SUSANA CHÁVEZ CASTILLO, ACTIVISTA Y CREADORA DE "NI UNA MENOS", VÍCTIMA DE SU PROPIA LUCHA

Las luchas y protestas sociales para reivindicar derechos, para denunciar injusticias o para visibilizar problemáticas que nos atraviesan, tienen sus modalidades, símbolos y frases o slogans, que las convierten en construcciones colectivas que gran parte de la sociedad toma para sí y las transforma en bandera. Tal vez, una de las frases más emblemáticas y profundas sea "Ni una menos", forjada en México y, acortada para ser más fácilmente recordada. Su autora, incansable luchadora contra la descomunal ola de femicidios ocurridas en su país, finalmente fué víctima del flagelo que ella combatió. Susana Chávez Castillo nació el 5 de noviembre de 1974, en Ciudad Juárez, en la "caliente" frontera mexicana - estadounidende, foco permanente de violencia y narcotráfico. La escritora Hilda Sotelo, en el libro biográfico de Susana, manifiesta que fué abandonada por sus padres (su madre biológica, apodada "La Loba", consumida por el alcohol, terminó suicidándose). Fué criada por la hermana de su padre, Lázara Castillo (aunque Susana usaba el apellido de su madre). Con facilidad y talento para la escritura, a los 11 años comenzó a escribir poemas e, incluso participó en talleres literarios en su ciudad natal. Algunas versiones indican que tales talleres eran impartidos por escritores misóginos, dónde habría sido tratada con desprecio y displicencia y catalogada como sin futuro para la poesía. Luego, estudió psicología en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, aunque cursó hasta el tercer semestre. La creciente violencia contra las mujeres en su ciudad , hizo que comenzara a interesarse y movilizarse por los crímenes y desapariciones de éstas. Las víctimas, generalmente, eran jóvenes latinas, de bajos recursos, que trabajaban en condiciones de explotación en las maquiladoras norteamericanas ubicadas en la frontera con EEUU. El "modus operandi" era macabro : las raptaban, privándolas de su libertad, las sometían a violencia sexual, las asesinaban y sus cadáveres mutilados eran arrojados en cualquier lugar. Muchos de esos cuerpos, jamás aparecieron. Mezclaba su activismo con la poesía y así, cada vez que terminaba una marcha de protesta, leía en voz alta sus poemas. Eran manifestaciones en favor de los derechos humanos y de colectivos históricamente olvidados : además de  la mujeres, personas con problemas raciales, prostitutas y discapacitados. Con su lucha, se lograron varias sentencias internacionales contra México por la falta de investigación adecuada en materia de femicidios. De su inspiración surgió la frase o slogan que identifica y visibiliza la lucha contra los femicidios : "NI UNA MUJER MENOS, NI UNA MUERTA MÁS". Sin embargo, había un "lado b" acerca de la vida de Susana, según la ya mencionada Hilda Sotelo, en el libro biográfico llamado "Primera tormenta". Allí se refiere acerca del fuerte carácter de Susana, afirmando que "le gustaba retar a los hombres, era abierta y confiada aunque difícil de tratar, con cierta tendencia al alcoholismo que la transtornaba. Tenía, también una relación amorosa con Blanca Inés Cruz". Una de las versiones de lo sucedido la noche fatal, fué que salió para juntarse con sus amigas, pero antes pasó por un bar y se encontró con 3 muchachos con los que compartió unos tragos. Esa noche Susana fué violada y asesinada, metieron su cabeza en una bolsa y cortaron una de sus manos, para aparentar que era un ajuste de cuentas del narcotráfico. Su cuerpo, mutilado, fué arrojado a la calle. Era la madrugada del 6 de enero de 2011. No llevaba sus documentos encima y su cadáver fué trasladado al Servicio Médico Forense de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua. El 10 de enero los familiares fueron a reconocerlo. Sus asesinos fueron identificados como Sergio Rubén Cárdenas, alias "Balatas", Aarón Roberto Acevedo Martínez, alias "Pelón" y Carlos Gibrán Ramírez Muñoz, alias "Pollo", todos de 17 años, integrantes de la pandilla "Los Aztecas", organización que, se supo después, se la "tenía jurada" a Susana. Fueron a declarar al Tribunal Especializado en Justicia para Menores Infractores y lo hicieron por separado. Dijeron que esa noche (5 de enero), aproximadamente a las 22 