PACTO ROCA - RUNCIMAN, HISTORIA DE UN ACUERDO BOCHORNOSO PARA EL PAÍS...
La política nacional, salvo algunas excepciones, no se ha destacado precisamente por su buen desempeño. Funcionarios corruptos, cuya actuación lejos de favorecer los intereses vernáculos, terminaban perjudicando a su propio país. Penalmente ésto sería traición a la patria y, popularmente, los que lo hacen serían calificados de "vendepatrias". Ejemplos como el préstamo que Rivadavia le pidió a la Baring Brothers (el origen de la ya eterna deuda externa nacional) o las bicentenarias negociaciones sobre Malvinas, son casos testigo. Pero la que se lleva el cuadro de honor es el famoso "Pacto Roca - Runciman", firmado con el Imperio Británico, en la década del '30. En esa época, nuestro país, ejemplo de modelo agroexportador, le vendía materias primas a Gran Bretaña, lo que le generaba un gran superávit, e importaba productos manufacturados de EEUU (aunque ésto era deficitario). Hipólito Yrigoyen, presidente entre 1930 y 1932 (quién fuera derrocado por los militares), debido a la crisis económica mundial desatada por el "crack" de Wall Street, quiso negociar un acuerdo comercial con los ingleses, conocido como "D´abernon - Oyhanarte" (eran los apellidos de los ministros de economía), que estipulaba un aumento en la compra de carnes y granos argentinos a cambio de la exclusividad en la compra de material ferroviario y el compromiso de otorgar extensión de ferrocarriles, concesión de subtes, construcción de elevadores y caminos por empresas británicas. Ésto no prosperó, debido a que fué aprobado por la Cámara de Diputados, pero rechazada por el Senado. Al respecto, Oyhanarte había manifestado : "Tenemos con el pueblo inglés una grave deuda moral que nos es grato confesarla. Cuándo todavía éramos una expresión imprecisa, Inglaterra llegó a nosotros trayéndonos el aporte de su fe, de su confianza, depositando aquí sus capitales, trazando las primeras líneas de los ferrocarriles, alrededor de los cuáles, como vertebrados en columnas, se fué realizando paulatinamente el progreso de nuestra nación". De éstas declaraciones, se desprende que, lisa y llanamente, los políticos argentinos "jugaban a favor" de los ingleses. Como se dijo, Yrigoyen es derrocado por José Félix Uriburu, dando inicio a la "Década Infame". Los coletazos del crack de Wall Street continuaban y, el gobierno inglés, en 1932, se reunió en Ottawa (Canadá), con sus colonias y ex colonias para reorganizar su comercio exterior y, por ende, había decidido adquirir en Canadá, Australia y Nueva Zelanda los productos que antes compraba a Argentina. El impacto de la decisión británica en nuestra economía era devastadora y, en los sectores ganaderos argentinos había desazón y desconcierto ante el desplante inglés. Agustín P. Justo, quién había reemplazado a Uriburu en la presidencia, partió a Londres y, el 7 de febrero de 1933, llegó a la capital inglesa, encabezando una misión para negociar con Inglaterra y reencauzar la cuestión. Lo acompañó el vicepresidente Julio A. Roca, hijo del ex presidente tucumano. Fueron recibidos por el príncipe de Gales, Eduardo de Windsor, quién era el futuro rey. Al llegar, Roca (h), en desafortunadas declaraciones dijo que "Argentina, desde el punto de vista económico, es una parte integrante del imperio británico". Finalmente, el 1° de mayo, se firmó el acuerdo entre Roca (h) y el ministro de comercio británico, Walter Runciman. El Senado argentino lo ratificó por ley N° 11.693, el 28 de julio de 1933. A "grosso modo", el pacto estipulaba que Inglaterra se comprometía a seguir comprando carnes argentinas, siempre y cuándo su precio fuera menor al de los demás proveedores. En cambio, Argentina aceptó condiciones cercanas a la deshonra : liberó lo impuestos que pesaban sobre los productos ingleses y, se comprometió a no permitir la instalación de frigoríficos argentinos... Además, se creó el B.C.R.A. (Banco Central de la República Argentina), con funciones tan importantes como la emisión monetaria y la regulación de tasas de interés y, en el colmo de los colmos, había en el directorio de tal entidad una importante presencia de funcionarios ingleses. Finalmente, se le otorgó el monopolio de los transportes de la capital nacional a una corporación inglesa. Entre las cláusulas más humillantes, figuraban : a) "Argentina se aseguraba una cuota de exportación no menor a 390.000 toneladas de carne enfriada. El 85 % de las exportaciones de éste país debían realizarse a través de