JORGE MASETTI, DE PERIODISTA A GUERRILLERO DEL "CHE" GUEVARA Y FIDEL CASTRO
El poder de convicción que tienen ciertas personas (no cualquier persona) logran resultados esperados e inesperados. El discurso, los argumentos que lo fundamentan, el objetivo final del mismo, conforman un cóctel de persuasión, que en algunas ocasiones, lleva a las personas "a dejarlo todo" para abrazar esa nueva causa. En ese sentido, las revoluciones tienen ese halo romántico y épico, que genera adeptos en diferentes lados. La Revolución Cubana, la de "los barbudos", encabezados por Fidel y Raúl Castro, el "Che" Guevara y Camilo Cienfuegos, entre otros fué, quizás, uno de los hitos más significativos del Siglo XX, traducido en la caída del régimen del dictador Fulgencio Batista. Además de los ya nombrados, otros protagonistas (algunos olvidados) contribuyeron en ésta gesta. El protagonista de hoy, dejó su vida periodística profesional para embarcarse a pleno en la citada Revolución. Jorge Ricardo Masetti nació en Avellaneda (Buenos Aires), el 31 de mayo de 1929. Sus padres, Jorge Reinaldo Masetti y María Blanco, eran inmigrantes llegados desde Bologna (Italia), quiénes además concibieron a Reinaldo, el mayor y Edgardo, el menor. Debido a su flojo rendimiento escolar, Jorge pasó por varios establecimientos educativos, como la Escuela Pública (dónde hizo hasta 2° grado), el Colegio Salesiano "Nuestra Señora de la Guarda", de Bernal (hasta 4° grado), finalizando la primaria en la Escuela N° 46. Siguió con sus problemas de rendimiento y, no pudo superar el examen de admisión para entrar a la Escuela Nacional Mixta de Avellaneda. Por ello decidió anotarse en la Escuela de Artes Gráficas y Publicidad, de Barracas. Sin embargo, dejó en 1° año y, a los 15 años, decidió abandonar los estudios y se puso a buscar trabajo. A mediados de la década del ´40 comienza a militar en la Alianza Libertadora Nacional, una organización de derecha, junto a Rodolfo Walsh y Rogelio García Lupo, entre otros. En 1945, a los 16 años, ingresa como cadete en el diario "El Laborista" y, a los 18 años, en 1947, como cronista en el periódico "La Tribuna", propiedad del gobernador Manuel Fresco, quién tenía bastante apego al fraude electoral e ideas fascistas. Ese año manifestó su descontento con el peronismo cuándo sus legisladores ( a pesar de la oposición radical) ratificaron el Acta de Chapultepec (que significó el fin del aislamiento diplomático argentino, con el reconocimiento por parte de EEUU, Gran Bretaña y otros países latinoamericanos. Era el boleto de entrada a Naciones Unidas). Al año siguiente trabaja en el diario "La Época" y, luego vendrían empleos en "Noticias Gráficas", "Democracia" y "El Mundo". En éste último medio gráfico es encargado de la política internacional, con gran suceso. En enero de 1950 es sorteado para el Servicio Militar y lo derivan a la Marina y, astuto e inteligente, se valió de sus conocimientos periodísticos para que lo ubicaran en un puesto administrativo. Allí pudo recorrer el mundo cuándo en el buque escuela "Pueyrredón" viajó 7 meses alrededor del planeta. Al salir de baja de la "colimba" , se casa con Clelia Dora Jury, el 31 de julio de 1952, con quién concebiría a sus hijos Graciela y Jorge. Entre 1953 y 1954, fué redactor de noticias de Canal 7. Al mismo tiempo y, durante 6 meses, dirigió la revista de la Asociación de Docentes de Argentina. Incluso se dió el gusto de adaptar cuentos infantiles en Radio "Excelsior". Finalmente se transformó en acérrimo opositor peronista cuándo los militantes quemaron iglesias en 1955. Ésto sucedió porque trabajando para la publicación, de moderada oposición, "Cara y Ceca", decidió renunciar cuándo, por temor a represalias