horas, se quedaron sin bebidas y decidieron salir a comprar a un negocio cercano. Fué allí que se toparon con una mujer un poco pasada de copas. Siempre, según la versión de "Balatas", la abordaron y la invitaron a seguir tomando con ellos en la casa y, ella aceptó. Estuvieron bebiendo largo rato y, en cierto momento, ella comenzó a insultarlos. Producto del alcohol (y también la droga consumida), la llevaron al baño y, en la tina, la asfixiaron con una bolsa en la cabeza. Trascartón, "Pelón" y "Balatas" le cortaron una mano. Entre los 3 arrastraron el cuerpo y lo arrojaron en el cruce de las calles Colón y Ramón Corona. "Pollo" y "Pelón" huyeron y "Balatas" se quedó deambulando por la zona. La mano cercenada quedó dentro de la casa. En su declaración, omitieron la violación que realizaron. Fueron sentenciados a 15 años de prisión (por su condición de menores). El fiscal Carlos Manuel Salas, en un fundamento insólito, manifestó que la muerte de Susana fué "un encuentro desafortunado, en la cuál 3 jóvenes alcoholizados y drogados discutieron con ella y la mataron". Prosiguió diciendo que "Susana fué la mala víctima que salió a divertirse y terminó muerta".  A éste femicidio el gobierno mexicano no lo reconoce como tal. Finalmente, en 2016, con sólo 5 años de condena cumplidos, los 3 asesinos fueron liberados por la aplicación de la nueva ley de Adolescentes Infractores, que les redujo la condena. Sin embargo, muchas voces se alzaron en defensa de Susana, como la de Norma Ledezma  (Coordinadora de la Organización "Justicia para nuestras hijas"), quién afirmó que todo "es parte del clima de impunidad que se vive en Ciudad Juárez". También, Marisela Ortiz, de la organización "Nuestras hijas de regreso a casa", manifestó que "la cultura de la intolerancia e impunidad propician que cualquier persona pueda cometer un crimen. En Ciudad Juárez no hay delincuencia, hay crimen organizado". Concluye diciendo que "quieren culpar a Susana por su condición de mujer". Tenía 36 años cuando la asesinaron y, además de su militancia, daba clases en el Instituto Chihuahuense de Cultura. Entre 1995 (cuándo comenzó su activismo) y 2011 (año de su muerte), se registraron 700 casos de mujeres asesinadas o desaparecidas sin resolver. En su entierro, en el cementerio de Tepeyac, entre lágrimas, su padre, con quién como se dijo, no tuvo casi relación, expresó : "A Susana la mataron como mataron a las mujeres que ella defendía". Sobre su tumba, sus familiares escribieron un fragmento de un poema suyo llamado "Sangre nuestra", que comienza así : "Sangre mía, Sangre alba, Sangre de luna partida, Sangre del silencio". Tal poema continúa : "Sangre de roca muerta, Sangre de mujer en cama, saltando al vacío, abierta a la locura. Sangre clara y definida, fértil y semilla. Sangre incomprensible gira, Sangre liberación de sí misma, Sangre río de mis cantos, Mar de mis abismos, Sangre instante donde nazco adolorida nutrida de mi última presencia". Su legado, como no podía ser de otra manera, trascendió fronteras, principalmente en nuestro país, ya que en 2015 se gestó el movimiento en Buenos Aires, usando la consigna de Susana, pero abreviada, "NI UNA MENOS". La primera acción fué una maratón de lectura contra el femicidio, convocado por escritoras, periodistas, artistas y activistas en la Plaza "Boris Spivacow", frente a la Biblioteca Nacional, con presencia de familiares de víctimas de femicidios (los padres de Wanda Taddei, Ángeles Rawson y Lola Chomnalez, entre otros). La gota que colmó el vaso ocurrió el 10 de mayo de 2015, con el femicidio de Chiara Páez, de solo 14 años y embarazada. Apareció enterrada en el patio de la casa de su novio. Ese caso fué el detonante del movimiento "Ni una menos" y, el 3 de junio, se manifestaron más de 200.000 mujeres en Buenos Aires y se replicó en todo el país. Ésta es la historia de Susana Chávez Castillo quién, como sea, levantó las banderas contra el femicidio en la ciudad más violenta del planeta, pagando con su vida tal militancia. Tal vez, su personalidad, valentía y coraje, quede explícito en un fragmento de un poema que ella escribió : "Soy lo inesperado de Juárez, soy lo que la gente nunca sabrá, soy la medusa que duerme y nunca quiere regresar"...

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