas cuotas, además de donar parcelas de tierra a unas cuantas familias patricias, de la oligarquía, que se convirtieron en terrarenientes, como los Pereyra Iraola. los Álzaga Unzué, los Anchorena, los Martínez de Hoz y los Gaínza Paz. La famosa "Zanja de Alsina", preludio de la Campaña del Desierto ante la muerte del ministro, le permitió a Roca terminar de colonizar el sur argentino, cambiando radicalmente los planes. Incluso, algunos historiadores ironizaron con la Gran Muralla China al hablar de ella, como lo hizo Álvaro Barros : "La República Argentina, siguiendo el ejemplo de los chinos, de ahora 3000 años, va hoy a buscar descendiendo hacia el centro de la tierra, la seguridad que aquellos no pudieron alcanzar elevándose hacia el cielo". Historias y hechos de un país, muchas veces difíciles de creer...
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