frigoríficos extranjeros. El Reino Unido, estaría dispuesto a permitir la participación de hasta un 15 % de frigoríficos argentinos en la cuota de carne (actuarían Frigorífico Gualeguychú y Municipal de Buenos Aires)". Punto b) "Argentina dispensaría a las empresas británicas un tratamiento benévolo que tendiera a asegurar el mayor desarrollo económico del país y la debida y legítima protección de los intereses ligados a tales empresas". Punto c) "Mientras hubiera control de cambios en Argentina, todo lo que Gran Bretaña pagara por compras en Argentina, podía volver al país deduciendo un porcentaje para pagos de deuda externa". Punto d) "Argentina mantendría libres de aranceles el carbón y demás mercaderías que se importaban en ese momento exentas de impuestos, comprometiéndose a comprar en Gran Bretaña el total del carbón que consumía". Y, por último : "Argentina se comprometía a no aumentar los aranceles aduaneros". Humillante, deshonroso, inconcebible desde todo punto de vista. El escándalo sobre tan desfavorable acuerdo fué investigado y denunciado por el senador demócrata progresista Lisandro De La Torre y, lo expuso vehementemente en el Senado, argumentando que "El gobierno inglés le dice al gobierno argentino : no le permito que fomente la organización de compañías que hagan competencia a los frigoríficos extranjeros. En esas condiciones, no podría decirse que la Argentina se haya convertido en un dominio británico, porque Inglaterra no se toma la libertad de imponer a los dominios británicos a semejantes humillaciones. Los dominios británicos tienen cada uno su cuota de importación de carnes y la administran ellos. La Argentina es la que no podrá administrar su cuota. No sé si después de ésto podemos seguir diciendo : Al gran pueblo argentino, salud". En mayo de 1935, De La Torre acusó por fraude y evasión impositiva a los frigoríficos "Anglo", "Swift" y "Armour", aportando numerosas pruebas que comprometían directamente a dos ministros de Justo : Federico Pinedo, de Economía y Héctor Duhau, de Hacienda, en las que se establecía claramente el trato preferencial que recibían éstas empresas que prácticamente no pagaban impuestos y a las que nunca se inspeccionaba, mientras que los pequeños y medianos frigoríficos nacionales eran abrumados por continuas visitas de inspectores impositivos. De La Torre probó como se ocultaba la información contable en cajas selladas por el Ministerio de Hacienda y demostró hasta dónde llegaba la impunidad de los frigoríficos ingleses tras la firma del Pacto Roca - Runciman. El nivel de las discusiones subía de tono en cada sesión y, los principales sospechados, Pinedo y Duhau, tuvieron que asistir 13 días seguidos a declarar al Senado para contestar por los cargos de los que eran acusados. El punto cúlmine fué, hacer callar a Lisandro De La Torre, llamado "El fiscal de la Patria" y, por ello, un sicario del Partido Conservador, cercano a Duhau, el ex comisario Ramón Valdéz Cora, le disparó en un alto de la sesión. Con gran dosis de fortuna, en el instante del disparo, se cruzó el senador Enzo Bordabehere, quién recibió la bala destinada a De La Torre, falleciendo instantes después, en un hecho gravísimo para la democracia. La película "Asesinato en el Senado de la Nación" narra lo sucedido allí. La batalla épica del senador acusador no fué acompañada por el resto de los legisladores a pesar de la abundante prueba presentada. El pacto estuvo vigente hasta 1936 y, lejos de ser suprimido, fué ratificado por un nuevo acuerdo entre ambos países, el pacto "Malbrán - Edén", por el apellido de los ministros firmantes. A una década de que el nefasto "Pacto Roca - Runciman" cumpla un siglo, puede observarse como los ingleses actuaron como la potencia colonizadora que eran (y siguen siendo), usando a sus colonias sobre las que aún mantiene injerencia económica (la Commonwealth o Mancomunidad Británica de Naciones) para presionar a un país subdesarrollado agroexportador como Argentina y lograr su mejor conveniencia. Una historia que se repitió durante siglos, entre potencias europeas y el resto del mundo. Todo ésto ayudado por una clase política complaciente y corrupta (salvo excepciones, como De La Torre) que nos gobernó durante mucho tiempo... Es acertado afirmar un opinión (en doble sentido) que los ingleses tenían de nuestro país, debido a las enormes ventajas que le sacaba : "Argentina es la joya más preciada de su gloriosa Majestad.."
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