con el gobierno de Perón, no le publicaron las fotos que había tomado en el momento que quemaban los templos. Seguía conservando su puesto en el diario y la radio "El Mundo" y, en 1958, año previo de la Revolución Cubana, se convirtió en el único periodista argentino que cubrió la acción guerrillera conducida por el Movimiento 26 de julio, comandadas por Fidel Castro, en la emblemática Sierra Maestra. Allí pudo entrevistar a Castro y el "Che" Guevara, con quién trabaría una relación de amistad. Esos reportajes fueron la primera oportunidad para el pueblo cubano y latinoamericano de escuchar a los líderes de la Revolución, a través de Radio Rebelde. Tales reportajes fueron catalogados por Rodolfo Walsh como "la hazaña individual más grande del periodismo argentino". Luego de su experiencia periodística cubana, Masetti escribió el libro "Los que lloran y los que luchan". El mismo se refiere a la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba y un capítulo especial dedicado al juego de apuestas y casinos en la isla, dónde denunciaba la corrupción reinante. Al regresar al país, se lleva una enorme decepción al enterarse que sus reportajes no habían sido publicados aquí. Masetti, sin dudas, quedó marcado por lo vivido y, se sintió atraído por la causa. Por ello, no titubeó cuándo el "Che" Guevara le ofreció volver a Cuba para fundar una agencia de noticias. Nacía así "Prensa Latina" (que aún existe), cuyo objetivo, además de llevar la voz de la Revolución, era contrarrestar el discurso dominante de las agencias del 1° mundo. Masetti hizo un gran trabajo al frente de "Prensa Latina", pues consiguió que colaboraran grandes escritores como : Gabriel García Márquez, Paco Uriondo, Juan Carlos Onetti, Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir, entre otros. La agencia cubrió grandes hechos : terremotos en Chile, el golpe militar a Frondizi y la Revolución de Castro León en Venezuela. En cuánto a lo personal había cortado todo contacto con sus hermanos y se distanciaría de su esposa, para iniciar un romance con la secretaria de la agencia, Concepción Dumois Sotorrios, con quién, más adelante, tendría a su hija Laura. Por problemas internos de la agencia, Masetti renuncia en 1961, pero debe volver al cargo en el intento de invasión yanqui a la isla en Playa Girón. Cuba resiste y la operación es un fracaso. No obstante, vuelve a renunciar y queda sin trabajo estable. Comienza a alejarse del periodismo y a involucrarse de lleno con la Revolución. Por ello, Fidel lo envió a Argel (África) para que se contactara con el Frente de Liberación Nacional y ofrecerles ayuda en su lucha por la liberación. El líder, Houari Boumedienne les pidió armamento, el cuál fué enviado en un barco cubano, camuflado y con papeles falsos, desembarcando en Casablanca (Marruecos). La operación fué un éxito, por lo que el "Che", probada la capacidad y fidelidad de Masetti, le encomienda el reclutamiento de personas para iniciar un foco rebelde en Argentina, más precisamente en Orán (Salta), en una zona selvática limítrofe con Bolivia. Los reclutados recibieron instrucción militar en Cuba. De ésta forma comenzaba a formarse el "Ejército Guerrillero del Pueblo". Uno de sus integrantes, Ciro Bustos, diseñó la bandera, con una franja blanca central y un sol de 22 puntos pintado de negro y rojo. El nombre de guerra de Masetti era "Comandante Segundo" (debido a que el "Che" era el N° 1) y porque la misión se llamó "Operación Sombra" (por el libro de Ricardo Güiraldes, "Don Segundo Sombra"). Se redactó un código de conducta, dónde se penaba con pena de muerte a la traición, el aprovechamiento de la población civil, la violación y el robo. Finalizada la instrucción, partieron hacia su objetivo y se instalaron cerca de la Finca "Sidras", en Emborozú (Bolivia). Luego fueron a la zona selvática de Orán, pero se perdieron y quedaron sin provisiones. Lograron reabastecerse en un almacén que encontraron y festejaron con vino (aunque estaba prohibido por el código de conducta). Masetti decidió volver a Bolivia y buscó un vehículo para rescatarlos del lugar. El primer intento no había salido bien... pero volverían. En 1963, con Perón proscripto, el radical Arturo Illia gana las elecciones y asume la presidencia de la Nación y, Masetti le envía una carta a través de Ciro Bustos. Sin embargo, la misma apareció a los 2 meses publicada por la ignota revista "Compañero". La misma no tuvo el impacto deseado, prácticamente pasó desapercibida. El segundo intento del foco rebelde en Salta se produciría a comienzos de 1964. Con 10 hombres, divididos en 2 grupos (comandados por Masetti y Federico Méndez), cruzaron el río Bermejo y llegaron a la selva. La época no era la mejor para la operación, por las constantes lluvias que hacían muy caudalosos los ríos. Sufrieron múltiples ataques de insectos, el calor y la humedad eran agobiantes y pasaron hambre y sed. Establecieron el campamento en el paraje Anta Muerta, cerca del río Pescado, a 15 kms. del poblado de Agua Blanca. No tenían contacto con los lugareños, por lo inaccesible del lugar. Pasado un mes ya habían sufrido una deserción. Bustos partió a Córdoba y regresó con 4 reclutas más. A pesar de ser un grupo reducido, estaban muy bien armados con fusiles FAL, Fusiles Garand semiautomáticos de 7 proyectiles, granadas norteamericanas, 2 bazookas con proyectiles soviéticos y ametralladoras. Como se dijo, la inaccesibilidad del lugar hizo cancelar el primer objetivo militar, que era el puesto de Gendarmería situado en Aguas Blancas. Seguirían los problemas con los reclutas y, uno de ellos fué "Pupi" Rotblat, quién sufría de asma, desmayos y crisis nerviosas, que lo hacían "perder" la noción del tiempo. Por ello, pidió regresar... pero por la sospecha de un posible escape y traición, fué ejecutado de un tiro en la cabeza. Semejante decisión, quizás apresurada y obviamente desacertada, provocó un clima tenso y pésimo en el campamento. Otros dos reclutas, "Fatiga" Moyano y "Chiquito" Sosa, pudieron dejar el campamento. Los abandonaron en la ruta con ropa de combate rotosa y el dinero justo para el pasaje de colectivo. No corrió la misma suerte Bernardo Grosswald, un bancario que no toleró el clima adverso y la instrucción militar, quién lloraba constantemente. Ante la duda que los delatara, lo ejecutaron. Para poder convencer a la población, Masetti escribió el "Manifiesto político del Ejército Guerrillero del Pueblo", con un anexo "Carta a los campesinos argentinos", dónde explicaba los alcances de la Revolución y pedía adhesión. El mismo se distribuyó en Salta, Jujuy y Tucumán, pero sin éxito. El gobierno nacional tomó nota de lo que estaba sucediendo en Salta y encomendó a Gendarmería a resolver el posible problema. El general Julio Alsogaray, a cargo de la misma, mandó al Mayor Héctor Báez, jefe de la zona Salta, a actuar. El ejército fué dejado de lado en la operación. Fué el principio del fin. En marzo, Gendarmería se apoderó de un campamento situado en "La Toma", detuvieron 5 personas y gran cantidad de armamentos y provisiones. En abril, prácticamente los tenían rodeados, ya que cerca del río Seco, al sur de Orán, los gendarmes controlaban los accesos y las salidas. Un poblador dijo haber visto a 4 personas en pésimas condiciones. Una patrulla encontró a Alberto Moisés Kon (alias "Tano"), Jorge Wenceslao Paul, Miguel Ángel Molina y Federico Méndez (alias "Basilio", mano derecha de Masetti), quiénes se entregaron sin oponer resistencia. Estaban hambrientos, sedientos, infectados de picaduras de insectos y harapientos. En su poder tenían dólares, pesos y muchas armas. El 18 de abril, Gendarmería ataca la Finca de Martínez, dónde en el tiroteo mueren 2 guerrilleros y un gendarme. La búsqueda y ofensiva sigue y, caen en otros tiroteos, el cubano Hermes Peña y Jorge Guille. Otros son detenidos, pero de Masetti no hay rastros... ni los habrá. Según otro guerrillero, el cordobés Héctor Jouvet, la última vez que lo vió estaba con Atilio Altamira, ambos débiles, recostados en hamacas improvisadas ubicadas en los márgenes del río Las Piedras. Allí le dió la última orden : "Ustedes bajan". Nunca más se supo nada de Masetti, ni se encontró su cuerpo. En 2005, por pedido del gobierno cubano a nuestro país, se organizó la búsqueda de ambos (debido a que habían encontrado los restos de Hermes Peña, sepultado como NN en un cementerio de Orán). El antropólogo cubano Alfredo Tamamé Camargo, estuvo al frente de la búsqueda con 2 guardaparques y 5 gendarmes. El mismo sentenció : "Yo creo que murió allí, dónde había quedado". La única referencia era una roca enorme y un plantación de alisos en el río Las Piedras. La zona era de muy difícil acceso y la búsqueda no tuvo éxito. Volvieron 3 veces más a buscarlos, con resultado negativo. Según Tamamé Camargo, el fracaso de la búsqueda se resume así: "No entiendo como entraron acá en plena temporada de lluvias, un lugar dónde es difícil sobrevivir, con ríos muy caudalosos que arrastraban piedras enormes. No había gente cerca. Tal vez querían foguearse. No hay ni para cazar. Eran gente de ciudad. Un absurdo total". Al recordarlo, quiénes compartieron la misión con él, como el cordobés Jouvet, lo describe: "Nunca hablaba de su vida personal. Sabíamos que tenía mujer e hijos porque una vez lo mencionó... tenía una gran barba negra, costaba tutearlo, era imponente". Al momento de su desaparición, Jorge Masetti tenía 34 años. Dejó frases como : "Ya puedo escribir... ya estoy todos los días en disposición de dar la vida por la Patria. La Revolución ya no es un hecho a observar, un hecho histórico a criticar, sino que la Revolución somos nosotros mismos... es nuestra conciencia, la que nos juzga, nos critica y nos exige". Usó su formación periodística al escribir los panfletos de convencimiento para adherir a la Revolución : "Te escribimos ésta carta para que la leas varias veces y para que las leas también a todos tus arreadores, peones y obrajeros que no saben leer. Los dueños de las tierras, los dueños de las fábricas son también dueños de las armas y tienen las fuerzas de su parte. Debemos quitarles los fusiles de las manos y empuñarlos nosotros. Debemos unirnos y organizarnos y pronto seremos miles de nosotros peleando en los montes y en los cerros. En las fábricas los obreros son miles y el patrón es uno, los millonarios son un grupo, los pobres millones..." Jorge Masetti fué un idealista que, a través del periodismo, conoció desde adentro las razones de la Revolución Cubana, a la cuál terminó adhiriendo y, prácticamente ofrendando su vida. Una muestra más también del poder de convencimiento y carisma del "Che" Guevara. En ese abrazo a la causa, desapareció "tragado por la selva salteña", en tanto Guevara sería ejecutado 3 años después, muy cerca de allí, en Bolivia. El cuerpo de Masetti jamás apareció y, tal vez, las palabras de Rodolfo Walsh, describen la situación y conforman su leyenda : "Masetti no aparece nunca. Se ha disuelto en la selva, en la lluvia, en el tiempo. En algún lugar desconocido, el cadáver del Comandante Segundo empuña un fusil herrumbrado".
Comentarios
Publicar un comentario